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A. Gutiérrez

La factura de la luz no deja de subir y el propio gobierno asume que mínimo subirá un 25%. ¿A qué se debe esta subida imparable de los precios? ¿Por qué el gobierno de coalición PSOE-Podemos no hace nada para evitar toda esta situación?

Para responder la primera pregunta, tenemos que remontarnos a las privatizaciones que se hicieron en España en la década de los años noventa con la ley 54/1997 y las reglas que marcaron para el funcionamiento del mercado. La fijación de precios de la energía se hace de la siguiente manera: todos los operadores de energía van cada día a una subasta donde comunican toda la energía que pueden producir y a qué precio. Entonces, se va cubriendo la demanda con los operadores y precios más baratos. Llega un punto que esos operadores no pueden cubrir mas demanda (o no a ese precio) y la demanda se cubre con otros operadores/precios. Una vez se ha cubierto toda la demanda, todos los megavatios se pagan al precio del operador más caro, él último y más caro en entrar fija los precios de ese día.

A este concurso amañado se suman las hidroeléctricas y nucleares, las cuales consiguen producir la energía más barata que la competencia, pero llevarse exactamente los mismos beneficios. Al final la mano invisible, no es tan invisible, es la misma que hace girar las puertas de los gobiernos a los consejos de administración de estas empresas.

Para que nos entendamos, es como si en la cesta de la compra habitual de cualquier familia en la que llevas varios productos, hubiera que pagar por cada uno de ellos el precio del producto más caro. Pagamos pan a precio de jamón serrano pata negra.

Si este sistema ya es perverso, tenemos que añadir que esta subasta se puede amañar y de hecho se hace con mucha frecuencia porque sale a cuenta. Las sanciones que se les imponen son irrisorias.

El PP no se queda corto en este tinglado, en el año 2.000 ideo un plan para garantizar beneficios a las eléctricas. Las grandes eléctricas pusieron unos beneficios mínimos que deberían recibir y en caso de no llegar a ese mínimo es el estado quién debe ponerlos. Este lastre aún nos pesa en la factura. Por otro lado, ya con Mariano Rajoy en el poder, el PP aprobó un decreto conocido como el “canon hidráulico”. Este decreto ha sido tumbado por el Tribunal Supremo, obligará al Estado a indemnizar a las eléctricas por valor de 1.400 millones, que vamos a pagar los de siempre, la clase trabajadora con nuestra sangre y sudor.

¿Qué explicación da el gobierno? Para el gobierno la culpa del incremento de los precios se debe a la subida de los costes del gas natural o la cotización sobre los derechos de emisiones de CO2 a nivel internacional, no dudamos de que estos factores jueguen un papel, pero es mirar al dedo y no a la luna. Pero no podía ser de otra forma, son muchos los políticos y políticas de este país que han acabado trabajando para estas empresas o para las propias entidades regulatorias del mercado eléctrico. No se muerde la mano que te da de comer.

El PSOE para mantener las formas, anuncia algunas medidas como son: pedir a las eléctricas responsabilidad social, reducir el IVA en la factura de la luz (solo ha servido para engordar más los beneficios de las eléctricas) y dos proyectos de ley un poco difusos con los que esperan intervenir muy levemente en el mercado para conseguir reducir la factura de la luz entorno a un 15%. Recordemos que ellos mismos han anunciado que es muy probable que la subida llegue a un 25%. No parece que estén haciendo nada muy útil, pero con echar la culpa a la normativa europea no tienen que dar más explicaciones. Dicen que según el marco europeo no se pueden fijar precios o regular mercados. Es una buena excusa, aunque falsa, incluso con esa normativa restrictiva y neoliberal se pueden tomar algunas medidas que aliviarían levemente la situación de muchas familias. Un ejemplo sería poner precios máximos como en Francia, pero si no lo quieren hacer con el mercado del alquiler ¿por qué esto iba a ser distinto? Ya sabemos ante quién responde el PSOE y no es ante la clase obrera.

Podemos por su parte, patalea e intenta conservar la poca dignidad que le queda exigiendo medidas más ambiciosas de intervención en el mercado o una empresa pública de energía. Podemos sabe que estas medidas son solo parches que aliviarían suavemente la situación, pero es plenamente consciente de que ni ese tipo de medidas tan benevolentes van a ser tomadas por el PSOE. Es un intento de aguantar el pulso a un combate por la hegemonía de la socialdemocracia que ya han perdido hace tiempo.

Cuando estaban en auge pero no tenían poder hablaban de nacionalización de los sectores estratégicos ¿dónde habrá quedado eso? Ya sabemos que el reformismo no es una opción, pero Podemos ya ha demostrado que no sirve ni para colar pequeños parches en el sistema burgués y solo puede aspirar a no desaparecer manteniendo una mínima cuota de poder. Lo que queda claro con toda esta historia sobre el mercado eléctrico y las actuaciones de los principales partidos es que solamente la clase obrera organizada puede impulsar un golpe sobre la mesa que cambie la situación nacionalizando las eléctricas y otros sectores estratégicos.