Comunicado unitario

Frente al fascismo en las instituciones y en las calles, ¡unidad antifascista en barrios, aulas y centros de trabajo!

Por los derechos de la mayoría trabajadora. Por la memoria de las luchas históricas de nuestra clase

Hoy, a 46 años de los últimos fusilamientos llevados a cabo por la dictadura, nos reunimos ante la tumba de nuestro hermano, compañero y camarada José Luis Sánchez-Bravo, y ante el monolito dedicado a todas las víctimas del franquismo, para seguir haciendo presente la memoria de la lucha y del sacrificio de todos ellos.

Durante casi cuarenta años, un mismo hilo unió las luchas de los que cayeron bajo las balas y las botas del fascismo: el combate contra la opresión y por una democracia auténtica, por la justicia social, por la libertad, la solidaridad y la paz entre los pueblos. Es el mismo anhelo que hoy nos reúne aquí, bajo distintas banderas pero con el mismo impulso, firmemente anclado en su memoria.

Frente a ellos, frente a nosotros, otro hilo negro recorre la historia de nuestro país: el de la sangre vertida por el fascismo, el de la violencia ejecutada salvajemente contra los luchadores y luchadoras por la libertad, incluso mucho después de muerto el asesino Franco. Es el hilo también de la desmemoria, del olvido y el agravio contra quienes lo dieron todo para que España no fuera un sucedáneo de democracia, la dictadura coronada de especuladores, corruptos y explotadores que hoy se nos muestra en toda su amplitud. El vil asesinato de José Luis Sánchez-Bravo, Xose Humberto Baena, Ramón García Sanz, Juan Paredes y Ángel Otaegui, como antes el de Cipriano Martos, todos ellos jóvenes revolucionarios, fue uno de los últimos coletazos de un régimen que se revolvía en sus últimos estertores. El silencio en torno a estos y tantos otros crímenes de antes y después, durante casi medio siglo, ha sido el manto con el que la monarquía heredada del franquismo ha intentado ocultar su origen bastardo.

Por eso, no hay casualidad alguna en la coincidencia -y la connivencia- entre unas instituciones del Estado monárquico cada vez más fascistizadas y enconadas en su lucha contra los derechos individuales y colectivos, desde el Ejército a la judicatura, pasando por los cuerpos policiales y las administraciones territoriales, y el combate que la reacción ha emprendido en todos los frentes para imponer su falaz relectura del pasado. Cuando la clase obrera y los sectores populares se ven golpeados por el paro, la precariedad, el coste de los bienes básicos y la degradación de los servicios públicos; cuando trabajadores, mujeres, jóvenes, migrantes y LGTB sufren la erosión acelerada de derechos, la aplicación implacable de leyes antidemocráticas y la violencia cotidiana, el capital y sus aliados reaccionarios necesitan borrar todo atisbo de memoria de lo que han representado, en nuestra historia, la organización y las luchas populares; y, de paso, tergiversar la realidad de lo que ha sido el fascismo para facilitar su avance en los barrios y aislar a quienes le oponemos resistencia.

Se trata, sin duda, de un proceso global, en el que la reestructuración del imperialismo y la competencia de los capitales en la arena internacional van de la mano con el ataque a los derechos de los pueblos y el revisionismo histórico, con el fin de borrar del mapa la decisiva contribución de la izquierda a nuestra historia. Pero en la Región de Murcia asistimos, en estos momentos, a un alarmante envalentonamiento del fascismo, hasta el punto de constituir un laboratorio y punta de lanza de la ultraderecha española, con la proliferación de amenazas, ataques y asesinatos por parte de las bandas fascistas, con el silencio cómplice o incluso la justificación de las derechas en el poder.

En consecuencia, recogemos el testimonio de las luchas que nos precedieron para seguir llamando a la unidad antifascista y hacer frente al fascismo, con la mayor contundencia y con la fuerza que nos da la unidad popular, en barrios, centros de trabajo y aulas.

Llamamos a seguir reforzando las formas de organización popular y las luchas cotidianas de nuestra clase y de nuestro pueblo en defensa de los derechos colectivos, frente a las maniobras del fascismo y los ataques de las instituciones del régimen.

Frente al fascismo,

¡Unidad, Memoria, Derechos y Lucha!