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Partido Comunista de España (m-l)

Las elecciones de ayer en Andalucía han sido una penosa radiografía de la situación política en España; un nuevo jalón en el camino hacia el desastre de la izquierda en este país. El PP logra la mayoría absoluta, más que duplicando sus escaños en el Parlamento de esa Comunidad Autónoma (de 26 a 58); el PSOE obtiene el peor resultado de su historia (de 33 a 30 escaños), profundizando el hundimiento de este partido que en las pasadas elecciones ya había perdido la mayoría). La derecha del PP afianza, pues, su dominio político; con una participación (58%) similar a la de las elecciones anteriores.

Por encima de las cifras y porcentajes concretos, debemos resaltar que se confirma la tendencia a la derechización del régimen político y la profunda decepción de las mayoría trabajadora con la izquierda del régimen, y, en particular con un proyecto, el de UP, que levantó en su día muchas expectativas y ha probado ser incapaz de cambiar nada importante desde el gobierno de coalición.

Podemos buscar las excusas que se quieran, pero nada va a cambiar la evidencia que se impone: Frente a la situación cada vez más angustiosa de millones de personas, la izquierda reformista únicamente da árnica... y debates sobre cuestiones alejadas de las necesidades de la gente. Nada que no hayan dado antes los gobiernos del PSOE y PP que les precedieron.

Ha barrido en las elecciones un tipo como Juanma (así dicho como cercano y familiar) Moreno a quien se presenta como alguien bonachón, simpático y educado; una cara amable frente a Juan Espadas que se autodefine como católico, taurino, familiar y bético; o sea, lo mismo o parecido. Así se hace política en la España de la inflación, del paro y de la guerra...

En Andalucía, con un desempleo del 19,43% (casi 6 puntos por encima de la media nacional que ya es brutal); cerca de tres millones de personas en situación de riesgo de pobreza (un 33% más que diez años antes); cuyas ciudades alojan a 11 de los 15 barrios más pobres de España; un territorio donde el señorito chulo y putañero se las da popular y cercano, y en el que los fascistas de Vox llaman a expulsar a los trabajadores extranjeros, mientras dos bases yanquis, la de Morón y Rota, acogen fuerzas militares de EEUU que comprometen a nuestro pueblo en conflictos entre imperios extranjeros, y miles de amigos “moros” ricos del “emérito” llenan su costa agostada de campos de golf y villas de lujo.

Una tierra que ha movilizado siempre a sus campesinos, que ha dado ejemplo de lucha contra el paro y la desindustrialización, de dignidad y arrojo, gobernada de nuevo por un “bonachón simpático y educado”, mientras el espacio del oportunismo de izquierda perdía más de la mitad de sus representantes (de 17 a 7), dividida en dos grupos enfrentados abiertamente entre sí, tras una campaña en la que sus líderes llamaban a sumar, restando; y a enfrentar los problemas siendo empáticos.

Probablemente lo de menos es que Ciudadanos, esa carátula de derecha “democrática” que cubría por la derecha a la derecha del PP haya desaparecido, cumplido su papel de liebre electoral de los Juanma y cia., o que Vox y la sonrisa sarcástica de su candidata hayan dejado, por fortuna, en nada su anunciado tirón electoral.

Lo determinante en estas elecciones como en las de Castilla León o Madrid anteriormente, no es que la derecha avance sin tapujos o que la izquierda impotente desaparezca en su impotencia, eso ya lo sabíamos todos, hasta ellos.

Lo determinante es que nuestra clase asiste, elección tras elección, a una pelea que le es ajena entre políticos de régimen que nada aportan porque nada pueden aportar sin romper antes las cadenas que nos atan a un régimen gobernado por peleles; que quien manda no es el pueblo.

Esperemos que en el inmediato futuro que se viene, la izquierda sea capaz de enfrentar la lucha, o comenzar a hacerlo, unida, para romper con este régimen que únicamente puede ofrecer obediencia a quien de verdad manda, y miseria, de cuerpo y hasta de espíritu, al pueblo, lo presidan bonachones educados o niñatas empoderadas de libertad ebria de cerveza.

En esa pelea encontrarán a nuestro Partido y, seguro, a nuestro pueblo, entre tanto que hagan las cuentas ellos, como vienen haciendo.

20 de junio de 2022