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A vuelapluma, por Julio Calafat

octubre 16, 2014 por  
Publicado en: Artículos

El clan Pujol, el ex presidente de Cataluña, su mujer Ferrusola y cuatro de sus hijos, a lo largo de estos últimos decenios han robado, estafado, prevaricado a mansalva. No pueden explicar de dónde han salido los 600 millones de euros depositados en un  banco de Andorra y con los que durante años han estado trapicheando aquí y allá. Tampoco explican las operaciones de 2000 millones € con el Banco de Santander y Prisa. Ni sus depósitos de dinero y operaciones en Suiza, Luxemburgo.  Pujol padre, se limita a decir que el dinero es una herencia de su padre, lo que no se cree ni él mismo. Ha estafado a Hacienda, ha mentido a todos y ha resultado ser un delincuente que se presentaba como un referente moral y político de Cataluña.
Claro que lo de las herencias da mucho juego, que se lo pregunten a Juan Carlos de Borbón y Borbón que al no poder explicar su fortuna de varios miles de €, acumulada durante su empleo de rey se encubre con lo de la herencia paterna…
*   *   *   *   *
Madrugada. Despierto con angustia. No es una pesadilla. Es el recuerdo de aquel 27 de septiembre, hace 39 años. Un doloroso nudo en la garganta, retener, como entonces, lágrimas que se escapan. Rabia. Maldigo a los verdugos; desprecio a los que abandonaron entonces, y ahora, asco a los renegados y traidores. Aquel 27 de septiembre, se escribieron poesías, cantos, artículos denunciando el asesinato. Uno de ellos:

«Por vuestra noche de muros/en espera de la muerte, / que quema mi llanto mudo//La postrera soledad/ de vida que cae a gotas, / quiero-no puedo-contar.//En esas horas sin tiempo/ busco cinco rostros últimos,/mas, ¿cómo encontrar sus gestos?//Ay, las palabras que quedan/ sin decir, en vuestros labios…/¡Cómo en mis labios se aprietan!//¡Ay, los ojos desvelados/ que recogen formas últimas!/ Quiero-no puedo- mirarlos.//Latir vibrante de sienes que van a trizar al alba…/¡Si al viento gritar pudiese!// Horas de amargo callar/ de esta tierra ensombrecida/¡Dejadme, al menos, llorar!»
(Aurora Albornoz)

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