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Entrega XIII de la serie Tecnología y capitalismo: Google, paradigma del control tecnológico de la sociedad (III): Nacimiento de un gigante: buscador, anuncios, web, multimedia

P. Recife

Ya hemos visto en artículos anteriores como la Inteligencia Artificial en combinación con la Big Data es una fuente inagotable de ingresos y control para las grandes empresas tecnológicas. Todas han partido de esa combinación de tecnologías –entre otras- que han depurado e innovado con el tiempo. Saben que la captura y el control de la información es importante, tanto que han hecho que los gobiernos les hayan tenido que hacer leyes exprofeso que frene su ansía de poder. Todas las grandes tecnológicas se aprovechan de ello y todas comenzaron -en su objetivo- como lo ha hecho Google.

El inicio: el buscador, los anuncios y la web

Dos estudiantes de posgrado en ciencias de la computación en la Universidad de Stanford, Larry Page y Sergey Brin, comenzaron Google como un proyecto universitario en enero de 1996. Inicialmente llamaron a su buscador BackRub y en 1997 cambian el nombre a Google inspirados por el término matemático «gúgol» que se refiere al número 10 elevado a la potencia de 100, en referencia a su objetivo de organizar la enorme cantidad de información en la Web.7.

El 4 de septiembre de 1998 fundan la compañía Google Inc. que estrena en Internet su motor de búsqueda el 27 de septiembre siguiente. En poco tiempo éste superó al más popular de la época, AltaVista, que había sido creado en 1995 pero también a Yahoo y otros hasta convertirse en el buscador universal.

Hoy se puede utilizar Google en 129 idiomas; registra diariamente más de 3500 millones de búsquedas, lo que supone casi el 93% de todas las búsquedas que se hacen en internet. Solo con estos datos nos podemos hacer idea de la ingente cantidad de información que Google captura. Como dijimos en el anterior artículo son datos que recopila sobre infinidad de cuestiones (sobre productos que interesan, canciones que gustan, personajes famosos de los que somos o no fans, los juguetes más demandados, tendencias políticas, ideas que se debaten, dolencias o enfermedades más consultadas, etc). Y todos esos datos tienen un valor inmenso para anunciantes y empresas porque les permitirá mostrar anuncios personalizados en las webs que visitas pero también para diseñar su próxima campaña o producto, película, música o libros (Amazon sabe que libros lanzar y promocionar antes de ponerlos a la venta). De este modo, Google orienta tu vida a través de los productos de ocio y de consumo que recibes, la mayoría de ellos basados en estadísticas de uso y popularidad del buscador de Google.

Como ya vimos, Google hace negocios con la información que recopila de muchas formas diferentes. Comenzó esta tarea en el 2000 cuando presentó AdWords, su sistema de publicidad en línea, reciclada hoy a Google Ads. Google Ads permite a las empresas que le contratan sus servicios que puedan colocar anuncios personalizados que serán vistos por miles de personas interesadas en su producto y que aparecerá en más sitios web que nadie pueda ofrecer. Y Google Ads, que se encarga de mostrar esa publicidad en miles de webs, cobrará un porcentaje si alguien compra o visita la publicidad a través de sus anuncios.

Google controla el ranking de posicionamiento de las webs mediante un algoritmo que solo Google conoce y cambia frecuentemente. Así, decide que webs reciben más o menos publicidad en función de lo popular que sea la web (o producto) que ocupe las primeras posiciones en el buscador, influyendo en el éxito o fracaso de muchas empresas.

Pero Google fue más allá para gestionar de forma óptima la información que recopila, organiza y procesa y para ello lanzó su propio navegador, Chrome en el 2004. Para llegar a que seis de cada diez dispositivos que visitan webs lo hagan con él, aprovechó inicialmente el tirón de Firefox que ya había desbancado al Explorer de Microsoft asociándose al mismo primero y más tarde, presentándose como alternativa. Pero Chrome es algo mas que un navegador, es un concentrador, desde el que se acceden a casi todos los servicios que ofrece Google: correo electrónico (Gmail), archivos en la nube (Drive), ofimática (Google Docs), agenda y calendario (Calendar), por citar algunos de los más utilizados.

Con Chrome, Google iba un paso más allá sobre el buscador. Pese a que éste sea usado por el 93% de los usuarios de internet y le proporcione una cantidad incalculable de información, el buscador solo se usa de vez en cuando. Con Chrome, la utilización es muchísimo mayor y se extrae más información: ya no es una simple búsqueda sino interacción entre personas. Y esto le proporcionó nuevos tipos de datos que vender.

Los servicios que ofrece Google

El mismo año que Chrome se da a conocer Google lanza su servicio de correo electrónico, Gmail. Outlook (Microsoft), Yahoo Mail o Hotmail, líderes hasta ese momento, verán caer drásticamente su uso ya que Gmail ofrece crearse una cuenta de manera rápida y fácil, tiene buen funcionamiento, ofrece un tamaño de buzón mucho mayor que sus competidores y permite enviar ficheros adjuntos de mayor peso lo que le convierte rápidamente en el gestor de correo preferido de los usuarios. Lo que los usuarios no sabían -saben- es que Google, durante muchos años, utilizó algoritmos e inteligencia artificial para rastrear de forma anónima los correos y extraer de los mismos palabras clave (de marcas, productos… que se sepa, imaginen lo que quieran. Se sabe y está probado que servicios de inteligencia, como el FBI y la NSA, utilizaron en 2016 el mismo método utilizando a Yahoo y no para vender nada precisamente) (Ver “Tecnología y capitalismo (VI). PRISM: Cuando nos espían” en nuestra web). Estos datos no eran solo de búsquedas, era información personal y profesional.

Ocho años después Google lanza Drive, un almacén en la nube como complemento a Gmail, dónde guardar los correos con un espacio gratuito disponible de 15GB. Pronto sirvió para guardar ficheros adjuntos de diferentes contenidos: documentos, vídeos, fotos, diseños o cualquier otra cosa que pudiera estar digitalizada.

De todos es sabido que la competencia entre las grandes empresas tecnológicas es feroz, el capitalismo no tiene escrúpulos. Sus métodos para acaparar mas mercado es una guerra cruel y no se libra ninguna de actuar así: compran la nueva compañía que saca programas y utilidades que le hacen competencia para utilizarla o, simplemente, acabar con ella, no importa si lo que hace es bueno y eficaz para el usuario, lo que importa es que no les haga perder dinero.

Con esta mentalidad, la de concentrar el máximo capital en pocas manos, Drive le abrió la puerta a Google para que muchos usuarios dejaran de utilizar el paquete ofimático Office de Microsoft de pago para ofrecer, gratuitamente, Google Docs. Éste contiene las mismas utilidades que Office pero además permite al usuario estar en contacto con sus compañeros (con Gmail), guardar los documentos en la nube (con Drive), utilizar el calendario para coordinar y planificar el trabajo de un equipo entre otras cosas.

Por si fuera poca recopilación de datos con estas herramientas Google además te ubica y sabe tu posición cuando utilizas Maps o Street que te permiten crear recorridos entre dos puntos en cualquier parte del mundo recomendándote, de paso, gasolineras, tiendas, restaurantes, sitios que visitar. Y nuevamente, Google orienta tu vida: te envía por una ruta determinada, te ofrece un cupón de oferta para determinado restaurante o tienda del camino, te indica que película ver por sus opiniones positivas, visitas un determinado sitio porque te indica que debes verlo… En definitiva, te organiza tu vida de manera sutil pero eficaz, porque utiliza todos los datos que te ha recabado para poder hacerlo.

Sin darnos cuenta, Drive ha hecho que Google se haya transformado en nuestro Gran Hermano: conoce todos nuestros gustos, búsquedas, aficiones, ubicaciones, documentos, fotos, enfermedades, que compramos y dónde, películas que vemos, cuando viajamos, etc. Pero por si fuera poco control, aun hay más.

Multimedia ¿ves lo que deseas ver?

Google, en su expansión y acumulación de más riqueza, era consciente de que todos sus datos tenían su origen en contenidos de texto pero que había más información aun en la que poder recolectar sabiendo que vídeos vemos o lo que generamos con nuestra voz. Por ello creó Google Vídeo, un servicio más de Google​ que estuvo activo hasta enero de 2009. Permitía subir clips de vídeo a sus servidores para que cualquier persona los pudiera buscar y ver directamente desde su navegador. Inicialmente nació como competencia de YouTube, a la que terminó comprando.

La historia de la compra de Youtube por parte de Google es rocambolesca y daría para un capítulo aparte. Youtube fue creado por tres antiguos empleados de PayPal (comprada por EBay) en febrero de 2005​ y, en octubre de 2006 fue adquirido por Google a cambio de 1650 millones de dólares y ahora opera como una de sus filiales. Tenía solo 18 meses cuando la adquirió Google, pero su éxito fue tan vertiginoso que la starup, que a punto estuvo de desaparecer con litigios por propiedad intelectual con diversas grandes compañías discográficas y sin la infraestructura necesaria para recibir el torrente exponencial de vídeos, tuvo que ponerse en venta. Desde el día que YouTube decidió venderse hasta que se firmó el acuerdo (en un remoto aparcamiento de Redmon y a las tres de la madrugada se citaron en un coche, el responsable jurídico de Google, David Drummond, y el director financiero de YouTube, Gideon Yu) pasaron semanas. Al final del proceso, YouTube estuvo a escasas horas de cerrar su compra con Yahoo, antes de decidirse por dar una última oportunidad a Google, que adquirió la compañía.

Con Youtube en sus manos, el servicio de vídeo mas utilizado -y el segundo lugar más visitado del mundo tras el buscador-, Google ya sabe todo lo que vemos. Para darnos una idea: cada minuto se suben más de quinientas horas de vídeo y, cada día, se visionan mil millones de horas.

En función de los datos acumulados del usuario o las búsquedas Google recomienda vídeos lo que le permite hacer que una película, canción, música o videojuego sea un éxito o un fracaso. Nuevamente Google te organiza y controla haciendo que veas lo que él selecciona y no lo que realmente necesitas. Con sus servicios y herramientas determina en los usuarios sus hábitos de consumo. Y eso al capitalismo le viene muy bien.

Capítulos anteriores:

Google, paradigma del control tecnológico de la sociedad (I): Inteligencia Artificial

Nacimiento de un gigante: recopilación de datos

Siguiente capítulo: Google, paradigma del control tecnológico de la sociedad (IV): nacimiento de un gigante: el teléfono móvil, Internet de las Cosas y la Inteligencia artificial