Comunicados

En estos momentos, el Ministerio de Educación y las Comunidades Autónomas están inmersos en un debate sobre cómo encauzar el actual curso académico. El pasado 7 de abril tenía lugar una reunión del Consejo Escolar del Estado, órgano consultivo, no ejecutivo, para debatir sobre la cuestión. Su propuesta fue avanzar en el temario y evaluar esos contenidos. La CEAPA, agrupación de las asociaciones de madres y padres de alumnos que forma parte de dicho Consejo, se manifestó en contra de este acuerdo y traslado la propuesta, que no fue aceptada, de que no se avance en el temario y que el trabajo telemático no sea evaluable.

El PCE (m-l) considera:

Primero, que estamos viviendo una situación excepcional que, por tanto, requiere medidas excepcionales, también en el ámbito educativo.

Segundo, que dicha situación obliga a mirar no solamente la cuestión académica sino también la propia situación vital y de bienestar de los alumnos y sus familias. Ambas cuestiones están entrelazadas y a ambas los gobiernos central y autonómicos deben dar una solución.

Son las familias trabajadoras, con padres con salarios de hambre, en ERTEs, despedidos, desempleados de corta y larga duración, que han tenido que cerrar sus pequeños negocios, con todas las consecuencias familiares y sociales derivadas de ello; son estas familias, decimos, las que realmente están siendo golpeadas por la crisis sanitaria y económica.

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Comunicado del PCE (m-l)

Las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, amenazando con una intervención militar contra el gobierno venezolano, al que acusa de ser un régimen implicado directamente en el narcotráfico, supone un paso más en la escalada de agresiones que la administración norteamericana lleva a contra el gobierno de Nicolás Maduro. Aprovechando la crisis sanitaria por la que atraviesa el país latinoamericano, y el mundo entero, Trump ha movilizado fuerzas navales en el Caribe para intimidar al gobierno y al pueblo venezolano y, al parecer, ha desplegado tropas en la frontera de Colombia.

Desde el inicio de la “revolución bolivariana”, encabezada por Hugo Chávez, Estados Unidos puso en marcha un plan para desestabilizar el régimen que libremente se dio el pueblo de Venezuela. Todos los mecanismos que el imperialismo estadounidense ya utilizó en otras ocasiones, como   hizo con el gobierno de Salvador Allende en Chile, se activaron inmediatamente: guerra económica para provocar desabastecimiento, apoyo a los sectores más reaccionarios de la oposición, incitación al golpe militar, campañas de desprestigio en los medios de comunicación internacionales, etc.

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La situación sobrevenida con el coronavirus ha puesto en evidencia de forma abierta, descarnada, todas las fallas del sistema capitalista y, en particular, del Régimen monárquico de la oligarquía.

La pandemia del COVID-19 ha acelerado y profundizado una crisis económica ya anunciada. Estamos asistiendo a una debacle para el conjunto de las clases populares pero especialmente para la clase obrera.

Son ya un millón y medio los trabajadores afectados por ERTEs, los empresarios están aprovechando para despedirles, las empleadas del hogar están obligadas a trabajar, aun poniendo en peligro su salud, si quieren llevar dinero a casa, trabajadores de empresas esenciales, que no han cerrado, no tienen las medidas adecuadas de seguridad, miles de pequeños negocios tienen que cerrar, total o parcialmente, sin saber si van a levantar cabeza, hay muchos colectivos vulnerables desprotegidos, muchos de nuestros mayores están desatendidos, etc.

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Comunicado del Cté de Madrid PCE (m-l

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha decidido convocar oposiciones al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria para el día 20 de junio. Esta decisión es un absoluto despropósito desde cualquier punto de vista.

En primer lugar, es absurdo pensar que para esa fecha se habrá erradicado completamente la epidemia de coronavirus. En China, la ciudad de Wuhan ha estado sometida a un férreo aislamiento desde mediados de enero y, una vez que ya no se presentan nuevos contagios,  el gobierno chino está pensando en dar por finalizado el confinamiento a comienzos de abril; es decir, casi tres meses después. Si extrapolamos este parámetro, en Madrid tendríamos medidas excepcionales hasta mediados de junio. Concentrar inmediatamente a miles de opositores en las aulas de los Institutos, podría provocar una segunda oleada de infección de incalculables consecuencias.

Comunicado del PCE (m-l)

Hoy ha entrado en vigor el “plan de choque” económico frente a la epidemia de COVID-19, aprobado ayer por el Ejecutivo PSOE-UP. Las medidas se dirigen, según el Gobierno, a evitar la destrucción estructural de empleo y tejido productivo, impedir el desplome de la economía y hacer frente al aumento de las desigualdades que producirá esta nueva crisis. El gabinete pretende presentar así un perfil socialdemócrata, pese a que son bien conocidas las tensiones que ha desencadenado el nuevo paquete, en particular entre el sector más neoliberal del Gobierno, con Nadia Calviño a la cabeza. No en vano, Pedro Sánchez se ha comprometido a reforzar la sanidad cuando acabe la crisis, llevando a cabo “los cambios y ajustes que se revelen necesarios”, aunque sin concretar en qué dirección lo hará.

Comité Ejecutivo del PCE (m-l)

En la noche de hoy, miércoles, mientras Felipe VI emitía su discurso, vacío, innecesario y tardío desde todos los medios de comunicación, el pueblo lanzaba su mensaje claro, contundente y digno desde los balcones de toda España: La monarquía no tiene lugar en un Estado democrático, dejando oír la sonora cacerolada convocada para expresar el hartazgo de la clase trabajadora ante el saqueo y la corrupción continuados que la familia Borbón lleva 300 años ejerciendo sobre nuestro pueblo.

Los medios de comunicación del régimen no han tardado en mostrar su preocupación y su miedo, prácticamente en tiempo real, ante la magnitud del gesto de rechazo mostrado a la monarquía, piedra angular del Régimen del 78, que llega en pleno proceso de “descubrimiento” de los negocios del Borbón padre y el Borbón hijo, y se apresuran a tratar de poner distancias entre los negocios de Felipe y los de Juan Carlos. Para ello no han dudado en desviar el verdadero motivo de la cacerolada popular, tratando de presentarla como una simple reivindicación para que el “rey emérito” done a la sanidad pública el montante de su dinero negro.

La epidemia del Covid-19 está haciendo saltar las costuras de nuestro sistema. Más de diez años después de la crisis financiera, que supuso el desmantelamiento de buena parte del “estado del bienestar”, vemos ahora claramente las consecuencias que las políticas de la mal llamada austeridad han supuesto para los derechos más básicos de la clase trabajadora: una sanidad pública con insuficientes recursos personales y materiales. El caso de Ávila es paradigmático hasta el punto de tener que enviarse con urgencia mascarillas a los hospitales ante la ausencia, ayer, de las mismas, además de otros materiales como guantes, batas y, en general, EPIs, a pesar de que la epidemia apenas ha rozado la provincia.

La llegada del virus COVID19 a Europa hace apenas unas semanas y su rápida extensión hasta alcanzar datos realmente preocupantes en Italia y España ha venido a corroborar, una vez más, que el capitalismo es un gigante con pies de barro.

Han bastado unas pocas décadas de estabilidad sanitaria en Europa occidental (creada gracias al modelo sanitario público instaurado tras la II Guerra Mundial ante el temor que el modelo soviético producía en la burguesía europea) para que el capitalismo haya fijado sus codiciosos ojos en la estructura sanitaria, aspirando (y en muchos casos consiguiendo en parte) convertir un servicio básico para la población en una fuente de ganancias a costa de los ya menguados salarios de la clase obrera. En este sentido, no podemos dejar de señalar a los gobiernos del capital (PSOE y PP), que, en España, llevan décadas destruyendo el conjunto de conquistas sociales que la clase obrera fue ganando durante siglos de sangre y sudor para garantizarse unas condiciones dignas de vida y de trabajo.

Tras semanas de discretas negociaciones, y en medio del griterío de la derecha franquista y las advertencias apocalípticas de los medios de comunicación afines, finalmente Pedro Sánchez ha culminado el proceso que lo convierte en el primer presidente de un gobierno de coalición bajo el régimen del 78.

Es de destacar, sin duda, la intensa campaña mediática emprendida por PP, Vox y C’s, de resabios claramente ultras –fascistas– por su carácter agresivo, catastrofista y grotescamente embustero, y que ha contado con el respaldo de patronal, Iglesia y sectores relacionados con el Ejército. No solo se ha exagerado hasta la caricatura las intenciones de los partidos firmantes del pacto, sino que se ha llegado a mentir descaradamente incluso sobre las carteras atribuidas a «los comunistas» y su verdadera significación.

Se acaban de celebrar las cuartas Elecciones Generales en cuatro años. El verdadero objetivo del bloque dominante en estas elecciones era el de reforzar el bipartidismo que hasta ahora se ha turnado en el control de las instituciones del régimen. A la vista del resultado, hay que poner en duda que lo haya conseguido.

La mayoría de los analistas coinciden en señalar que no cabe esperar un Gobierno estable. Nada ha quedado resuelto; sea cual sea el nuevo gobierno, se constituya con un acuerdo entre socioliberales (PSOE) y reformistas (Unidas Podemos y otros) o mediante pacto entre PSOE y PP como parece desear Sánchez, probablemente no llegue a terminar la legislatura. Como señalaba el diario El País, «Sánchez gana pero la formación de Gobierno se complica aún más».

Qué les queda a las clases populares, más allá de la reivindicación activa, sino contemplar con rabia la sinvergonzonería con la que se hacen pasar desde hace casi 40 años en nuestra región los Premios Príncipe de Asturias, renombrados Princesa en 2014 en un afán de perpetuar con naturalidad la monarquía hereditaria.

Cualquiera diría que a la familia real le vino al pelo que en la Constitución de 1978 se reestableciera a Asturias como un Principado. Qué gloriosa oportunidad para “consolidar los vínculos existentes entre el Principado y el Príncipe”, como expresaba el periodista Graciano García, principal impulsor en los 80 de la Fundación Príncipe.

Cuán grande es la hipocresía de una monarquía continuista y heredera del franquismo, que transformó el Siglo de Plata de la cultura española en el denominado “páramo cultural”, al pretender entregar galardones a la concordia o a la comunicación y humanidades.

La sentencia del Tribunal Supremo, que condena a largas penas de prisión a los líderes independentistas catalanes, refleja el carácter represivo del régimen monárquico. Por más que el presidente del gobierno en funciones se empeñe en difundir la idea de que España es un ejemplo de Estado de derecho en el que impera la igualdad ante la ley y la independencia del sistema judicial, lo cierto es que la decisión del Tribunal Supremo es claramente política. Las argumentaciones jurídicas solo intentan enmascarar un hecho evidente: lo que se condena, lo que se reprime, es el ejercicio de un derecho democrático, el de autodeterminación, recogido en numerosos documentos de las Naciones Unidas.

Esta sentencia, que tendrá consecuencias políticas de largo alcance al abrir una profunda fractura con Cataluña, supone un salto cualitativo en la progresiva degradación y limitación de los derechos civiles y las libertades democráticas en nuestro país. España no es una democracia. Existe un artificio parlamentario, una fachada aparentemente democrática tras la que se esconde un poder oligárquico que gobierna al margen y en contra de los intereses populares.  La monarquía, heredera del franquismo, no es más que la clave de bóveda de un sistema corrupto que se gestó en los años de la mal llamada Transición democrática.

 

El régimen vuelve a mostrar que es incompatible con las aspiraciones de las clases populares

De nuevo, elecciones. Tras casi cinco meses de espectáculo, brindis al sol, exabruptos y juegos de trileros, se les dice a los pueblos de España que reconsideren su voto y vuelvan a creer en el sistema si quieren resolver unos problemas a cuyas soluciones, por cierto, se les dedica mucho menos espacio que a las ocurrencias de los «líderes políticos» en las redes sociales.

En marzo, nuestro Comité Central, además de comprometerse pidiendo el voto contra la derecha, en lugar de la abstención, para parar al fascismo, advertía que las elecciones no iban a rectificar la tendencia de agresiones a los trabajadores, ya que no era de esperar que el PSOE las revirtiera y, en especial, porque la izquierda se presentaba a ellas «dividida y sin una alternativa global al régimen». A lo sumo, se trataba de ganar tiempo, a condición de que el pueblo trabajador lo aprovechara para organizarse en la defensa de sus intereses. Ni el voto, decíamos, es lo determinante en esta pelea, ni el parlamentarismo burgués es el espacio que lleve a la victoria de nuestra clase.

Ha fallecido hace unos días el camarada Tufail Abbas, presidente del Pakistan Mazdur Mahaz (Frente de los Obreros de Pakistán) y legendario dirigente comunista de Pakistán. Nació en 1928 y, hasta su muerte este año, fue un comunista de pro: luchó sin descanso por organizar a los trabajadores en las filas del marxismo-leninismo, por la revolución proletaria y la independencia de su país. Fue uno de los primeros miembros del Partido Comunista de Pakistán y adquirió renombre en su país por liderar la huelga de trabajadores aéreos de 1954.

Al Partido hermano, a su pueblo y a los trabajadores de Pakistán, hacemos llegar nuestro más sentido pésame y solidaridad con su lucha, que el camarada Abbas pedía continuar hasta la victoria.

Honor al camarada Abbas.

¡Viva el marxismo Leninismo! ¡Viva el internacionalismo proletario!!

Partido Comunista de España (marxista-leninista)

El pasado sábado, 20 de julio, las fuerzas de “seguridad” marroquíes reprimieron, incluso con la utilización de armas de fuego, a la población civil de los territorios ocupados del Sahara Occidental durante la celebración de la victoria de Argelia de la Copa de África de fútbol. Consecuencia de ello fue la muerte de la joven saharaui Sabah Azman y diez heridos.

Condenamos vehementemente dicho asesinato y la represión, al tiempo que enviamos nuestras condolencias a la familia de Sabah, a sus amigos y al conjunto del pueblo saharaui y su RASD.

Condenamos, también, la campaña de detenciones, iniciada por el Estado de Marruecos con aquel pretexto, contra los jóvenes que participaron en dicha celebración así como su continua violación de los derechos humanos y democráticos más básicos de la población saharaui en las ciudades del Sáhara Occidental.

Hemos recibido con gran pesar la noticia del fallecimiento del camarada Riza Saygili, nuestro querido Osman, tras una larga enfermedad. Para los comunistas del PCE (m-l), Osman era un camarada especialmente querido: no sólo tuvimos una estrecha relación desde los años setenta, sino que fue también uno de los primeros en ayudarnos en la tarea de reconstrucción del partido después del golpe traidor de los liquidadores.

Su simpatía y calor sirvió de gran ayuda en aquellas duras circunstancias. Siempre le sentimos cercano y plenamente comprometido con el internacionalismo proletario.

Para todos nosotros ha sido una gran pérdida.

El Comité Central del PCE (m-l)  quiere trasladar la solidaridad de todo el Partido en tan duros momentos a su compañera, a sus hijos y a todos los militantes de nuestro partido hermano turco, el EMEP.

Comité Central del PCE (m-l).

Las elecciones municipales, autonómicas y europeas del domingo 26 de mayo, han puesto punto y final a un larguísimo proceso electoral que a grandes líneas viene a significar el refuerzo, al menos temporal y limitado, del socioliberalismo representado por el PSOE de Sánchez, la división en la derecha y su giro hacia posiciones abiertamente fascistas, y la derrota sin paliativos (precisamente en el ámbito municipal que vio su florecer hace cuatro años) de quienes, en el campo popular, se presentaron como nueva corriente al margen de ideologías y políticas de clase, con el afán de canalizar la pelea política entonces en alza hacia el terreno institucional.

Si algo resalta en estas elecciones es el incremento de la abstención, que ha sido superior al 34%, un 10,5% más que en las pasadas Generales del 28 de abril. Además, en general, la abstención ha sido mayor en los barrios populares de las grandes ciudades. Nuestra clase, y en particular los sectores de ella más golpeados por el capital que se movilizaron el pasado 28 de abril contra el peligro de la derecha fascista, han vuelto la espalda a los “ayuntamientos del cambio”, que, en lo fundamental, nada habían cambiado en su vida diaria.

Manifiesto conjunto del PCE (m-l), Corriente Roja, Unión Proletaria, PCPE e Iniciativa Comunista

[Descarga el manifiesto en PDF para leerlo completo]

El mito de la Unión Europea (UE) como símbolo del capitalismo bueno, de rostro humano y del Estado del Bienestar ha sido uno de los instrumentos fundamentales para la domesticación del movimiento obrero en el Estado español.

Hoy, ante unas nuevas elecciones europeas, ninguna de las fuerzas políticas con representación parlamentaria habla de lo que ha supuesto, y supone, la pertenencia a tan selecto club, a pesar de que en los anteriores comicios, tanto IU como Podemos denunciaban el Pago de la Deuda y el sometimiento a las estructuras de la UE.

Tres años antes (en 2011) un gobierno del PSOE impulsó la reforma del artículo 135 que sometía al Banco Central Europeo (BCE) y al Comisión Europea (CE) los presupuestos de todas las administraciones públicas por “recomendación” de la Comisión Europea. Esta reforma exprés conllevó brutales recortes del gasto público, de las pensiones y las enésimas contrarreformas laborales. Ahora todo eso se ha olvidado.

Este 1 de mayo se celebra en una coyuntura muy dura para nuestra clase. A pesar de la constante propaganda sobre la salida de la crisis, la situación de los trabajadores españoles es hoy peor que en 2.008 cuando comenzó ésta. La tasa de paro a finales del año pasado llegaba al 14,145% y el empleo temporal superaba el 27%. Estos datos son aún más alarmantes entre los sectores más desprotegidos de nuestra clase: jóvenes, mujeres., inmigrantes y mayores de 50 años, condenados a una constante rotación entre paro y empleo mal pagado y sin derechos; y en Comunidades como Andalucía y Extremadura, en las que el paro supera el 20%.

Cada vez más trabajadores sufren un aumento brutal de la explotación en su empresa, en sectores desregulados, con insuficiente protección legal frente al patrón y sin protección sindical; otros muchos figuran como autónomos cuando en realidad trabajan asalariados en condiciones de semi-esclavitud al servicio de plataformas digitales de intermediación con jornadas de 10 y más horas diarias y salarios de miseria; otros miles trabajan en tareas de asistencia en el hogar la mayoría de las veces para grandes empresas que monopolizan la prestación de servicios públicos, o son esclavizados en cadenas de subcontratación que sirven a grandes empresas, con condiciones de trabajo miserables.

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Se acaba de reunir el Pleno Ampliado del Comité Central del PCE (m-l) para definir el trabajo político de los próximos meses y dar inicio al proceso de debate que conducirá a la celebración de nuestro IX Congreso (el cuarto desde la reconstrucción del Partido).

El período que se abre ante nosotros está marcado por la crudeza de unos indicadores económicos que anuncian una nueva crisis, sin que se haya superado todavía la de 2008. Una crisis que se prevé más grave, por cuanto las economías capitalistas no disponen ya de los instrumentos con los que la ortodoxia burguesa permite encarar la recesión, dada la enormidad de la deuda global, los ya bajísimos intereses y las dificultades que atraviesa la gran banca europea.

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No cabe duda que el desarrollo de la situación política en nuestro país va a verse fuertemente condicionado por el nuevo ciclo electoral, que va a transcurrir en circunstancias muy distintas de las de 2014-2015. Dada la situación de creciente competencia interimperialista, y en medio de una coyuntura económica que se agrava, la oligarquía va a poner en juego todos sus instrumentos para sostener -y endurecer cuanto sea necesario- el régimen político, con el fin de hacer frente a sus necesidades de reestructuración económica en las condiciones más favorables a sus intereses. Y esos instrumentos, qué duda cabe, incluyen formas y medidas que en poco o nada se diferencian del fascismo.

En esta tesitura, los datos indican que son los barrios más humildes los que menos participan en política, mostrando con toda crudeza que la clase obrera no se ve representada por el juego parlamentario de unos partidos que, por lo que respecta a la izquierda institucional, hace mucho que dejaron de interesarse por sus problemas y anhelos. En efecto, cuarenta años de blanda sumisión de tales partidos a los dictados del capital, como «leal oposición» y puntal izquierdo del régimen monárquico, cuyas riendas jamás soltaron los grupos que habían constituido el bloque de poder bajo el franquismo; cuarenta años bajo el predominio de las ilusiones y prejuicios pequeñoburgueses, han conducido a la descomposición política, ideológica y organizativa de la izquierda. Un proceso que, finalmente, ha abierto la puerta al fascismo tras dejar a nuestra clase sin los instrumentos necesarios para enfrentarse a él.

Pienso en España, vendida toda de río a río, de monte a monte, de mar a mar (Antonio Machado, Meditación del día).

Vivimos momentos políticos muy agitados, en los que las tendencias de las diversas clases sociales se expresan con la máxima contundencia, produciendo rápidos cambios en las alianzas y una mayor crudeza en la definición de los objetivos. Esto afecta de manera más profunda a la pequeña y media burguesía, cada vez más enfrentada a un sistema que limita seriamente su desarrollo, y temerosa al tiempo de poner en cuestión la estructura económica y política que hasta ahora le ha dado sustento.