Artículos

A. Bagauda

En otras ocasiones ya hemos dicho que el ciclo movilizador 2010-2014 no reportó nada sustancial a la mejora de las condiciones laborales y de vida de las clases trabajadoras, a pesar de las grandes manifestaciones, algunas gigantescas como la del 22-M en Madrid. Continúan las dos reformas laborales, las dos reformas de las pensiones (y nada bueno tiene la que están pergeñando con la aquiescencia de las cúpulas de CCOO y UGT), los procesos de privatización de los servicios públicos,… Es preciso señalarlo para, a continuación, extraer las lecciones oportunas y aplicarlas a la práctica política.

Primera, no basta la labor institucional para que los intereses populares tomen cuerpo legislativo y político y se avance en la solución de los problemas. Es una condición sine qua non que haya un pulso popular vivo en los barrios, en la calle, en los tajos, si queremos consolidar los logros y traer nuevas conquistas, es decir, que el pueblo ORGANIZADO haga POLÍTICA (con mayúsculas). La mera expresión “Pueblo organizado” tiene, per se, una gran carga política. Porque se organiza para algo, para hacer política en su propio interés y, por tanto, contra sus enemigos de clase. Podemos condujo todo aquel descontento popular al estrecho y estéril ámbito institucional, para que la política no la hiciera el pueblo, sino las “egregias personalidades”, los “líderes”, ellos.

S. Baranga

Lo sentenció, hace doscientos años largos, Maximilien Robespierre: «Nadie quiere a los misioneros armados». Lo pudo comprobar amargamente Napoleón, y unas pocas décadas después lo experimentarían también los ingleses en Afganistán: «Las tropas anglo-indias estaban obligadas a combatir sin cesar –relataba Engels- McNaghten declaró que esto era la situación normal de la sociedad afgana y escribió a Inglaterra que todo estaba controlado […] Así se acabó la tentativa de los ingleses de instalar un príncipe fabricado por ellos en Afganistán».

A medida que se representaba el último acto de la ocupación de Afganistán por las tropas norteamericanas y sus aliados, se extendió por algunos medios la visión («narrativa», según la verborrea actual) de un pueblo indómito y un país inexpugnable para los invasores de todas las épocas. Lamentablemente para ellos, las causas reales son bastante más prosaicas que esta idea “romántica” que constituye, en realidad, una actualización de las imágenes deformadas por el orientalismo y de la visión del ocupado como irreductible bárbaro que no entiende otro lenguaje que el látigo. No en vano, han sido numerosas las voces que en los centros y medios del imperialismo se han lanzado a denostar el fin de la presencia occidental en Afganistán, entre otras razones, ¡cómo no!, por la necesidad de defender la «democracia» y los derechos de las mujeres afganas.

Carlos Hermida

El 16 de octubre de 2020 murió Raúl Marco, fundador del Partido Comunista de España (marxista-leninista).  Hace ahora un año que nos dejó  el camarada, el amigo, el compañero, el infatigable luchador comunista que hasta el último momento mantuvo su actividad como dirigente del Partido. Dedicó toda su vida a combatir la injusticia, la explotación y la barbarie del capitalismo; a luchar por la causa del socialismo y la República. Y lo hizo siempre desde la honestidad y la firmeza en los principios del marxismo-leninismo, librando en todo momento una dura batalla contra el revisionismo, denunciando también a los  que vergonzosamente traicionaron en nuestro país la causa republicana.

En un momento en que una buena parte de los políticos están desprestigiados por sus prácticas corruptas y la defensa de unos intereses que son ajenos a las necesidades de nuestro pueblo, Raúl Marco, con su actitud, su ejemplo y su coherencia, fue un hombre que dignificó la Política. Si tuviéramos que definir al camarada Raúl con una sola palabra, sería esta: LUCHADOR. Sí, porque su vida fue lucha, combate, esfuerzo. Libró una dura batalla contra el revisionismo dentro del PCE y, cuando ya no fue posible revertir ni cambiar la degeneración en que había caído el partido de José Díaz, tuvo el inmenso valor, junto a Elena Ódena, de fundar el PCE (m-l). Y dar ese paso en 1964 no fue fácil.

A. Gutiérrez

La factura de la luz no deja de subir y el propio gobierno asume que mínimo subirá un 25%. ¿A qué se debe esta subida imparable de los precios? ¿Por qué el gobierno de coalición PSOE-Podemos no hace nada para evitar toda esta situación?

Para responder la primera pregunta, tenemos que remontarnos a las privatizaciones que se hicieron en España en la década de los años noventa con la ley 54/1997 y las reglas que marcaron para el funcionamiento del mercado. La fijación de precios de la energía se hace de la siguiente manera: todos los operadores de energía van cada día a una subasta donde comunican toda la energía que pueden producir y a qué precio. Entonces, se va cubriendo la demanda con los operadores y precios más baratos. Llega un punto que esos operadores no pueden cubrir mas demanda (o no a ese precio) y la demanda se cubre con otros operadores/precios. Una vez se ha cubierto toda la demanda, todos los megavatios se pagan al precio del operador más caro, él último y más caro en entrar fija los precios de ese día.

Arturo Gómez

El gobierno sirve en bandeja de plata a la patronal una masa de jóvenes condenados a la explotación laboral. Solamente cabe manifestar nuestro más enérgico rechazo a esta Ley que hace de la formación profesional un negocio privado con las políticas más neoliberales en un contexto de crisis económica mundial. Tras las modificaciones que la LOMLOE ha introducido en la Ley Orgánica de Educación y en la Ley Orgánica de las Cualificaciones y la FP, el Proyecto de Ley que inicia ahora el trámite parlamentario apunta a una reforma, pactada ya con la patronal y el IBEX-35, que afectará a todo el sistema de Formación Profesional.

Estamos presenciando una planificación de la FP en función del mercado. En septiembre se dio luz verde a la nueva y neoliberal Ley de la Formación Profesional. El Consejo de Ministros ha aprobado este proyecto, cuyo Anteproyecto fue elevado al Consejo de Ministros en junio pasado, que establece importantes cambios en la formación profesional del régimen monárquico de Felipe VI, donde la FP Dual se convierte en el epicentro de esta reforma que se pondrá al servicio de la economía de mercado.

C. Hermida

Los principales medios  de comunicación de todo el mundo  conmemoran hoy el vigésimo aniversario de los atentados que sufrió Estados Unidos el año 2001. Las televisiones han mostrado hasta saciedad las imágenes en las que dos aviones se lanzan contra el World Trade Center y el  posterior  hundimiento  de las denominadas “torres gemelas”, mientras los  periódicos condenan una vez más el terrorismo islámico. Sin embargo, otro 11 de septiembre queda en la  penumbra.  Nos referimos al golpe que en 1973, en esa fecha, el ejército chileno perpetró contra el gobierno de Salvador Allende y que instauró una brutal dictadura que asesinó y torturó a miles de personas. Ese golpe no merece  atención por el papel directo que tuvo la administración estadounidense. Y es que son muchos los periodistas que no quieren molestar a quien les da de comer. En un hipócrita ejercicio de doble moral, se condena el terrorismo que sufrió Estados Unidos, pero se ignora el terrorismo sistemático que ejerce este país contra los pueblos del mundo.

P. Recife

En el anterior artículo vimos como a las grandes farmacéuticas y a los estados que las amparan lo único que les preocupa es su cuenta corriente y dominación pero no la salud, no ya de la Humanidad en general, ni tan siquiera la de sus propios ciudadanos. La exigencia global pidiendo la liberación de las patentes aun continúa, a pesar de que el debate lleva ya mas de un año en primera línea en todos los foros internacionales1 y gobiernos afectados, en los que ha habido muchos gestos, buenas palabras, estupendas intenciones2 y ninguna medida real para solucionar el problema.

Como “primera” medida en enero de este año, varios países, entre ellos España, anunciaron a bombo y platillo que se comprometían a donar las vacunas que les fueran sobrando como gesto solidario y progresista. La realidad que no contaron es que las vacunas enviadas a terceros países estaban a punto de caducar (Suráfrica las envió a falta de dos días de su caducidad) y, peor aun, que a los países que llegaban esas dosis, no contaban ni con medios ni personal necesario para poderlas poner3.

En ese mismo mes, expertos virólogos, epidemiólogos, médicos y otros científicos profesionales, junto a organizaciones médicas solidarias y sin ánimo de lucro, que veían que el problema de la pandemia se iba a extender a nivel global en poco tiempo y afectar a millones de personas, como así ha sido, hicieron la petición -por diversos medios y a distintos organismos mundiales y gobiernos- de liberar las patentes de las vacunas para que se pudiera producir en todas partes y atajar la pandemia en un plazo más corto y más eficazmente.

C. Hermida

Tras la muerte de Franco, el panorama historiográfico español inició una nueva andadura, parcialmente libre de la férrea censura que había impuesto la dictadura a quienes escribían alejándose de  los cánones oficiales.

Una nueva generación de brillantes historiadores --Ángel Viñas, Enrique Moradiellos, Julio Aróstegui, Julián Casanova, Francisco Espinosa, etc.-- desmontaron con fuentes documentales y un concienzudo trabajo de archivo todos las mentiras que el régimen franquista había tejido sobre la II República y la Guerra Civil, y hubo un momento en que parecía que los mitos de la Cruzada de Franco habían quedado definitivamente destruidos por la historiografía científica. Pero fue más un espejismo tras el que se ocultaba una dura realidad.
La llegada al gobierno del Partido Popular en1996, de la mano de José María Aznar, fue el punto de partida de un rearme ideológico de la derecha española. Desde la fundación FAES, junto con numerosos medios de comunicación, se lanzó una ofensiva que tuvo como objetivo poner de nuevo en circulación las viejas tesis franquistas sobre la historia contemporánea española.

Agustín Bagauda

El primero de enero de 1959 triunfaba, con las armas en la mano, la revolución en Cuba. Batista caía bajo el empuje de las fuerzas revolucionarias, que cortaban las cadenas que uncían a Cuba al carro del imperialismo yanqui.

Ese triunfo, que lo era también de los pueblos hermanos de América Latina y el Caribe (y del mundo entero), suponía un mazazo al ejercicio de dominación yanqui en esas longitudes, y un ejercicio de dignidad popular tomando cuerpo el principio de autodeterminación de los pueblos. Los nuevos gobierno y estado revolucionarios pusieron en marcha toda una serie de políticas y medidas en beneficio de los trabajadores y el pueblo cubano: reforma agraria, nacionalización de las empresas estadounidenses, sanidad, educación, seguridad social,…
Desde entonces, el imperialismo yanqui no ha parado de actuar, de mil y una formas, contra la revolución cubana, contra el gobierno revolucionario, para echarlos abajo, para poner de nuevo el yugo de la opresión, extorsión y explotación al cuello del heroico pueblo cubano. Desde varios intentos de magnicidio y ejecución de atentados terroristas al boicot económico y campaña difamatorias, pasando por Bahía Cochinos.

J. Romero

Durante semanas se ha estado hablando de las brutales medidas que preparaba la banca en España en el marco de su proceso de reestructuración: fusiones, despidos, cierre de oficinas y generalización de comisiones a los clientes. Como suele ocurrir, pasado un tiempo y una vez que los principales sindicatos del sector acuerden una disminución  (simbólica por lo común) del número, y la mejora de las condiciones para los miles de despidos, las aguas volverán a su cauce y se cubrirá con un manto de silencio informativo la realidad.

Serán miles las familias afectadas por el ERE y miles los ciudadanos (especialmente los mayores y los habitantes de la España vaciada) que perderán la oficina bancaria donde dirigirse para cobrar su pensión o realizar movimientos en su cuenta, pero el juego seguirá, porque en España siempre gana la banca; nada que no haya ocurrido otras veces. Los datos son demoledores: Según CCOO se ha pasado de 276.497 profesionales contratados en 2008 a los 173.447 con los que contaba a finales de 2020 el sector financiero, lo que supone una reducción bruta de unos 103.000 trabajadores, un 37,3% menos en 12 años, duplicando el porcentaje del ajuste realizado en el conjunto de la Eurozona y muy por encima de las magnitudes de Alemania (-15,6%), Francia (-5,9%), Italia (-17,1%) o Portugal (-18,1%). A ello habría que sumar, la nueva ola de reestructuraciones que podría situar por debajo de 150.000 la cifra de empleos en el sector; es decir, otros 20.000 puestos de trabajo menos que colocarían a España a la cola de la Eurozona en nivel de bancarización.

J. Romero

En “La situación de la clase obrera en Inglaterra” escrita hace más de 150 años por un joven Federico Engels, se resume en una abrumadora descripción el sórdido ambiente de vida y trabajo del proletariado inglés y sus brutales consecuencias. Mucho ha llovido desde entonces: la acción colectiva de millones de obreros agrupados en organizaciones de clase para la defensa de sus intereses, formidables luchas, combates políticos y revoluciones que han servido de ejemplo para todos, han ido imponiendo normas y regulaciones, que han modelado unas condiciones de trabajo menos degradantes, al menos en los países más desarrollados. Condiciones que siguen puestas en cuestión por la acción del capital.

El accidente es una consecuencia implícita en el proceso de producción; cualquier error humano, elementos circunstanciales no previsibles o el simple azar pueden provocar un accidente de funestas consecuencias. Sin embargo el capitalista sigue la misma lógica “práctica” del patrón inglés del que trataba Engels en su obra: considerar la fuerza de trabajo como una mercancía más (y no la más cara) sujeta de forma implacable a la ley de la oferta y la demanda, por lo que la enorme extensión y gravedad del problema es consustancial al modo de producción capitalista.

P. Recife

Desde que aparecieron y fueron aprobadas para su uso las primeras vacunas contra el COVID19 la guerra económica e imperialista por su control y dominio geoestratégico ha sido clara. Lo que menos les importa a las grandes farmacéuticas y los estados que las amparan es la salud de la ciudadanía; lo que les interesa es que la maquinaria productiva continúe funcionando para seguir sacando pingües beneficios a costa de la explotación de la clase obrera y las masas populares.

En la UE la guerra se hizo notoria desde el inicio con su enfrentamiento con AstraZeneca en el lamentable desarrollo de los hechos contractuales y no contractuales por la parte británica-sueca. “Casualmente” cuando comienza esta guerra, comienzan a aparecer noticias, ampliamente difundidas, sobre posibles casos de trombosis aparecidos tras la vacunación de AstraZeneca que han provocado una alarma un tanto desproporcionada –se han producido solo 120 casos por 34 millones de vacunados en Europa– generando incertidumbre y temores que se vieron agudizados con la paralización de la vacunación en varios países (España entre ellos) y sembrar la duda a los vacunados por si les cambiarán la segunda dosis por la de otra vacuna –como manifestaron varios políticos de la UE, medida que todos los expertos desaconsejan sin previos estudios hechos. Tras meses de presión, amenazas y tiras y aflojas por ambas partes, el comité de seguridad de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha reconocido que la relación entre la vacuna de AstraZeneca y la formación de trombos son casos muy raros y recomienda seguir poniendo esta vacuna porque es mucho mayor el beneficio que el riesgo.

J.P. Galindo

Todas las fórmulas aplicadas para tratar de contener la descomposición política, económica y social del Régimen del 78 se muestran incapaces de enderezar un rumbo de colisión cada vez más evidente: la alianza monarco-burguesa no puede mantener sus crecientes privilegios de clase y, al mismo tiempo, garantizar unas mínimas condiciones dignas de vida para las clases trabajadoras del país.

Sin embargo (y esto es un dato fundamental), las clases trabajadoras y populares no sólo parecen lejos de reaccionar ante esto inclinándose hacia posturas revolucionarias, sino que su desengaño y decepción hacia el modelo impuesto de vida capitalista se canalizan hacia posiciones conservadoras, reaccionarias e incluso abiertamente fascistas en muchos casos. Esto demuestra dos cosas: el grado de influencia ideológica que ejercen actualmente las clases dominantes sobre el proletariado, y el grado de desconexión que éste sufre actualmente respecto a las organizaciones de su propia clase social.

Agustín Bagauda

No son cerrojos/ ni puertas clavadas/ ni paredes de musgo/ ni ventanas herméticas/ lo que necesita la palabra del hombre…/ sino escalas/ escalas y hogueras/ y piquetas y gritos… ¡gritos! (León Felipe)

El domingo 13 de junio, varias decenas de miles de personas se concentraban en Colón en contra de los indultos a los presos políticos independentistas. Convocados por Unión 78, pléyade de carcas intelectuales y periclitados políticos trasnochados, la caterva reaccionaria se puso en marcha. Convocados por Unión 78, el acto lo protagonizó Vox, con Abascal y su legionario pecho en primera fila. Y, también, la muy “requetemadrileña” Ayuso y su “¿va a firmar el Rey esos indultos?”. Unión 78… Esta “Unión” que recuerda al “Conmigo o contra mí” y a la “Paz de los cementerios”. El abucheo a Casado y Arrimadas, que guardaron distancias, habla del signo político del acto. De nuevo la Santísima Trinidad: Padre (PP), Hijo (Vox) y Espíritu Santo (C's), que no sabemos si es paloma o querubín, aunque se le ve la cola luciferina: prefiere estar “arrimado” al fascismo y no a la democracia, aunque se llene la boca con ella. Ya se sabe: “Dime de lo que presumes…”. Y comulgando con la Santísima Trinidad, muchos santos, como San Felipe, San José María y San Alfonso. “España de tambor y pandereta”, con olor a añejo y a incienso.

J.P. Galindo.

La reforma del “sistema de retribuciones productivas de las compañías eléctricas” en España ha significado una subida del precio de la luz que triplica la del IPC (el valor medio del precio de todos los productos).

Aunque la manoseada Constitución Española de 1978 señala en su famoso artículo 128 que “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”, posiblemente estemos ante el artículo constitucional menos aplicado. De hecho, la trayectoria de los distintos gobiernos (todos ellos encabezados por partidos “constitucionalistas”), desde 1978 hasta hoy, ha sido la de avanzar a conciencia en el sentido contrario.

El camino hasta el actual tarifazo del gobierno de coalición “progresista” de PSOE y Podemos se inicia con las “reconversiones” industriales de Felipe González en los 80 (con la excusa de facilitar la incorporación de España en la Unión Europea), y continúa con las privatizaciones masivas y la liberalización del suelo de José María Aznar en la recta final de la década de los 90; maniobras todas ellas encaminadas a trasvasar la riqueza pública hacia bolsillos privados.

Por Francisco Caraballo (corresponsal en Colombia)

Sábado, 8 de mayo de 2021

La situación que se está desarrollando en Colombia es complicada y muy grave debido a la acumulación de problemas de todo tipo que golpean con fuerza a la gran mayoría de la sociedad.

A partir del 28 de abril, amplios sectores populares se han volcado a las calles de las principales ciudades y del campo para protestar en contra de mayores imposiciones tributarias en momentos en que los efectos de la pandemia siguen agravando la crisis económica que azota en primer lugar a las masas empobrecidas.

Más del 40 por ciento de la población en la pobreza, el aumento abrumador del desempleo, los salarios miserables, los servicios de la salud precarios, la juventud con mínimas posibilidades de estudio y de trabajo, medianas y pequeñas empresas en quiebra y amplias capas de la población bajo el temor por la pandemia…

J. Romero

Las elecciones en Cataluña del pasado 14 de febrero han puesto en evidencia la nueva situación en el campo de la burguesía: El PSC ganó en votos, pero no puede formar gobierno porque no tiene mayoría de escaños; las fuerzas nacionalistas tienen mayoría de escaños y pueden formar gobierno pero cada día están más lejos de llevar a la práctica su principal objetivo político: el ejercicio del derecho a la autodeterminación en el Estado borbónico; Ciudadanos, la primera fuerza en votos las pasadas elecciones ha caído en picado hasta perder 30 de los 36 escaños que tenía; el PP quedó como última fuerza en el Parlamento catalán con solo tres escaños, y, por último, la representación de la derecha la recoge Vox, una fuerza reaccionaria y filofascista.

El resultado de las esas elecciones sin duda ha alarmado a las fuerzas burguesas que hasta ahora se han turnado en la gobernanza del país y cierran filas a pesar de sus diferencias llamando a defender la institucionalidad del Estado monárquico, al tiempo que intentan establecer nuevas alianzas entre ellas.

El hundimiento de Ciudadanos, que hasta el momento ha dado cobertura al PP en diversos gobiernos autonómicos, junto a una fuerza de corte fascista como Vox, que ha pasado a ser la referencia dentro de la derecha reaccionaria, y la debilidad del propio PP, puesta de manifiesto en Cataluña, han desatado un aluvión de cambios, que se suceden de culebrón en culebrón y al final pueden terminar por no cambiar nada, al menos de momento.

Efrén H.

Se cumple el cuadragésimo aniversario del 23-F. Todos hemos visto cientos de veces las imágenes en televisión: el teniente coronel Tejero entrando pistola en mano en el Congreso de los Diputados con un pelotón de guardias civiles, el lenguaje soez que empleó y los múltiples disparos al techo del hemiciclo. Muchos españoles lo escuchamos ese día en directo a través de la radio. Y también llevamos años leyendo y oyendo la versión oficial de los acontecimientos. Ese relato, que se tejió al día siguiente de fracasar la intentona golpista, afirma que un grupo de militares encabezados por el general Alfonso Armada, el general Milán del Bosch y el ya citado Tejero organizaron un golpe de estado para acabar con la democracia, pero fracasaron gracias a la intervención del rey Juan Carlos I, que se mostró en todo momento favorable al orden constitucional. Unos días después, una enorme manifestación en Madrid demostró el apoyo popular a la libertad y a la Constitución de 1978. También los medios de comunicación habían jugado un importante papel, en especial la radio, al tener informados a los ciudadanos de los acontecimientos (“la noche de los transistores”). Todos contentos y felices. Fin de la historia.

Anaxágoras

Desde hace un año, el mundo entero está siendo testigo de los estragos económicos, sociales y políticos que la Covid-19 está causando a un sistema capitalista (ya de por sí en serios apuros), dándole un empujón hacia una situación de crisis sin precedente en la historia reciente. Es también conocido, y salvo argumento científico de peso en contra, que esta enfermedad proviene de la zoonosis (transmisión animal – humano) y que esta circunstancia es cada vez más probable en un medio ambiente devorado por un capitalismo imperialista voraz en recursos y (como corresponde a su naturaleza originaria) sin planificación alguna. No en vano, las voces en contra del desarrollo actual del capitalismo en cuanto a su poder destructor de la naturaleza se han hecho cada vez más fuertes generando un eco que en muchas ocasiones oculta realidades y despista a los mejor intencionados.

Es obvio que el modo de producción capitalista está llegando a límites destructivos no compatibles con la vida de millones de personas, no solo creando bolsas de miseria y desigualdades insoportables a nivel global, si no que está traspasando la, hasta ahora, invisible frontera del agotamiento de los recursos naturales, que en la teoría económica capitalista clásica en muchas ocasiones, se han considerado ilimitados. La realidad está poniendo de manifiesto que no por abundantes son ilimitados y así ya lo hacían constatar Engels y Marx en los estadios primitivos del capitalismo que les tocó vivir y analizar.

Enver Hoxha

Los trágicos acontecimientos de Chile, enseñanza para los revolucionarios de todo el mundo. Zeri i Popullit, 2 de octubre de 1973

«La tormenta contrarrevolucionaria en Chile continúa azotando furiosamente a las masas trabajadoras, a los patriotas y a los combatientes de ese país. Las fuerzas de derecha, que llegaron al poder por medio del golpe de Estado del 11 de septiembre, están imponiendo semejante terror que hasta los hitlerianos les envidiarían. La gente es asesinada y masacrada en plena calle, en los centros de trabajo, en todas partes, sin juicio y bajo cualquier pretexto. Incluso los estadios deportivos han sido transformados en campos de concentración. Está siendo pisoteada la cultura progresista y son quemados en las plazas, al estilo nazi, los libros marxistas. Los partidos democráticos, los sindicatos y las organizaciones democráticas han sido declarados fuera de ley, y un obscurantismo medieval envuelve a todo el país. Aparecen en la primera línea del escenario político las fuerzas más tenebrosas, los ultrarreaccionarios fanáticos, los agentes del imperialismo estadounidense. Las libertades democráticas, que el pueblo había conquistado con su lucha y con su sangre, desaparecieron en un solo día.

Raúl Marco

Con gran pesar hemos recibido, tardíamente, la triste noticia del fallecimiento de Manuel Ballestero, el pasado mes de enero.

Ballestero, fue un brillante intelectual, filósofo, escritor, miembro del PCE, en el que se mantuvo pese a sus claras divergencias con la política de Carrillo. Comunista, y por ende antifranquista activo y republicano de pro.

Tuvo que exilarse a Francia, donde llevó a cabo una intensa labor docente como profesor en la Universidad de la Sorbona; y política, con sus trabajos de investigación ideológica. Activo en los medios políticos del exilio y la emigración, nunca ocultó su desacuerdo con el derechismo de Carrillo. Carrillo y su equipo fueron siempre un tema de discusión en el que Manuel Ballestero brillaba por sus análisis. Rechazaba los análisis triunfalistas de la dirección del PCE. Solía citar a Lenin (que yo trato de reproducir, aproximadamente):

«Una situación revolucionaria no desemboca obligatoriamente en revolución. Incluso en momentos de grave crisis los gobiernos no caen, si no se les empuja.»

Nils Andersson

La salida de la pandemia provoca gran variedad de debates, de declaraciones e iniciativas para que «el mundo después de la pandemia no sea como el anterior» y que no sean los pobres los más vulnerables y los sacrificados. Mas la crisis que golpea a los cinco continentes, plantea otro problema cuyas consecuencias pueden ser grandes para los pueblos: ¿cómo será el mundo después?, ¿cómo serán las relaciones internacionales al salir de la pandemia, serán multinacionales (en un mundo hegemónicamente capitalista no pueden ser solidarias), o más antagónicas?

La situación plantea muchos interrogantes, empero se perfila el marco en el que las relaciones internacionales van a evolucionar. Una primera constatación, desde el cambio de siglo se ha pasado de un mundo en el que los Estados Unidos eran hegemónicos, a un mundo considerado por los especialistas multilateral (apolar, pluripolar) y como principales potencias Estados Unidos, China, Europa, Rusia y la India, a las que se pueden añadir polos emergentes, como Indonesia, Brasil o México. ¿Esta visión no ha sido rebasada, no se perfila una nueva bipolaridad entre EE. UU y China? Los medios y la capacidad económica, industrial, financiera, militar, científica de esas dos potencias son incomparablemente superiores a las de los otros Estados, o conjunto de Estados, como la Unión Europea. Este nuevo mundo bipolar que se perfila, es totalmente diferente al de los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la guerra fría.

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