Manifiesto en defensa de Los Cinco Cubanos presos en EEUU por luchar contra el terrorismo

septiembre 1, 2010 por  
Publicado en: Internacional

Los Cinco Presos Cubanos

COMITÉ POR LA LIBERACIÓN DE LOS CINCO CUBANOS PRESOS EN EEUU DEL PAÍS VALENCIÀ

Se cumplen 12 años que fueron detenidos injustamente los Cinco luchadores antiterroristas cubanos, Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, por denunciar actos de terrorismo contra Cuba desde territorio de EE.UU.

Un año más el Comité por la Liberación de los Cinco del País Valenciano, sale a la calle a denunciar sus injustas condenas y exigir su inmediata Liberación.

Denunciamos firmemente la última arbitrariedad cometida contra Gerardo Hernández, que el pasado 21 de julio el FBI ordenó a la dirección de la cárcel que Gerardo

sea trasladado a una celda de aislamiento, cuando en estos momentos debería estar preparando, junto a sus abogados, su recurso de apelación por el Habeas Corpus presentado en el mes de junio, es la tercera vez que cuando tiene que preparar una apelación, se encuentra en condiciones de aislamiento.

A lo largo de todo el proceso contra los cinco antiterroristas cubanos, el gobierno norteamericano ha empleado procedimientos semejantes para obstaculizar su defensa y obstruir la justicia. En vísperas de cada decisión importante han sido aislados para impedir la comunicación con sus abogados. Ahora se repite la historia. No les basta con haber condenado a cinco inocentes a penas insólitas y desmesuradas que nada tienen que ver con la equidad y el derecho, sino más bien con la venganza y la tortura, y para colmo cuando les parece los castigan impunemente.

EE.UU. esta cometiendo contra estos cinco cubanos inocentes una tremenda injusticia y una continua violación de los Derechos Humanos, pues tiene sobrada evidencia de que lo único que han hecho los Cinco es haber luchado contra el terrorismo.

Esto demuestra la hipocresía del nuevo gobierno de EEUU, el cual anunciaba un cambio en la política hacia Cuba, y un año más sigue incluyendo a Cuba en la lista de los países que financian el terrorismo y sigue denegando el derecho de visita a los familiares y esposas de los Cinco Héroes.

El Comité por la Liberación de los Cinco del País Valenciano, conformado por varias organizaciones de todo el País Valenciano, seguirá trabajando para dar a conocer la verdad hasta que triunfe la justicia en esta causa política, y manifestamos nuestro firme compromiso en la lucha por su liberación.

Cada nueva injusticia contra los Cinco Héroes nos estimula y nos obliga a seguir desarrollando un conjunto de acciones que van desde la lucha mediática hasta la lucha ciudadana, pasando por las acciones jurídicas y la presión social y política.

Estas acciones que se coordinaran tanto con el Comité Estatal por la Liberación de los Cinco del que somos parte, como con el Comité Internacional, se enmarcan dentro de la lucha por la liberación de los Cinco, en la que redoblaremos los esfuerzos tanto de forma cuantitativa como cualitativa.

Los Cinco no están solos. Cuba no está sola. Seguiremos en lucha hasta conseguir la liberación de los Cinco. Los Cinco ¡Volverán!

Valencia a 11 de Septiembre del 2010.

Componen el Comité de País Valenciano : Asociación de Amistad con Cuba “José Martí” de Valencia, Asociación de Amistad con Cuba “Camilo Cienfuegos” de Denia, Asociación de Amistad con Cuba “Pep Linares” de Alcoy, Asociación de Amistad con Cuba “9 d’Octubre” de Ibi, Asociación de Amistad con Cuba “Miguel Hernández” de Alicante, Agrupación Anti-Bloqueo de Elche, Mesa por Cuba de Valencia.

No Son Presos de Conciencia

julio 30, 2010 por  
Publicado en: Artículos

Carlos Hermida

La decisión del gobierno cubano de poner en libertad progresivamente a 52 presos ha tenido una enorme repercusión mediática, caracterizada, como siempre que se hace referencia a la realidad cubana, por las mentiras, las tergiversaciones y las deformaciones más groseras.

La inmensa mayoría de los medios de comunicación españoles han ocultado deliberadamente que estas personas habían sido juzgadas y condenadas por participar en una amplia conspiración contra el Estado cubano. Aquí reside la clave de la operación de desinformación e intoxicación ideológica en la que participan activamente los periódicos, la radio y la televisión. Los ciudadanos ahora liberados, y los que lo serán en los próximos meses, no son inocentes, pacíficos y angelicales presos de conciencia encarcelados por haberse atrevido a criticar a la pérfida dictadura castrista, sino activistas pagados por Estados Unidos para conspirar contra el régimen de su país, algo que está castigado en todos los códigos penales del mundo. A los periodistas y tertulianos españoles que durante varios días han criticado ferozmente al régimen cubano por violar los derechos humanos, hay que recordarles que nuestra Ley de Partidos ha ilegalizado las organizaciones de la izquierda abertzale y privado del derecho al voto a decenas de miles de ciudadanos vascos, y que recientemente nuestra democrática justicia ha sancionado al juez Garzón por investigar los crímenes del franquismo. Y a nuestros democráticos periodistas también se les suele olvidar que Amnistía Internacional lleva muchos años denunciando documentadamente en sus informes la práctica de la tortura en España.

Los individuos ahora excarcelados eran agentes del “Proyecto Varela”, cuyo objetivo no era otro que el de destruir el régimen socialista de Cuba por cualquier medio, incluyendo actividades violentas y la intervención militar. Este proyecto, diseñado por Estados Unidos, contando con la activa colaboración de la mafia cubana de Miami, contaba con una financiación de 40 millones de dólares.

Es importante recordar que la detención, juicio y encarcelamiento de estos mercenarios tuvo lugar entre 2002 y 2003, años en los que Cuba fue incluida en el definido por el presidente Bush como “Eje del Mal”y se atribuía al régimen cubano la posesión de armas biológicas. Fue en ese contexto de amenaza de invasión por parte de la Administración estadounidense cuando el gobierno cubano, en legítima defensa de su ordenamiento jurídico y soberanía nacional, detuvo a unos ciudadanos que pretendían, y siguen pretendiendo, acabar con el ordenamiento político y jurídico de Cuba.

Los medios de comunicación insisten en hablar de presos políticos y de conciencia reprimidos brutalmente por la tiranía castrista, pero ocultan celosamente que las organizaciones del llamado exilio cubano y sus agentes en el interior practican actos terroristas que en España están castigados con larguísimas penas de prisión.

Desde hace cuatro décadas el pueblo cubano ha sido víctima de actos terroristas concebidos y financiados en su inmensa mayoría por Estados Unidos. Como resultado de las 681 acciones terroristas llevadas a cabo desde 1959, debidamente probadas y documentadas, han resultado muertas 3.478 personas y otras 2.099 quedaron incapacitadas.

En 1960 el gobierno de Estados Unidos aprobó el “Programa de Acción Encubierta contra el Régimen de Castro”, conocido como “Operación Mangosta”, que autorizaba la creación de una organización secreta para operar dentro de Cuba, y en 1962 se adoptó el “Proyecto Cuba”, que contenía 32 tareas de guerra encubierta contra el régimen cubano.

Entre 1959 y 2001, 51 aviones cubanos fueron secuestrados y dirigidos a Estados Unidos. El 6 de octubre de de 1976 se produjo el más brutal atentado terrorista, cuando en pleno vuelo estalló una bomba en un avión civil de la compañía Cubana de Aviación, resultando muertas 73 personas. El atentado fue cometido por mercenarios venezolanos contratados por dos conocidos terroristas cubanos: Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles, reclutados por la CIA desde 1960. Incluso dentro de Estados Unidos se han cometido acciones contra intereses cubanos. El 5 de junio de 1976 la Misión de Cuba ante la ONU fue objeto de un atentado con explosivos; en marzo de 1980 se colocó una bomba en el automóvil del Representante Permanente de Cuba ante la ONU, en Nueva York, y en septiembre de 1980 fue asesinado el diplomática Félix García, integrante de la representación cubana ante Naciones Unidas.

A partir de 1992 fue la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) quien asumió la organización de las acciones terroristas contra Cuba, fundamentalmente contra instalaciones turísticas. En 1997, mercenarios de la Fundación hicieron estallar siete bombas en instalaciones hoteleras.

A los periodistas se les debe exigir que tengan una mínima honestidad profesional y analicen los hechos con objetividad. Lo que no es admisible es que en España la prensa niegue la condición de presos políticos a los militantes de ETA, con el argumento de que están condenados por delitos terroristas, y se conceda el estatuto de presos de conciencia a mercenarios que se dedican a colocar bombas en aviones y hoteles. Y tampoco es de recibo que la Comunidad de Madrid, presidida por Esperanza Aguirre conceda cuantiosas subvenciones a la Fundación Hispano-Cubana, creada en 1996 y a la que se relaciona directamente con la FNCA, responsable, como ya hemos visto, de criminales atentados contra Cuba.

Rompamos el Bloqueo: MANIFESTACIÓN

julio 15, 2010 por  
Publicado en: Convocatorias

Lunes 26 de Julio de 2010, a las 20:00. Recorrido de Atocha a Tirso de Molina, Madrid

Concentracion apoyo a la revolucion Cubana

mayo 22, 2010 por  
Publicado en: Convocatorias

Domingo 23 de mayo a las 12:00
Frente a la embajada de cuba
Paseo de la Habana 194

Manifiesto !No lo consentiremos!

La contrarevolucion mantiene su agresiva y permanente campaña contra Cuba a nivel internacional. Ha convocado concentraciones anticubanas en varios paises del mundo. En el estado español pretende tomar las calles de Madrid y convertirla en la MIami de Europa, con la complicidad de varios intelectuales y artistas que han firmado un manifiesto contrarevolucionario. Tienen previsto celebrar una concentracion anticubana el proximo sabado 22 de mayo frente a la embajada de Cuba, ante lo cual varios grupos de solidaridad con Cuba nos hemos reunido de emergencia y hemos decidido convocar una concentracion de respuesta para el dia siguiente domingo 23 de mayo a las 12:00 de la mañana frente a la embajada de Cuba.

Para esta actividad os pedimos vuestra participacion, colaboracion y apoyo. Acudiendo y difundiendo la convocatoria.

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El guerrerista Aznar y sus clones anexionistas cubanos en Madrid

PATRICIO MONTESINOS

El guerrerista ex presidente del gobierno español, José María Aznar, prepara en Madrid con sus clones anexionistas cubanos un supuesto homenaje a los contrarrevolucionarios que, financiados por Estados Unidos, pretenden subvertir el orden en la isla caribeña y que se dicen llamar “disidentes”.

Según informaciones divulgadas en Madrid, la nueva provocación anticubana será organizada por el también ex líder del ultraderechista Partido Popular (PP) y por la conservadora Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que él preside, en ocasión de la Cumbre Unión Europea-América Latina, que se celebrará en la capital española en la próxima semana.

Por enésima vez Aznar y un grupo de conocidos pero muy desgastados contrarrevolucionarios de su misma estirpe pretenden agredir a la mayor de las Antillas, como parte de su enfermiza y frustrada pesadilla de destruir a la Revolución cubana.

El ex jefe del gobierno español evidentemente continúa buscando a costa de su odio visceral hacia Cuba el protagonismo que nunca logró como político durante sus dos mandatos (1996-2004), durante los cuales únicamente resaltó por su implicación directa en la guerra y ocupación sangrienta impuesta por Estados Unidos y sus aliados a Iraq.

Entonces, incluso varios de los autotitulados “opositores” en Cuba y connotados contrarrevolucionarios asentados en Madrid no querían que los mezclaran con Aznar, a quien el pueblo español condenó unánimemente y derrotó posteriormente en las urnas por su activa participación en la agresión a Iraq, y su sometimiento sin escrúpulos al régimen norteamericano del ex presidente George W. Bush.

Pero como es más que sabido, a los anexionistas y mercenarios el diablo los cría y las monedas los unen, y cuando se trata de atacar a Cuba sus bolsillos se excitan aún más, tomando en cuenta que detrás hay mucho dinero procedente de Estados Unidos y de algunos de sus aliados.

El nuevo plan de Aznar y sus clones forma, además, parte de la más reciente campaña anticubana desatada en España y varios países del Viejo Continente, cuyo propósito es evitar a toda costa que la Unión Europea (UE) elimine la denominada Posición Común, que impone a la nación caribeña desde 1996 y que adoptó por instrucción de Washington y las gestiones sumisas de Aznar.

Durante la actual presidencia semestral española de la UE, las autoridades de ese país han insistido en la necesidad de variar esa Posición Común, actitud que ha sido objeto de continuos ataques de la derecha representada por el opositor PP, que sigue utilizando a Cuba como arma de política doméstica.

Aznar lo hizo siempre y también siempre fracasó, aunque su soberbia anticubana jamás tendrá remedio.

Ataque “antiestalinista” del cardenal cubano a la Revolución

abril 24, 2010 por  
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El cardenal católico cubano Jaime Ortega llama estalinista al sistema socialista de su país. Esto representa una evidencia más de lo profundamente revolucionario, antiimperialista y emancipador que ha sido el sistema socialista bajo la construcción del Partido Comunista, del camarada Stalin y de sus camaradas. El jerarca de una institución profundamente inhumana, pedófila, reaccionaria y corrompida consigue exactamente el efecto contrario con su pretendido insulto: exaltar a la Revolucion cubana que como dice el presidente Daniel Ortega es piedra de toque de la Revolución latinoamericana y caribeña.

El obispo de Málaga y sus “ovejas”, los asesinos falangistas.

Los piadosos católicos torturando sin piedad a la gente.

marzo 28, 2010 por  
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Ha sido revelador seguir en los últimos días la cobertura internacional de los medios de comunicación y la actitud de determinados dirigentes políticos e intelectuales. Para aquéllos que quieran conocer el carácter y a qué intereses sirven algunos actores de la vida política y cultural, vale la pena prestar atención a las noticias reciente sobre Cuba e Israel.

La semana pasada, en función de las declaraciones de presidente Lula defendiendo la autodeterminación de la justicia cubana, se organizó una amplia campaña de denuncias contra una supuesta falta de respeto a los derechos humanos en la isla caribeña. Pero no hubo, en los medios más importantes, ni una sola noticia o discurso significativo sobre cómo Israel, nuevo destino del presidente brasileño, trata a sus presos, a sus minorías nacionales y a sus vecinos.

Vayamos a los hechos. En el caso cubano, Orlando Zapata, un supuesto “disidente” en huelga de hambre por mejores condiciones carcelarias, detenido y condenado por delitos comunes, fue atendido en un hospital público por orden del gobierno pero no resistió y falleció. Nadie ha formulado acusaciones de tortura o ejecución extra legal. A lo sumo hubo insinuaciones de opositores sobre un retardo en la atención médica, aunque es posible imaginar el escándalo que se habría armado en el caso de que el prisionero hubiese sido alimentado por la fuerza.

Aún no teniendo la menor evidencia de que la muerte del disidente, lamentada por el propio presidente Raúl Castro, hubiera sido provocada por el Estado, los principales medios y agencias de noticias se lanzaron contra Cuba con el puñal entre los dientes. Y después continuaron el Parlamento Europeo y el gobierno estadounidense amenazando al país con nuevas sanciones económicas.

La industria del martirio

Otro opositor, Guillermo Fariñas, en cuya biografía se combinan muchos actos delictivos y alguna militancia anticomunista, aprovechó el momento de conmoción para declararse también en ayuno, apareciendo demacrado en fotografías que dieron vuelta al mundo, protestando contra la situación en los presidios cubanos y exigiendo la libertad de los presos políticos. Así, rápidamente, se convirtió en el mascarón de proa de una industria del martirio que con mucha frecuencia ponen en marcha los enemigos de la revolución cubana.

El gobierno le ofreció un permiso para emigrar a España para recuperarse allí, pero Fariñas, que no está preso y hace su huelga de hambre en su casa, rechazó la oferta. Sus apoyos políticos, conscientes de que la Constitución cubana determina la absoluta libertad individual para someterse o no a un tratamiento médico, lo incitaron a intensificar su sacrificio, ya que no le atenderán por la fuerza hasta que su colapso convierta en imperativa su hospitalización. Porque, ¿de que le sirve Fariñas vivo a la oposición?

El presidente Lula hizo público, en su estilo, su rechazo al chantaje contra el gobierno cubano. Quizás su actitud habría sido diferente, aunque de manera discreta, si hubiera tenido la evidencia de que la situación de Zapata o de Fariñas habían sido el resultado de actitudes inhumanas o arbitrarias de las autoridades.

Para ir al fondo del asunto, compárese la actitud de los disidentes con una hipotética revuelta de delincuentes comunes brasileños. Después de todo no se puede considerar a nadie inocente o injustamente condenado porque así se autoproclame o porque se exponga como víctima por medio de gestos dramáticos.

El silencio de los medios

Sin pruebas categóricas de que un gobierno constitucional violó normas internacionales, es razonable que el presidente de otro país guíe sus actitudes basado en el principio de la autodeterminación de las naciones en el manejo de sus asuntos internos. El presidente brasileño actuó con la misma prudencia con respecto a Israel, país al que llegó el pasado día 14, a pesar de la abundante evidencia que compromete a los sionistas con la violación de derechos humanos.

Pero las palabras de Lula en relación con Cuba y su silencio sobre el gobierno israelí se trataron de manera notablemente diferente. En el primer caso, los apóstoles de la democracia occidental no han perdonado la negativa del presidente de Brasil a unirse a la ofensiva contra La Habana y a legitimar el uso de los derechos humanos contra un país soberano. En el segundo caso aceptaron respetuosamente el silencio presidencial.

A decir verdad, no sólo los articulistas y políticos de derecha tuvieron ese comportamiento hipócrita. Porque de la misma manera se comportaron algunos parlamentarios y blogueros considerados progresistas pero temerosos de enfrentarse al poderoso monopolio de los medios de comunicación y dispuestos a pagar el peaje de la demagogia para lograr un éxito personal, aun a costa de renunciar a cualquier reflexión crítica sobre los hechos en cuestión.

Un observador imparcial advertiría fácilmente que, al contrario de los sucesos de Cuba, en los que el resultado fatal fue consecuencia de las decisiones individuales de las propias víctimas, los que se refieren a Israel son consecuencias de una política deliberada de sus instituciones gubernamentales.

El sionismo y los derechos humanos

El Estado sionista es uno de los países con mayor número de presos políticos del mundo, con cerca de 11.000 prisioneros incluyendo a niños y, en su mayoría, sin que hayan tenido un juicio. Más de 800.000 palestinos han sido encarcelados desde 1948. Aproximadamente el 25% de los palestinos que permanecen en los territorios ocupados por el ejército israelí han estado en la cárcel en algún momento. Las detenciones han afectado asimismo a los dirigentes palestinos: 39 diputados y 9 ministros han sido secuestrados desde junio de 2006.

En ese país la tortura está legitimada por una sentencia de la Corte Suprema que autorizó el uso de “técnicas dolorosas para el interrogatorio de prisioneros bajo custodia del gobierno”. Nada de esto ni siquiera se ha insinuado contra Cuba, tampoco por parte de organizaciones que no tienen la más mínima simpatía por su régimen político.

Pero las violaciones de los derechos humanos en Israel no se limitan al tema carcelario, que sólo es una parte de la política de agresión contra el pueblo palestino. La resolución 181 de las Naciones Unidas, que creó el Estado de Israel en 1947, disponía que la nueva nación tendría un 56% de los territorios coloniales británicos sobre la ribera occidental del río Jordán, mientras que el restante 44% se destinaría a la construcción de un Estado del pueblo palestino, que antes de esa resolución ocupaba el 98% del área objeto de esa partición. El régimen sionista, violador reiterado de las leyes y acuerdos internacionales, controla hoy más del 78% del antiguo Mandato Británico si se excluye la parte ocupada por Jordania.

Más de 750.000 palestinos fueron expulsados de su país desde entonces. Israel demolió más de 20.000 casas de ciudadanos no judíos entre 1967 y 2009. Además Israel está construyendo, desde 2004, un muro de 700 Km. de longitud que aislará a 160.000 familias palestinas y controla más del 85% de los recursos hídricos de las áreas que corresponden a la actual Autoridad Palestina.

Por lo menos 600 puestos de control fueron instalados por el ejército israelí dentro de las ciudades palestinas. Las leyes aprobadas por el parlamento sionista impiden la reunificación de las familias que viven en diferentes municipios, además de incentivar los asentamientos judíos más allá de las fronteras internacionalmente reconocidas.

Doble moral

Ésas son algunas de las características que definen el sistema sionista de apartheid, en el que los derechos soberanos del pueblo palestino están limitados a verdaderos bantustanes, como en la antigua y racista Sudáfrica. El resultado de este panorama es una escalada represiva cada vez más brutal promovida como política de Estado.

Sin embargo los principales medios de comunicación guardan silencio ante estos hechos. También permanecen mudos los líderes políticos conservadores. Y tampoco se oye nada de algunas personas, presumiblemente progresistas, siempre dispuestas a apuntar con el dedo acusador a la revolución cubana.

Quizás porque los derechos humanos sólo provocan indignación a esta gente hipócrita cuando la supuesta violación de esos derechos humanos se vuelve contra las voces de la civilización judeocristiana, de la democracia liberal, del libre mercado y del anticomunismo. No le faltó razón al presidente Lula cuando reaccionó enérgicamente contra el cinismo de los ataques al gobierno de La Habana.

Breno Altman es periodista y director editorial del Sitio Web Opera Mundi (www.operamundi.com.br)

Un Cadaver Exquisito

marzo 7, 2010 por  
Publicado en: Artículos

Por GUSTAVO ESPINOZA M.

Los surrealistas franceses -Paul Elouard, André Bretón, Tristán Tzara y algunos otros- idearon una técnica de creación literaria que consistió en ensamblar palabras e imágenes para crear un poema o un texto mayor, surgido de la genialidad colectiva.

Ciertamente que no imaginaron nunca que ahora, en nuestro tiempo, los medios de comunicación y las agencias de noticias pudiesen valerse del mismo método para crear un esperpento contra Cuba, su pueblo y su gobierno.

Porque bien mirada la cosa, Orlando Zapata Tamayo, el contrarrevolucionario cubano que murió hace un par de días en La Habana, se convirtió para ciertas gentes en una suerte de cadáver exquisito, sólo que valió para que algunos escribientes lanzaran una carga florida en el empeño de confundir a los pueblos.

Aspiran y pretenden además -vanamente, por cierto- colocar a la defensiva a quienes proclamamos sin ambages adhesión resuelta a la gesta del Moncada que hoy cumple 51 años de vida y esperanza.

Si los grandes medios esperaban algo para atacar a Cuba y denostar de la Revolución, la muerte de este ex presidiario les cayó como anillo al dedo. Ahora podrán gritar a viva voz en nombre de los “derechos humanos”, aunque para ello, tengan que ocultar algunos hechos, y deformar otros.

Ocultan, en efecto, que Orlando Zapata Tamayo no era -no fue nunca- un disidente político en Cuba, sino un delincuente que sufrió penas privativas de libertad a partir de casos comprobados de estafa, agresión a personas violencia irracional y uso de armas. Y distorsionan las cosas para dar la idea que murió en “huelga de hambre”, cuando es sabido que en Cuba -a diferencia de nuestros países- nadie muere precisamente de hambre.

Orlando Zapata murió como consecuencia de una neumonía que se le declaró cuando estaba internado en uno de los principales centros hospitalarios cubanos, recibiendo la atención médica a la que tenía derecho como ser humano, pero que no hubiera estado a su alcance si no hubiese sido obra de la Revolución, esa que sus dolientes hoy denigran.

Y no soslayemos otra realidad: los servicios secretos de los Estados Unidos -que operan en Teherán y en Kabul, en París o en Lima, y también en La Habana- usan a delincuentes comunes para la comisión de diversos delitos, y después procuran “blanquearlos” hasta convertirlos -muchas veces- en funcionarios de gobiernos corruptos y a su servicio. Ejemplos sobran ¿verdad?

Y en el caso de Cuba, por cierto, ofrecen el oro y el moro a quien, acusado de cualquier cosa, acepte decir que es un perseguido porque está “contra la dictadura comunista de Cuba”. Eso le permitirá tener cuenta en dólares y recibir significativos aportes del Imperio, para ellos y sus familias. Y todo eso, está abundantemente documentado.

Procuremos, entonces, situar el debate en su real dimensión.

En cincuenta años de Revolución Cubana sólo se han dado dos casos de personas que han fallecido privadas de su libertad ¿En nuestro país ha ocurrido algo similar? Todos sabemos que no.

En el Perú centenares, y aún miles de personas, han muerto en la cárcel y no precisamente como consecuencia de un hecho natural, sino que han sido asesinadas, o han caído víctimas de un execrable sistema penitenciario que tiene a la violencia como referente esencial, y que alienta la perversión, la corrupción y el crimen.

Acontecimientos tan dramáticos como las sucesivas matanzas de los Penales ocurridas unas en 1986 y otras en 1992, dejaron en el Perú una estela de muerte que sin embargo nunca concitó la atención preocupada de ciertos medios que hoy se rasgan las vestiduras por un hecho -lamentable, por cierto- pero que ocurrió por factores que no tienen connotación política alguna.

En diversos países de América Latina –Brasil, México, Argentina o Colombia- han ocurrido en los últimos años diversos casos de muerte masiva de reos en cárcel; pero a ninguno de los que hoy atacan al gobierno de Cuba por la suerte de Zapata se le ocurrió nunca poner en el banquillo de los acusados a los gobernantes de esos países, que en muchos casos fueron militares asesinos.

Si miramos objetivamente la realidad y nos alejamos de las pasiones politiqueras que obnubilan a ciertos Catones de nuestro escenario, podremos recordar que en Cuba, desde hace 51 años, no hay Escuadrones de la Muerte, ni desaparición forzada de personas, ni ejecuciones extrajudiciales, ni existen centros clandestinos de reclusión ni la tortura está institucionalizada en los centros penitenciarios.

¿Alguien podría decir que aquí, tampoco existe eso? ¿Podría asegurar que eso mismo ocurre en todos los países de América Latina? Por cierto que no.

Todos sabemos que en Guatemala, El Salvador, Colombia, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Honduras, Chile, Ecuador Haití y Perú –para citar solamente algunos países- se denunciaron miles de casos de violaciones a los Derechos Humanos como no se registra uno solo en la Cuba revolucionaria desde 1959.

Hacer esas afirmaciones no es repetir la “propaganda oficial”, como podrían suponer quienes no conocen el tema, o actúan de mala fe. Es, simplemente recordar lo que los organismos institucionales del sistema internacional se han visto forzados a reconocer aún a regañadientes como que han tenido que admitir recientemente que Cuba tiene un 0% de desnutrición infantil. ¿Y cómo andamos nosotros?

Si en alguna parte del territorio cubano se violan los derechos humanos y se tortura y mata gente, eso sólo ocurre en Guantánamo. Y más precisamente, en el Centro de Reclusión Clandestino que Estados Unidos tiene en la Base Militar ilegal que detenta en ese país para vergüenza de América. Y no hemos leído, por cierto, editoriales de El Comercio, o de Expreso, deplorando esas prácticas.

Esta realidad pretende ser soslayada, entre otros, por César Hildebrandt, que llora en “La Primera” considerando que el largo lagarto verde de ojos de piedra y agua, del que nos hablara Nicolás Guillén, es ahora una prisión. No se da cuenta que la prisión, está en su cabeza. Es ella la que no le permite pensar libremente, ni liberarse de las ataduras que lo anudan al anticomunismo más ramplón.

Comunicado de la Coordinadora de Asociaciones Cubanos Residentes en Francia:

marzo 7, 2010 por  
Publicado en: Comunicados

Estamos indignados con las mentiras y calumnias que están diciendo sobre la muerte del preso Zapata; cada día mueren niños de hambre, personas sin asistencia médica, otros asesinados por para-militares o militares al servicio de gobiernos que representan los intereses de las clases pudientes, y nada dicen.

Es triste que muera un hombre, lo sentimos, pero este Sr. no era un preso de conciencia, ni político, era un delincuente, que cumplía condena por delitos comunes, que decidió dejar de alimentarse para cumplir las órdenes que le orientaron unos irresponsables que tratan de hacer el mayor daño posible a nuestro pueblo, ellos le mataron.

En cárceles de EEUU sufren prisión injusta CINCO cubanos por luchar contra el terrorismo, por tratar que no se realicen acciones armadas contra nuestro pueblo, por evitar que pierdan la vida personas inocentes y no protestan los ahora “defensores de los derechos humanos”; los que hoy condenan a Cuba por la muerte de Zapata, lo alentaron a morir, para hacerlo mártir.

El Imperio (EEUU) dirige y manipula todo contra nuestro heroico pueblo, tratan de doblegarnos, nuestra admiración y respeto a los extraordinarios compatriotas y una vez más reiteramos el apoyo al Gobierno Cubano.

No a las mentiras, no a las manipulaciones.

Virgilio PONCE
Portavoz de la Coordinadora de Asociaciones de Cubanos Residentes en Francia

¿Para quién la muerte es útil?

marzo 7, 2010 por  
Publicado en: Artículos

ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

La absoluta carencia de mártires que padece la contrarrevolución cubana, es proporcional a su falta de escrúpulos. Es difícil morirse en Cuba, no ya porque las expectativas de vida sean las del Primer Mundo —nadie muere de hambre, pese a la carencia de recursos, ni de enfermedades curables—, sino porque impera la ley y el honor. Los mercenarios cubanos pueden ser detenidos y juzgados según leyes vigentes —en ningún país pueden violarse las leyes: recibir dinero y colaborar con la embajada de un país considerado como enemigo; en Estados Unidos, por ejemplo, puede acarrear severas sanciones de privación de libertad—, pero ellos saben que en Cuba nadie desaparece, ni es asesinado por la policía. No existen “oscuros rincones” para interrogatorios “no convencionales” a presos-desaparecidos, como los de Guantánamo o Abu Ghraib. Por demás, uno entrega su vida por un ideal que prioriza la felicidad de los demás, no por uno que prioriza la propia.

En las últimas horas, sin embargo, algunas agencias de prensa y gobiernos se han apresurado en condenar a Cuba por la muerte en prisión, el pasado 23 de febrero, del cubano Orlando Zapata Tamayo. Toda muerte es dolorosa y lamentable. Pero el eco mediático se tiñe esta vez de entusiasmo: al fin —parecen decir—, aparece un “héroe”. Por ello se impone explicar brevemente, sin calificativos innecesarios, quién fue Zapata Tamayo. Pese a todos los maquillajes, se trata de un preso común que inició su actividad delictiva en 1988. Procesado por los delitos de “violación de domicilio” (1993), “lesiones menos graves” (2000), “estafa” (2000), “lesiones y tenencia de arma blanca” (2000: heridas y fractura lineal de cráneo al ciudadano Leonardo Simón, con el empleo de un machete), “alteración del orden” y “desórdenes públicos” (2002), entre otras causas en nada vinculadas a la política, fue liberado bajo fianza el 9 de marzo del 2003 y volvió a delinquir el 20 del propio mes. Dados sus antecedentes y condición penal, fue condenado esta vez a 3 años de cárcel, pero la sentencia inicial se amplió de forma considerable en los años siguientes por su conducta agresiva en prisión.

En la lista de los llamados presos políticos elaborada para condenar a Cuba en el 2003 por la manipulada y extinta Comisión de Derechos Humanos de la ONU, no aparece su nombre —como afirma, sin verificar las fuentes y los hechos, la agencia española EFE—, a pesar de que su última detención coincide en el tiempo con la de aquellos. De haber existido una intencionalidad política previa, no hubiese sido liberado once días antes. Ávidos de enrolar a la mayor cantidad posible de supuestos o reales correligionarios en las filas de la contrarrevolución, por una parte, y convencido por la otra de las ventajas materiales que entrañaba una “militancia” amamantada por embajadas extranjeras, Zapata Tamayo adoptó el perfil “político” cuando ya su biografía penal era extensa.

En el nuevo papel fue estimulado una y otra vez por sus mentores políticos a iniciar huelgas de hambre que minaron definitivamente su organismo. La medicina cubana lo acompañó. En las diferentes instituciones hospitalarias donde fue tratado existen especialistas muy calificados —a los que se agregaron consultantes de diferentes centros—, que no escatimaron recursos en su tratamiento. Recibió alimentación por vía parenteral. La familia fue informada de cada paso. Su vida se prolongó durante días por respiración artificial. De todo lo dicho existen pruebas documentales.

Pero hay preguntas sin responder, que no son médicas. ¿Quiénes y por qué estimularon a Zapata a mantener una actitud que ya era evidentemente suicida? ¿A quién le convenía su muerte? El desenlace fatal regocija íntimamente a los hipócritas “dolientes”. Zapata era el candidato perfecto: un hombre “prescindible” para los enemigos de la Revolución, y fácil de convencer para que persistiera en un empeño absurdo, de imposibles demandas (televisión, cocina y teléfono personales en la celda) que ninguno de los cabecillas reales tuvo la valentía de mantener. Cada huelga anterior de los instigadores había sido anunciada como una probable muerte, pero aquellos huelguistas siempre desistían antes de que se produjesen incidentes irreversibles de salud. Instigado y alentado a proseguir hasta la muerte —esos mercenarios se frotaban las manos con esa expectativa, pese a los esfuerzos no escatimados de los médicos—, su nombre es ahora exhibido con cinismo como trofeo colectivo.

Como buitres estaban algunos medios —los mercenarios del patio y la derecha internacional—, merodeando en torno al moribundo. Su deceso es un festín. Asquea el espectáculo. Porque los que escriben no se conduelen de la muerte de un ser humano —en un país sin muertes extrajudiciales—, sino que la enarbolan casi con alegría, y la utilizan con premeditados fines políticos. Zapata Tamayo fue manipulado y de cierta forma conducido a la autodestrucción premeditadamente, para satisfacer necesidades políticas ajenas. ¿Acaso esto no es una acusación contra quienes ahora se apropian de su “causa”? Este caso, es consecuencia directa de la asesina política contra Cuba, que estimula a la emigración ilegal, al desacato y a la violación de las leyes y el orden establecidos. Allí está la única causa de esa muerte indeseable.

Pero, ¿por qué hay gobiernos que se unen a la campaña difamatoria, si saben —porque lo saben—, que en Cuba no se ejecuta, ni se tortura, ni se emplean métodos extrajudiciales? En cualquier país europeo pueden hallarse casos —a veces, francas violaciones de principios éticos—, no tan bien atendidos como el nuestro. Algunos, como aquellos irlandeses que luchaban por su independencia en los años ochenta, murieron en medio de la indiferencia total de los políticos. ¿Por qué hay gobernantes que eluden la denuncia explícita del injusto confinamiento que sufren Cinco cubanos en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo, y se apresuran en condenar a Cuba si la presión mediática pone en peligro su imagen política? Ya Cuba lo dijo una vez: podemos enviarles a todos los mercenarios y sus familias, pero que nos devuelvan a nuestros Héroes. Nunca podrá usarse el chantaje político contra la Revolución cubana.

Esperamos que los adversarios imperiales sepan que nuestra Patria no podrá ser jamás intimidada, doblegada, ni apartada de su heroico y digno camino por las agresiones, la mentira y la infamia.

48 Años de Bloqueo, ¿o Embargo?

febrero 23, 2010 por  
Publicado en: Artículos

por Arnaldo Hernández García

El 11 de septiembre del año pasado, precisamente en la fecha que recuerda el terror desde el golpe militar fascista contra el presidente Allende en Chile hasta el crimen contra las Torres Gemelas en New York, el presidente Barack Obama le notificó al Congreso, como lo establece la “Ley de Poderes Económicos de Emergencia”, que seguía siendo de “interés nacional para EEUU” ratificar el empleo de la “Ley de Comercio con el Enemigo” contra Cuba. Por supuesto que se aprobó de inmediato y se comunicó a la opinión pública 3 días después. Hoy Cuba es el único país del mundo contra el cual se utiliza esa ley.

Se aplicó una medida concebida para ser utilizada contra países con los cuales EEUU está en guerra, pero ni entonces ni ahora hubo una declaración de guerra de EEUU contra Cuba, ni siquiera una guerra no declarada en el sentido militar. Paradójicamente, esa acción de guerra fue denominada “embargo”.

El autor de estos comentarios era un adolescente de 13 años de edad que regresaba de la campaña de alfabetización y no tenía ropa que ponerse salvo los uniformes. Recuerdo la angustia de mi madre en esos días, caminando conmigo por las desabastecidas tiendas de La Habana.

Realmente las agresiones económicas habían comenzado mucho antes: a pocos días del triunfo de la Revolución el gobierno de los EEUU se negó a devolverle a Cuba los 424 millones de dólares robados al tesoro de la República por Batista y su camarilla, que se llevaron en su huida en la madrugada del primero de enero de 1959. No devolvieron un centavo.

EEUU era el proveedor del 80% de las importaciones cubanas y recibía el 60% de las exportaciones. La población tenía plena conciencia de que cualquier medida en este sentido podía ser desastrosa, sobre todo si era adoptada repentinamente.

Se trataba del principal mercado del azúcar cubana, de manera que la drástica reducción de las compras que fue escalando hasta que la suspendieron por completo en marzo de 1961, constituyó un golpe brutal. Igual pasó cuando suspendieron la venta de petróleo y las refinerías de los consorcios norteamericanos en Cuba decidieron no refinar combustible soviético.

Los fondos cubanos depositados en bancos norteamericanos fueron embargados.

En septiembre de 1960 paralizaron las operaciones de la planta de procesamiento de níquel en Nicaro y comenzaron las presiones para impedir el turismo de ciudadanos norteamericanos en Cuba, que entonces eran los principales clientes en esa rama. En ese mismo mes ordenaron suprimir los créditos concedidos por la banca privada norteamericana.

En octubre prohibieron las exportaciones norteamericanas a Cuba y comenzaron a presionar a sus aliados de Europa y Canadá para que se sumaran a su agresiva política.

No sólo prohibieron la importación de productos cubanos, sino también de productos de otros países que tuvieran componentes cubanos, así como la venta a Cuba de equipos y mercancías producidos en el extranjero que tuvieran componentes norteamericanos, el comercio con Cuba de filiales de empresas norteamericanas establecidas en terceros países y el acceso a puertos norteamericanos de buques que hubiesen entrado a puertos cubanos.

Se realizaron numerosas acciones terroristas contra objetivos económicos de todo tipo, incluyendo cines y grandes tiendas por departamentos en horas de mucha afluencia de público, como “El Encanto”. Entre octubre de 1959 y abril de 1961, víspera de Playa Girón, se efectuaron más de 50 bombardeos aéreos de la CIA contra industrias y campos de caña, incluyendo el ataque de una lancha pirata contra la refinería de Santiago de Cuba.

La audacia y la visión de los dirigentes cubanos, junto a la solidaridad de la URSS y el resto del Campo Socialista, hicieron posible el funcionamiento de la economía nacional y sustituir todo lo que tradicionalmente venía de EEUU por tecnologías distintas, equipos distintos, materias primas distintas y mercancías de amplio consumo.

No siempre fueron las mejores o las que específicamente más nos convenían o interesaban, pero eran las que podíamos adquirir.

Sobre la marcha y muchas veces en condiciones muy dramáticas hubo que realizar ajustes y cambios en los procesos productivos y entrenar a los trabajadores en la nueva técnica.

En esas condiciones el país emprendió la construcción de su socialismo y se alcanzaron logros extraordinarios. Se acabaron el hambre, la miseria y la incultura, se construyó un sistema de salud que cubría a toda la población; se mecanizó y se humanizó la agricultura; se multiplicaron las universidades, los profesionales y los especialistas que sustituyeron a los que en los primeros años se fueron del país tentados por las ofertas del imperialismo. Cuba se llenó de fábricas y talleres y se introdujeron nuevos renglones en la economía a partir del desarrollo científico en la biología y la informatización.

Eso fue en los 80, cuando se restableció e inició un mercado de mercancías de amplio consumo que mejoró notablemente los niveles de vida y acrecentó la expectativa de un futuro mucho más agradable.

No obstante la bonanza, la madurez alcanzada permitió percibir que no todo estaba bien y se inició un profundo proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, cuyo primer paso era revisar críticamente lo que hacíamos e identificar con precisión los problemas a resolver.

Se produjo entonces la disolución del llamado campo socialista y el derrumbe de la Unión Soviética. No es ocioso repetir una vez más que fue un golpe demoledor. El país quedó a merced del bloqueo, intensificado por el odio oportunista de los enemigos de siempre y la traición. Cuba estaba bajo un doble bloqueo, que en muy poco tiempo se complicó todavía más por la agresiva “Ley Torricelli”.

Casualmente por esa época comenzaron a desclasificarse documentos oficiales del gobierno de los EEUU sobre sus planes contra Cuba 30 años atrás, que el Dr. Andrés Zaldívar Diéguez, un estudioso del conflicto de EEUU contra Cuba, los recoge en detallado inventario en su obra “Bloqueo: el asedio económico más prolongado de la historia”.

Por ejemplo, el 17 de marzo de 1960 el Consejo Nacional de Seguridad aprobó un “Programa de Presiones Económicas contra el Régimen de Castro” que formaba parte del plan de acciones terroristas encubiertas que debía preparar condiciones propicias para ejecutar lo que después fue la agresión por Playa Girón.

Apenas 15 días después, el 6 de abril, un año antes de la invasión mercenaria, el Subsecretario del Departamento de Estado para Asuntos Interamericanos, Lester Dewit Mallory, afirmó en un memorando que “…el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Dos meses y medio después, el 27 de junio, en una reunión de los Secretarios de Estado, Tesoro y Defensa, jefes de la CIA y altos funcionarios de la Casa Blanca y del Dpto. de Agricultura, se decidió incrementar todavía más la guerra económica contra Cuba.

El 19 de octubre el Subsecretario Mallory insistió en afirmar que medidas como las descritas “…contribuirán al creciente descontento y malestar en la Isla… apoyarán a los grupos de oposición que ahora están activos en Cuba”.

En mayo de 1961, un mes después de la humillante derrota que sufrieron en Girón, un asesor especial del Presidente Kennedy recomendaba que “las posibles sanciones económicas contra Cuba deben ser cuidadosamente revisadas, no está claro cual puede ser su efecto, o si deben ser aplicadas bajo la ‘Ley de Comercio con el Enemigo’, la ‘Ley Battle’ o un embargo directo”. Ocho meses después, al parecer concluida la “revisión”, Kennedy decidió invocar la “Ley de Comercio con el Enemigo” y calificarla de “embargo”, afectando el significado de la palabra y del término legal.

En agosto de ese año, el grupo de tarea sobre Cuba dirigido por Richard Goodwin encargado de ejecutar la “Operación Mangosta” definió que “las acciones encubiertas deberán ser dirigidas contra la destrucción de importantes objetivos de la economía tales como refinerías e industrias con equipamiento de Estados Unidos… y sugerir objetivos cuya destrucción implique el máximo impacto económico…

Debemos intensificar nuestra vigilancia del comercio cubano con otros países y especialmente con las subsidiarias norteamericanos en terceros países para emplear métodos informales… privando a Cuba de mercados y fuentes de abastecimientos…”.

De las 32 tareas de la “Operación Mangosta”, reconocida por el propio gobierno de los EEUU como un vasto plan terrorista para derribar a la Revolución Cubana después de la derrota en Playa Girón, 15 de ellas, de la 11 a la 24 y la 30, ordenan acciones contra la economía. De las 5780 acciones terroristas registradas durante los 14 meses en que se estuvo ejecutando la ofensiva de terror, 716 fueron contra objetivos económicos.

Había que impedir que la economía cubana funcionara y lo que no se lograra con la guerra económica, debía resolverse con el terrorismo, que hipócritamente denominaban “acciones encubiertas” o “paramilitares” o “métodos informales”. Es el mismo cinismo que encierra el concepto de “daños colaterales”, o “bajas por fuego amigo” cuando se refieren al millón de civiles inocentes muertos por la aviación y los soldados norteamericanos en Iraq.

Es lo mismo que calificar como “embargo” al bloqueo y la guerra económica, comercial y financiera que ejecuta el gobierno de los EEUU contra Cuba desde hace 48 años.

Los sucesores del señor Mallory de fines del siglo XX y principios del XXI trabajan igual que él y creen, como él, que los efectos del bloqueo son los adecuados para alcanzar sus objetivos. Quizá piensan que con el efecto acumulativo del tiempo se acerca la fecha en que alcanzarán sus objetivos. Cuando la historia se repite, una vez es tragedia y otra es comedia. Entonces fueron derrotados, ahora hacen el ridículo.

Ya no es noticia que a lo largo de 48 años el bloqueo haya fracasado y haya sido abrumadoramente condenado por 18 años consecutivos en la Asamblea General de la ONU. Tampoco es noticia decir que la mayoría del pueblo norteamericano lo rechaza y es castigado con la prohibición de viajar a Cuba supuestamente para “no ayudar a Fidel Castro”, el mismo pretexto que utilizan para ocultar el odio con que castigan a todo el pueblo cubano por resistir con éxito a sus planes de dominación.

Una pregunta periodística importante es saber por qué EEUU sigue aferrado al bloqueo si tantos políticos, empresarios, “tanques pensantes”, medios de prensa del “stablishment” y el actual presidente en su campaña electoral han planteado que debe ser cambiado. No es el Congreso el que impide el cambio, ese es el cuento para encubrir el odio obsesivo que sienten contra Cuba y que el poder de la extrema derecha sigue siendo el que manda. Esas realidades y sentimientos que revelan la naturaleza del sistema imperialista son tan repudiables, que la hipocresía, la complicidad y el miedo imperantes no permiten que se les diga.

Periodísticamente hablando, el recuento vale como noticia porque los consorcios mediáticos que dominan la difusión masiva en el planeta evaden referirse a estos hechos que revelan cuán agresiva, injerencista, mentirosa y criminal por sus efectos humanos ha sido la política del gobierno de los EEUU contra Cuba y las responsabilidades de los 11 últimos presidente norteamericanos que la han sostenido.

La noticia más importante es que Cuba resistió exitosamente, que el socialismo concebido por los cubanos -no obstante sus problemas de administración más allá del bloqueo-, ha soportado por sí mismo la más brutal y prolongada guerra económica recogida en la historia de la humanidad en las condiciones de un país pequeño, de muy limitados recursos naturales y alta densidad de población, sin muertos de hambre ni pandemias desoladoras, sin cerrar escuelas ni centros de salud, sin mendigos en las calles.

En un lapso de 30 años Cuba ha perdido en dos oportunidades de manera repentina y dramática sus proveedores de equipos y tecnologías, créditos y mercancías de amplio consumo y de todo tipo, así como de los mercados para colocar sus productos. Eso hace más grande la proeza de los cubanos y de sus dirigentes.

Países mucho más grandes en extensión y recursos, algunos con antecedentes de haber sido potencias coloniales durante siglos, con un desarrollo industrial y agrícola muy alto, no podrían soportar un bloqueo como este durante 48 días. Algunos no hubieran durado 48 minutos. Otros ni siquiera se les ocurriría pensarlo 48 segundos.

Pero Cuba demostró que aún en condiciones tan adversas, el socialismo puede resistir exitosamente el embate del imperio y es una opción viable y sustentable frente al capitalismo. Por eso no es exagerado pensar que Cuba es el mayor desafío ideológico que enfrentan EEUU y sus aliados.


Fuente: La Polilla Cubana

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