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Declaración Final del XIV Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina

agosto 27, 2010 por  
Publicado en: Comunicados

A pesar de los desesperados esfuerzos de la burguesía internacional para poner fin a la crisis del sistema capitalista y a despecho de los “optimistas” análisis de los economistas burgueses que desde meses atrás avizoraban el fin de la misma y el inicio de una recuperación económica, hoy somos testigos de un nuevo momento de mayor profundización de la crisis del sistema, continuación de la iniciada a fines de 2008 en los Estados Unidos que pronto atrapó a las más grandes economías del planeta y cuyos efectos se sintieron en todo el mundo. El curso de desarrollo de este fenómeno ha creado la impresión de que tuvo su origen en el sector financiero pero se trata de una crisis de sobreproducción relativa de bienes de consumo y, como lo señalamos en el seminario anterior, su causa radica en la contradicción existente entre el carácter social de la producción y la apropiación privada de los bienes y riquezas producidas, que se presenta como la contradicción fundamental del sistema capitalista-imperialista reinante.

En países como los nuestros, por efecto de la crisis internacional, se ha acelerado un proceso de destrucción de las fuerzas productivas, de los capitales nativos, de las industrias nacionales y de fuentes de trabajo. Miles de compatriotas se ven obligados a abandonar sus hogares para vender su fuerza de trabajo en los países capitalistas más desarrollados en donde son víctimas de la super explotación y de políticas xenófobas y racistas.

Al igual que en el pasado, la burguesía internacional busca descargar sobre los hombros de los trabajadores y los pueblos los mecanismos para lograr la recuperación económica del sistema y de sus empresas. Vivo ejemplo de ello son las medidas de ajuste planteadas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central de la Unión Europea y los gobiernos de Grecia y España que golpean con dureza a los trabajadores de esos países.

Mas, los pueblos no concilian con esas medidas: las combaten. En estos días, de manera particular, en Europa la clase obrera juega un papel fundamental en la resistencia y se moviliza bajo la consiga “Que la crisis la paguen los capitalistas que son los responsables y no los trabajadores”. América, Asia y África también son escenario de combates populares en contra de la crisis y de sus beneficiarios.

Por su magnitud e intensidad ésta es la más grave en la historia del capitalismo, sin embargo no por ello el sistema se derrumbará por sí solo. La experiencia histórica nos muestra que tiene capacidad de recuperación, pero es evidente que los efectos negativos de la crisis provoca que la desconfianza de los pueblos en el capitalismo crezca y se generen mejores condiciones para el trabajo revolucionario, para que las masas entiendan que no hay salida en el marco de este sistema decadente y que el socialismo es la alternativa para el desarrollo y progreso de la humanidad. Sin duda, esta crisis es una oportunidad para que las fuerzas revolucionarias avancen.

A la par de estos acontecimientos, en América Latina hay un importante proceso de desarrollo de la conciencia política de los pueblos que, en diversos niveles, ha sabido identificar y aislar a los exponentes y defensores del rapaz neoliberalismo. Al calor de su combate se ha configurado una tendencia democrática, progresista y de izquierda que ha provocado un cambio en la correlación de fuerzas sociales y políticas en la región. Los gobiernos democráticos y progresistas aquí existentes son resultado y expresión de ese nuevo escenario; sin embargo sus límites son evidentes, pues, más allá de su discurso, sus realizaciones, salvo alguna excepción, no hacen más que apuntalar al sistema imperante.

Las condiciones políticas en América Latina son favorables para la revolución, por ello no es casual que la burguesía busque diversos mecanismos para frenar la lucha de las masas o para descarrilarla de sus objetivos. Viejas teorías se remozan con ese propósito y desde el interior del movimiento popular como fuera de él (incluyendo a gobiernos considerados como progresistas) se pregona la necesidad urgente de alcanzar cambios sociales que deben hacerse por la vía de las reformas en el marco de la institucionalidad, respetando los mecanismos y canales democráticos. Por supuesto, de una institucionalidad y una democracia concebidas y manejadas por banqueros, grandes industriales, terratenientes, es decir, por las clases explotadoras.

El discurso constitucionalista, pacifista, que habla de la conciliación social y nacional busca que la conciencia de las masas no avance a niveles revolucionarios, procura que éstas apuesten a la reformas en el marco del capitalismo como vía para resolver sus males. Los revolucionarios entendemos que sin el poder en manos de los trabajadores las reformas no cumplen un papel revolucionario y no es posible acabar con la explotación del hombre por el hombre y, por ende, no es posible la liberación social. Luchamos por las reformas como reivindicaciones materiales y políticas de las masas, circunstancialmente necesarias para mejorar las condiciones de vida de los pueblos, pero de ninguna manera como solución definitiva a sus problemas. Limitarse a la lucha por las reformas equivale a confiar en el capitalismo, es hacer el juego a los detentadores del poder, es caer en el reformismo y en la política socialdemócrata instrumentos de las clases dominantes. Desde el punto de vista político luchamos por las reformas como un mecanismo para acumular fuerzas para la revolución.

Los trabajadores y los pueblos deben sobrepasar los cantos de sirena que nos hablan de revoluciones pacíficas, de revoluciones ciudadanas o de socialismo del siglo XXI que constituyen planteamientos políticos funcionales al capitalismo, pues, no toman medidas para afectar la piedra angular sobre la que se levanta este sistema: la propiedad privada sobre los medios de producción. Debemos poner fin, de manera revolucionaria, el poder de la burguesía y esto implica conquistar el poder. Para ello apelamos a todas las formas de lucha y trabajamos por incorporar a todas aquellas clases, capas y sectores sociales afectados por el capitalismo e interesados en la revolución social.

El desarrollo de la lucha de las masas es una importante tendencia presente en la vida política de los países de América Latina. Los trabajadores, la juventud y los pueblos en general luchan por el cambio social, presionan a los gobiernos progresistas para que avancen y radicalicen sus programas, combaten la política intervencionista del imperialismo -principalmente estadounidense-, rechazan la presencia de bases militares yanquis e inglesas, objetan el saqueo de los recursos naturales por parte de monopolios extranjeros, demandan el reconocimiento de los derechos nacionales de los pueblos originarios, etc., acciones reprimidas con violencia por los distintos gobiernos. Advertimos que, como parte de la ofensiva anticomunista, se encuentra en curso la criminalización de la protesta popular y de los dirigentes políticos y sociales para atemorizar a las masas y frenar su lucha: Argentina, Chile, Ecuador, Perú viven ese proceso. En otros casos, las clases dominantes apelan a la acción de grupos y aparatos paramilitares que golpean y desaparecen a dirigentes y luchadores populares como ocurre en Colombia, Honduras, México, Brasil en nuestro continente, o en Filipinas y Rusia en otras latitudes.

La burguesía, socialdemócrata o neoliberal, sataniza al combate popular bajo la denominación de acciones terroristas, desestabilizadoras o de sabotaje; quien se levanta en contra del statu quo es motejado de terrorista; en nombre de la paz niega el derecho de los pueblos a la rebelión bajo el pretexto de rechazar la violencia, cuando en realidad la ejercen en todo momento en contra de los pueblos.

Las clases dominantes criollas y el imperialismo son las responsables del hambre, del desempleo, del atraso de los pueblos, de la dependencia extranjera, por eso son nuestros enemigos y blanco de ataque de la revolución. Para enfrentarlos y derrotarlos necesitamos de la más amplia unidad de los trabajadores y pueblos, de los demócratas e izquierdistas, de los revolucionarios y de todas las fuerzas sociales y políticas interesadas en la transformación social, en acabar con la dependencia. La lucha de liberación social y nacional que libramos requiere también de la unidad antiimperialista en un gran frente de los pueblos que, sobre todo, se manifieste en el combate en contra de toda forma de dominación extranjera en la defensa de los principios y derechos soberanos de nuestros países.

Los participantes en este XIV Seminario Internacional reiteramos nuestra vocación internacionalista, nos comprometemos a trabajar por la fraternidad y la solidaridad de los pueblos, a trabajar por llevar a la victoria el triunfo de la revolución en nuestros respectivos países como la mejor contribución a la revolución mundial.

Confluimos en este evento diversas fuerzas políticas que tuvimos la posibilidad de exponer y debatir de manera abierta y franca nuestros puntos de vista, ejercicio de mucho valor que debe reproducirse en nuestros respectivos países. Tenemos muchos puntos por debatir en el futuro, por ello nos convocamos al XV Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina a efectuarse en 2011 en este mismo territorio.

Quito, 16 de julio de 2010

  • Partido Comunista Revolucionario de Argentina
  • Partido Revolucionario (marxista leninista) (República Argentina)
  • Partido Comunista Revolucionario (Brasil)
  • Partido Comunista de Colombia (marxista leninista)
  • Umbrales TV Popular (Chile)
  • Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador
  • Movimiento Popular Democrático (Ecuador)
  • Juventud Revolucionaria del Ecuador
  • Unión General de Trabajadores del Ecuador
  • Confederación Ecuatoriana de Mujeres por el Cambio (Ecuador)
  • Frente Popular (Ecuador)
  • Frente Democrático Revolucionario Nacional de Filipinas
  • Comité Continental de Solidaridad con el Pueblo Haitiano
  • Frente Popular para la Liberación de Haití
  • Partido Comunista de México (marxista leninista)
  • Partido Popular Socialista de MéxicoFrente Popular Revolucionario (México)
  • Partido Marxista Leninista del Perú
  • Partido Proletario del Perú
  • Unión de Mujeres Solidarias (Perú)
  • Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana
  • Movimiento Independencia Unidad y Cambio (República Dominicana)
  • Justicia Global (República Dominicana)
  • Coordinadora Patriótica (República Dominicana)
  • Partido Comunista (Bolchevique) de la Unión Soviética
  • Movimiento Manuelita Sáenz (Sucre – Venezuela)
  • Movimiento Gayones (Venezuela)
  • Asamblea de los Socialistas (Venezuela)
  • Organización de Mujeres Ana Soto (Venezuela)
  • Movimiento de Educación para la Emancipación (Venezuela)
  • Juventud del Consejo Político Obrero (Venezuela)
  • Centro de Formación e Investigación Prof. Franklin Giménez (Venezuela)
  • Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela

Declaración de la Regional Latinoamericana y del Caribe de la CIPOML

agosto 27, 2010 por  
Publicado en: Comunicados

Es falso que la crisis actual del capitalismo-imperialismo sea pasajera y esté en recuperación definitiva, como pregonan los personeros del imperialismo, por el contrario ésta se extiende y profundiza en todas las economías de los países del planeta. Golpea fuertemente el sector productivo, financiero y comercial. Pero, principalmente, atenta contra la vida de los trabajadores de todos los continentes, contra los pueblos y los países dependientes; sus efectos más dramáticos se expresan en decenas de millones de trabajadores despedidos, en la disminución de los salarios y el recorte de los beneficios sociales.

Esta crisis que estallara en el seno del imperialismo norteamericano se extiende por todos los continentes sin que ningún país pueda escapar a ella. Por lo que los grandes capitales y sus gobiernos vienen realizando acciones económicas, políticas, sociales y militares agresivas para que los países dependientes, los pueblos sean quienes las paguen. Fortalecen sus ejércitos invasores y preparan guerras regionales como en Irak y Afganistán, afirman las ocupaciones como la de Palestina a través de Israel.

Sin embargo, en todos los países y de manera particular en Europa, la clase obrera y los pueblos, están dando una importante respuesta con movilizaciones y huelgas generales, que muestran el rechazo y su disposición a la pelea contra las políticas económicas del imperialismo y los gobiernos burgueses. Destaca la lucha de la clase obrera y la juventud en Grecia.

EE.UU. refuerza su papel de país imperialista, busca afirmar sus posiciones y continuar a la hegemonía en América Latina. Frente a la resistencia de los pueblos, a la conquista de importantes espacios democráticos y patrióticos, recrudece su ofensiva política y militar: en la continuación de la aplicación del Plan Colombia impone la instalación de 7 bases militares, moderniza la Cuarta Flota y la reimplanta en las costas de América, instrumenta el Plan Mérida en México, el golpe de Estado en Honduras, la ocupación militar de Haití, incrementa el bloqueo a Cuba, tanto como la ofensiva ideológica y política; impulsa el paramilitarismo, las “operaciones” antidrogas, la militarización de los regímenes, etc.

Busca recuperar el control político y económico de los países y gobiernos democráticos y patrióticos que lo denuncian y lo enfrentan, mediante mecanismos abiertos y encubiertos de intervención y agresión, activa procesos de desestabilización en Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Los países imperialistas de Europa, principalmente, Alemania, Inglaterra y España expanden inversiones directas, créditos y activan el comercio en la región; varios países de América Latina han aprobado y otros discuten tratados de libre comercio con la Unión Europea. Esas relaciones de dependencia económica trascienden a la política.

Desde hace varias décadas el imperialismo japonés extiende sus tentáculos, principalmente financieros y comerciales en la región, constituyéndose en una de las potencias que disputa el dominio de América Latina.

En los últimos años, el imperialismo chino incursiona con fuerza en los distintos países de América Latina, realiza inversiones directas en la minería, el petróleo, las construcciones civiles, etc.; desenvuelve una acometida comercial en todos los países y asume la condición de prestamista frente a los gobiernos. La ofensiva china en la región crece significativamente y disputa espacios a los EE.UU, y demás países imperialistas.

En América latina y el Caribe la crisis, tiene graves repercusiones principalmente, en los países más pobres y dependientes. Sumerge a las economías de las Estados en una drástica reducción de su capacidad productiva, en graves déficits fiscales, en una reducción generalizada de su producto interno bruto (PIB), genera el incremento de la deuda externa, el aumento de los despidos y el desempleo, el crecimiento del subempleo y del sector informal; provoca graves recortes al gasto público, a la seguridad social, y una furiosa embestida contra los conquistas, políticas, económicas, sociales y culturales. Aunque la crisis puede tener algunas oscilaciones, indicios de recuperación, todavía no toca fondo, continúa agudizándose y sus efectos sociales, económicos y políticos inciden en la vida de los países y en el comportamiento de las clases trabajadoras, los pueblos y la juventud del continente.

Desde hace varios años se está produciendo un importante ascenso de la lucha de las masas. Los movimientos populares se reavivan, se extienden y politizan cada vez más. La lucha por la defensa de la soberanía, contra el imperialismo, por la defensa de los recursos naturales, contra el saqueo y su explotación indiscriminada dinamiza a los movimientos sociales. La confrontación a la represión, a la violación de los derechos humanos, a la criminalización de la lucha social, a la militarización y al paramilitarismo, a los golpes de Estado; la lucha por la democracia y las libertades públicas forman parte del accionar de las masas trabajadoras y la juventud; el movimiento sindical enfrenta valerosamente los combates contra los despidos, por el derecho al trabajo, por aumento salarial, por la defensa del derecho de huelga y contratación colectiva, por el derecho a la sindicalización democrática, por la seguridad social y pensión justa; los campesinos irrumpen vigorosos en la lucha por la tierra y sus derechos en todos los países; los pueblos indígenas están de pie, defienden sus derechos y se incorporan a la lucha por el cambio social; las mujeres trabajadoras, los ecologistas suman sus acciones en este proceso emancipador de los trabajadores y los pueblos.

El ascenso de la lucha de las masas confluye con el fracaso y agotamiento de las políticas neoliberales, con el agudizamiento de las contradicciones interburguesas e interimperialistas planteando nuevos escenarios y condiciones que son favorables para el desarrollo de los combates de clase de las masas trabajadoras, de los pueblos y de la juventud, para el trabajo de las organizaciones y partidos de izquierda y revolucionarias.

La lucha reivindicativa de las masas, no sólo ha tenido el sello de la defensa de sus conquistas sino que ha desarrollado un contenido por el cambio. Esta aspiración se profundiza, y se proyecta a la lucha política electoral, expresándose en el voto por los partidos y organizaciones que plantean el cambio, por la propuestas de la izquierda contribuyendo a elegir varios gobiernos democráticos y progresistas, algunos de los cuales mantienen en alto posiciones de defensa de la soberanía, de los derechos de los pueblos y pugnan contra la dominación imperialista y los embates de la reacción interna como los de Venezuela y Bolivia. Por otro lado, la presión del imperialismo y la reacción está provocando que varios de esos gobiernos se entrampen en políticas reformistas y desarrollistas, de conciliación con el imperialismo y las oligarquías; se derechicen, y como consecuencia confronten y repriman al movimiento sindical, a la organización social, a los pueblos indígenas, a las organizaciones de izquierda y las fuerzas revolucionarias, como está ocurriendo en el Ecuador y el gobierno de Correa.

Este proceso social y político, el desenvolvimiento de la lucha de las masas, la incorporación de apreciables sectores de las clases y capas medias está confluyendo en la conformación y desarrollo de una Tendencia de Cambio, Patriótica, Progresista y de Izquierda que gravita en la vida social y política de todos los países, en distinta magnitud y nivel.

Esta Tendencia se expresa en el desarrollo de la conciencia antiimperialista de los trabajadores y los pueblos, en la decisión de luchar por el gobierno, por el cambio social. Al interior de esta Tendencia se expresan vigorosas y en desarrollo las ideas revolucionarias, la decisión de luchar por el derrocamiento del imperialismo, la destrucción del capitalismo y por la construcción del socialismo; en ese cometido nuestros partidos marxista leninistas, junto a otras organizaciones revolucionarios estamos cumpliendo nuestras responsabilidades.

En este nuevo escenario, el desenvolvimiento de la lucha social, la afirmación y crecimiento de las posiciones revolucionarias proletarias, de las fuerzas marxista leninistas se ven enfrentadas a la responsabilidad de desenmascarar y combatir toda suerte de tesis y propuestas de carácter reformista y desviacionista que circulan al interior del movimiento obrero y popular, algunas de las cuales son exhibidas desde los gobiernos; de manera especial, debemos poner atención a las llamadas “revolución ciudadana”, “revolución bolivariana”, a la prédica de la revolución pacífica, de la revolución del “voto”, al “socialismo del siglo XXI”. Estas circunstancias ponen a la orden del día la lucha ideológica y política entre la revolución y el reformismo.

El desarrollo de la Tendencia de Cambio está cambiando la correlación de fuerzas en América Latina, da como resultado la existencia de varios gobiernos democráticos y progresistas al tiempo, que como respuesta del imperialismo y la reacción, erige gobiernos abiertamente pro imperialistas como los de Colombia, México, Perú.

El impulso de la lucha de los trabajadores y los pueblos, las posiciones consecuentes de varios gobiernos, los afanes de renegociar la dependencia de otros están dando lugar al surgimiento de iniciativas políticas anti norteamericanas a nivel de países y gobiernos como el ALBA (Alianza……), la organización de Estados latinoamericanos y del Caribe, excluyendo a EE.UU. y Canadá. Así mismo, la conformación de UNASUR (Unión de Naciones de América del Sur),y la implementación del Banco del Sur, y una moneda virtual, el Sucre, como medio de pago para el comercio entre los países integrantes. Los revolucionarios proletarios apoyamos estas iniciativas, como parte del enfrentamiento a las políticas imperialistas de los EE.UU. al tiempo que advertimos sus límites y laboramos por afirmar la conciencia antiimperialista de los pueblos en su lucha por la liberación social y nacional.

Los marxista leninistas tenemos en cuenta el desarrollo de la lucha social y política, sus avances y conquistas, estamos presentes en todos los espacios; apoyamos decididamente las diversas medidas progresistas y patrióticas al tiempo que alertamos de las ilusiones que pueden despertar entre las masas. Insistimos que el cambio verdadero advendrá como consecuencia del derrocamiento del imperialismo, del enterramiento del capitalismo por medio de la organización de la revolución social, de la conquista del poder por la vía revolucionaria y, con la construcción del socialismo.

En la responsabilidad de organizar la revolución nos corresponde dirigir a la clase obrera y a los pueblos en la lucha contra la crisis y sus efectos. Insistimos, la solución definitiva de la crisis, en beneficio de los trabajadores se producirá solamente con la revolución y socialismo. Cualquiera otra alternativa no significa sino paleativos, propuestas para la recomposición del capitalismo. Esta afirmación, de ninguna manera presupone cruzarse de brazos frente a los efectos de la crisis sobre las masas trabajadoras. Exige ponernos de pie, a la cabeza de la lucha de la clase obrera, de todos los explotados y oprimidos por el capital y el imperialismo para luchar contra los despidos, por el alza de salarios, por el no pago de la deuda externa, contra la política entreguista de los gobiernos; por la construcción de un caudal revolucionario que con la clase obrera a la cabeza, involucre al campesinado, a los pobres, a los pueblos indígenas y a la juventud; por la afirmación de las ideas del cambio, por los ideales de la revolución y el socialismo.

¡Que la crisis la paguen sus responsables, los ricos!

¡Ante la crisis, la única salida es la revolución!

¡Proletarios de todos los países, uníos¡

REGIONAL DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE DE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL DE PARTIDOS Y ORGANIZACIONES MARXISTAS-LENINISTAS

Partido Comunista Revolucionario, de Brasil.

Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista).

Partido Comunista Marxista Leninista de Ecuador.

Partido Comunista de México (marxista-leninista).

Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana.

Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela.

Comunicado sobre la Cumbre UE-América Latina

mayo 21, 2010 por  
Publicado en: Comunicados

En estos momentos, se desarrolla en Madrid una nueva cumbre UE-América Latina, en la que se han puesto sobre la mesa diversas iniciativas de carácter político y comercial. Esta cumbre ha sido fervientemente impulsada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, ansioso de conseguir algún “éxito” de alcance internacional mientras trata de contener el descontento social en España, que se multiplica ante la gravedad de la crisis económica y las agresiones del Gobierno contra los trabajadores. Tampoco es de extrañar que sea la Presidencia española de la UE quien se haya querido convertir en punta de lanza del imperialismo europeo en la región, después de haber mostrado en numerosas ocasiones su fidelidad a los intereses de las multinacionales “españolas” que saquean la región y de respaldar los exabruptos colonialistas del Borbón en Chile.

Es precisamente este contexto de recesión el que está urgiendo al imperialismo europeo a mejorar su posición en América Latina, pues la situación de crisis agudiza la competencia por los mercados y las materias primas. Los capitalistas europeos ven cómo pierden terreno en la zona ante la presencia económica de EEUU y China, e incluso Rusia fortalece sus lazos políticos con diversos países americanos. De ahí que intenten mostrar un rostro amable, negociador, que insiste en la falacia de una Europa defensora de los derechos humanos y del desarrollo equitativo de los pueblos: nada más lejos de la realidad, como tienen ocasión de sufrir en sus carnes, día a día, quienes padecen la presencia en sus territorios de la Coca-Cola, Telefónica, el BBVA, Repsol, etc. Por otra parte, cabe destacar la tensión que está produciendo, dentro de la UE, la negociación de un acuerdo de libre comercio con Mercosur. De nuevo, para defender sus intereses agrarios, Francia se tiene que enfrentar a Alemania, ansiosa por incrementar sus exportaciones industriales.

Los líderes latinoamericanos, por su parte, están haciendo valer la relativa estabilidad con la que han eludido los más duros efectos de la crisis, hasta el momento; de ahí que se hayan podido permitir el inicial desplante a los europeos por la presencia de Porfirio Lobo, el presidente golpista de Honduras, en la cumbre. Por primera vez en muchas décadas, los estados latinoamericanos afrontan su relación con Europa con ánimo exigente y aparentemente unidos, pero hay mucho de espejismo en esta imagen. Sin duda, el líder político y económico del grupo es Brasil: el nuevo gigante ha emprendido con decisión la tarea de incrementar su papel en la escena internacional, y ha conseguido arrastrar a la mayoría de sus vecinos. A él tratan de arrimarse incluso profundos reaccionarios como el chileno Piñera, con tal de aislar a las democracias bolivarianas; es también quien lidera en estos días las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE; y, ante todo, no cesa en su reivindicación de aumentar su capacidad de decisión en el FMI y de formar parte del Consejo de Seguridad de la ONU (aspiración en la que también cuenta con el apoyo de otros estados latinoamericanos, como Chile).

En definitiva, nuevos avance del imperialismo europeo, que ha conseguido ya vincular a Centroamérica (Costa Rica, Honduras, Guatemala, Panamá, El Salvador y Nicaragua) con un acuerdo de asociación y libre comercio. Junto a esto, la penetración europea ha resquebrajado la Comunidad Andina, el otro bloque comercial de la zona: mientras que Colombia y Perú firmarán acuerdos con la Unión Europea por separado, siguiendo su tradicional sumisión, Ecuador y Bolivia no se han plegado a las condiciones europeas, y Venezuela se aproxima al Mercosur.

Todo ello no hace sino fortalecer a Brasil como potencia regional, entre unos vecinos divididos y dependientes de sus decisiones, y por supuesto la posición de la UE ante sus competidores: si se produce el acuerdo con Mercosur, la burguesía europea tendrá abiertas las puertas de un mercado de casi 270 millones de personas. Se refuerza, en fin, el intercambio desigual entre ambos continentes, manteniendo a las naciones latinoamericanas como exportadoras de materias primas y fuente de beneficios para las multinacionales a través de licitaciones estatales y privatizaciones.

Pese a la propaganda de la prensa española, lo que ha sacado a América Latina de la postración en que la habían sumido los dictados imperialistas, fielmente seguidos por las oligarquías nacionales, no han sido las recetas del FMI que gustosamente aplican ahora los burgueses europeos a sus propios pueblos, sino un profundo movimiento de transformación democrática que, en general, ha permitido avanzar al movimiento popular y detener la rapiña imperialista en muchos de estos países, como Ecuador, Venezuela o Bolivia. Allí donde se han obedecido las “recomendaciones” del imperialismo, como en Colombia, Perú, Chile…, persisten profundas desigualdades sociales y enormes bolsas de pobreza, mientras se persevera en el terrorismo de Estado (Colombia) o se militariza la vida social (Chile). No será volviendo a ponerse a las órdenes del imperialismo, ni asumiendo la división internacional del trabajo que éste impone, como los pueblos de América Latina acabarán con la injusticia y la miseria. Por eso, llamamos al proletariado y a los pueblos latinoamericanos a seguir avanzando en la conquista de su plena soberanía política y económica, a profundizar la revolución democrática y antiimperialista y a desarrollar formas de cooperación entre los pueblos que permitan materializar estos objetivos y hermanar a la clase obrera de las distintas naciones para dar pasos hacia la derrota del capitalismo en el continente.

¡Viva la lucha de los pueblos! ¡Viva la valiente clase obrera de América Latina!

Secretariado del Comité Central del PCE (m-l)

18 de mayo de 2010

Acción Proletaria en este 1° de Mayo

mayo 15, 2010 por  
Publicado en: Galerías de Imágenes