la regenta

 

A. Torrecilla

La Regenta. 1884. Leopoldo «Alas» Clarín.

La Regenta representa uno de los mayores ejemplos de la novela española de finales del siglo XIX. Similar a la rusa Ana Karenina de Tolstoi en muchos sentidos, esta novela también utiliza la historia de una atractiva muchacha casada con un hombre maduro centrado en mantener su posición social hasta el punto de descuidar a su joven esposa que es, al mismo tiempo, objeto de atención por parte de hombres más jóvenes y atractivos, pero situados al margen de las formalidades de la época. En este caso, nuestra Ana Ozores debe buscar una forma de evasión dentro de la decadente ciudad de Vetusta (una versión idealizada de Oviedo), donde la nobleza provinciana de finales del siglo XIX ve con cierto desprecio cómo la burguesía va ganando terreno, y donde el proletariado se presenta como una clase social despreocupada y primitiva que, en cierta forma, es envidiada por la protagonista de la novela, atrapada en una espesa red de etiquetas sociales y falsas apariencias.

Como su gemela rusa, Ana Ozores se ve tentada por una relación fuera de su triste matrimonio, pero en este caso se entrecruzan elementos propios de la cultura española: el personaje del sacerdote Fermín de Pas, enamorado de Ana que afronta el dilema moral dada su condición, pero que no duda en competir contra el otro pretendiente de La Regenta, el joven y viril Álvaro Mesía, un verdadero conquistador ideal, dando pie a un complejo triángulo de constantes atracciones y repulsiones mutuas.

A través de las complicadas relaciones de todos los personajes alrededor de Ana Ozores, la novela permite a Clarín reflexionar sobre la sociedad de la Restauración Borbónica de finales del XIX (la cuestión de la mujer, el ascenso de la burguesía frente a la vieja nobleza tradicional, la religión frente al progreso, etc.) pero, además, hacerlo con la visión particular de una ciudad de provincias en decadencia frente a las grandes capitales españolas de principios del siglo XX y su creciente actividad económica, política e industrial.

La Regenta provocó cierto escándalo social en su momento, llegando a ser criticada públicamente por el obispo de Oviedo debido a sus referencias explícitas al adulterio y al personaje del sacerdote enamorado. Recibió también críticas literarias por las «excesivas similitudes» de esta novela de 1886 con la «Madame Bovary» (publicada por entregas en 1856 y en forma de libro en 1857) del francés Gustave Flaubert, además de las ya mencionadas a la obra de Tolstoi (Ana Karenina se publicó por entregas entre 1875 y 1877, y como libro en 1878). Por último, durante el franquismo fue sistemáticamente prohibida su publicación hasta 1962 debido al «anticlericalismo» que se deja sentir (sin ser explícito en ningún momento) a lo largo de toda la obra.