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Sobre la movilización general del 12 de Diciembre y sus consecuencias

diciembre 16, 2009 por  
Publicado en: Artículos, Galerías de Imágenes

La movilización General del 12 de Diciembre, convocada por CCOO y UGT, ha sido un éxito, máxime si tenemos en cuenta el clima de atonía política general del país y el sabotaje consciente y organizado del sector fidalguista, representado a la perfección por las declaraciones, como siempre provocadoras, de sujefe de filas, el aventurero y oportunista de derecha, José María Fidalgo, a la “Gaceta de los Negocios”, en las que se desmarcaba claramente de la convocatoria de manifestación.

No hay prueba mejor de la importancia de la cita del sábado y de su éxito, que los denodados esfuerzos de los órganos de prensa y propaganda de la oligarquía, por minimizar su alcance y masivo seguimiento.

Y no es de extrañar tanto empeño, si añadimos que la CEOE tuvo que desconvocar la convención general que tenía previsto realizar el pasado 2 de Diciembre con el objetivo de unir sus fuerzas para el combate en ciernes contra el proletariado y que debe hacer frente además al desmarque de la patronal de la pequeña y mediana empresa, CEPYME, hasta ahora su aliada y que se ha separado de las posiciones de aquella.

El Sábado 12 de Diciembre, a pesar del miedo y la frustración de muchos trabajadores, explicable por el abandono de la izquierda política institucional, decenas de miles (más de 200.000, según los sindicatos convocantes) acudieron a la movilización. La masiva asistencia demuestra la fuerza que aún mantiene la clase trabajadora española, muy a pesar de la mayoría de sus dirigentes sindicales y políticos, que no están a la altura de su responsabilidad.

Patética y clarificadora la actitud de algunos sindicatos aristocráticos y fuerzas radical oportunistas de las que se autodenominan “comunistas”. Durante los días previos, se prodigaron en el boicot de la convocatoria, blandiendo su recetario de sindicalistas de la frustración y la impotencia. Lejos de trabajar por la unidad de los trabajadores, se empeñaron en lanzar sus dardos a los sindicatos de masas; llegando a repartir un “manifiesto” en el que llamaban a desoír la convocatoria a movilización general; todo ello, acompañado de unas cuantas propuestas deslavazadas y despolitizadas que, como siempre, confunden el radicalismo de su retórica “social “, con una alternativa política a la crisis capitalista.

¡¡Qué cómoda es, en el fondo, la actitud de estos místicos sindicalistas, que amparan su impotencia e incapacidad con un profundo sectarismo, tan alejado de las masas que les evita tener que mojarse en la política real, asumir compromisos y establecer prioridades!! El problema es que su “purismo” pequeño burgués, refuerza objetivamente la dispersión y debilidad del proletariado español, por lo que debe ser combatido sin tregua.

La movilización del 12 es la mejor prueba de que, hoy por hoy, como venimos insistiendo, los sindicatos de masas son las únicas organizaciones con capacidad de convocar a nuestra clase; y muy en especial CCOO, cuya abrumadora presencia era más que evidente en las calles de Madrid.

La nota discordante la dieron los dirigentes sindicales, cuyos discursos finales fueron en general tan grandilocuentes como faltos de garra y contenido, hasta el punto de que no pocos cuadros sindicales señalaron que el mayor fondo político lo había aportado el presentador del acto: JM Monzón, “Gran Wayoming”, quien hizo una presentación ágil, con referencias políticas muy incisivas contra la derechona empresarial y política y su “patriotismo de billetera”.

Algunos puntillosos han señalado la falta de gritos y consignas generales; pero ello no es de extrañar, ni resta un ápice de la importancia política de la Movilización General. Por otra parte, la falta de dirección y orientación, lleva tiempo expresándose en el tono general de las manifestaciones, en las que se han sustituido las consignas por pitos y petardos. Cuando falta política, el ruido es el único modo que queda para expresar la rabia y el odio de clase a la explotación y la miseria. En resumen, la “liturgia” de la movilización obrera, responde a la situación concreta, como es lógico. Y retomar la combatividad de las manifestaciones proletarias de hace años no será posible sin recuperar en el camino la combatividad política de sus organizaciones de lucha.

Con todo, repetimos, el 12 fue un éxito que marca una coyuntura de la que toca tratar ahora. Lo dijimos en nuestro llamamiento a la asistencia: si se perdía el envite, las consecuencias podrían ser muy duras, porque el envalentonamiento de la oligarquía empresarial y financiera y de la derecha que articula políticamente sus intereses, les hubiera permitido no atender a límite alguno a la hora de atacar al proletariado.

En los próximos días, van a ponerse en marcha diversas mesas de negociación. ¿significa eso que los sindicatos dejan definitivamente la senda de la movilización, para apostar por el pacto social, abandonando las propuestas del 12 de Diciembre?.

Al cabo, los sindicatos tienen entre sus principales finalidades el negociar, pero la situación actual obliga a CCOO a asumir un papel político que coloca a su dirección en una situación "incomoda": miedosos ante la más que probable radicalización del conflicto de clase conforme se confirme la continuidad de la crisis y el agravamiento de sus consecuencias para los trabajadores y conscientes, al mismo tiempo, de que se exige de ellos una mayor contundencia frente a la patronal y los Gobiernos.

Los dirigentes sindicales saben que el seguimiento masivo de la convocatoria les fuerza a una mayor firmeza. El propio Toxo manifestaba:

“…Somos conscientes del conflicto social, hoy expresado en una abierta confrontación de ideas y alternativas que se deriva del origen, desarrollo y salida de la crisis. Un conflicto que pretendemos canalizar a través del diálogo y la negociación para alcanzar acuerdos. Si el Gobierno, las organizaciones empresariales o ciertas instituciones económicas pretenden buscar atajos a la crisis, sugiriendo o proponiendo aprovechar la ocasión para recortar derechos, el conflicto social será de otra naturaleza muy distinta a la movilización que el sábado 12 de Diciembre protagonizamos en Madrid. Quiero pensar que no será necesario…”

Por otra parte, si bien Zapatero va a procurar no emprender ningún ataque directo a los intereses populares mientras dure el semestre de presidencia compartida de la UE, las declaraciones no desmentidas, de su Ministra de Economía, Elena Salgado y de otros "ilustres economistas" ultra reaccionarios de su partido o cercanos a él: Solbes, Almunia, MAFO*(1), etc, planteando alargar la edad de jubilación o nuevas reformas laborales para abaratar el despido, apuntan hacia un próximo cambio de careta de Zapatero: de la retórica populista y el talante complaciente con la derecha, a la firmeza reaccionaria contra los trabajadores.

Aunque los últimos días, la patronal CEOE parece estar en un segundo plano, debido a los numerosos problemas de gestión empresarial de su representante Díaz Ferrán y, sobre todo, a la ruptura de relaciones con CEPYME; sus mentores políticos de la derecha, van a redoblar la presión para que se lleven a cabo las reformas antipopulares que la oligarquía empresarial y financiera exige desde hace meses, como demuestra el rotundo fracaso de la Conferencia de Presidentes Autonómicos celebrada el 14 de Diciembre.

En las cuatro últimas semanas, la crisis en Dubai, la bajada del dolar frente al euro y la caída en la valoración de la deuda pública de Grecia, Irlanda y España, han provocado sendos sobresaltos en los círculos financieros internacionales. Los brotes verdes de la economía capitalista parecen agostarse antes de nacer del todo y la mayoría de los informes apuntan a una mayor profundidad de la crisis en España, los próximos meses.

Así las cosas, están dados los elementos principales para un recrudecimiento de la lucha de clases. El primer embite ha probado la fuerza del proletariado. Pero, sus enemigos son muy fuertes y aunque todos, en sus discursos ante los trabajadores, amenazaron a patronal y Gobierno con una mayor contundencia si seguían ignorando sus reivindicaciones, está por ver la disposición de los dirigentes sindicales para hacer frente a sus responsabilidades.

Todos sabemos (los dirigentes sindicales también) que la oligarquía no está dispuesta a desarrollar un auténtico diálogo social, ni a enfrentar la negociación colectiva con una actitud constructiva. La oligarquía quiere la rendición sin condiciones del proletariado y de sus organizaciones, por lo que va a ser necesario algo más que retórica huera, para evitar una pérdida general de derechos.

Aunque la Huelga General no sea un objetivo en sí mismo, va a ser necesaria a corto plazo. En una coyuntura como la actual, de extrema debilidad de la izquierda, sin una dirección política adecuada que pueda orientar su desarrollo en un sentido progresista, podría terminar reforzando la posición de la derecha, si no se prepara debidamente. Pero, tras el éxito de la manifestación del 12, si la movilización del proletariado se sigue desarrollando y ganando combatividad, estarían dadas las condiciones para ella y para un salto en la toma de conciencia política de los sectores más conscientes del proletariado. Por ello debemos impulsar la movilización y, sobre todo, las condiciones políticas para hacerla posible y eficaz.

Con su actitud irracional e irresponsable, ni los dirigentes "radical oportunistas", ni los reformistas (menos aún los dirigentes social liberales del PSOE), están en condiciones de dirigir adecuadamente la lucha de los próximos meses. El proletariado necesita estructuras propias para organizarla y los sindicatos de clase son esas organizaciones para la lucha (de ahí los histéricos ataques de los neo fascistas Granados y Aguirre, contra los sindicalistas).

La conclusión se impone por sí misma: es necesario reforzar los sindicatos de masas, agrupar en su seno a los trabajadores y trabajar activamente por la unidad. Pero con eso no va a ser suficiente, pues sin dirección política, sin tener claros los objetivos generales, las victorias serán siempre parciales y limitadas.

Esa es la labor principal de los comunistas, llevar la política a los sindicatos, politizar las luchas del proletariado en los próximos meses, aclarar ante los dirigentes de las organizaciones sindicales y de masas, que no es posible asegurar una victoria duradera frente a la oligarquía, sin orientar la lucha decididamente contra el régimen monarquico que da cobertura a su dominio político.

*(1).- MAFO es el acrónimo de Miguel Angel Fernández Ordóñez, el ineficaz y ultra reaccionario Gobernador del Banco de España.

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