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abril 20, 2010 por  
Publicado en: Prensa de la CIPOML

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ACERO REVOLUCIONARIO. Editorial N3

febrero 7, 2010 por  
Publicado en: Prensa de la CIPOML

Después de algunos años de gobiernos de “izquierda” socialdemócrata, acompañados de la aplicación de programas reformistas, la derecha pro imperialista que estuvo arrinconada temporalmente en algunos países de América latina, inicia una ofensiva, en las últimas elecciones han retomado el control político en Panamá, Honduras y Chile, han fortalecido su posición en Colombia y México con técnicas fascistas de control represivo, mantienen el dominio en Costa Rica y Perú, mientras el Salvador se reencuentra sin desparpajo con la derecha, todo esto nos habla del inicio de un período de avance de la reacción, de la burguesía más radical, del imperialismo. Esta tendencia puede seguir su camino triunfal con las elecciones de Brasil creando cada día un mayor nivel de confrontación regional ya que se van aclarando las posiciones, de un lado proyectos abiertamente burgueses, proimperialistas y reaccionarios, del otro proyectos pequeñoburgueses, socialdemócratas, y reformistas, que en su confrontación luchan por atraer al proletariado y otros sectores de clase explotados para utilizarlos como soporte en sus plataformas electorales.

Cada día se van estructurando con mayor claridad estas 2 tendencias: Una de derecha, abiertamente burguesa, con claras posiciones reaccionarias, proimperialistas y anticomunistas, que ha logrado presentar una oferta especialmente a la burguesía, la pequeña burguesía y a sectores descontentos, es el caso de Colombia y Chile, pero también Panamá, Honduras, tal vez con otro matiz también se presenta este fenómeno en el resto de países, aunque en algunos están en la oposición como el caso de Venezuela y Bolivia. La otra es una tendencia de izquierda que incorpora concepciones democráticas, antiestadounidenses y populares, con un discurso de gran influencia pequeño burguesa, en este frente se han movido las diversas corrientes de izquierda, incluso fuerzas proletarias que trabajan por comenzar a levantar su propio programa para avanzar en las siguientes etapas y dirigir al proletariado por el camino de su propia emancipación, dejando de ser peones para las maniobras de algún sector de la burguesía o de la pequeña burguesía como ha ocurrido hasta ahora en la mayoría de nuestros países.

Es claro que las propuestas socialdemócratas están llegando a sus límites, ya se les dificulta avanzar más, seguir engañando a las mayorías con reformas superficiales, se requiere acciones radicales y romper con el capitalismo para poder realmente satisfacer las necesidades populares, como en los casos de Panamá y Chile la derecha trata de presentarse como una opción, promete el paraíso pero en poco tiempo demostrará su cara imperialista empeorando las condiciones de vida en esos países, por tal motivo los niveles de represión y confrontación se elevarán, y la clase obrera junto con las masas explotadas tendrán que salir a las calles a enfrentar políticas entreguistas y explotadoras que buscan hacer que los trabajadores paguen la crisis del capitalismo.

El panorama inmediato es de una crisis general del capitalismo que va en expansión, que llega a América latina y que amenaza con provocar mayor penuria para las mayorías, desempleo, hambrunas, intervenciones militares y guerras. Para la clase obrera, el campesinado y en general para los explotados la verdadera salida a la crisis es la revolución proletaria, por tal razón se requiere la construcción de referencias que puedan llevar a las masas explotadas hacia la revolución proletaria y el socialismo como única y verdadera forma de enterrar al capitalismo.

Es un hecho que cuando la democracia burguesa se agota y no puede avanzar más, la derecha intenta recuperar terreno y provoca la agudización de las contradicciones, los revolucionarios tenemos que responder con más organización, un programa claro y propiciando que prenda entre las masas una propuesta de mayor radicalidad para enfrentar al imperialismo y las posiciones reaccionarias, es allí donde el partido del proletariado cobra fuerza para aprovechar las emergentes condiciones de la revolución, es necesario que los partidos y organizaciones revolucionarias nos preparemos para asumir el papel de vanguardia en el duro enfrentamiento contra la reacción local e internacional, contra el paramilitarismo y contra todas las expresiones del poder burgués imperialista, solo la lucha dirigida por la clase obrera habrá de conducir a las masas hacia la victoria y definitiva liberación.

En el caso de Venezuela es necesario abordar algunos temas para buscar una mejor orientación en este entrelazamiento de políticas y propuestas que, obedeciendo a elementos muy coyunturales son lanzadas creando cierta confusión, en tal situación vemos como se ha aplicado una medida de modificación del patrón cambiario del Bolívar en relación al Dólar ya que en nuestro país, para tener un mejor control y evitar la fuga de divisas, el Estado, que es el principal poseedor de $, producto de los ingresos petroleros, aplica control cambiario y medidas monetaristas para tratar de contrarrestar los efectos de la crisis que comienza a impactar.

A pesar que el precio del petróleo se ha mantenido estable, y en algunos casos ha aumentado, la inflación ha venido perjudicando el desenvolvimiento de la economía, que es una economía capitalista dependiente, altamente supeditada a las importaciones, esta realidad ha hecho que el gobierno, con el fin de disponer de mayores recursos en Bolívares para afrontar un año electoral haya devaluado el Bolívar fijando una tasa de cambio oficial con dos niveles: 2,6 para medicinas y alimentos, y 4,3 para el resto de las mercancías, (incluso para cotizar el $ que ingresa producto del negocio petrolero). Es importante recordar la existencia de transacciones ilegales con el llamado $ permuta, paralelo o negro que hasta el momento de las medidas estaba cotizándose alrededor de 7,5 Bs/$ y que ahora se pretende que baje gracias a las subastas de $ hechas por el banco central.

Como en toda economía capitalista los burgueses tratan de acrecentar su capital involucrándose en cualquier tipo de negocio que le genere un rédito importante, para ellos la compra y venta de $ es un buen negocio que no van a perder, lo que indica que probablemente haya una gran demanda de $ oficiales para ocultarlos y revenderlos como forma de presionar al gobierno, las leyes del capitalismo operan en nuestro país como en cualquier otro país capitalista, y la burguesía las conoce y tiene una alta capacidad económica, por lo que habrá un intenso combate económico en torno al dólar paralelo.

Pero no solo tenemos un proceso de ajuste de la tasa de cambio del $, también hemos tenido la intervención de una serie de Bancos que estaban involucrados en ilícitos, pero lo peor es que muchos de estos estaban vinculados a sectores económicos relacionados con el gobierno, si bien es cierto que fueron intervenidos por acciones ilegales, no podemos dejar de asumir que el sistema financiero es un elemento central en las economías capitalistas modernas, su crisis expresa la crisis del sistema, que está allí y que el resto de banqueros rápidamente salieron a negar, colocándose como aliados del gobierno, no porque crean en este sino como forma de concentrar capitales y defender sus pingues ganancias.

Con una inflación de 26,5% a finales de 2009 y un gran impacto del precio del dólar en toda la economía, por el gran nivel de importaciones, incluso de alimentos, ya estamos viendo una escalada de precios que difícilmente sea contenida por medio de medidas ejecutivas, de allí que la inflación en los primeros meses del año habrá de elevarse perjudicando seriamente el poder adquisitivo del salario, el aumento de 10% a partir del 1º de marzo y del 15% en el mes de septiembre requiere una reconsideración por parte del ejecutivo para recuperar el salario, que a pesar de ser el más alto de América latina, es insuficiente, dados los impactos de la inflación. La clase obrera y sus organizaciones tenemos el deber de buscar los mecanismos para lograr un mejor aumento de salario, haciendo comprender al gobierno que es necesario mejorar las condiciones de vida de quienes dan valor a las materias primas con su trabajo, y en especial al petróleo, fuente de los ingresos de este país.

Este año el gobierno dispone de una inmensa cantidad de dinero en Bs. los cuales deberían traducirse en revalorización del salario, inversión en salud, educación, seguridad y vivienda, fortalecimiento de proyectos industriales bajo control obrero, proyectos agroindustriales y agrícolas bajo control campesino con una planificación centralizada por medio del Estado, que debe ser transformado de raíz para permitir el avance del Estado socialista por medio de los consejos de obreros y campesinos como instrumentos de poder del proletariado.

El artífice del cambio es el pueblo

enero 14, 2009 por  
Publicado en: Artículos, Prensa de la CIPOML

El grado de aceptación que el actual gobierno tiene es otro de los tantos puntos en los que se marca la diferencia con los gobiernos anteriores. Al cabo de dos años, el gobierno ha roto el récord de aceptación a su gestión: inició con el setenta y tres por ciento y culmina con el 70%, mientras la credibilidad de la palabra del Presidente se movió del sesenta y ocho por ciento al sesenta y uno por ciento. En ambos casos niveles que ningún gobierno pudo sostener en veinte y cuatro meses de administración.

Eso se debe en lo fundamental a la correspondencia mantenida por Correa entre el discurso político y su gestión. En varios aspectos los sectores más empobrecidos han sentido el apoyo gubernamental para enfrentar problemas que los han acompañado durante años; la política asistencialista (bonos, subsidios, focos gratuitos…) que en algo alivia la vida diaria ha producido un sentimiento de agradecimiento hacia el gobierno, aunque ello no signifique necesariamente una adhesión política (consciente) al proyecto en curso. A su vez, Correa ha promovido una reforma política democrática que ha producido una adhesión de importantes sectores que durante años han aspirado y luchado por un cambio, configurando un contingente social que, en este caso sí, se adhiere a las posiciones gubernamentales desde visiones más claras.

Pero es evidente también que hay límites y errores en la gestión gubernamental. No son pocas las ocasiones en las que el Presidente anuncia una medida justa que, a la hora de su materialización o ejecución, se presenta incompleta o limitada. El tema de la deuda externa es un ejemplo: animó a todo el pueblo con el anuncio de no pagarla, pero ha manifestado la decisión de renegociar y recomprar un tramo de la misma.

También ha contrariado la naturaleza democrática y progresista del gobierno cuando ha reprimido la movilización popular o amenaza con intervenir y hasta dividir a las organizaciones populares como la UNE. Comportamientos estos que, sin duda, generan cierta resistencia en sectores populares y dan pábulo para que la derecha y el oportunismo ataquen al proyecto político en su conjunto.

Correa debe asumir la adopción de medidas más radicales, pasar de la acción asistencialista a una que ponga al centro la adopción de medias que conduzcan a la transformación social, que afecte íntegramente lo intereses de la burguesía y del capital extranjero; debe abandonar las manifestaciones de caudillismo y prepotencia para entender que el artífice del proceso de cambio no es él sino el pueblo ecuatoriano.

2009: Profundizar la lucha política

enero 14, 2009 por  
Publicado en: Artículos, Internacional

 

Editorial del semanario En Marcha, edición 1431, 6 de Enero 2009   

El 2009 se inicia signado por la criminal agresión del Estado sionista de Israel en contra del pueblo palestino asentado en la pequeña franja de Gaza. Israel, con uno de los más poderosos ejércitos del planeta, una vez más acomete contra un pueblo que durante décadas reclama por sus territorios arrebatados. Allí se vive una masacre que ya cuesta la vida de centenares de hombres, mujeres, niños, niñas, jóvenes, ancianos, miles de heridos e incalculables pérdidas materiales; se asesina a mansalva con la complicidad del resto de potencias imperialistas y de la ONU. La agresividad del imperialismo no tiene límite, la humanidad ha sido testigo de execrables actos como éste en innumerables ocasiones y, mientras el capitalismo exista, inevitablemente los continuaremos viendo.

En nuestro país, este nuevo año viene con dos aspectos trascendentales para su futuro: los efectos de la crisis económica internacional y el proceso electoral del mes de abril.

La crisis está ya presente en nuestro país y con seguridad sus manifestaciones y efectos serán mayores con el transcurrir de los meses. Un barril del petróleo que hoy se vende a 23 dólares, un déficit fiscal de cinco mil millones de dólares, una balanza comercial no petrolera negativa son algunas manifestaciones de los graves problemas que enfrenta el Ecuador, frente a lo que el gobierno anuncia la revisión del plan de obras públicas y algunos mecanismos para recortar el gasto fiscal. Aún no ha definido lo que sería un integral plan económico para enfrentar la crisis, pero nosotros nos adelantamos a señalar que cualquier plan anticrisis debe guiarse bajo el criterio de precautelar las condiciones de vida de los trabajadores y los pueblos, mantener la obra pública para asegurar las fuentes de empleo, adoptar mecanismos de protección a la producción nacional y aplicar medidas que hagan que la crisis la paguen los ricos.

El otro elemento, el proceso electoral, en pocas semanas atrapará la atención de toda la sociedad. En este año se pone en juego la representación en la totalidad de los órganos de poder de la institucionalidad burguesa, desde la Presidencia de la República hasta las juntas parroquiales. Se trata de un proceso político sin precedentes en los últimos años, del que la tendencia democrática, progresista y de izquierda saldrá una vez más vencedora.

Para la izquierda revolucionaria es vital no solo participar activamente en este proceso, sino sobre todo aprovechar de él para avanzar, consolidar y desarrollar posiciones. Hacer de este proceso un escenario para difundir las tesis revolucionarias entre el movimiento obrero y popular y esclarecer aquellos puntos de vista que confían en la eventualidad de lograr una auténtica transformación social en el marco de la actual institucionalidad burguesa.

Enfrentar la crisis con la impronta de la defensa de los intereses populares y participar en el proceso electoral con el objetivo de que las fuerzas revolucionarias avancen son tareas que los marxista leninistas las tenemos planteadas para los meses venideros.