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16 de mayo: los dirigentes oportunistas apuntalan al Gobierno

mayo 19, 2013 por  
Publicado en: Comunicados, Movimiento Obrero

16mayo“Rajoy valora más los hechos que las palabras” Así resumía un medio de comunicación la cita del 16 de mayo entre  el presidente del Gobierno derechista, la patronal y las direcciones de CCOO y UGT.

Y por una vez estamos de acuerdo: las propuestas presentadas por Toxo y Méndez, los compromisos de defender una posición común en las instituciones europeas,  el compromiso de avanzar hacia un “consenso de país”  asumido por los dirigentes oportunistas, no son más que palabras, a menudo propias del lenguaje melifluo del neoliberalismo..

Por encima de estas, están los hechos. Y en una coyuntura marcada por el compromiso expreso del Gobierno Rajoy de mantener sus recortes, en un clima de descontento y hastío crecientes; de movilización generalizada y descrédito del Gobierno, al que una mayoría de ciudadanos consideran con toda la razón ilegítimo y mendaz; cuando millones de personas gritan en las calles que las instituciones de la monarquía no les representan, la nueva foto de de Toxo y Méndez en la Moncloa no puede interpretarse más que como una expresa y suicida renuncia al papel de la  dirección y orientación de la lucha social.

En unas circunstancias excepcionales como las que vivimos, amenazados continuamente por nuevos y profundos recortes, con 6,2 millones de trabajadores en paro, una juventud sin posibilidades de desarrollar sus expectativas vitales, millones de familias en la pobreza, decenas de miles de trabajadores formados huyendo al extranjero para intentar encontrar un futuro que aquí les niega una banda de miserables especuladores; en esta coyuntura, decimos, les ha podido su compromiso con el sistema, hasta el punto de comprometerles (y comprometer a sus organizaciones) de forma irresponsable en el proceso de descomposición acelerada del régimen, presentándose de nuevo como sostén de los intereses del capital, objetivamente en el campo de la reacción.

No hay eximente alguna para esta renuncia. Tienen miedo, sí; pero tienen miedo a la clase a la que están obligados a representar; tienen miedo a colocarse en el campo de la lucha, porque les asusta que les termine sobrepasando. Y con ello se colocan a sí mismos, a los ojos de los trabajadores, como una institución más e igualmente inútil, al servicio de un estado de cosas insostenible por más tiempo.

En lugar de reclamar, como hacen ya millones de personas en las movilizaciones, la dimisión de un gobierno ilegítimo que ha engañado sistemáticamente a sus propios votantes y se ha sometido a los dictados del gran capital europeo, con la consecuencia de un enorme sufrimiento para la mayoría social, han optado por sostenerlo cuando más necesita un respiro para encarar la contestación social y continuar su política de recortes.

“Ha merecido la pena el diálogo, a pesar de las discrepancias”, decía Méndez tras su cita con Rajoy; “No vamos a decir que no a ningún escenario de negociación que se abra”, sentenciaba Toxo. “Proponemos abrir un proceso de diálogo urgente para eliminar las medidas más dañinas de la reforma laboral”, rezaba la propuesta conjunta presentada por los lideres oportunistas.

¿Diálogo social? ¿Negociación? Lo que se ha abierto el día 16 de mayo en la Moncloa es un insultante monólogo de la derecha reaccionaria en el Gobierno, con la presencia impotente y errática de unos dirigentes sindicales que asumen una responsabilidad de Estado (en defensa del Estado monárquico de los recortes) que nadie les ha reclamado, renunciando a la responsabilidad ante su clase.

“No defendemos intereses generales, sino de parte”. Estas eran las palabras de Fernández Toxo en el discurso de presentación de su candidatura a la Secretaría General de CCOO frente a Fidalgo, en el IX Congreso Confederal. Pronto se le olvidaron sus palabras y ha renunciado a la responsabilidad que asumió frente a quienes apoyaron su candidatura para echar al campeón del oportunismo, hoy a sueldo de uno de los principales medios de manipulación de la oligarquía: Vocento.

Y esta pantomima se desarrolla, una vez más, como la firma del acuerdo de pensiones, en 2011, tras una Huelga general y a espaldas de los órganos de dirección y afiliados. La de ayer es otra foto gratuita que contribuye a acrecentar el descrédito de los sindicatos de clase en unos momentos en los que la derecha reaccionaria intenta a toda costa eliminarlos del mapa; unos sindicatos, muchos de cuyos militantes y delegados se esfuerzan, en ocasiones al margen de una estructura copada por oportunistas de todo tipo, por organizar y dirigir la lucha de los trabajadores.

Hay que organizar la revuelta.

No se trata de abandonar los sindicatos de masas, como sin duda plantearán algunos. Por el contrario, hay que organizar la revuelta interna, disputar la dirección a unos dirigentes oportunistas indignos de representar los intereses de la clase trabajadora. Es hora de reforzar los sectores de sindicalistas que pelean por recuperar el sindicato para la clase.

Hoy más que nunca necesitamos la organización sindical, para organizar la respuesta a los ataques del capitalismo. Sobran los oportunistas.

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