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Páginas de la ciencia y la cultura soviéticas: EL CINE (1917-1929)

marzo 7, 2014 por  
Publicado en: Artículos, Cultura

C. Hermida. Aunque el cine ya era en las grandes ciudades rusas un medio de entretenimiento  bastante popular a la altura de 1917 (1.400 salas de exhibición y 18 empresas), su impulso y rápido desarrollo se produjo tras la revolución de Octubre. En un país donde la mayoría de la población era analfabeta, el cine ofrecía unas posibilidades propagandísticas y pedagógicas inmensas. Así lo entendió el propio Lenin cuando afirmó en 1922 que “el cine es para nosotros la más importante de todas las artes”.
El lenguaje de la imagen y la posibilidad de llegar a millones de personas lo convertían no solamente en un arte verdaderamente popular, democrático, sino en una poderosa herramienta para  la construcción del socialismo. La afinidad entre el nuevo poder  y el cine eran evidentes, se complementaban.  La revolución necesitaba transformar, educar, difundir nuevos ideales, y el cine, fenómeno revolucionario en sí mismo, era el medio ideal de transmisión de los valores revolucionarios.
En marzo de 1918 se creó el Comité de Cine de Moscú. Los operadores que trabajaban para el Comité se dedicaron a recorrer el país filmando en los frentes de batalla, las sesiones de los soviets, la actividad en las fábricas y las granjas, las campañas contra el analfabetismo, etc.  De esta actividad surgió el primer noticiero soviético, Cine-semana, A pesar de las enormes dificultades económicas y de la escasez de material, durante la guerra civil (1918-1921), se hicieron decenas de películas y documentales cuya temática se ceñía fundamentalmente a la actividad bélica y a las transformaciones que experimentaba el país. La nacionalización de la industria cinematográfica en 1919 permitió a los directores más jóvenes y creativos contar con la ayuda estatal para llevar a cabo su trabajo, sin la cual hubieses sido imposible mantener la actividad fílmica en las circunstancias bélicas del momento.
El decidido apoyo del gobierno bolchevique,  el nuevo ambiente revolucionario que propiciaba la experimentación artística y el talento de los jóvenes cineastas hicieron posible la aparición durante los años veinte de una escuela cinematográfica que creó algunas de las obras maestras más importantes de la historia del cine. Dziga Vertov, Alexander Dovzhenko, Lev Kuleshov, Sergei Eisenstein y Vsevolod Pudovkin, entre otros, son los directores que colocaron al cine soviético en la vanguardia artística del cine mundial y cuya influencia llega hasta nuestros días. El nexo común entre todos ellos es  la experimentación técnica en el trabajo de montaje y entender el cine como un instrumento al servicio de la revolución.
Dzigha Vertov(1896-1954) fue el punto de arranque del cine de vanguardia soviético. Sus primeros trabajos consistieron en montar el material documental que se enviaba desde los frentes de batalla durante la guerra civil. Defendía la superioridad del documental sobre la ficción y elaboró la teoría del “cine-ojo”. Para mostrar la realidad había que prescindir de todo lo accesorio, como el guión, los actores profesionales o los decorados artificiales, porque la cámara era por sí misma capaz de mostrar la realidad a través del montaje. Sus elaboraciones teóricas quedaron plasmadas en El hombre de la cámara (1929), su película más emblemática.
Lev Kuleshov (1899-1970) es considerado el padre del cine soviético. Se incorporó a la Escuela de Cine de Moscú en 1921, donde montó el Laboratorio Experimental, en el que se formaron Pudovkin y Eisenstein. Su teoría del montaje parte de la base de que cada plano tiene un significado distinto según el contexto en el que está situado en relación con el plano anterior y el siguiente, conformando  la percepción del espectador. El mismo plano, en una secuencia diferente, tendrá un significado distinto. En una de sus clases tomo el plano  neutro de un actor y lo asoció, primero, a un plano en el que se veía un plato de sopa; en segundo lugar, a una mujer muerta en un ataúd, y, en tercer lugar, a una niña jugando. Aunque el plano del actor era el mismo, sus alumnos afirmaron que la primera imagen transmitía hambre; la segunda, tristeza; y la tercera, alegría. Entre sus películas destacan Las extraordinarias aventuras de Mr. West en el país de los bolcheviques (1924), El rayo de la muerte (1925) y Por ley (1926).
Alexander Dovzhenko (1894-1956)  comenzó su carrera como cineasta en 1926 y mostró sus grandes cualidades como director en la denominada trilogía ucraniana: Zvenigora (1928), Arsenal (1929)  y La Tierra (1930). Esta última, una reflexión sobre la vida, la muerte, la naturaleza y el amor, destaca por el innovador montaje y la originalidad de la fotografía, y está catalogada como uno de las mejores películas de la historia del cine.
Vsevolod Pudovkin (1893-1953) es, junto con Eisenstein, el gran maestro del cine soviético. En 1920 se inscribió en la Escuela de Cine de Moscú y sus primeras realizaciones fueron La fiebre del ajedrez y La mecánica del cerebro. En 1926 dirigió su primera obra maestra, La madre, a la que siguió El fin de San Petesburgo (1927). Influido por el cineasta norteamericano Griffith, Pudovkin condensó en esas dos obras los elementos fundamentales de su forma de ver el cine. En primer lugar, la esencia del tema es la acción colectiva, pero personificando la trama en personajes concretos,  alternando en acciones paralelas los relatos individuales con la temática colectiva. En segundo lugar, el uso de los denominados “guiones de hierro”, que contenían los escenarios, la iluminación, el desplazamiento de la cámara y el montaje que se iba a realizar; y, finalmente  el montaje como elemento central de la película:  El montaje es la base estética del filme (…)es preciso reconocer que el concepto de montaje no es siempre entendido en su amplitud e interpretado en su verdadero significado: es frecuente la concepción ingenua que entiende por montaje la simple operación de encolar los vanos trozos de película según el orden cronológico; para otros, existen solo dos tipos de montaje, uno lento y otro rápido, olvidando o ignorando que el ritmo, es decir, la ley que determina la duración o la brevedad de los trozos de película a montar, está en realidad muy lejos de agotar todas las posibilidades del montaje (…) la expresión “rodar una película” es del todo falsa y debe desaparecer del uso. Un filme no es rodado, sino construido con cada uno de los fotogramas y con las escenas que constituyen su materia prima…  (Pudovkin: Argumento y montaje: bases de un filme).
Una película –El acorazado Potemkin —  y una de sus escenas (la matanza en la escalinata de Odessa perpetrada por las tropas del zar) representan el culmen del cine soviético en su etapa muda. Realizada en 1925 por Serguéi Eisenstein (1898-1948), esta obra fue considerada en la Exposición Universal de Bruselas de 1958 como la mejor película de la historia del cine. Basada en un hecho real, Eisenstein introduce al espectador en los acontecimientos revolucionarios de 1905, haciéndole partícipe de la lucha. Con un montaje impresionante, el director es capaz de crear una diversidad de sentimientos, emociones y estados de ánimo, cuya máxima tensión dramática se alcanza en la escena de la escalinata.  Es un filme épico en el que las masas son las protagonistas.
Eisenstein constituye  el punto culminante de la evolución del montaje en la escuela soviética. Al igual que Pudovkin, considera que la materia prima del cine no es la realidad, sino el medio cinematográfico. Los planos sueltos  no tienen significado y solo adoptan un sentido cuando se relacionan entre sí por medio del montaje, distinguiendo cinco tipos: métrico, rítmico, tonal, armónico e intelectual. Entre sus grandes obras destacan también La huelga (1924), Octubre (1928), Alexandr Nevski (1938) e Iván el terrible (1944).

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 Con este artículo termina la serie dedicada a la Ciencia y la Cultura soviéticas. Ha sido una breve muestra de los logros que en el campo científico y cultural alcanzó la URSS desde 1917 hasta su desintegración en 1991. El socialismo y la economía planificada de los años treinta fueron capaces de convertir a la Rusia soviética en un corto espacio de tiempo en una gran potencia mundial y su victoria sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial  quedará como una de las grandes hazañas en la historia de la Humanidad.
Cientos de brillantes escritores, matemáticos, físicos, historiadores, artistas e intelectuales en general no han aparecido en estos artículos, pero tampoco queríamos cansar a los lectores de Octubre. Nuestra intención ha sido mostrar una faceta de la Unión Soviética que en el mundo capitalista se oculta y  tergiversa  y contribuir en la medida de lo posible a la formación de los militantes del PCE (m-l) para afrontar el combate ideológico contra la burguesía.
A todos los que han seguido estos artículos, mi más sincero agradecimiento  por su atención y su paciencia.  

Paul Robenson en los Países del Este

enero 29, 2010 por  
Publicado en: Cultura, Multimedia

Hijo de un esclavo fugitivo que se había convertido en predicador protestante y que logró licenciarse en la Universidad de Lincoln. Su madre era proveniente de una familia de cuáqueros que había luchado por la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos.

En 1910, la familia Robeson se tralada a Somerville, Nueva Jersey. Luego de estudiar Derecho en la Universidad de Rutgers, Robeson se graduó de abogado. Fue el tercer estudiante de origen negro en aquella universidad. En su juventud, fue jugador de rugby, de béisbol y de baloncesto en la Universidad.

Si no hubiese sido por su condición de persona negra, Robeson hubiese constituido el prototipo heroico de la sociedad norteamericana de su época. El estigma era tan grande que llega al punto de que las demás universidades americanas, en general, se negaban a desarrollar competencias con la de Universidad de Rutgers, debido a que en su nómina tenía a un jugador negro. Jugó fútbol americano profesional en la American Professional Football Association (llamada después National Football League) con los Akron Pros y los Milwaukee Badgers.1 Después fue entrenador asistente en la Universidad Lincoln en Pensilvania.

A su ingreso en el Colegio de Abogados de Princeton, una mecanógrafa blanca rechazó escribir al dictado de un abogado negro, y esto lo hizo desistir de ser abogado, por lo que se dedicó a otras labores. Se convirtió en actor de teatro y de cine.

Fue amigo del gran cinesta soviético Sergéi Eisenstein y del dirigente keniano Jomo Kenyatta, así como de otros líderes mundiales de la época (de Nehru y de Emma Goldman). Como artista y como figura pública, fue aclamado por escritores y pensadores como Pablo Neruda, James Joyce y Ernest Hemingway.

A su hijo lo envió a estudiar a una universidad soviética, debido a que no quería que éste padeciera los prejuicios racistas estadounidenses.

De personalidad rebelde y asertivo, dirigió las primeras campañas de Estados Unidos reivindicando los derechos de la población afroamericana.

En la década de 1930, en sus viajes por Europa y la URSS, Robeson tomó contacto con los miembros de organizaciones antifascistas de los citados lugares, con los oprimidos y con la dirigencia de la clase obrera de la época. Empezó a comprender que su arte tenía la capacidad de servir a la lucha de los trabajadores de todo el mundo. Se convenció de que los afroamericanos, como descendientes de esclavos, tenían una cultura común con los trabajadores de otros países, que como sucedía en Rusia, eran descendientes de siervos. En la Unión Soviética fue donde según sus palabras se sintió tratado como un completo ser humano y vio que no había perjuicios contra los afroamericanos ni ningún tipo de discriminación racial.

Cantó blues, canciones contra la explotación y la esclavitud, himnos de los presidiarios, de los remeros del Volga, de los maquis, de las Brigadas Internacionales de la Guerra Civil Española, marchas rusas de los obreros y fragmentos del Porgy and Bess de George Gershwin, y su pieza emblemática Old Man River. También tradujo el Himno de la Unión Soviética al inglés en 1943.

A partir de la llegada del nacional-socialismo a Alemania en 1933, Robeson se convirtió en un activo opositor a esta ideología. Participó en la Guerra Civil Española dentro la Brigada Lincoln, compuesta por voluntarios antifascistas estadounidenses. En un mitin antifascista contra el levantamiento de Francisco Franco contra la República en 1936, Robeson dijo: “El artista debe tomar partido. Debe elegir luchar por la libertad o por la esclavitud. Yo he elegido. No tenía otra alternativa”.

Con una imponente calidad de actor, Robeson interpretó a dos personajes gemelos: un criminal disfrazado de reverendo eclesiástico y un joven comerciante, ambos enamorados de la misma mujer. Esta constituyó una película intensa sobre temas y valores colectivos, una película muda en donde, de manera paradójica, la poderosa voz de Robeson estuvo ausente. Sin embargo, era interpretada por un acompañamiento musical de gran significación en la historia del jazz contemporáneo, ya que se trató de la orquesta de jazz del Lincoln Center, que dirigía en ese entonces Wynton Marsalis, que había encomendado a otro ícono del jazz, Wycliffe Gordon, la elaboración de un acompañamiento que fue ejecutada en vivo durante las dos proyecciones de la película de Oscar Micheaux y Robeson, tal como se estilaba en la época presonora del cine. Tanto Marsalis como el pianista Marcus Printup, acompañados de un grupo de jazz de los más importantes del momento, rindieron este homenaje a los precursores del cine afroamericano.

Paul Robeson no constituyó el típico cantante o actor norteamericano, carente de formación, ya que era poseedor de una extensa ilustración y una amplia cultura, ya que tenía una extraordinaria preparación intelectual y hablaba más de veinte idiomas. En 1952 la Unión Soviética le concedió el Premio Lenin de la Paz (por aquel entonces llamado Premio Stalin de la Paz).

Sufrió la persecución feroz del macartismo y del propio FBI. Durante un interrogatorio ante el Senado norteamericano, cuando le preguntaron que por qué no se quedaba en la Unión Soviética, contestó: “Porque mi padre era un esclavo, y mi gente murió para construir este país, y voy a permanecer aquí y a tener una parte de él, exactamente igual que usted, y ningún fascista importado me sacará de él.”

El Comité de Actividades Antiamericanas acabó declarando que Robeson había intentado construir un Estado prosoviético en el sur de los Estados Unidos y le privó de su pasaporte.

Este hecho acabó con su carrera. Cerca de 80 de sus conciertos fueron cancelados. En 1949, dos conciertos al aire libre en Peekskill (Nueva York) fueron atacados por grupos racistas sin que la Policía estatal hiciera nada para impedirlo. Para la ocasión, Robeson declaró: “Voy a cantar donde quiera que la gente quiera que cante… y no me asustan las cruces que arden (en alusión al Ku Klux Klan), ni en Peekskill ni en cualquier otro lugar”.

Octubre

enero 24, 2010 por  
Publicado en: Multimedia

La película Octubre, originalmente Октябрь (Oktyabr) en ruso, fue encargada con motivo del décimo aniversario de la Revolución de Octubre. Stalin encargó esta joya del cine ruso al genial maestro Sergei Eisenstein, la cual es la tercera película más importante en su carrera como director. Las más avanzadas técnicas del momento fueron usadas para describir la masacre de San Petersburgo. Stalin censuró personalmente el montaje final.

Una película en la que, siguiendo la filosofía comunista, no había personajes principales. La habilidad de Eisenstein y su experiencia se ve en los rápidos movimientos y en el ritmo en el montaje, así como en la construcción de intensas secuencias que no fueron bien entendidas por las tempranas generaciones rusas. El film se retrasó en su estreno hasta 1928 debido a la presión de algunos grupos influyentes, y además se cortaron algunas escenas. Muchos participantes de la revolución tales como los Guardias Rojos, soldados, marineros o personajes como Trotski y Lenin aparecen en el film, dando buena prueba de la fidelidad que pretende reflejar. Las escenas en las que aparece Trotski fueron suprimidas en las versiones posteriores.

Acorazado Potemkin

enero 24, 2010 por  
Publicado en: Multimedia

El acorazado Potemkin (Броненосец Потемкин, o Bronenosets Potyomkin, en ruso), es una película dirigida por el cineasta ruso Serguéi Eisenstein. Es una de las grandes películas de la historia del cine. Comentarios El genio de hacer esta obra de arte fue el director Eisenstein a quién se le encargó en 1925 para elevar el espíritu de la revolución social creada en 1917 por la revolución bolchevique. El acorazado Potemkin es una obra que significa un nuevo aporte a la narración cinematográfica en términos de lenguaje visual. Tras la genialidad de Griffith en el trabajo de escala de planos, Einsenstein observa otra función que puede realizar la cámara, introduciendo inclinaciones de cámara que dan como resultado un énfasis o una sensación distinta en lo que se relata. Por otro lado, se trata de una película que refleja el espíritu de la época en que es realizada, donde todo elemento es utilizado como propaganda para la legitimación ideológica de una revolución naciente. En este sentido es valorable la exaltación del hombre común, sobre todo del oprimido que decide romper sus cadenas. Una de las escenas más famosas en la historia del cine pertenece a esta película, cuando los cosacos disparan contra el pueblo inocente para acabar con el apoyo a los rebeldes. En ese momento una madre es alcanzada por una bala mientras corría con un cochecito de bebé que rodará escaleras abajo al morir la madre. Esta escena ha sido homenajeada por directores famosos, como Francis Ford Coppola en El Padrino, Brian De Palma en Los intocables de Elliot Ness, e incluso George Lucas en su última entrega de Star Wars, aunque los soldados de asalto marchen subiendo las escaleras. También se ha parodiado por Woody Allen en Bananas, Terry Gilliam en Brazil, y Peter Segal en la tercera entrega de Agárralo como puedas.

SOROK PERVYY – El Cuarenta y Uno

enero 11, 2009 por  
Publicado en: Cultura, Multimedia