JCE (m-l)

 

JCE(m-l) de Castilla-León

Desde la JCE (m-l) advertimos que este verano los incendios, tanto en Castilla y León, como en otros puntos de España, ocupan espacio en tertulias, telediarios y conversaciones diarias.
Las imágenes de cultivos arrasados y viviendas calcinadas son portada día tras día, mientras las cámaras de televisión luchan entre sí por retratar las lágrimas del agricultor arruinado.
Esa misma prensa es la que nos muestra el efecto de un incendio como si de un fenómeno divino se tratase: da la sensación a menudo de que no existe responsabilidad administrativa o legal alguna sobre este drama, que, sí, por supuesto que tiene causas y consecuencias. Las causas, que se achacan vagamente al cambio climático, como si hablásemos de algo incontrolable, jamás las relaciona el periodismo oficial con la pasividad de los gobiernos regionales respecto a los montes, su cuidado o limpieza, cuando no el abandono. Poca o ninguna referencia existe en cuanto a las condiciones laborales inhumanas a las que se enfrentan bomberos, militares y personal de emergencias.

Esos mismos tertulianos que ponen el grito en el cielo por unos hielos, culpando de ello al “comunismo”, cuando se trata de los incendios, no buscan responsabilidades, sino que se limitan a decir: “qué terrible, qué pena”.

 

Este verano, del 29 de julio al 7 de agosto, nos reunimos con más de 300 jóvenes de todo el mundo en el Campamento Internacional de la Juventud, que tuvo lugar en el idílico lago Attersee, en Austria. Este campamento, organizado por nuestros camaradas alemanes y turcos, reunió a centenares de jóvenes de sus organizaciones de masas, así como a las distintas delegaciones internacionales de diversas organizaciones juveniles de partidos de la CIPOML.
Tras la apertura del campamento y la presentación de las diversas delegaciones, se dio paso a un programa que combinaba conferencias sobre diversas cuestiones que orbitan a la juventud, talleres y actividades lúdicas.
Nombramos algunas de las conferencias:
-La situación de la clase trabajadora joven en tiempos de crisis
-Cambio climático: ¿Es posible un capitalismo verde? La destrucción del medio ambiente como una cuestión internacional.
-Guerra y conflictos interimperialistas: ¿Es la UE una fuerza de paz?, ¿Alemania como una potencia mundial?
-Fascismo: El estado alemán y el terror fascista.

 

JCE(m-l)

A finales del pasado agosto ha tenido lugar en Mangirón (Madrid) una nueva edición del Campamento Republicano Antifascista y Antiimperialista organizado por la JCE(m-l). Ha sido un fin de semana marcado por la convivencia y la creación de lazos; por el debate y por el ocio. No sólo se han reunido los camaradas del territorio nacional (Andalucía, Asturias, Castilla y León, Galicia, Madrid y País Valenciano). También hemos contado con la presencia de multitud de simpatizantes que han enriquecido la experiencia y la conversación; así como la de camaradas de Alemania —de la DIDF-Jugend y la Internationaler Jugendverein, respectivamente— y Francia, que nos hablaron de su propia situación y nos convencieron aún más, si cabe, de la importancia del compromiso internacional que llevamos siempre por bandera.
Una vez presentado el campamento y a los camaradas internacionales, la tarde del viernes estuvo ocupada por el visionado del documental Ucrania en llamas (2016), de clara tendencia nacionalista prorrusa. A sabiendas de esto último, el debate generado más tarde sirvió para desmenuzar y desenmascarar su argumentario para acabar reafirmándonos en nuestra posición: la de que no hay, ni en el Euromaidán ni en la guerra ruso-ucraniana, ningún bando posicionado con la clase obrera, que sale como una víctima de ambos.

 

Diana Díaz

“Este movimiento se ha vuelto tan capitalista(…) No creí que tendría que sentarme treinta y dos años después y básicamente quejarme del hecho de que se hayan convertido en capitalismo. Este ya no es mi orgullo, yo les di su orgullo, pero no me han dado el mío”. Con estas palabras, Sylvia Rivera, importante activista de los derechos LGTBIA, denunciaba en 2.001 la absorción del “orgullo” por parte del capitalismo. Este fenómeno, es lo que poco después se llamaría “capitalismo rosa” o “pinkwashing”.

Con este término, se pretendía dar nombre a una serie de prácticas llevadas a cabo por el capitalismo para lavar su imagen, una cortina de humo “rosa” donde esconder la explotación y la opresión que le son inherentes.
Cuando nos explican que es el pinkwashing nos hablan de “las empresas usando simbología del colectivo, o haciendo uso de una representación de muy mala calidad, para satisfacer sus intereses”.

JCE (m-l) Elx

El estudio y la formación teórica de los jóvenes comunistas es una tarea primordial, pero en ocasiones se confunde cómo desarrollar esta labor.

Hemos repetido innumerables veces que la formación teórica debe ir siempre ligada a la práctica, mas también debe ser íntegra. Es decir, los jóvenes comunistas debemos tener conocimientos de todos los ámbitos que se engloban en la sociedad, aunque sea a un nivel genérico sobre determinados temas muy específicos o técnicos. Nos referimos a la literatura, la música, las artes plásticas, la ciencia, la filosofía, etc. También sobre temas de actualidad y que sean de preocupación para nuestra clase y entorno. En ocasiones nos encontramos a jóvenes comunistas que subestiman, o incluso abandonan, el conocimiento de estas materias, sin darse cuenta de la importante capacitación ideológica y política que estas nos pueden proporcionar. ¡Como si no hubiera que plantear batalla en el espacio cultural! ¿A caso no se difunde ideología de la clase dominante en el cine, la música, la literatura o la prensa? ¿Acaso la burguesía no hegemoniza el pensamiento ideológico a través de todos estos mecanismos?

Lucía Ugalde

Hace más de 100 años, en 1910, se declara en Dinamarca, impulsada por Clara Zetkin, la celebración del día Internacional de la Mujer Trabajadora, propuesta apoyada de forma entusiasta por las delegadas de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas.

El 8 de marzo conmemora la lucha llevada a cabo por las costureras de Nueva York, que en 1857 pelearon valientemente por la subida de salarios y reducción de las jornadas. No fue ni la primera ni será la última manifestación de combatividad protagonizada por mujeres trabajadoras. Las reivindicaciones de las obreras seguirán sucediéndose mientras haya un enemigo de clase contra el que arremeter y derechos por conquistar. Ejemplos actuales y más cercanos de estas luchas son la de las camareras de piso (las kellys), las limpiadoras del Hospital Reina Sofia, las conserveras de Cantabria y Galicia o las jornaleras de Huelva.

¿Qué nos encontramos cuando escuchamos las reivindicaciones de estas trabajadoras? Condiciones de vida y de trabajo dignas.

J. Fernández

El 16 de febrero la asociación de estudiantes Hypatia organizó una charla en la facultad de ciencias físicas de la Universidad Complutense de Madrid, en la que participó nuestro camarada Juan Morales. Allí, abordamos cuestiones jurídicas enormemente importantes, como los tipos de contrato o las leyes aplicables en cada caso.

No obstante, puesto que los sindicatos ya las analizan a través de folletos y guías extremadamente útiles (por ejemplo, esta de CCOO), quiero centrarme en algunas de las cuestiones más políticas que se trataron.

La primera de todas señala que la precaria situación de los estudiantes en prácticas no se da por error o por despiste de las universidades o centros de FP, sino que responde a la lógica de la acumulación capitalista, a la fuerza motriz de la sociedad en la que vivimos.

 

Álvaro Heredia

De continuo, miramos el Tuiter, las noticias de Google, el Instagram de… Después, en la comida, puede que, en un acto masoquista, pongamos el telediario: la vigésima variante del COVID, los mismos tertulianos que, hace dos meses, sentaban cátedra sobre el volcán en La Palma –y luego se especializaron en macrogranjas– ahora dilucidan sobre cómo Rusia planea atacar Ucrania. El hecho de redactar este párrafo ya resulta estresante y su contenido, prescindible.

¿Cómo nos conducimos ante lo que recogen las líneas anteriores? Claramente, constituyen una estratagema más de la prensa burguesa para desviar nuestra atención de las cuestiones importantes: ¿cuándo hablaron por última vez esos voceros del capital sobre que la pandemia acentúa la lucha de clases, así como las diferencias entre los países con más recursos y sus colonias económicas? ¿Reflexionan en vivo sobre las dificultades de las pequeñas explotaciones ganaderas para salir adelante frente a oligopolios que copan las ayudas de la PAC? ¿Mencionan las condiciones materiales de existencia inaceptables del pueblo ucraniano, al que el nacionalismo no para de echar la soga al cuello? De hecho, al plasmar los análisis anteriores, también corremos el riesgo de caer en la trampa de la burguesía: que estemos más preocupados por un conflicto diplomático imperialista que por la situación de la clase trabajadora en Ucrania y Rusia, o por la negociación del convenio de los trabajadores de Nissan en Ávila. Igualmente, una erupción volcánica copa nuestro interés al tiempo que una banda de fascistas ha empapelado un barrio obrero con su propaganda.

 

Rodrigo Hernández

Cada vez es más común ver a la infancia en los grandes medios participando en concursos u opinando de distintos temas. Estos casos se han acrecentado desde el activismo realizado por la entonces menor de edad Greta Thunberg, ya que resulta más convincente un discurso dado por una niña que el de una adulta formada y versada en el tema.

Se vende bien el mensaje de una niña pequeña e inocente es capaz de resolver un conflicto social en el que los adultos se pierden. Así los medios utilizan a la infancia para sus fines. Pero cuando ocurren estos fenómenos de discurso social y político por parte de la infancia es relativamente sencillo desenmascarar que hay intereses detrás y es obvio quiénes les dan voz y a qué propósito sirven. Sin embargo, es más curioso el caso de los Reality Shows donde estos niños y niñas participan y se expresan por sí mismos sin servir a un discurso desde un principio. Recientemente, se hizo viral la participación de una niña en el programa Master Chef Junior que hablaba con un vocabulario muy rico y una actitud más acorde a un joven emprendedor en una situación acomodada que de lo que tendemos a pensar cuando hablamos de infancia.

 

Pedro Villa

Los días 4 y 5 de diciembre se celebró en Madrid el Congreso de la Juventud Comunista de España (marxista-leninista), un congreso al que llegamos todos los militantes con gran expectación e ilusión de, por fin, llevar a término un paso necesario para la evolución de nuestra organización.
Fue muy notable el ambiente con el que se desarrollaron los debates, un ambiente de camaradería, sin teoricismos innecesarios pero con argumentos de alto nivel, propuestas e intervenciones ligadas a la práctica y al mundo real, y en el que todos los militantes, así como los simpatizantes invitados, pudieron enriquecer y enriquecerse a través de la discusión colectiva.

Por la mañana del sábado se abrió el congreso con la intervención de un camarada miembro del Comité Coordinador saliente, y, tras la creación de la mesa y la lectura de los saludos de las organizaciones y partidos hermanos, iniciamos el trabajo y los debates sobre los documentos congresuales, que se prolongaron hasta el atardecer del domingo, tras los que se eligieron los nuevos órganos de dirección, y, posteriormente, se hizo un acto de cierre del Congreso, con un discurso del camarada Álex, camarada de la Juventud y el Partido, y de Agustín, miembro del Secretariado de nuestro Partido. Este fue un acto en el que la camaradería fue la tónica, que sirvió para reforzar los lazos entre nuestros militantes, de una forma más distendida e informal.

Álvaro Heredia

Cualquier militante de la JCE (m-l) se ha encontrado en la situación siguiente: cuenta con la táctica y la estrategia adecuadas, pero las masas no participan de estas (o quizá muy escasamente). Esta circunstancia resulta frustrante, tanto por el aislamiento que representa, como por la impotencia que experimentamos a la hora de encontrar soluciones.

No es ningún secreto que el grueso de las masas se encuentra desorganizado y, en muchos casos, despolitizado. Es más, aquellos sectores de nuestra clase más conscientes y avanzados ideológicamente suelen participar en organizaciones y movimientos revisionistas, posmodernos, ciudadanistas, etc. Igualmente, una proporción enorme de estas personas concentra su actividad política, su “activismo”, según la jerga posmoderna, en luchas parciales, que rara vez forman parte de una cosmovisión que aúne las distintas corrientes y luchas que se enfrentan al modelo de producción capitalista. Naturalmente, el recorrido de estas corrientes, pese a sus buenas intenciones, adolece del carácter cosmovisionario que les permitiría constituir una amenaza para el capital, con lo que acaban diluyéndose, amoldándose a las vías parlamentarias y burguesas.

JCE (m-l) Madrid

La manifestación comenzó  a las 17:00, frente al Congreso de los Diputados. En ese mismo Congreso, el dia anterior se habian votado las nuevas leyes Castells, adelantando la fecha de la votación para que tuviese lugar antes de la movilización.

La concentración discurrió sin incidentes, entre cánticos de “¡Fuera las empresas de la universidad!”, “¡Obreras y estudiantes, unidas y adelante!”, y “¡Estudiante organizado, gobierno acojonado!”. Numerosas banderas de organizaciones, alguna bengala o bote de humo, y sobre todo carteles clamando por una Universidad Publica, Gratuita y de Calidad. Los militantes de la JCE(Marxista-Leninista) nos involucramos en el bloque de las asociaciones universitarias, en las que participamos normalmente y que cuentan con todo nuestro apoyo. Sin embargo, es interesante destacar que este bloque que contaba con muchas asociaciones de la UCM-UPM, no fue simplemente una reacción a las leyes Castells (contra las cuales, por supuesto, sí se posicionan en contra), sino que se creó a raíz de que las asociaciones estuviesen trabajando por organizar y crear una asamblea abierta en ciudad universitaria. En esta asamblea no sólo se organizaría una respuesta a las leyes Castells, sino que prevé también la revitalización del movimiento estudiantil para así dotarlo de no sólo la capacidad de responder ante problemáticas similares, sino también de la posibilidad de crear un espacio en el que en el futuro se pueda construir un nuevo modelo de universidad.

Comité Coordinador de la JCE (m-l)

Camaradas, jóvenes estudiantes y trabajadores, nuestro Congreso nos espera a principios de diciembre.

Años han pasado desde los golpes liquidacionistas, el auge del ciudadanismo, la deriva posmoderna y revisionista que malogra la militancia de tantas organizaciones juveniles de izquierdas. Pasan igualmente los años para los “iluminados” que preconizaban el fin del comunismo, así como para izquierdistas que se alejan de las masas a cada palabra que pronuncian. Y pasan también los años para nuestra organización, que se mantiene firme en sus principios y se brega por aplicar la política justa a las condiciones adecuadas, sin caer en generalidades ni en localismos. Sí, el pasar de los años nos vuelve más ejercitados, más listos para la batalla contra los enemigos de nuestra clase.

Nuestros militantes, codo con codo junto con simpatizantes, jóvenes ajenos a “la Jota” y demás personas ávidas por participar en el enriquecimiento de nuestra teoría y práctica, desarrollan debates por toda nuestra geografía en aras de arribar al Congreso con la mejor de las preparaciones. No sobran comentarios, críticas y preguntas, pues el miedo y la timidez los corrigen el trabajo y el ejemplo.

P. Villa

Camaradas y amigos,

Hace un año nos faltó el camarada Raúl Marco, dejando tras de sí un silencio atronador para los comunistas de nuestro país, y de todo el mundo.

Raúl Marco fue uno de esos pocos hombres genuinamente imprescindibles, como dijo el poeta. Dedicó su vida a nuestra clase, a la lucha, al Partido, convirtiendo en hechos las consignas y contribuyendo, como uno más, a la causa gloriosa de la revolución.

Ya antes de la fundación de nuestro partido, en la lucha ideológica contra los revisionistas, el camarada Raúl demostró una rectitud en los principios, una defensa férrea del marxismo-leninismo que nunca fue fácil llevar hasta sus últimas consecuencias, pero menos aún en el contexto de la clandestinidad y el exilio. Una vez fundado el Partido Comunista de España (marxista-leninista), Raúl se convirtió en un elemento clave para el movimiento comunista español e internacional, y volcándose posteriormente en el desarrollo de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas Leninistas. No voy a hacer un repaso de todos sus logros (de hecho, creo que no le haría ninguna gracia). Que hoy, ante su tumba, nos reunamos tantos camaradas, amigos y compañeros, dice más de este hombre que toda biografía que pueda ser escrita.

A. Heredia

A menudo, nos asalta a los militantes de la JCE (m-l) la pregunta que titula este artículo. Por lo general, tendemos a ligar nuestro proceder a parámetros que respalda nuestra experiencia en tal o cual situación. Tratamos de responder ante un impulso, fenómeno o hecho concreto a partir de lo que conocemos desde el punto de vista práctico. ¿Qué hacer si carecemos de dicha praxis? Como es lógico, buscamos un precedente teórico —el cual bebe de la práctica si es adecuado y revolucionario— y lo aplicamos a la situación que se nos presenta.

Según nuestro conocimiento superficial, primero, y cualitativo después, la conducta que describe el párrafo anterior corresponde con una actitud revolucionaria: emana de la teoría y la práctica para elaborar una respuesta justa a un fenómeno determinado. Este principio correcto, sin embargo, no debe hacernos caer en simplismos analíticos, ya que, a veces, representa inconscientemente cualquier situación como un elemento sujeto a examen mediante condiciones invariables… Pero ¡en realidad sí experimentan cambios!

A. Heredia

Tarde o temprano, todo militante, toda persona con conciencia de clase se topa con un muro más situacional y práctico que ideológico. A menudo desconocemos por qué hemos llegado a él, mas no ignoramos, de ninguna manera, su carácter derrotista. Después de años de lectura, octavillas, de progreso ideológico y práctico, de descubrimientos y luchas en nuestro entorno, ya sea en casa, en clase o en el trabajo, luego de lograr las pequeñas victorias y las muchas frustraciones… Entonces aparece el muro.

De pronto, las conquistas parecen menos, el efecto de nuestra labor política se antoja pírrico y consideramos insalvable la diferencia entre nuestra fuerza y todo lo que queda por hacer. Tras la enésima confrontación con liberales aberrantes y el nacionalismo más casposo, nos desanimamos momentáneamente ante la idea de que la ideología individualista y burguesa tiene todo y a todos demasiado impregnados como para influir en nada. Qué decir de nuestros acercamientos a luchas fraccionarias, que tan capitalizadas tienen la reacción y el revisionismo, que nos desesperan hasta un punto indecible y nos acusan de todo lo habido y por haber. Cómo olvidar a quienes se autocomplacen llevando un pin del Che, portando camisetas de “I’m feminist” y gritando que “No hay planeta B”, pero luego no se levantan ni para defender cuestiones que les afectan directamente. Sí, esos que mueven el culo por pillar unos porros y no por asistir a una concentración contra que les quiten las becas. Y nosotros, una vez llegamos a este punto, ¿cómo reaccionamos? En ocasiones, ciegos de frustración, apostamos por el “mira, yo paso”, por el “que con su pan se lo coman” o por un clásico “intentaré hacer lo que pueda en mi entorno”.

A. Heredia

Hace escasas semanas, conversaba amistosamente con un joven militante de una organización oportunista y de tendencia posmoderna. Durante el transcurso de una exposición francamente estructuralista, quizá el elemento que más me escandalizó fue su concepción de la labor propagandística. Afirmaba que “ahora mismo no vale la pena repartir ‘flyers’ porque nadie los lee”.

Se antoja bastante reveladora la apuesta por el vocablo “flyers”, empleado en el ámbito del marketing para avisar a los consumidores sobre las rebajas de una tienda o las promociones de descuentos. Así, las octavillas encarnan, en el imaginario posmoderno, un elemento de otro tiempo, así como las banderas en las manifestaciones o, directamente, el marxismo. La cuestión no es casual, sino un rasgo más de la respuesta difusa y absolutamente inútil que el revisionismo ofrece a las masas frente a una ofensiva capitalista bien armada y efectiva.

Una vez expuesto lo anterior, considero que nuestro análisis, más allá de señalar críticamente los desvaríos posmodernos, debe abordar por qué su postura es errónea y atraer a los jóvenes con iniciativa política hacia nuestra forma de proceder, como organización en lo general y a propósito de la propaganda en lo concreto. En otras palabras, en vez de limitarnos a calificar a alguien de “posmoderno”, tumbemos sus argumentos a través de la teoría y la práctica marxista-leninistas, propongamos a las masas una respuesta unitaria y sólida frente al miedo y la miseria sobre las que se apoltrona la burguesía. ¿Cómo llevar esto a cabo?

 Miguel Curzon,  JCE(m-l)

¿Se han fijado que desde el final del uso obligatorio de la mascarilla al aire libre estas han bajado de precio en algunos supermercados? ¿Cómo es posible que de costar 2 euros un paquete de 10 unidades, bajara a 1,50 para al final en la actualidad a solo 1 euro en Mercadona, por ejemplo? La respuesta corta es que hemos sido víctimas del enfrentamiento entre los diferentes vendedores queriendo destruir la competencia de sus oponentes, de los compradores buscando la mejor oferta. El resultado final se ha visto en las vacilaciones de la oferta y la demanda que jugaron con un artículo que de la noche a la mañana se convirtió en un bien necesario.

En el momento en que los contagios empezaron a ser numerosos la demanda de mascarillas empezó a subir, siendo este producto escaso porque entonces no era muy consumido. Que aumente la demanda ante una escasez de oferta hará que suba el precio de las mercancías. Lo que significa que los capitales se moverán a dicha industria en alza buscando el equilibrio entre oferta y demanda, y el máximo beneficio. Esto ocurrió exactamente con las mascarillas al principio de la pandemia. Debido a que España cuenta con poco tejido industrial no tenía más remedio que importar las mascarillas de otros países.

Álvaro Heredia

Nuestra militancia, como jóvenes comunistas, debemos regirla por criterios revolucionarios, tanto en la teoría, como en la práctica, ya que solo a través de la última demostraremos la validez de la primera. Ahora bien, ¿qué sucede cuando nuestras “bellas palabras” y compromisos teóricos no se traducen en acciones y elementos prácticos? ¿Es decir, qué acontece cuando abortamos el proceso cualitativo entre una idea y su puesta en marcha?

Resulta verdaderamente interesante la relevancia que adquiere el lenguaje a la hora de analizar el fenómeno que ponen de relieve las preguntas anteriores. Lingüistas marxistas de la talla de Bajtín; autores revolucionarios, como Mayakosvki, y teóricos del lenguaje (Chikobava, Stalin) señalaron el papel de la lingüística no como elemento transformador de la sociedad, sino en calidad de espejo fidedigno de los cambios que se producen en la infraestructura y superestructura de una sociedad concreta. Así, el lenguaje no constituye per se un componente al servicio de una clase u otra, sino que se limita a reflejar las relaciones de producción del modelo productivo en que se desarrolla; buena prueba de ello aportan las intentonas posmodernas de introducir un lenguaje “inclusivo”.

 

 Álvaro Heredia

El pasado 20 de agosto recibimos la noticia de que el político ruso Aleksei Navalny, según su portavoz, habría sido objeto de un envenenamiento cuando se dirigía en avión a Siberia. Aún queda por esclarecer dicha acusación, por probable que parezca, mas poco importó este hecho a los medios de comunicación occidentales: inmediatamente, engrasaron su maquinaria propagandística para ensalzar la figura de Navalny, como si de un mártir de la democracia se tratara. El Mundo, El País, The Washington Post, France 24, etc., declararon unánimemente que el “principal opositor a Putin” se encontraría al borde de la muerte, debido a su lucha contra “las corruptelas del gobierno ruso”.

Aclaremos, en primer lugar, una cuestión en la que inciden y mienten descaradamente los medios de propaganda occidentales: Navalny no es el principal opositor a Putin y su partido, Rusia Unida:

JCE (m-l) de Castilla y León

El Diccionario de la Real Academia de la lengua española define al acoso escolar de la manera siguiente:

En centros de enseñanza, acoso que uno o varios alumnos ejercen sobre otro con el fin de denigrarlo y vejarlo ante los demás.

Incluir esta definición no obedece a criterios preferenciales, sino a la clarividencia con la que disecciona un fenómeno tan repugnante, como dependiente del modelo de producción capitalista. Sí, el acoso escolar constituye una representación de la lucha de clases, una muestra despiadada de poder material y espiritual.

Abordemos la naturaleza lingüística del término “acoso”. En primer lugar, no es casual nuestra predilección léxica de “acoso” sobre “bullying”; ¿por qué? Porque “acoso” constituye un concepto inseparable de nociones negativas, perfectamente reconocidas culturalmente, e incluso violentas (tanto física, como psicológicamente).

El Campamento Internacional de la Juventud se pospone

P. Villa

Nuestro Partido siempre ha tenido un compromiso firme y real con el internacionalismo, no entendiéndolo como un internacionalismo solo de pose y declaraciones. En este sentido, desde la Juventud Comunista de España (marxista-leninista) nos esforzamos por recoger este compromiso y relacionarnos con las Juventudes y organizaciones de la CIPOML, para fortalecer nuestros lazos con estas y desarrollar un verdadero compromiso internacionalista.

Este mes de cuarentena hemos participado en dos actos telemáticos, el primero una conversación sobre la situación internacional con el Frente de Participación Estudiantil Susana Pintos, organización estudiantil de Uruguay, en la que comentamos las diferencias y similitudes que se dan en la situación política, educativa y social tanto del pais sudamericano como del nuestro. Resalto el hecho de que aún con la distancia (no solo la física), en muchos de los procesos históricos y políticos de ambos paises podemos ver una serie de paralelismos, de similitudes, de líneas generales que si no se repiten, sí que “riman”, y conocerlos puede enriquecer y facilitar nuestros análisis.