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Declaración de la Regional Latinoamericana y del Caribe de la CIPOML

agosto 27, 2010 por  
Publicado en: Comunicados

Es falso que la crisis actual del capitalismo-imperialismo sea pasajera y esté en recuperación definitiva, como pregonan los personeros del imperialismo, por el contrario ésta se extiende y profundiza en todas las economías de los países del planeta. Golpea fuertemente el sector productivo, financiero y comercial. Pero, principalmente, atenta contra la vida de los trabajadores de todos los continentes, contra los pueblos y los países dependientes; sus efectos más dramáticos se expresan en decenas de millones de trabajadores despedidos, en la disminución de los salarios y el recorte de los beneficios sociales.

Esta crisis que estallara en el seno del imperialismo norteamericano se extiende por todos los continentes sin que ningún país pueda escapar a ella. Por lo que los grandes capitales y sus gobiernos vienen realizando acciones económicas, políticas, sociales y militares agresivas para que los países dependientes, los pueblos sean quienes las paguen. Fortalecen sus ejércitos invasores y preparan guerras regionales como en Irak y Afganistán, afirman las ocupaciones como la de Palestina a través de Israel.

Sin embargo, en todos los países y de manera particular en Europa, la clase obrera y los pueblos, están dando una importante respuesta con movilizaciones y huelgas generales, que muestran el rechazo y su disposición a la pelea contra las políticas económicas del imperialismo y los gobiernos burgueses. Destaca la lucha de la clase obrera y la juventud en Grecia.

EE.UU. refuerza su papel de país imperialista, busca afirmar sus posiciones y continuar a la hegemonía en América Latina. Frente a la resistencia de los pueblos, a la conquista de importantes espacios democráticos y patrióticos, recrudece su ofensiva política y militar: en la continuación de la aplicación del Plan Colombia impone la instalación de 7 bases militares, moderniza la Cuarta Flota y la reimplanta en las costas de América, instrumenta el Plan Mérida en México, el golpe de Estado en Honduras, la ocupación militar de Haití, incrementa el bloqueo a Cuba, tanto como la ofensiva ideológica y política; impulsa el paramilitarismo, las “operaciones” antidrogas, la militarización de los regímenes, etc.

Busca recuperar el control político y económico de los países y gobiernos democráticos y patrióticos que lo denuncian y lo enfrentan, mediante mecanismos abiertos y encubiertos de intervención y agresión, activa procesos de desestabilización en Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Los países imperialistas de Europa, principalmente, Alemania, Inglaterra y España expanden inversiones directas, créditos y activan el comercio en la región; varios países de América Latina han aprobado y otros discuten tratados de libre comercio con la Unión Europea. Esas relaciones de dependencia económica trascienden a la política.

Desde hace varias décadas el imperialismo japonés extiende sus tentáculos, principalmente financieros y comerciales en la región, constituyéndose en una de las potencias que disputa el dominio de América Latina.

En los últimos años, el imperialismo chino incursiona con fuerza en los distintos países de América Latina, realiza inversiones directas en la minería, el petróleo, las construcciones civiles, etc.; desenvuelve una acometida comercial en todos los países y asume la condición de prestamista frente a los gobiernos. La ofensiva china en la región crece significativamente y disputa espacios a los EE.UU, y demás países imperialistas.

En América latina y el Caribe la crisis, tiene graves repercusiones principalmente, en los países más pobres y dependientes. Sumerge a las economías de las Estados en una drástica reducción de su capacidad productiva, en graves déficits fiscales, en una reducción generalizada de su producto interno bruto (PIB), genera el incremento de la deuda externa, el aumento de los despidos y el desempleo, el crecimiento del subempleo y del sector informal; provoca graves recortes al gasto público, a la seguridad social, y una furiosa embestida contra los conquistas, políticas, económicas, sociales y culturales. Aunque la crisis puede tener algunas oscilaciones, indicios de recuperación, todavía no toca fondo, continúa agudizándose y sus efectos sociales, económicos y políticos inciden en la vida de los países y en el comportamiento de las clases trabajadoras, los pueblos y la juventud del continente.

Desde hace varios años se está produciendo un importante ascenso de la lucha de las masas. Los movimientos populares se reavivan, se extienden y politizan cada vez más. La lucha por la defensa de la soberanía, contra el imperialismo, por la defensa de los recursos naturales, contra el saqueo y su explotación indiscriminada dinamiza a los movimientos sociales. La confrontación a la represión, a la violación de los derechos humanos, a la criminalización de la lucha social, a la militarización y al paramilitarismo, a los golpes de Estado; la lucha por la democracia y las libertades públicas forman parte del accionar de las masas trabajadoras y la juventud; el movimiento sindical enfrenta valerosamente los combates contra los despidos, por el derecho al trabajo, por aumento salarial, por la defensa del derecho de huelga y contratación colectiva, por el derecho a la sindicalización democrática, por la seguridad social y pensión justa; los campesinos irrumpen vigorosos en la lucha por la tierra y sus derechos en todos los países; los pueblos indígenas están de pie, defienden sus derechos y se incorporan a la lucha por el cambio social; las mujeres trabajadoras, los ecologistas suman sus acciones en este proceso emancipador de los trabajadores y los pueblos.

El ascenso de la lucha de las masas confluye con el fracaso y agotamiento de las políticas neoliberales, con el agudizamiento de las contradicciones interburguesas e interimperialistas planteando nuevos escenarios y condiciones que son favorables para el desarrollo de los combates de clase de las masas trabajadoras, de los pueblos y de la juventud, para el trabajo de las organizaciones y partidos de izquierda y revolucionarias.

La lucha reivindicativa de las masas, no sólo ha tenido el sello de la defensa de sus conquistas sino que ha desarrollado un contenido por el cambio. Esta aspiración se profundiza, y se proyecta a la lucha política electoral, expresándose en el voto por los partidos y organizaciones que plantean el cambio, por la propuestas de la izquierda contribuyendo a elegir varios gobiernos democráticos y progresistas, algunos de los cuales mantienen en alto posiciones de defensa de la soberanía, de los derechos de los pueblos y pugnan contra la dominación imperialista y los embates de la reacción interna como los de Venezuela y Bolivia. Por otro lado, la presión del imperialismo y la reacción está provocando que varios de esos gobiernos se entrampen en políticas reformistas y desarrollistas, de conciliación con el imperialismo y las oligarquías; se derechicen, y como consecuencia confronten y repriman al movimiento sindical, a la organización social, a los pueblos indígenas, a las organizaciones de izquierda y las fuerzas revolucionarias, como está ocurriendo en el Ecuador y el gobierno de Correa.

Este proceso social y político, el desenvolvimiento de la lucha de las masas, la incorporación de apreciables sectores de las clases y capas medias está confluyendo en la conformación y desarrollo de una Tendencia de Cambio, Patriótica, Progresista y de Izquierda que gravita en la vida social y política de todos los países, en distinta magnitud y nivel.

Esta Tendencia se expresa en el desarrollo de la conciencia antiimperialista de los trabajadores y los pueblos, en la decisión de luchar por el gobierno, por el cambio social. Al interior de esta Tendencia se expresan vigorosas y en desarrollo las ideas revolucionarias, la decisión de luchar por el derrocamiento del imperialismo, la destrucción del capitalismo y por la construcción del socialismo; en ese cometido nuestros partidos marxista leninistas, junto a otras organizaciones revolucionarios estamos cumpliendo nuestras responsabilidades.

En este nuevo escenario, el desenvolvimiento de la lucha social, la afirmación y crecimiento de las posiciones revolucionarias proletarias, de las fuerzas marxista leninistas se ven enfrentadas a la responsabilidad de desenmascarar y combatir toda suerte de tesis y propuestas de carácter reformista y desviacionista que circulan al interior del movimiento obrero y popular, algunas de las cuales son exhibidas desde los gobiernos; de manera especial, debemos poner atención a las llamadas “revolución ciudadana”, “revolución bolivariana”, a la prédica de la revolución pacífica, de la revolución del “voto”, al “socialismo del siglo XXI”. Estas circunstancias ponen a la orden del día la lucha ideológica y política entre la revolución y el reformismo.

El desarrollo de la Tendencia de Cambio está cambiando la correlación de fuerzas en América Latina, da como resultado la existencia de varios gobiernos democráticos y progresistas al tiempo, que como respuesta del imperialismo y la reacción, erige gobiernos abiertamente pro imperialistas como los de Colombia, México, Perú.

El impulso de la lucha de los trabajadores y los pueblos, las posiciones consecuentes de varios gobiernos, los afanes de renegociar la dependencia de otros están dando lugar al surgimiento de iniciativas políticas anti norteamericanas a nivel de países y gobiernos como el ALBA (Alianza……), la organización de Estados latinoamericanos y del Caribe, excluyendo a EE.UU. y Canadá. Así mismo, la conformación de UNASUR (Unión de Naciones de América del Sur),y la implementación del Banco del Sur, y una moneda virtual, el Sucre, como medio de pago para el comercio entre los países integrantes. Los revolucionarios proletarios apoyamos estas iniciativas, como parte del enfrentamiento a las políticas imperialistas de los EE.UU. al tiempo que advertimos sus límites y laboramos por afirmar la conciencia antiimperialista de los pueblos en su lucha por la liberación social y nacional.

Los marxista leninistas tenemos en cuenta el desarrollo de la lucha social y política, sus avances y conquistas, estamos presentes en todos los espacios; apoyamos decididamente las diversas medidas progresistas y patrióticas al tiempo que alertamos de las ilusiones que pueden despertar entre las masas. Insistimos que el cambio verdadero advendrá como consecuencia del derrocamiento del imperialismo, del enterramiento del capitalismo por medio de la organización de la revolución social, de la conquista del poder por la vía revolucionaria y, con la construcción del socialismo.

En la responsabilidad de organizar la revolución nos corresponde dirigir a la clase obrera y a los pueblos en la lucha contra la crisis y sus efectos. Insistimos, la solución definitiva de la crisis, en beneficio de los trabajadores se producirá solamente con la revolución y socialismo. Cualquiera otra alternativa no significa sino paleativos, propuestas para la recomposición del capitalismo. Esta afirmación, de ninguna manera presupone cruzarse de brazos frente a los efectos de la crisis sobre las masas trabajadoras. Exige ponernos de pie, a la cabeza de la lucha de la clase obrera, de todos los explotados y oprimidos por el capital y el imperialismo para luchar contra los despidos, por el alza de salarios, por el no pago de la deuda externa, contra la política entreguista de los gobiernos; por la construcción de un caudal revolucionario que con la clase obrera a la cabeza, involucre al campesinado, a los pobres, a los pueblos indígenas y a la juventud; por la afirmación de las ideas del cambio, por los ideales de la revolución y el socialismo.

¡Que la crisis la paguen sus responsables, los ricos!

¡Ante la crisis, la única salida es la revolución!

¡Proletarios de todos los países, uníos¡

REGIONAL DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE DE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL DE PARTIDOS Y ORGANIZACIONES MARXISTAS-LENINISTAS

Partido Comunista Revolucionario, de Brasil.

Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista).

Partido Comunista Marxista Leninista de Ecuador.

Partido Comunista de México (marxista-leninista).

Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana.

Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela.