Unas 6.000 personas se manifiestan en Cádiz en defensa de la industria en la Bahía

Bajo el lema Lucha o Exilio, el sindicato CGT y la Confluencia Sindical Bahía de Cádiz (formada por los sindicatos SAT Cádiz, Ustea Cádiz, Autonomía Obrera, CTA, CNT El Puerto y CTM), han celebrado durante la mañana del sábado 10 de abril una manifestación en la capital gaditana en defensa de la industria de la Bahía y de los derechos de los trabajadores. 6.000 personas se han dado cita en esta convocatoria en la que no han participado los llamados sindicatos mayoritarios.

A la manifestación también acudieron, además del PCE (m-l), fuerzas políticas como Podemos Cádiz, Adelante Andalucía, banderas del PCOE y plataformas en defensa de lo público como la marea de jubilados, la marea verde y la Coordinadora gaditana en defensa de la escuela pública.

A pesar de algunos intentos de los ciudadanistas de enfocar la manifestación solamente hacia una reindustrialización “verde”, imperó el sentido común entre nuestra clase y la marcha tuvo un marcado carácter de clase obrera, en contra de la desindustrialización con consignas como «Airbus no se cierra», «No queremos que la Bahía sea otro Benidorm», «obrero despedido, patrón colgado», etc.

La desindustrialización empezó en los 80 con la llamada reconversión industrial de Felipe González, y continúa ahora ante la crisis económica y la escasez de petróleo barato y fácil de extraer hacia la transición energética amenazando con el cierre de una de las plantas industriales más importantes de la provincia de Cádiz como es la Airbus de Puerto Real. No puede ser que en la Bahía solo dependamos del turismo y la hostelería.

En este contexto de crisis económica, agudizada y acelerada por la Covid-19, se está produciendo una reconversión industrial en todo el Estado que está suponiendo una destrucción masiva de empleo, aumento de la inestabilidad laboral y de la precariedad.

Ante esta nueva crisis la compañía está metiendo presión con la parte más endeble del gigante europeo: la Bahía de Cádiz. Han tachado a los trabajadores de que no son competitivos y eso es una falsedad porque tenemos los mejores rendimientos del conjunto de las plantas de Airbus en toda Europa.

Detrás de todo esto está la intención de forzar la máquina ante las negociaciones del convenio colectivo, del Plan Industrial y, sobre todo, de los acuerdos que se han llevado a cabo con el Gobierno de España para desarrollar la industria aeroespacial en los próximos años.

Por supuesto la Bahía de Cádiz no escapa a esta situación general de los diferentes planes de reconversión: subcontratación, temporalidad, atomización de las plantillas, empeoramiento de las condiciones laborales y salariales y represión sindical.

A la manifestación también acudió CGT Metal Campo de Gibraltar.

La otra bahía gaditana, la Bahía de Algeciras en la comarca campogibraltareña, donde se encuentra el polo petroquímico y la acería más importante de Andalucía junto al polo industrial de Huelva.

Hoy se han externalizado servicios y las tareas dentro o alrededor de la empresa matriz, que es ACERINOX, a través de subcontratas por lo que ha habido diferentes convenios, tablas salariales y derechos y despidos masivos por la reforma laboral quedándose la antigua plantilla de la empresa matriz prácticamente en el chasis.

Existen numerosas problemáticas laborales con las subcontratas en empresas: Lajo-Rodríguez, Phoenix Servicios, Exopetrol, Indorama, Masa Servicios, Grupo Nave, Masa, Carbonell y Figueras; incertidumbre en las contratas de Acerinox.

Metal Campo de Gibraltar ha defendido el proyecto fondo de barril porque se da la posibilidad, hablando con técnicos de la Refinería, que de no modernizarla con tecnología de hidrocraqueo LC-Fining se quedaría obsoleta y se iría desmantelando con despidos en la propia empresa principal, CEPSA. Esto afectaría a todas las empresas petroquímicas de alrededor incluyendo la acería ACERINOX (Metal). Este proyecto es probable que finalmente no se lleve a cabo por denuncias de la asociación ecologista Verdemar por prevaricación. Además, la comarca del Campo de Gibraltar lleva desde los años 70 soportando niveles muy altos de contaminación y de cáncer.

La Refinería del Campo de Gibraltar es de la época del tardofranquismo y necesita renovarse para poder aprovechar mejor el barril de petróleo en su refinado, petróleo que cada vez es de menos calidad y cuesta más extraerlo.

Pero por otro lado, las energías renovables también están controladas por multinacionales y no son independientes del petróleo. La transición energética hacia las renovables necesita aún de la energía fósil. La UE, a pesar de planes de energía estratégicos y renovables, aún seguirá explotando con corporaciones los campos petrolíferos del Mar del Norte (barril Brent) para mover la industria en general, fabricar renovables y el transporte de gran tonelaje (camiones, barcos y aviones).

Se responsabiliza al Estado de tener los proyectos sostenibles en el aire, de abandonar a la comarca en cuestiones como el tren y el desempleo; por lo que se pide la reducción de la jornada laboral y la eliminación de las horas extra.

En el importante fondo de rescate puesto en marcha por parte de la Unión Europea para paliar los efectos de la crisis actual, llama la atención que de los 150 millones de euros que se destinan a España, se tiene el compromiso de partida de que unos 75 millones tienen que destinarse por obligación a la llamada transición energética. Se desconoce totalmente si parte de ese dinero se va a destinar a la comarca del Campo de Gibraltar y a la Bahía de Cádiz.

Lo que está claro que la transición energética llegará con el tiempo sí o sí y que afectará a la industria actual con miles despidos.

No obstante, todo este ruido mediático en torno a la transición ecológica esconde debates que entendemos son de calado para la clase trabajadora y que no podemos ocultar. Se abre, con todo lo dicho, un mercado inmenso con el que espolear la acumulación de capital y darles un balón de oxígeno a las maltrechas economías capitalistas mundiales, que además, contribuirá a la lucha de las posiciones de países imperialistas en la geoestrategia mundial ante un cambio de modelo de transportes y de la industria.

Conclusiones

El trabajo industrial tradicional ha desaparecido, prácticamente, en los países capitalistas avanzados y con ello, el modelo de proletariado decimonónico.

Al tiempo, existe una gran expansión del trabajo asalariado, sobre todo en el sector de servicios.

Expansión del trabajo parcial, temporal, precario, subcontratado, es decir, de la precariedad del empleo y de la remuneración; expansión de la inestabilidad y movilidad laboral.

Gran diversificación del trabajo, con una creciente incorporación de contingentes femeninos al mundo obrero, muchas veces en condiciones de gran explotación como las trabajadoras del hogar, temporeras, etc.; profusión de ONGs y aparición de la relación de asalariado en las mismas; uberización del mercado laboral (Uber, Glovo, Amazon...) con trabajadores que son empujados a laborar como falsos autónomos y con salarios de hambre.

Al calor de la pandemia del Covid-19 se ha impulsado el teletrabajo, que conlleva un aumento de las horas de trabajo, mayor disposición de tu tiempo libre sujeto a la empresa y falta de regulación laboral.

El alto desarrollo tecnológico y de la robotización, impulsa una “intelectualización” o cualificación del trabajo manual.

A la par, incremento de la desregulación de las condiciones de trabajo de la regresión de los derechos laborales y de la protección y libertad sindicales, con una tendencia acusada a individualización de la relación salarial.

Como conclusión, asistimos a un cambio profundo de la estructura ocupacional. A esto se le suma la problemática del sector de la Enseñanza, con la destrucción de la Escuela Pública, que en Cádiz ciudad está siendo una sangría.

Imagen: Diario de Cádiz.