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Nils Andersson

Hace sesenta años, una vez hechas públicas, descubrimos la importancia de las diferencias ideológicas dentro del movimiento comunista, de las que los militantes no habían tenido más que ecos hasta entonces. El suceso es considerable, la contradicción se convierte en antagónica entre los dos mayores partidos en el poder, el Partido Comunista de la Unión Soviética y el Partido Comunista chino. Los documentos publicados permiten comprender qué opone radicalmente la línea revisionista de convivencia pacífica con el imperialismo y de abandono de los principios revolucionarios en la vida de los partidos, a la línea marxista-leninista de designar y combatir al enemigo principal, el imperialismo estadounidense, y defender los principios revolucionarios dentro de los partidos comunistas.

Las direcciones de los partidos comunistas europeos, con la excepción del partido albanés, acusado en la Conferencia de 81 partidos comunistas reunidos en Moscú en noviembre de 1962, y del partido belga, se alinean todas con la posición del partido soviético jruschovista. Así pues, el aislamiento es grande para los militantes que se comprometen a defender la línea marxista-leninista junto a los partidos chino y albanés contra la revisionista.

Se hacen contactos entre militantes para conocer y discutir las diferencias, sobre los medios de denunciar el revisionismo en nuestros partidos y para ayudarnos entre camaradas de diferentes países. En este contexto, conozco a Elena Ódena, se establecen los primeros intercambios para discutir las divergencias y luego su contenido, a pesar de las presiones y amenazas de los partidos revisionistas y de los aparatos estatales, en particular el franquista, para organizar la lucha en el frente ideológico. Durante una reunión, Elena me informa que el contacto regular será con Raúl Marco. Ese fue nuestro primer encuentro, Raúl venía a la imprenta para imprimir en mimeo La Chispa, luego los primeros folletos para los militantes emigrados en Europa o para pasarlos a España. Estos son momentos que forjan una camaradería.

Fase difícil, es necesario lograr la unidad de los marxista-leninistas para constituirse en organización, superar obstáculos políticos e ideológicos, defenderse de las acusaciones de los líderes de los partidos revisionistas, frustrar a los oportunistas y también superar cuestiones de ego. Cumplidas estas condiciones, se fundó el Partido Comunista de España (marxista-leninista) con Elena Ódena, Raúl Marco y Paulino García Moya en su dirección. En abril de 1964, Raúl volvió a acudir a la imprenta para imprimir, ya no en mimeo, sino como periódico, el primer número de Vanguardia Obrera. Todavía recuerdo su emoción y su orgullo cuando tuvo el periódico del partido en sus manos.

Es el comienzo de una larga lucha ideológica y organizativa, los partidos marxista-leninistas se fortalecen, superando las maniobras y ataques de la dirección de los partidos revisionistas y frustrando los intentos de infiltración de los servicios estatales y los agentes de la CIA. A ello se añaden las cuestiones que plantea la formación del movimiento comunista marxista-leninista. Intercambiamos, como internacionalistas, práctica y experiencia con Raúl: el Partido Comunista de España (m-l) y la Organización de los Comunistas de Suiza están en la misma línea.

Después de mi expulsión de Suiza y de pasar algunos meses con los compañeros belgas que me acogieron, estamos en 1968, voy a Albania para trabajar allí en la radio y en la editorial. Me reencuentro con Raúl, llegado a Tirana como delegado del partido español al Congreso del Partido del Trabajo de Albania o por los aniversarios de la liberación del pueblo albanés. Misma hermandad, misma calidez, misma confianza mutua. La lucha de clases a nivel nacional e internacional es compleja, seguimos intercambiando prácticas y experiencias.

A principios de la década de 1970 tuvo lugar un evento importante, el Partido Comunista de China pone en marcha la diplomacia del ping-pong, que llevará a la llegada de Nixon a Beijing y a un rápido deterioro de las relaciones de partido y de Estados entre Albania y China. Al frente político se añade un frente ideológico, la teoría de los Tres Mundos hace de la Unión Soviética, y ya no de los Estados Unidos, el enemigo principal. El revisionismo soviético más peligroso que el imperialismo estadounidense, se trata de un retroceso ideológico que rechazan el partido marxista-leninista español, otros partidos europeos y los partidos de América del Sur y Central, lo que lleva a la constitución de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas y a la publicación de la revista Unidad y Lucha. En esta lucha nos unimos una vez más.

Raúl es la memoria de la CIPOML, en la que los partidos comunistas se negaron a ser partidos de loros y afirmaron, por difícil que fuera la situación, su negativa a renunciar a los objetivos de la lucha de clases en su país por intereses de estado, incluidos los de los estados socialistas. En esta nueva situación política e ideológica, habiendo regresado a mi país de origen, Suecia, como delegado del KPS (Partido Comunista de Suecia), me encuentro con Raúl en reuniones de la CIPOML o en manifestaciones del PCE (m-l) animado por el mismo entusiasmo, las mismas convicciones que cuando mimeografiaba La Chispa.

Vínculos de lealtad, después de mi llegada a Francia, nos encontramos en su casa o en mi casa con Lola, tan preciada compañera, no para hablar del pasado, sino del presente y del futuro del objetivo que representa el comunismo. Así hasta el final, nuestros últimos intercambios se referían al mundo después de la pandemia de COVID19, un mundo que, tal como fue diferente después de la Primera Guerra Mundial, después de la Segunda Guerra Mundial, después de la desintegración de la Unión Soviética, será diferente, lo que implica comprenderlo ideológica y políticamente. El intercambio se interrumpió... Raúl no fue comunista un día, ni un año, ni diez años, esa era su vida.

Salud.

Nils Andersson