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Ya Disponible el Nº35 de Octubre

abril 20, 2010 por  
Publicado en: Prensa de la CIPOML

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21 de Enero de 1921: Nace el Partido Comunista de Italia

enero 21, 2010 por  
Publicado en: Comunicados, Cultura

Han transcurrido 89 años desde aquel 21 de enero de 1921 cuando en Livorno los comunistas y elementos de vanguardia de la clase obrera italiana fundaron el Partido Comunista de Italia, Sección de la Internacional Comunista.

La fundación del Partido Comunista tiene lugar en una situación revolucionaria creada en Europa durante la Primera Guerra Mundial y la revolución proletaria en Rusia que en Italia fue el origen, durante el bienio 1919-20 de una serie de tenaces luchas obreras y populares que culminaron en la ocupación de fábricas: una situación que todavía hoy tienen la mejor descripción en páginas escritas cinco años después por Antonio Gramsci en el diario del Partido «l’Unità»

« La ocupación de las fábricas no ha sido olvidada por las masas. […]Ello fue la prueba general de la clase revolucionaria.[…] Si el movimiento fracasó, no se puede echar la culpa a la clase obrera en tanto que tal, sino al partido socialista que no cumplió con sus deberes, que era incapaz, inepto, que iba a la cola de la clase obrera en vez de ir a la cabeza.[…] Los obreros que ocuparon las fábricas estuvieron, en tanto que clase, a la altura de sus tareas y funciones. […] NO se ocuparon los ferrocarriles ni la flota. […] No fueron ocupados los bancos ni los centros comerciales. No pudieron resolver los grandes problemas nacionales e internacionales, porque no conquistaron el Poder de Estado. Esos problemas deberían haber sido afrontados por el Partido socialista y los sindicatos, que en vez de ello capitularon vergonzosamente so pretexto de la inmadurez de las masas; la realidad es que eran los dirigentes los inmaduros e incapaces, no la clase. Eso llevó a la ruptura de Livorno y a la creación de un nuevo partido, el Partido Comunista.» («l’Unità», 1 de Octubre de 1926)

«El proletariado era lo bastante fuerte en 1910-1920, como para someterse pasivamente a la opresión capitalista. Mas su fuerza organizada era titubeante, debilitada interiormente porque el Partido socialista era una amalgama de al menos tres partidos» (l’Unità, 26 de septiembre de 1926)

Esto no es una reflexión de ayer. Es algo que atañe directamente a la clase obrera italiana de hoy, de la que una parte continúa a identificarse política y organizativamente con los partidos de Rifondazione Comunista y del P de CI, la proyectada Federación no es más que una confusa amalgama de posiciones ideológicas y políticas que no tiene nada que ver con el marxismo revolucionario, con el leninismo, va del más clásico reformismo de la socialdemocracia de derecha al maximalismo centrista típico de la socialdemocracia de «izquierda» europea. Este último siembra hoy las peores ilusiones: lucha de clases, sí, incluso dura si es necesario, pero ninguna perspectiva de ruptura revolucionaria con el sistema institucional del Estado burgués y con su falsa democracia parlamentaria que según el centralismo maximalista es el terreno en el que se logrará la emancipación de la clase obrera.

El Gramsci de ayer es más actual que nunca:

«¿Qué quiere hacer el maximalismo con este incómodo viraje? O aquí o allá; o con la socialdemocracia o con el comunismo. […] Desde que existe la socialdemocracia es natural e inevitable que a través de sus variopintos agentes introduzca continuamente en la clase obrera su propia ideología y contamine y desvíe la ideología proletaria.. La escisión clara y resuelta de esa ideología es inevitable y absolutamente necesaria. Primero dividirse, es decir, separar la ideología revolucionaria de la ideología burguesa (la socialdemocracia de cualquier tipo); luego unirse, o sea, unificar a la clase obrera en torno a la ideología revolucionaria» («l’Unitá», 9 de enero de 1926)

En los años 20 del pasado siglo, los partidos comunistas nacieron en clara ruptura con el revisionismo de aquel período histórico; Antonio Gramsci sintetizó eficazmente la lucha del marxismo revolucionario:

«Primera fase. Socialismo utópico, con la impronta nacional de cada país, que manifiesta la revuelta instintiva de las primeras organizaciones proletarias. […]Segunda fase. Socialismo proletario de Marx y Engels o comunismo. Actuar contra los distintos socialismos nacionales y utópicos y hacerse con la victoria. En la II Internacional, esta tendencia renace bajo la bandera del marxismo como revisionismo de la doctrina marxista. […] Tercera fase. Por una parte el leninismo. Que renueva en una situación histórica cambiante, más compleja y más rica, la lucha de Marx y Engels, y restaura y desarrolla la doctrina marxista. Y por otra parte, un ulterior desarrollo de los revisionismos nacionales.» («l’Unità», 22 octubre de 1926)

Esa misma dialéctica se ha reproducido en los años 50, del pasado siglo, con el desarrollo del revisionismo moderno, con nuevas formas de los revisionismos nacionales, los cuales –con sus ataques a Stalin- renegaban de la esencia revolucionaria e internacionalista del leninismo enmascarado con una formal y mistificadora adhesión a Lenin. Si en Italia el revisionismo moderno tiene su forma principal en el «togliatismo», no ha desaparecido con la autoliquidación del PCI togliatiano, y ha asumido –en otros partidos y formaciones políticas- múltiples formas caracterizadas por la combinación ecléctica de inocuos «residuos» del marxismo con ideologías ajenas a él, como el viejo obrerismo, el anarquismo, las tendencias pequeñoburguesas de los movimientos ecologistas, feministas y pacifistas, hasta la última aparición oportunista, el llamado «socialismo y comunismo del siglo XXI»

En 1921, cuando nació el Partido Comunista de Italia, la homogeneidad ideológica de sus dirigentes y militantes no era total. Pero bajo la dirección de la Tercera Internacional y mediante el llamado proceso de «bolchevización» la asimilación del leninismo fue esencialmente asumida entre 1924 y 1927, y el Partido – mediante las tesis de su Tercer Congreso- pudo dotarse finalmente de una plataforma consecuentemente internacionalista y revolucionaria.

Hoy en Italia, los auténticos comunistas, mediante la confrontación, el debate abierto, la crítica y la autocrítica, debemos luchar por lograr la unidad ideológica y política sobre la base del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario. Estrechar los lazos con los elementos más conscientes y avanzados de la clase obrera y con su lucha, esto es, de un punto de vista estratégico, la tarea fundamental para la reconstrucción del Partido Comunista en nuestro, país.

21 de Enero de 2010 Piattaforma Comunista.

Sobre el desarrollo económico de la crisis y la situación internacional

diciembre 17, 2009 por  
Publicado en: Documentos, Internacional

Sesión Plenaria de la Conferencia de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas   

1.- Lo más relevante desde nuestra última Conferencia ha sido la agudización de la crisis, especialmente en el primer trimestre de 2009 (mucho más aguda que la de 1929), aunque con una relativa atenuación en el segundo. Nuestra Conferencia se encuentra en circunstancias de intensos debates acerca de si la crisis ha tocado fondo o no, y  los medios capitalistas discuten sobre qué política y medidas económicas  y precauciones tomar. Por lo tanto, para determinar una justa línea para nuestro trabajo de masas,  es importante discutir sobre el desarrollo de la crisis y de la economía capitalista, sus muchas implicaciones: económica, política y social; así como las políticas económicas y los ataques que serán realizados por el imperialismo y las clases dominantes bajo estas circunstancias. [1]

2-. Una de las características de la última crisis es el hecho de que empezó con una profunda crisis financiera que provocó un hundimiento que superó ampliamente la crisis que ha sacudido los sectores de la construcción y de la industria –particularmente la siderurgia, el automóvil y la industria secundaria-en los EEUU, la mayor economía del mundo; crisis que rápidamente se fusionó con las crisis de los otros países capitalistas convirtiéndose así en una crisis generalizada que se ha extendido a los países dependientes. Estas circunstancias ha creado la falsa idea de que la crisis ha estallado por la de los Estados Unidos, particularmente por la crisis financiera.

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Obama quiere acabar el «trabajo» en Afganistán

diciembre 3, 2009 por  
Publicado en: Comunicados

ALTO A LA GUERRA DE OCUPACIÓN. RETIRADA DE TODAS LAS TROPAS

Después de meses de tergiversaciones, Obama acaba de anunciar el envío de 30.000 militares más a Afganistán para, según sus cínicas palabras,¡«Acabar el trabajo»

Quiere que los aliados de la OTAN envíen de 10 a 15.000 soldados más. De esa forma las tropas ocupantes serían más de 100.000 hombres, cifra que se aproxima a la de los 140.000 desplegados en Iraq. El Estado Mayor de EE.UU. puede estar satisfecho, lo mismo que los comerciantes de cañones.

Mas, ¿de qué «trabajo» habla Obama Es patente el fracaso de esta guerra; un país arrasado, una economía en ruinas, una sociedad dividida. Sólo los que se aprovechan de las guerras se han beneficiado con todo tipo de tráfico, concretamente el del opio cuya producción continúa. Señalar, estigmatizar, a los campesinos afganos es pura hipocresía: ¿cuando los bombardeos son cotidianos, cuando, la agricultura de subsistencia es imposible por la guerra, de qué pueden vivir?

Las últimas elecciones han sido tan fraudulentas que ningún gobierno de los países que ocupan militarmente el país ha podido manifestar satisfacción alguna por la reelección de Karzai a la cabeza del Estado. Están empeñados en encontrar señores de la guerra dispuestos a participar en un gobierno de «unión nacional», pagándoles su «neutralidad».

El Secretario de la OTAN, el guerrerista danés Rasmussen, trata de convencer a los gobiernos de la OTAN para que se unan a esta política de intensificación de la guerra. Todos hablan del Afganistán conflictivo para hacer creer que en la posibilidad de una «salida» de ese cenagal. Esperan así embaucar a los pueblos haciéndoles creer que se trata de formar gendarmes y soldados afganos que releven a las fuerzas de ocupación.

Sin embargo, desde Gran Bretaña, a Alemania, o Estados Unidos, no cesa de crecer entre la opinión pública la oposición a esta guerra. Grande es la decepción en el campo de los que en Estados Unidos luchan desde hace años por la retirada de las tropas de Iraq y Afganistán.

Sarkozy había decidido el envío de refuerzos franceses a Afganistán, y eufórico, anunció la reintegración plena, entera, de Francia en el Mando Militar de la OTAN.. Desde entonces no cesa de aumentar el número de sarcófagos de los soldados muertos, y se ha reforzado la oposición a participar en esta guerra. Otras decisiones, ilustran el carácter belicista de la política internacional de Sarkozy. Sus declaraciones recientes dejan entrever que responderá positivamente las peticiones de Obama. Será una decisión que acarreará consecuencias graves, y sea la que sea la forma que use para reforzar la participación de Francia en esta guerra, la condenamos sin ambages.

Hace falta que la oposición a esta guerra se manifiesta con más fuerza y que crezca la exigencia de la retirada de las tropas francesas. Hoy, más que nunca, gritamos:

¡No pagaremos vuestra crisis, no pagaremos vuestras guerras!
¡Fuera de Afganistán las tropas francesas y de la OTA!
¡Francia debe salir de la OTAN!

París, 1 de diciembre de 2009
Partido Comunista de los Obreros de Francia

Proclama comunista a los trabajadores y pueblos

agosto 30, 1994 por  
Publicado en: Comunicados, Movimiento Obrero, Propaganda

¡Mientras haya explotación del hombre por el hombre, y el capitalismo destruya la existencia verdaderamente humana sobre la tierra, habrá lucha!

¡Mientras imperialistas y burgueses opriman a las naciones débiles, a los pueblos indefensos, habrá lucha!

¡Mientras los trabajadores y los pueblos del mundo aspiren a transformar la sociedad actual, cambiarla en su beneficio, y por ello vencer o morir, habrá lucha!

En oposición a las prédicas conciliadoras de los capitalistas, de que obreros y patronos tienen los mismos intereses, ratificamos la tesis marxista de que la lucha de clases, en las sociedades dividas en clases, es el motor de la historia.

La lucha de clases no terminará hasta lograr los más altos y generales objetivos que los trabajadores y los pueblos se han propuesto: construir, sobre las ruinas del capitalismo el socialismo y el comunismo.

En las últimas décadas, el movimiento comunista y obrero ha sido duramente golpeado. El proceso de restauración capitalista que se generalizara partir del XX Congreso del PCUS, y que culminara con los acontecimientos de Europa del Este, de la ex-URSS y la traición en Albania, etc., son parte de la acción del imperialismo, de las fuerzas reaccionarias, revisionistas, pro-capitalistas. Las limitaciones históricas, la inexperiencia, la falta de desarrollo de la teoría, la subestimación de las contradicciones propias de la sociedad capitalista, la burocratización y el aislamiento del Partido Comunista de las masas, etc. no permitieron que los comunistas, la clase obrera y los pueblos defendieran sus conquistas y evitaran la restauración capitalista. No fuimos capaces de impedir el surgimiento de una nueva burguesía que, con la máscara de "socialista", tomo el poder y destruyó el socialismo. Pero estos golpes, estas derrotas no significaron el fin de la historia.

Tras la última y general embestida del imperialismo y del capitalismo, que pretende no dejar piedra sobre piedra del Marxismo leninismo, del Socialismo científico, del Comunismo, de la Revolución proletaria, del Antiimperialismo, nos hemos vuelto a levantar en todos los continentes. Los comunistas nacemos en cada huelga obrera y los pueblos por libertad y democracia, en cada revuelta juvenil, en los núcleos guerrilleros. Nos reorganizamos, nos unimos, sacamos lecciones de lo sucedido, y seguimos avanzando.

Mientras no hayamos cumplido nuestra misión histórica, no cejaremos en nuestro empeño.

Somos millones de seres en lucha. Los trabajadores seguimos siendo los fundamentales productores de toda la riqueza, en cualquier parte y bajo las más diversas condiciones de desarrollo de los medios de producción. Nada, en esencia, habrá cambiado mientras otros vivan de nuestro sudor y no hayamos logrado transformar esta sociedad en otra, de tipo superior.

¿Qué invento, qué revolución técnico- científica puede desplazarnos como eje principal de la sociedad contemporánea? Todos los adelantos y descubrimientos científicos y técnicos no cambian en lo absoluto la naturaleza del proletariado, ni tampoco evitan que los medios de producción sigan en manos de los capitalistas. La riqueza producida por nuestro trabajo ha sido y es la base material para todo el desarrollo tecnológico y científico.

La lucha de clases no puede ser abolida ni desaparecida mientras exista la propiedad privada sobre los medios de producción. Empero, debemos tomar en cuenta estos nuevos avances técnicos y científicos, aprender a manejarlos y a utilizarlos a favor del pueblo, de la revolución.

Ninguna otra clase o capa social puede cumplir con esos objetivos. Esta es una tarea del proletariado, que es la clase más revolucionaria de la sociedad, con alto espíritu práctico, capaz de unir y dirigir a otras clases y capas explotadas en la lucha contra el capital.

Estamos presentes y activos en la época contemporánea. La clase obrera y los pueblos no hemos dejado un instante de luchar por nuestros objetivos. Nada sustancial de la época, definida por Lenin, ha cambiado. Esta sigue siendo la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Todos los hechos acaecidos desde la Revolución de Octubre en 1917, la Segunda Guerra Mundial, la derrota del fascismo, la liberación del mundo colonial, las revoluciones en China, Vietnam, etc. así como los avances que tuvieron lugar en la construcción del socialismo; la ultima embestida imperialista, y la actual situación de lucha de los pueblos, ratifican las tesis leninistas sobre la época que vivimos. ¡Las contradicciones fundamentales de la época siguen vigentes!

Los imperialistas y burgueses atacan furiosamente al Marxismo-Leninismo y proclaman su caducidad. Preguntamos: ¿Si esta teoría es inservible, por qué atacarla tan denodadamente? Sencillamente, porque saben que esa teoría es actual y tiene vigencia. El Marxismo-Leninismo se basa en el desarrollo continuo del conocimiento científico, en la experiencia del desarrollo social, en el pensamiento humano progresista, es una teoría de carácter revolucionario que representa los intereses históricos del proletariado y de toda la humanidad; avanza dialécticamente, rompe barreras, engendra lo nuevo.

Los Marxistas-leninistas estamos conscientes de ciertas debilidades en la comprensión, aplicación y desarrollo del Marxismo-Leninismo. Se trata de limitaciones nuestras que las vamos a superar. La experiencia histórica ha demostrado la validez, la vigencia, la vitalidad del Marxismo-Leninismo. Si hay ideologías y teorías caducas, obsoletas, que pertenecen al pasado, estas son las de la burguesía. El marxismo Leninismo es presente y es futuro.

De acuerdo con sus intereses de clase, los revisionistas y oportunistas de toda talla deforman estos enunciados del Manifiesto Comunista, y sacan conclusiones anticomunistas, quieren preservar su condición de "grandes dirigentes", sus privilegios, quieren manejar al movimiento obrero para impedir que los trabajadores tomen el destino en sus propias manos, y así sirven a la burguesía, causando grave daño a la clase obrera. Por el contrario, los comunistas luchamos contra estas desviaciones, ponemos a un lado a estos sirvientes de la burguesía y ayudamos a la clase obrera a apoyarse en sus propias fuerzas y avanzar.

El revisionismo constituye un peligro para el proceso revolucionario, para el Partido Comunista, y para la construcción del socialismo. Es una tarea indispensable combatir el revisionismo de todo tipo y en todos los terrenos. Es un peligro contra el cual no se puede relegar o menospreciar la lucha.

Debatir sobre estas cuestiones, tomar posición sobre ellas, establecer qué es lo que nos corresponde hacer ahora es inevitable, necesaria, urgente lucha ideológica en el campo de la ideología revolucionaria para vencer la embestida de la reacción. Ningún comunista, ningún partido vanguardia de la revolución puede temer estos enfrentamientos de concepciones e ideas. Que se abra el debate, hay que afrontar ideas, análisis, experiencias, lecciones, razones, para llegar a conclusiones que nos permitan avanzar. Los hechos son tozudos, dijo Lenin, y la tozudez de los hechos nos exige ser leninistas.

Hemos creado a nuestros partidos en el fragor del combate, a golpes contra el revisionismo y el oportunismo los cuales, con su degeneración ideológica y traición política, han sido los principales responsables de los daños causados al movimiento comunista y obrero internacional.

Los partidos comunistas son instrumentos indispensables para ORGANIZAR la revolución en cada uno de nuestros países. Somos en conjunto, la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas, la verdadera alternativa de los pueblos. La llama de la revolución proletaria y la esperanza de los pueblos sigue en manos de los comunistas.

Concebimos que las masas son -deben ser siempre y en todos los terrenos- las protagonistas de la historia. Solo cuando los partidos comunistas se han burocratizado, degenerado ideológicamente, y han perdido su carácter de vanguardia revolucionaria al servicio de la clase obrera y los pueblos, estos les han dado la espalda. Los proletarios y los comunistas, los trabajadores y los pueblos, jamás debemos romper los lazos que nos unen. Con la clase obrera y los pueblos, los comunistas luchamos por sus intereses, con ellos debemos y podemos conquistar el poder, con ellos debemos construir cualquiera de las formas de la democracia popular, de dictadura del proletariado, el estado socialista, construir el socialismo y avanzar.

El imperialismo ha sido, y siempre será, fuente de guerras de agresión y de rapiña. En los últimos tiempos, Irak, Panamá, Yemen, Ruanda, Somalia, la ex Yugoslavia, la ex URSS, Haití, etc. han sido escenarios de guerras de agresión, de guerras racistas, reaccionarias. Denunciamos el verdadero carácter de esas guerras.

Hay que organizar y sostener la movilización popular en contra de esta política imperial guerrista. Los trabajadores, los comunistas, los pueblos estaremos a la cabeza de estas luchas. La revolución requiere la unidad y la acción de la clase obrera y los pueblos. Los comunistas debemos ser artífices. La unidad es toda la concepción y la práctica que debe desarrollarse. Las alianzas son necesarias. Para establecerlas necesitamos, ante todo, contar con las fuerzas propias, unirnos con otras fuerzas, practicar la política de alianzas con objetivos revolucionarios. Podremos contraer compromisos que no conlleven concesiones de principio. Estos compromisos jamás pueden hacernos olvidar que la lucha de clases sigue vigente. Luchamos por la revolución. Reivindicamos la violencia revolucionaria como la vía para conquistar el poder. Esto nos exige aprender a emplear todas las formas de lucha.

Ratificamos nuestra decisión de mantener alta la bandera del Marxismo Leninismo, de luchar por su aplicación, de convertir nuestros partidos y organizaciones en una alternativa política y social, organizativa, a escala nacional e internacional. Nuestros partidos y organizaciones reafirman su decisión de combatir junto a la clase obrera y los pueblos, junto a los demócratas, patriotas y progresistas, para oponer a la dominación capitalista la lucha por la revolución social del proletariado.

Mantenemos vivo el espíritu de la Comuna de París, de la Revolución de Octubre, y de todos los procesos y experiencias revolucionarias, basándonos en los principios elaborados por Marx, Engels, Lenin y Stalin.

 

Proletarios y pueblos del mundo: La lucha continúa. Ante la nueva ola de luchas revolucionarias que se avecinan, los comunistas, los trabajadores y los pueblos debemos ser los protagonistas.

Convirtamos en hechos la consigna histórica de Marx y Engels:

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

Partido comunista de Alemania (KPD)

Partido Comunista de Colombia (Marxista Leninista)

Partido Comunista de Chile, "Acción Proletaria"

Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador

Organización Comunista "Octubre" de España

Partido Comunista de los Obreros de Francia

Organización por la Construcción del Partido del Proletariado de Italia

Partido Comunista de México (Marxista Leninista)

Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana

Partido Comunista Revolucionario de Turquía (TDKP)

Partido Comunista Revolucionario Voltaico.

 

Quito, Ecuador, agosto 1994

 

Se adhirieron a la CIPOML y por consiguiente a la proclama los camaradas de:

Partido Comunista Revolucionario de Brasil (PCR)

Partido Comunista de los Trabajadores de Dinamarca (AKP)

Organización Marxista Leninista Revolusjon de Noruega

Partido Comunista de Costa de Marfil

Movimiento por la Reconstrucción del Partido Comunista de Grecia.

Plataforma Comunista de Italia

Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela

Partido Comunista de los Obreros de Túnez

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