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Madrid, 25-26 de junio de 2016  El Comité Central del PCE (m-l) ha celebrado su última reunión en unos momentos de gran incertidumbre política, en los que la repetición de las elecciones generales prueba la crisis que aún vive el régimen monárquico, claramente deslegitimado, mientras que a escala internacional asistimos a las tendencias propias de un capitalismo en crisis que profundiza las contradicciones interimperialistas.

En primer lugar, el agravamiento de la crisis económica, mientras el capital busca nuevas vías para crear “dinero basura”, retomando el crecimiento desbocado del sector especulativo (“financierización”), que anuncia nuevas sacudidas y sobresaltos. Y, como consecuencia de ello, la creciente inestabilidad política y el incremento de las luchas.

[Descargar el Informe al Comité Central]

«El Pleno analiza que entramos en unos meses decisivos en todos los terrenos, en los que la situación política aboca a una confrontación de clase abierta. Después de dos años de hegemonía de la ideología pequeñoburguesa en el campo popular, de presión del ciudadanismo, comienza a verse claro que la organización de los comunistas es esencial para dirigir la lucha política del proletariado y de las masas populares. Se trata de preparar al Partido, en fin, para estar a la altura de las necesidades: de conseguir un Partido más fuerte, más joven, más audaz.»

El Comité Central del PCE (m-l) ha celebrado su última reunión en unos momentos de gran incertidumbre política, en los que la repetición de las elecciones generales prueba la crisis que aún vive el régimen monárquico, claramente deslegitimado, mientras que a escala internacional asistimos a las tendencias propias de un capitalismo en crisis que profundiza las contradicciones interimperialistas.

Por Sofía Ruiz | Publicado en Octubre, nº 92

Este 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, aunque la palabra trabajadora se ha omitido en la mayoría de las convocatorias, ha resultado muy rico en críticas y propuestas y también ha demostrado su capacidad para movilizar.

Aunque sigue manteniendo su supremacía el feminismo que se sitúa en reivindicaciones identitarias y culturales: la violencia, el pago igualitario y los derechos sexuales y reproductivos,y se aleja de las críticas económicas y estructurales. Este feminismo surgido en los años 60-70 y que identificamos como la segunda ola feminista, ha sido criticado desde distintos ángulos, pues su discurso ambiguo fue fácilmente asimilado por el neoliberalismo y transformado en su beneficio y en detrimento del objetivo feminista:

Por Sofía Ruiz | Octubre nº 91

«Los progresos sociales y los cambios de periodos se operan en razón directa del progreso de las mujeres hacia la libertad y las decadencias de orden social se operan en razón del decrecimiento de la libertad de las mujeres... porque aquí, en la relación de hombres y mujeres, del débil y el fuerte, la victoria de la naturaleza humana sobre la brutalidad es más evidente. El grado de emancipación de la mujer es la medida natural de la emancipación general […] Nadie resulta más profundamente condenado que el propio hombre por el hecho de que la mujer permanezca en la esclavitud.»

Marx y Engels, La sagrada familia

La historia de la lucha de las mujeres es también la historia de la lucha de clases. En la actualidad estamos en un periodo claramente regresivo, donde las políticas de austeridad y los recortes han generado una pérdida de derechos y un retroceso en las condiciones de vida de las capas populares. La crisis sigue golpeando con fuerza al conjunto de la clase trabajadora, como se refleja en las cifras de paro, desahucios y avance de la pobreza, que impactan en toda su crudeza en los hogares. Pero no afectan por igual a todos los miembros de la familia: se muestran más duros con los menores, que presentan más riesgo de pobreza, y con las mujeres, que asumen el trabajo derivado del recorte de servicios públicos, es decir las tareas de cuidado y atención a personas dependientes.

La caza de brujas

Por Felisa Giménez

Nuestro Partido está llevando a cabo un trabajo de elaboración teórica y debate en torno al trabajo que debe realizar la militancia comunista entre las mujeres, en línea con la labor emprendida por la CIPOML. La presente colaboración se inserta dentro de esta tarea de combate ideológico frente a las corrientes pequeñoburguesas y reformistas que, hoy en día, hegemonizan el movimiento de mujeres en nuestro país.

Desde el siglo XV, y, sobre todo, a lo largo de los siglos XVI y XVII, tuvo lugar un conjunto de cambios fundamentales para entender el proceso de construcción del Estado absoluto. Este Estado absoluto, materializado en las monarquías que se imponían sobre los señores feudales, laicos e incluso eclesiásticos, a nivel superestructural, se fundamentó en un cambio estructural de primer orden, es decir, en el nacimiento y desarrollo de un cierto capitalismo inicial.

El nacimiento del capitalismo se relaciona con los procesos de acumulación de capital. Una acumulación que se desarrolló no sólo a una escala territorial, sino a escala familiar. Y, para que este proceso tuviera lugar, fue necesaria la eliminación de aquellos sectores de la población que se resistían a la homogeneización cultural, propia de la monarquía absoluta moderna.

Comunicado del Comité Ejecutivo del PCE (m-l)

El derribo de un cazabombardero ruso por parte de las fuerzas aéreas turcas agrava aún más las contradicciones interimperialistas en la zona de Oriente Próximo. Este gravísimo incidente, unido a los recientes atentados de París y a las declaraciones del presidente Hollande afirmando que Francia está en guerra con el denominado Estado Islámico, está creando un clima de miedo y crispación en Europa de imprevisibles consecuencias. Ante la escalada bélica que se anuncia, el Partido Comunista de España (marxista-leninista) declara:

1) Los conflictos imperialistas son la consecuencia de las rivalidades generadas por la crisis económica del capitalismo, que, como en ocasiones anteriores, provoca una intensa lucha por la conquista de mercados y el control de las regiones ricas de materias primas. La clases obrera no debe dejarse manipular por las consignas nacionalistas de unos gobiernos que solo responden a los intereses de la oligarquía.

En República Dominicana, cuna de las hermanas Mirabal, tierra generosa por su maravillosa naturaleza y la calidez de su gente, nos reunimos mujeres de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, República  Dominicana, Ecuador, El Salvador, Haití, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico y Venezuela autoconvocadas y motivadas por el lema: “LAS MUJERES DE LATINOAMERICA Y EL CARIBE PRESENTES EN LA LUCHA POR NUESTRA EMANCIPACIÓN, JUNTO A NUESTROS PUEBLOS, POR LA LIBERACIÓN”.

Informe del Secretariado al Pleno ampliado del Comité Central celebrado el 13 y 14 de junio de 2015

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«Consideramos, de hecho, que la crisis capitalista está desnudando a los ojos del proletariado la esencia del problema, la contradicción principal y antagónica en el modo de producción capitalista entre el estancamiento de las fuerzas productivas y el carácter de las relaciones de producción, de modo que el hecho de que la contradicción, larvada hasta ahora, entre el oportunismo burgués y la aristocracia obrera que dominaban la dirección política del campo popular se haya desarrollado hasta el extremo de llevar a la burguesía directamente a las instituciones, va a servir, también, de rica experiencia al proletariado, al demostrar palpablemente que ninguna de estas corrientes oportunistas, hasta ahora dominantes en el campo de los comunistas, tiene la más mínima intención de avanzar hacia la destrucción del capitalismo. La confusión que vivimos puede servir, en definitiva, para acelerar la batalla ideológica que nos permita avanzar hacia aquel objetivo de unidad entre los comunistas.»

Los Gobiernos del capital, y su Estado, están sometiendo a la clase obrera y clases populares a un ataque sin precedentes, en todos los ámbitos (salario, condiciones laborales, servicios públicos, derechos y libertades políticas,…), desde el inicio de la crisis del sistema.

Lo último es el Real Decreto aprobado por el Ejecutivo, por el que se permite la implantación de Grados de 3 años (hasta ahora 4 años + 1 de Máster), que es una nueva agresión contra los hijos de las clases trabajadoras y la Universidad Pública.

En el marco del reciente Congreso del PCE (m-l), se ha reunido una delegación de la JCE (m-l) con la dirección del Partido para analizar la situación creada por la fracción encabezada por miembros de la dirección de la Juventud.

Los militantes de la Juventud que afirman haber roto con el Partido deben saber que han roto con la ideología marxista-leninista. Y lo han hecho cuando más necesario es librar la batalla contra el capital y las corrientes burguesas. Unas corrientes que afirman defender la libertad de conciencia, la democracia y la participación, pero que de hecho promueven la sumisión al sistema -al debilitar la unidad que necesita nuestra clase para combatir el régimen que sustenta la dominación de la oligarquía-; que niegan la lucha de clases, rechazan el papel de la organización e inoculan entre los jóvenes su ideología individualista.

En nuestro informe sobre la crisis capitalista, publicado en noviembre de 2008, ya advertíamos sobre su carácter, incardinada en un proceso general de descomposición del capitalismo que enfrenta de modo cada vez más implacable las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Es esa contradicción entre el carácter social de la producción capitalista y privado de la apropiación del producto social, el motor último de las crisis que aquejan periódicamente a las economías capitalistas. Esta, sin embargo tiene características que la convierten en la más profunda y generalizada desde el crac de 1929. [Descargar PDF]

En nuestro informe sobre la crisis capitalista, publicado en noviembre de 2008, ya advertíamos sobre su carácter, incardinada en un proceso general de descomposición del capitalismo que enfrenta de modo cada vez más implacable las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Es esa contradicción entre el carácter social de la producción capitalista y privado de la apropiación del producto social, el motor último de las crisis que aquejan periódicamente a las economías capitalistas. Esta, sin embargo tiene características que la convierten en la más profunda y generalizada desde el crac de 1929. [Descargar PDF]

En noviembre de 2008 caracterizamos la crisis economía capitalista y sus consecuencias, y propusimos un programa de medidas para hacerle frente y reforzar el movimiento obrero en la fase de agudización de la lucha de clases que se anunciaba. Desde entonces, la recesión se ha ido agravando y con ella se ha desatado una oleada salvaje de recortes sociales y políticos que amenaza seriamente algunas conquistas de nuestra clase. Y todo indica que en los próximos años los cambios serán a peor. [Descargar PDF]

Por Raúl Marco

En la introducción a los estatutos aprobados por el IV Congreso del PCE (m-l) en 1984 se decía:

«El Partido Comunista de España (marxista-leninista), reconstruido en octubre de 1964 […] frente a la traición revisionista […] y en defensa de los principios del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario activo…»

Documento de la XX Plenaria de la CIPOML [descargar]

Nuestra Conferencia se basa en las tesis del socialismo científico para analizar todas las cuestiones, como es el problema de las mujeres y el trabajo que sobre ello se lleva a cabo. Nos apoyamos en las experiencias históricas de la I Internacional; del período revolucionario de la II Internacional, y de la III, que hizo grandes progresos, tanto en el movimiento obrero como en el movimiento comunista de las mujeres, experiencias que nos han legado una rica herencia teórica y práctica;

La crisis golpea al conjunto de la clase trabajadora, pero lo hace con mayor dureza hacia las mujeres. El desempleo, el subempleo, el desmantelamiento de los servicios públicos y la privatización refuerzan la división sexual del trabajo, con el consiguiente aumento de la opresión de la mujer. Como hemos dicho en numerosas ocasiones, las mujeres somos las grandes olvidadas y las grandes afectadas en la gran crisis capitalista en la que vivimos.

El papel de la mujer sigue siendo relegado a las tareas de cuidados y reproducción como algo natural. La incorporación de la mujer al trabajo asalariado, aunque ha permitido su independencia económica, lejos de liberarla, la ha encadenado a la doble jornada laboral, dejándola sin tiempo para su incorporación a la lucha.

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