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El “nobel de la paz” toca tambores de guerra

abril 10, 2014 por  
Publicado en: Artículos, Internacional

J. Romero. En nuestros últimos documentos, hemos venido insistiendo en que la situación internacional se vuelve, conforme se alarga y profundiza la crisis económica, más y más fluida. El surgimiento de nuevos actores en la escena internacional, el incremento de las contradicciones inter imperialistas, la pugna entre las potencias, “evanescentes” y emergentes, etc; todos ellos son fenómenos que marcan claramente la evolución de la política internacional hacia la inestabilidad, el enfrentamiento económico y la guerra.

Se producen cambios en esta tendencia general, desde luego, pero el sentido descrito permanece. En los últimos meses, por ejemplo, hemos asistido a una serie de novedades “sorprendentes “ y en ocasiones contradictorias entre sí: viraje hacia el Pacífico del área de tensión inter imperialista; apuesta aparente por las vías diplomáticas en el próximo oriente (Irán, Siria, etc); vuelta de Rusia de la mano del heredero de Yeltsin,  Putin, al primer plano internacional; declive permanente de la Unión Europea sumida en una crisis interna que parece no tener fin, enfrentada desde hace años a la contradicción de construir una estructura política eficaz y conjugar el interés de las diversas oligarquías nacionales con el del núcleo central, etc.

La crisis en Ucrania ha venido a provocar otro cambio no determinante de la tendencia general, trasladando la tensión de nuevo a Europa. Y es que, la pugna del imperialismo alemán por expandirse hacia el este (el “espacio vital”: lebensraum,  de los nazis) ha sido  causa de carnicerías en Europa, la última provocada por la desmembración de Yugoeslavia iniciada con el reconocimiento unilateral de Croacia y Eslovenia por la UE presionada por Alemania.  Por eso, cuando empezó la revuelta contra el gobierno de Yanúkovich, no era de extrañar el baile de altos cargos del bloque imperialista europeo a Kiev, azuzando la revuelta de Maidan, ni lo es la reacción de la oligarquía mafiosa de Putin, alarmada por la presión en sus fronteras occidentales.

El caso es que los acontecimientos en Ucrania se han utilizado para catalizar el campo del imperialismo europeo y fundirlo con su aliado yanqui en una reedición de la guerra fría, frente a Rusia, cuya lectura va mucho más allá, si tenemos en cuenta que, con sus proclamas guerreras, Obama intenta mejorar su propia posición como indiscutido “primus inter pares” en la arena internacional apoyándose en sus aliados frente a los nuevos competidores.

A veces, solo a veces, la burguesía imperialista expone claramente sus objetivos aunque los adorne con dulces palabras de libertad y democracia. Fue un fogonazo de claridad, solo un fogonazo, que en seguida se ha apagado, pero que ayuda a entrever el devenir de la potencia imperialista del viejo continente, sumida en un constante declive en la arena internacional.

El caso es que, a dos meses de la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo, el editorial del pasado domingo 30 de marzo, de uno de los principales portavoces periodísticos de la clase dominante,  “El País”, no pudo ser más explícito sobre la verdadera “hoja de ruta” que seguirá la UE, atendiendo la “amigable contundencia” (sic) de su amigo americano.

Y es que poco se dice de la Europa que realmente se construye en Bruselas. Por un lado, está la Europa de papel, la de las bellas palabras, las declaraciones de unidad, solidaridad y democracia,  presente en los programas de todas las fuerzas, incluidas aquellas, la mayoría, que las utilizan para ocultar su verdadero  objetivo, que han cumplido (este sí) a rajatabla cuando han estado en el gobierno: más Europa para el capital, menos Europa para los pueblos.

Y por el otro, está la Europa de Hierro, la que cuenta en la palestra internacional, la que se construye en las instituciones que controlan el poder efectivo, marcan la agenda y establecen los objetivos centrales, ritmos y tiempos en la aplicación de las políticas que no suelen aparecer en los programas electorales de los representantes políticos de la oligarquía, pero condicionan las vidas de los trabajadores y los pueblos europeos.

El editorial al que nos referimos viene a cuento de las contundentes declaraciones que el presidente yanqui, Obama, realizó en su reciente gira europea, en relación a la crisis de Ucrania. “El País”, felicitaba al “amigo americano” por sus reproches, recordando las palabras de aquel: “Es preocupante el bajo nivel del gasto en defensa de algunos países de la OTAN. La crisis ucrania nos recuerda que la libertad tiene un precio” *(1) Y agradecía, su “generosa” oferta en materia económica, al comprometerse a suministrar gas “de novedosa extracción”, a cambio de suscribir el acuerdo de libre comercio entre EEUU y la UE, en estos términos: “La Unión debe examinar sus propias fuentes de energía además de ver cómo Estados Unidos le puede suministrar gas. Europa debe acelerar su independencia energética”, advirtió. Además, instó a Bruselas a olvidarse de sus reticencias para firmar el acuerdo comercial transatlántico con EE UU, ya que Obama aseguró que el gas estará disponible una vez se firme dicho acuerdo.*(2)

 

Pero, el editorialista es aún más claro, cuando expone su propio punto de vista, el de la oligarquía española, que, al fin y al cabo, es de lo que se trata en vísperas de unas elecciones “… La atención y la tensión que se habían trasladado al área del Pacífico, retornan, siquiera temporalmente, al Atlántico. Para que este vaivén se convierta en tendencia positiva a largo plazo, Europa debe convertirse en actor políticoEs hora de que los europeos aceleren su compromiso militar…La única receta practicable reside hoy en la contención, …la disuasión…y la amenaza...Si hoy los países del euro no se unen para enfrentarse a la amenaza de Rusia, Europa cesará como jugador en el escenario internacional”. Ç

Es difícil resumir en las líneas de un editorial, tanta carga política. Este sí que es un programa: imperialista, militarista y antisocial, que no se someterá a decisión de los trabajadores europeos., pero que las instituciones antidemocráticas de la UE, aplicarán a rajatabla, si no lo impedimos. Por una vez, solo por una vez, la política de la Europa del Capital y de la Guerra se expresa más allá de los programa electorales, en toda su crudeza.

*(1).- Curiosa “recomendación” si tenemos en cuenta que, sumando el gasto militar de todos los países de la UE, resulta superior a los 200.000 millones de euros anuales. El segundo mayor del mundo tras el de EEUU.
*(2).-El editorial se refiere en tono eufemístico como un gas “de novedosa extracción”, al gas de esquisto que se extrae por el denominado método de fractura hidráulica o fracking que, además de inyectar aditivos químicos altamente tóxicos y de fórmula secreta, provoca la sospecha fundada de inducir seísmos (recuérdese el reciente caso de la planta Castor en Castellón)
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