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Comunicado sobre la Cumbre UE-América Latina

mayo 21, 2010 por  
Publicado en: Comunicados

En estos momentos, se desarrolla en Madrid una nueva cumbre UE-América Latina, en la que se han puesto sobre la mesa diversas iniciativas de carácter político y comercial. Esta cumbre ha sido fervientemente impulsada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, ansioso de conseguir algún “éxito” de alcance internacional mientras trata de contener el descontento social en España, que se multiplica ante la gravedad de la crisis económica y las agresiones del Gobierno contra los trabajadores. Tampoco es de extrañar que sea la Presidencia española de la UE quien se haya querido convertir en punta de lanza del imperialismo europeo en la región, después de haber mostrado en numerosas ocasiones su fidelidad a los intereses de las multinacionales “españolas” que saquean la región y de respaldar los exabruptos colonialistas del Borbón en Chile.

Es precisamente este contexto de recesión el que está urgiendo al imperialismo europeo a mejorar su posición en América Latina, pues la situación de crisis agudiza la competencia por los mercados y las materias primas. Los capitalistas europeos ven cómo pierden terreno en la zona ante la presencia económica de EEUU y China, e incluso Rusia fortalece sus lazos políticos con diversos países americanos. De ahí que intenten mostrar un rostro amable, negociador, que insiste en la falacia de una Europa defensora de los derechos humanos y del desarrollo equitativo de los pueblos: nada más lejos de la realidad, como tienen ocasión de sufrir en sus carnes, día a día, quienes padecen la presencia en sus territorios de la Coca-Cola, Telefónica, el BBVA, Repsol, etc. Por otra parte, cabe destacar la tensión que está produciendo, dentro de la UE, la negociación de un acuerdo de libre comercio con Mercosur. De nuevo, para defender sus intereses agrarios, Francia se tiene que enfrentar a Alemania, ansiosa por incrementar sus exportaciones industriales.

Los líderes latinoamericanos, por su parte, están haciendo valer la relativa estabilidad con la que han eludido los más duros efectos de la crisis, hasta el momento; de ahí que se hayan podido permitir el inicial desplante a los europeos por la presencia de Porfirio Lobo, el presidente golpista de Honduras, en la cumbre. Por primera vez en muchas décadas, los estados latinoamericanos afrontan su relación con Europa con ánimo exigente y aparentemente unidos, pero hay mucho de espejismo en esta imagen. Sin duda, el líder político y económico del grupo es Brasil: el nuevo gigante ha emprendido con decisión la tarea de incrementar su papel en la escena internacional, y ha conseguido arrastrar a la mayoría de sus vecinos. A él tratan de arrimarse incluso profundos reaccionarios como el chileno Piñera, con tal de aislar a las democracias bolivarianas; es también quien lidera en estos días las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE; y, ante todo, no cesa en su reivindicación de aumentar su capacidad de decisión en el FMI y de formar parte del Consejo de Seguridad de la ONU (aspiración en la que también cuenta con el apoyo de otros estados latinoamericanos, como Chile).

En definitiva, nuevos avance del imperialismo europeo, que ha conseguido ya vincular a Centroamérica (Costa Rica, Honduras, Guatemala, Panamá, El Salvador y Nicaragua) con un acuerdo de asociación y libre comercio. Junto a esto, la penetración europea ha resquebrajado la Comunidad Andina, el otro bloque comercial de la zona: mientras que Colombia y Perú firmarán acuerdos con la Unión Europea por separado, siguiendo su tradicional sumisión, Ecuador y Bolivia no se han plegado a las condiciones europeas, y Venezuela se aproxima al Mercosur.

Todo ello no hace sino fortalecer a Brasil como potencia regional, entre unos vecinos divididos y dependientes de sus decisiones, y por supuesto la posición de la UE ante sus competidores: si se produce el acuerdo con Mercosur, la burguesía europea tendrá abiertas las puertas de un mercado de casi 270 millones de personas. Se refuerza, en fin, el intercambio desigual entre ambos continentes, manteniendo a las naciones latinoamericanas como exportadoras de materias primas y fuente de beneficios para las multinacionales a través de licitaciones estatales y privatizaciones.

Pese a la propaganda de la prensa española, lo que ha sacado a América Latina de la postración en que la habían sumido los dictados imperialistas, fielmente seguidos por las oligarquías nacionales, no han sido las recetas del FMI que gustosamente aplican ahora los burgueses europeos a sus propios pueblos, sino un profundo movimiento de transformación democrática que, en general, ha permitido avanzar al movimiento popular y detener la rapiña imperialista en muchos de estos países, como Ecuador, Venezuela o Bolivia. Allí donde se han obedecido las “recomendaciones” del imperialismo, como en Colombia, Perú, Chile…, persisten profundas desigualdades sociales y enormes bolsas de pobreza, mientras se persevera en el terrorismo de Estado (Colombia) o se militariza la vida social (Chile). No será volviendo a ponerse a las órdenes del imperialismo, ni asumiendo la división internacional del trabajo que éste impone, como los pueblos de América Latina acabarán con la injusticia y la miseria. Por eso, llamamos al proletariado y a los pueblos latinoamericanos a seguir avanzando en la conquista de su plena soberanía política y económica, a profundizar la revolución democrática y antiimperialista y a desarrollar formas de cooperación entre los pueblos que permitan materializar estos objetivos y hermanar a la clase obrera de las distintas naciones para dar pasos hacia la derrota del capitalismo en el continente.

¡Viva la lucha de los pueblos! ¡Viva la valiente clase obrera de América Latina!

Secretariado del Comité Central del PCE (m-l)

18 de mayo de 2010