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Hace unas semanas, el Ayuntamiento de Huesca, concejales y agentes sociales tuvieron que levantar deprisa y corriendo sus traseros del sillón tras publicarse unos vídeos, en Internet, sobre el estado del Albergue de transeúntes Municipal de Huesca, tanto de sus instalaciones como de la comida que reciben a diario las personas que acuden allí: personas que se hallan bajo mínimos o sin ningún recurso, en riesgo de exclusión social, cuando no están excluidos ya.

Grande fue la sorpresa que se llevaron cuando uno de esos trabajadores pobres, a los que no daban importancia, se rebeló, ya no sólo a la hora de colgar los vídeos, sino al aguantar todo tipo de presiones e "invitaciones" de todo tipo para que abandonara el Albergue. Como decimos, aguantó la presión y no sólo eso, sino que siguió haciendo fotos a las comidas que ponen en el comedor de dicho albergue, entre chillidos de «¡que no hagas fotos!», y con amenazas como «bórralas o verás que nosotros también sabemos usar las leyes»… Vergonzoso. Junto a esto, la policía echó a un compañero de otra mesa que protestaba porque en la sopa había albóndigas sospechosas (presuntamente recicladas de dos días antes): no es el primero al que echan por quejarse. El ambiente se caldeaba; y es que el crear miedo es su mejor arma (léase Ley mordaza).

Hasta que el 24 de diciembre de 2014, ante la impotencia del “todos contra uno” (y contra algún compañero del comedor que salió en su defensa), aparecieron, colgados y mal puestos, unos carteles prohibiendo usar los móviles en el comedor. En cuanto echó una foto, la policía, que estaba ya preparada, le expulsó del comedor poniendo como pretexto los carteles, a lo que otro compañero de la mesa se levantó en solidaridad con él, ya que, como dijo, «Esto es injusto e intolerable, si él no come yo tampoco». A partir de ahí, a la persona que echó la foto a su plato de comida le denegaron la entrada.

El día 26 de diciembre de 2014, el mismo compañero del comedor que se quedó sin comer junto al expulsado del día 24, entró en el comedor y echó una foto a su plato de comida. La policía no tardó ni un instante en llamarle la atención y expulsarle. A instancias del responsable del comedor, el Ayuntamiento ha prohibido la entrada al comedor a los dos afectados, anulándoles la tarjeta de entrada, por haber echado una foto a un plato de comida.

Desde que ha salido esta situación a la luz, no han dejado entrar a la prensa, grupos políticos, etc. a las instalaciones del Albergue. Sólo a los que se hospedan y comen allí. Aquí hay gato encerrado.

Desde la Federación Republicanos entendemos que éste no es un hecho aislado, sino un reflejo del régimen que padecemos, heredero del franquismo, que lejos de poner soluciones a los problemas, no duda en usar la censura y la represión cuando los que mandan, la oligarquía, en este caso un gobierno local, temen por sus privilegios y sus intereses; para ello, utilizan las herramientas del Estado (policía, prensa, clero, cárceles, etc.) al estilo de cualquier régimen fascista que se haya dado en la Historia. Desde aquí queremos decirles a los compañeros, trabajadores de los más de 6 millones de parados en aumento, que sufre este país, que la Federación va a hacer todo lo posible por que se lleven a cabo sus reivindicaciones inmediatas, que no son otras que la READMISIÓN al comedor, la LIBERTAD DE EXPRESIÓN en cualquiera de sus formas, y el DERECHO A RECLAMAR unas instalaciones en condiciones aceptables y una comida digna; y, por otro lado, que los Servicios Sociales, en este caso el Albergue-Comedor Social, dejen de ser un negocio, para convertirse en un albergue 100% de gestión pública, Laico, Universal y de Calidad. Pues los Servicios Sociales deben estar para ayudar en determinadas circunstancias a la gente que lo necesite, no para juzgar si interesa o no; pues ningún trabajador quiere encontrarse en esta situación de miseria.

Claro que, sin la ruptura con este sistema y la implantación de una República Popular y Federal como primer paso para avanzar hacia lo público y el progreso lógico, no es viable que no se haga negocio con las necesidades de las personas, ya que este sistema capitalista, amparado por la monarquía en este país, es en sí el negocio de unos pocos a costa del trabajo de la mayoría. Como dicen los compañeros del Albergue-Comedor, en este sistema «La privatización nos cuesta la vida y el beneficio no es para nosotros».

¡Ánimo, compañeros! ¡Estamos con vosotros! ¡Resistir y Vencer!

Fuente: Republicanos Huesca