Declaración Final del XIV Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina

agosto 27, 2010 por  
Publicado en: Comunicados

A pesar de los desesperados esfuerzos de la burguesía internacional para poner fin a la crisis del sistema capitalista y a despecho de los “optimistas” análisis de los economistas burgueses que desde meses atrás avizoraban el fin de la misma y el inicio de una recuperación económica, hoy somos testigos de un nuevo momento de mayor profundización de la crisis del sistema, continuación de la iniciada a fines de 2008 en los Estados Unidos que pronto atrapó a las más grandes economías del planeta y cuyos efectos se sintieron en todo el mundo. El curso de desarrollo de este fenómeno ha creado la impresión de que tuvo su origen en el sector financiero pero se trata de una crisis de sobreproducción relativa de bienes de consumo y, como lo señalamos en el seminario anterior, su causa radica en la contradicción existente entre el carácter social de la producción y la apropiación privada de los bienes y riquezas producidas, que se presenta como la contradicción fundamental del sistema capitalista-imperialista reinante.

En países como los nuestros, por efecto de la crisis internacional, se ha acelerado un proceso de destrucción de las fuerzas productivas, de los capitales nativos, de las industrias nacionales y de fuentes de trabajo. Miles de compatriotas se ven obligados a abandonar sus hogares para vender su fuerza de trabajo en los países capitalistas más desarrollados en donde son víctimas de la super explotación y de políticas xenófobas y racistas.

Al igual que en el pasado, la burguesía internacional busca descargar sobre los hombros de los trabajadores y los pueblos los mecanismos para lograr la recuperación económica del sistema y de sus empresas. Vivo ejemplo de ello son las medidas de ajuste planteadas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central de la Unión Europea y los gobiernos de Grecia y España que golpean con dureza a los trabajadores de esos países.

Mas, los pueblos no concilian con esas medidas: las combaten. En estos días, de manera particular, en Europa la clase obrera juega un papel fundamental en la resistencia y se moviliza bajo la consiga “Que la crisis la paguen los capitalistas que son los responsables y no los trabajadores”. América, Asia y África también son escenario de combates populares en contra de la crisis y de sus beneficiarios.

Por su magnitud e intensidad ésta es la más grave en la historia del capitalismo, sin embargo no por ello el sistema se derrumbará por sí solo. La experiencia histórica nos muestra que tiene capacidad de recuperación, pero es evidente que los efectos negativos de la crisis provoca que la desconfianza de los pueblos en el capitalismo crezca y se generen mejores condiciones para el trabajo revolucionario, para que las masas entiendan que no hay salida en el marco de este sistema decadente y que el socialismo es la alternativa para el desarrollo y progreso de la humanidad. Sin duda, esta crisis es una oportunidad para que las fuerzas revolucionarias avancen.

A la par de estos acontecimientos, en América Latina hay un importante proceso de desarrollo de la conciencia política de los pueblos que, en diversos niveles, ha sabido identificar y aislar a los exponentes y defensores del rapaz neoliberalismo. Al calor de su combate se ha configurado una tendencia democrática, progresista y de izquierda que ha provocado un cambio en la correlación de fuerzas sociales y políticas en la región. Los gobiernos democráticos y progresistas aquí existentes son resultado y expresión de ese nuevo escenario; sin embargo sus límites son evidentes, pues, más allá de su discurso, sus realizaciones, salvo alguna excepción, no hacen más que apuntalar al sistema imperante.

Las condiciones políticas en América Latina son favorables para la revolución, por ello no es casual que la burguesía busque diversos mecanismos para frenar la lucha de las masas o para descarrilarla de sus objetivos. Viejas teorías se remozan con ese propósito y desde el interior del movimiento popular como fuera de él (incluyendo a gobiernos considerados como progresistas) se pregona la necesidad urgente de alcanzar cambios sociales que deben hacerse por la vía de las reformas en el marco de la institucionalidad, respetando los mecanismos y canales democráticos. Por supuesto, de una institucionalidad y una democracia concebidas y manejadas por banqueros, grandes industriales, terratenientes, es decir, por las clases explotadoras.

El discurso constitucionalista, pacifista, que habla de la conciliación social y nacional busca que la conciencia de las masas no avance a niveles revolucionarios, procura que éstas apuesten a la reformas en el marco del capitalismo como vía para resolver sus males. Los revolucionarios entendemos que sin el poder en manos de los trabajadores las reformas no cumplen un papel revolucionario y no es posible acabar con la explotación del hombre por el hombre y, por ende, no es posible la liberación social. Luchamos por las reformas como reivindicaciones materiales y políticas de las masas, circunstancialmente necesarias para mejorar las condiciones de vida de los pueblos, pero de ninguna manera como solución definitiva a sus problemas. Limitarse a la lucha por las reformas equivale a confiar en el capitalismo, es hacer el juego a los detentadores del poder, es caer en el reformismo y en la política socialdemócrata instrumentos de las clases dominantes. Desde el punto de vista político luchamos por las reformas como un mecanismo para acumular fuerzas para la revolución.

Los trabajadores y los pueblos deben sobrepasar los cantos de sirena que nos hablan de revoluciones pacíficas, de revoluciones ciudadanas o de socialismo del siglo XXI que constituyen planteamientos políticos funcionales al capitalismo, pues, no toman medidas para afectar la piedra angular sobre la que se levanta este sistema: la propiedad privada sobre los medios de producción. Debemos poner fin, de manera revolucionaria, el poder de la burguesía y esto implica conquistar el poder. Para ello apelamos a todas las formas de lucha y trabajamos por incorporar a todas aquellas clases, capas y sectores sociales afectados por el capitalismo e interesados en la revolución social.

El desarrollo de la lucha de las masas es una importante tendencia presente en la vida política de los países de América Latina. Los trabajadores, la juventud y los pueblos en general luchan por el cambio social, presionan a los gobiernos progresistas para que avancen y radicalicen sus programas, combaten la política intervencionista del imperialismo -principalmente estadounidense-, rechazan la presencia de bases militares yanquis e inglesas, objetan el saqueo de los recursos naturales por parte de monopolios extranjeros, demandan el reconocimiento de los derechos nacionales de los pueblos originarios, etc., acciones reprimidas con violencia por los distintos gobiernos. Advertimos que, como parte de la ofensiva anticomunista, se encuentra en curso la criminalización de la protesta popular y de los dirigentes políticos y sociales para atemorizar a las masas y frenar su lucha: Argentina, Chile, Ecuador, Perú viven ese proceso. En otros casos, las clases dominantes apelan a la acción de grupos y aparatos paramilitares que golpean y desaparecen a dirigentes y luchadores populares como ocurre en Colombia, Honduras, México, Brasil en nuestro continente, o en Filipinas y Rusia en otras latitudes.

La burguesía, socialdemócrata o neoliberal, sataniza al combate popular bajo la denominación de acciones terroristas, desestabilizadoras o de sabotaje; quien se levanta en contra del statu quo es motejado de terrorista; en nombre de la paz niega el derecho de los pueblos a la rebelión bajo el pretexto de rechazar la violencia, cuando en realidad la ejercen en todo momento en contra de los pueblos.

Las clases dominantes criollas y el imperialismo son las responsables del hambre, del desempleo, del atraso de los pueblos, de la dependencia extranjera, por eso son nuestros enemigos y blanco de ataque de la revolución. Para enfrentarlos y derrotarlos necesitamos de la más amplia unidad de los trabajadores y pueblos, de los demócratas e izquierdistas, de los revolucionarios y de todas las fuerzas sociales y políticas interesadas en la transformación social, en acabar con la dependencia. La lucha de liberación social y nacional que libramos requiere también de la unidad antiimperialista en un gran frente de los pueblos que, sobre todo, se manifieste en el combate en contra de toda forma de dominación extranjera en la defensa de los principios y derechos soberanos de nuestros países.

Los participantes en este XIV Seminario Internacional reiteramos nuestra vocación internacionalista, nos comprometemos a trabajar por la fraternidad y la solidaridad de los pueblos, a trabajar por llevar a la victoria el triunfo de la revolución en nuestros respectivos países como la mejor contribución a la revolución mundial.

Confluimos en este evento diversas fuerzas políticas que tuvimos la posibilidad de exponer y debatir de manera abierta y franca nuestros puntos de vista, ejercicio de mucho valor que debe reproducirse en nuestros respectivos países. Tenemos muchos puntos por debatir en el futuro, por ello nos convocamos al XV Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina a efectuarse en 2011 en este mismo territorio.

Quito, 16 de julio de 2010

  • Partido Comunista Revolucionario de Argentina
  • Partido Revolucionario (marxista leninista) (República Argentina)
  • Partido Comunista Revolucionario (Brasil)
  • Partido Comunista de Colombia (marxista leninista)
  • Umbrales TV Popular (Chile)
  • Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador
  • Movimiento Popular Democrático (Ecuador)
  • Juventud Revolucionaria del Ecuador
  • Unión General de Trabajadores del Ecuador
  • Confederación Ecuatoriana de Mujeres por el Cambio (Ecuador)
  • Frente Popular (Ecuador)
  • Frente Democrático Revolucionario Nacional de Filipinas
  • Comité Continental de Solidaridad con el Pueblo Haitiano
  • Frente Popular para la Liberación de Haití
  • Partido Comunista de México (marxista leninista)
  • Partido Popular Socialista de MéxicoFrente Popular Revolucionario (México)
  • Partido Marxista Leninista del Perú
  • Partido Proletario del Perú
  • Unión de Mujeres Solidarias (Perú)
  • Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana
  • Movimiento Independencia Unidad y Cambio (República Dominicana)
  • Justicia Global (República Dominicana)
  • Coordinadora Patriótica (República Dominicana)
  • Partido Comunista (Bolchevique) de la Unión Soviética
  • Movimiento Manuelita Sáenz (Sucre – Venezuela)
  • Movimiento Gayones (Venezuela)
  • Asamblea de los Socialistas (Venezuela)
  • Organización de Mujeres Ana Soto (Venezuela)
  • Movimiento de Educación para la Emancipación (Venezuela)
  • Juventud del Consejo Político Obrero (Venezuela)
  • Centro de Formación e Investigación Prof. Franklin Giménez (Venezuela)
  • Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela

Declaración de la Regional Latinoamericana y del Caribe de la CIPOML

agosto 27, 2010 por  
Publicado en: Comunicados

Es falso que la crisis actual del capitalismo-imperialismo sea pasajera y esté en recuperación definitiva, como pregonan los personeros del imperialismo, por el contrario ésta se extiende y profundiza en todas las economías de los países del planeta. Golpea fuertemente el sector productivo, financiero y comercial. Pero, principalmente, atenta contra la vida de los trabajadores de todos los continentes, contra los pueblos y los países dependientes; sus efectos más dramáticos se expresan en decenas de millones de trabajadores despedidos, en la disminución de los salarios y el recorte de los beneficios sociales.

Esta crisis que estallara en el seno del imperialismo norteamericano se extiende por todos los continentes sin que ningún país pueda escapar a ella. Por lo que los grandes capitales y sus gobiernos vienen realizando acciones económicas, políticas, sociales y militares agresivas para que los países dependientes, los pueblos sean quienes las paguen. Fortalecen sus ejércitos invasores y preparan guerras regionales como en Irak y Afganistán, afirman las ocupaciones como la de Palestina a través de Israel.

Sin embargo, en todos los países y de manera particular en Europa, la clase obrera y los pueblos, están dando una importante respuesta con movilizaciones y huelgas generales, que muestran el rechazo y su disposición a la pelea contra las políticas económicas del imperialismo y los gobiernos burgueses. Destaca la lucha de la clase obrera y la juventud en Grecia.

EE.UU. refuerza su papel de país imperialista, busca afirmar sus posiciones y continuar a la hegemonía en América Latina. Frente a la resistencia de los pueblos, a la conquista de importantes espacios democráticos y patrióticos, recrudece su ofensiva política y militar: en la continuación de la aplicación del Plan Colombia impone la instalación de 7 bases militares, moderniza la Cuarta Flota y la reimplanta en las costas de América, instrumenta el Plan Mérida en México, el golpe de Estado en Honduras, la ocupación militar de Haití, incrementa el bloqueo a Cuba, tanto como la ofensiva ideológica y política; impulsa el paramilitarismo, las “operaciones” antidrogas, la militarización de los regímenes, etc.

Busca recuperar el control político y económico de los países y gobiernos democráticos y patrióticos que lo denuncian y lo enfrentan, mediante mecanismos abiertos y encubiertos de intervención y agresión, activa procesos de desestabilización en Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Los países imperialistas de Europa, principalmente, Alemania, Inglaterra y España expanden inversiones directas, créditos y activan el comercio en la región; varios países de América Latina han aprobado y otros discuten tratados de libre comercio con la Unión Europea. Esas relaciones de dependencia económica trascienden a la política.

Desde hace varias décadas el imperialismo japonés extiende sus tentáculos, principalmente financieros y comerciales en la región, constituyéndose en una de las potencias que disputa el dominio de América Latina.

En los últimos años, el imperialismo chino incursiona con fuerza en los distintos países de América Latina, realiza inversiones directas en la minería, el petróleo, las construcciones civiles, etc.; desenvuelve una acometida comercial en todos los países y asume la condición de prestamista frente a los gobiernos. La ofensiva china en la región crece significativamente y disputa espacios a los EE.UU, y demás países imperialistas.

En América latina y el Caribe la crisis, tiene graves repercusiones principalmente, en los países más pobres y dependientes. Sumerge a las economías de las Estados en una drástica reducción de su capacidad productiva, en graves déficits fiscales, en una reducción generalizada de su producto interno bruto (PIB), genera el incremento de la deuda externa, el aumento de los despidos y el desempleo, el crecimiento del subempleo y del sector informal; provoca graves recortes al gasto público, a la seguridad social, y una furiosa embestida contra los conquistas, políticas, económicas, sociales y culturales. Aunque la crisis puede tener algunas oscilaciones, indicios de recuperación, todavía no toca fondo, continúa agudizándose y sus efectos sociales, económicos y políticos inciden en la vida de los países y en el comportamiento de las clases trabajadoras, los pueblos y la juventud del continente.

Desde hace varios años se está produciendo un importante ascenso de la lucha de las masas. Los movimientos populares se reavivan, se extienden y politizan cada vez más. La lucha por la defensa de la soberanía, contra el imperialismo, por la defensa de los recursos naturales, contra el saqueo y su explotación indiscriminada dinamiza a los movimientos sociales. La confrontación a la represión, a la violación de los derechos humanos, a la criminalización de la lucha social, a la militarización y al paramilitarismo, a los golpes de Estado; la lucha por la democracia y las libertades públicas forman parte del accionar de las masas trabajadoras y la juventud; el movimiento sindical enfrenta valerosamente los combates contra los despidos, por el derecho al trabajo, por aumento salarial, por la defensa del derecho de huelga y contratación colectiva, por el derecho a la sindicalización democrática, por la seguridad social y pensión justa; los campesinos irrumpen vigorosos en la lucha por la tierra y sus derechos en todos los países; los pueblos indígenas están de pie, defienden sus derechos y se incorporan a la lucha por el cambio social; las mujeres trabajadoras, los ecologistas suman sus acciones en este proceso emancipador de los trabajadores y los pueblos.

El ascenso de la lucha de las masas confluye con el fracaso y agotamiento de las políticas neoliberales, con el agudizamiento de las contradicciones interburguesas e interimperialistas planteando nuevos escenarios y condiciones que son favorables para el desarrollo de los combates de clase de las masas trabajadoras, de los pueblos y de la juventud, para el trabajo de las organizaciones y partidos de izquierda y revolucionarias.

La lucha reivindicativa de las masas, no sólo ha tenido el sello de la defensa de sus conquistas sino que ha desarrollado un contenido por el cambio. Esta aspiración se profundiza, y se proyecta a la lucha política electoral, expresándose en el voto por los partidos y organizaciones que plantean el cambio, por la propuestas de la izquierda contribuyendo a elegir varios gobiernos democráticos y progresistas, algunos de los cuales mantienen en alto posiciones de defensa de la soberanía, de los derechos de los pueblos y pugnan contra la dominación imperialista y los embates de la reacción interna como los de Venezuela y Bolivia. Por otro lado, la presión del imperialismo y la reacción está provocando que varios de esos gobiernos se entrampen en políticas reformistas y desarrollistas, de conciliación con el imperialismo y las oligarquías; se derechicen, y como consecuencia confronten y repriman al movimiento sindical, a la organización social, a los pueblos indígenas, a las organizaciones de izquierda y las fuerzas revolucionarias, como está ocurriendo en el Ecuador y el gobierno de Correa.

Este proceso social y político, el desenvolvimiento de la lucha de las masas, la incorporación de apreciables sectores de las clases y capas medias está confluyendo en la conformación y desarrollo de una Tendencia de Cambio, Patriótica, Progresista y de Izquierda que gravita en la vida social y política de todos los países, en distinta magnitud y nivel.

Esta Tendencia se expresa en el desarrollo de la conciencia antiimperialista de los trabajadores y los pueblos, en la decisión de luchar por el gobierno, por el cambio social. Al interior de esta Tendencia se expresan vigorosas y en desarrollo las ideas revolucionarias, la decisión de luchar por el derrocamiento del imperialismo, la destrucción del capitalismo y por la construcción del socialismo; en ese cometido nuestros partidos marxista leninistas, junto a otras organizaciones revolucionarios estamos cumpliendo nuestras responsabilidades.

En este nuevo escenario, el desenvolvimiento de la lucha social, la afirmación y crecimiento de las posiciones revolucionarias proletarias, de las fuerzas marxista leninistas se ven enfrentadas a la responsabilidad de desenmascarar y combatir toda suerte de tesis y propuestas de carácter reformista y desviacionista que circulan al interior del movimiento obrero y popular, algunas de las cuales son exhibidas desde los gobiernos; de manera especial, debemos poner atención a las llamadas “revolución ciudadana”, “revolución bolivariana”, a la prédica de la revolución pacífica, de la revolución del “voto”, al “socialismo del siglo XXI”. Estas circunstancias ponen a la orden del día la lucha ideológica y política entre la revolución y el reformismo.

El desarrollo de la Tendencia de Cambio está cambiando la correlación de fuerzas en América Latina, da como resultado la existencia de varios gobiernos democráticos y progresistas al tiempo, que como respuesta del imperialismo y la reacción, erige gobiernos abiertamente pro imperialistas como los de Colombia, México, Perú.

El impulso de la lucha de los trabajadores y los pueblos, las posiciones consecuentes de varios gobiernos, los afanes de renegociar la dependencia de otros están dando lugar al surgimiento de iniciativas políticas anti norteamericanas a nivel de países y gobiernos como el ALBA (Alianza……), la organización de Estados latinoamericanos y del Caribe, excluyendo a EE.UU. y Canadá. Así mismo, la conformación de UNASUR (Unión de Naciones de América del Sur),y la implementación del Banco del Sur, y una moneda virtual, el Sucre, como medio de pago para el comercio entre los países integrantes. Los revolucionarios proletarios apoyamos estas iniciativas, como parte del enfrentamiento a las políticas imperialistas de los EE.UU. al tiempo que advertimos sus límites y laboramos por afirmar la conciencia antiimperialista de los pueblos en su lucha por la liberación social y nacional.

Los marxista leninistas tenemos en cuenta el desarrollo de la lucha social y política, sus avances y conquistas, estamos presentes en todos los espacios; apoyamos decididamente las diversas medidas progresistas y patrióticas al tiempo que alertamos de las ilusiones que pueden despertar entre las masas. Insistimos que el cambio verdadero advendrá como consecuencia del derrocamiento del imperialismo, del enterramiento del capitalismo por medio de la organización de la revolución social, de la conquista del poder por la vía revolucionaria y, con la construcción del socialismo.

En la responsabilidad de organizar la revolución nos corresponde dirigir a la clase obrera y a los pueblos en la lucha contra la crisis y sus efectos. Insistimos, la solución definitiva de la crisis, en beneficio de los trabajadores se producirá solamente con la revolución y socialismo. Cualquiera otra alternativa no significa sino paleativos, propuestas para la recomposición del capitalismo. Esta afirmación, de ninguna manera presupone cruzarse de brazos frente a los efectos de la crisis sobre las masas trabajadoras. Exige ponernos de pie, a la cabeza de la lucha de la clase obrera, de todos los explotados y oprimidos por el capital y el imperialismo para luchar contra los despidos, por el alza de salarios, por el no pago de la deuda externa, contra la política entreguista de los gobiernos; por la construcción de un caudal revolucionario que con la clase obrera a la cabeza, involucre al campesinado, a los pobres, a los pueblos indígenas y a la juventud; por la afirmación de las ideas del cambio, por los ideales de la revolución y el socialismo.

¡Que la crisis la paguen sus responsables, los ricos!

¡Ante la crisis, la única salida es la revolución!

¡Proletarios de todos los países, uníos¡

REGIONAL DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE DE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL DE PARTIDOS Y ORGANIZACIONES MARXISTAS-LENINISTAS

Partido Comunista Revolucionario, de Brasil.

Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista).

Partido Comunista Marxista Leninista de Ecuador.

Partido Comunista de México (marxista-leninista).

Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana.

Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela.

Comunicado de partidos y organizaciones marxista-leninistas europeos reunidos en Junio en París

julio 9, 2010 por  
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En Europa y en el mundo, los trabajadores, los jóvenes, los pueblos, se niegan a pagar la crisis del sistema capitalista

Se prolonga la crisis del sistema capitalista mundial; millones de trabajadores se ven condenados a la miseria, arrojados a la calle. Todas las capas populares, obreros, trabajadores de la ciudad y del campo, pequeños y medios campesinos, artesanos, empleados, activos o en el paro, jóvenes o jubilados… se ven chantajeados por un puñado de ricos, cada día más ricos, por la oligarquía financiera, sus bancos y monopolios. En todos los países capitalistas desarrollados o emergentes, en los países imperialistas y en los países dominados por el imperialismo, la oligarquía quiere hacer pagar su crisis a la clase obrera, a las masas trabajadoras, a las capas populares y a los pueblos: once millones de millonarios en el mundo se enriquecen cada vez más  a costa de millones de mujeres y hombres. Nunca se han producido riquezas tan grandes; jamás tantas personas se han visto privadas de un mínimo vital, jamás se ha visto concentrada tal riqueza en las manos de una clase parasitaria, la burguesa, la de los reaccionarios.

Después de haber exigido a los Estados a su servicio exclusivo que movilizasen miles de millones de dólares, de euros, de yen, para salvar sus bancos e instituciones financieras, esa misma oligarquía financiera exige ahora el pago de las deudas públicas y sus intereses: su  táctica es la de indignarse por el déficit público… que ella misma ha creado.

La política de reducción  del déficit público, un pretexto para imponer los planes de austeridad

El pueblo griego ha sido la primera víctima en Europa de esta ofensiva de gran calado, llevada conjuntamente por la Comisión Europea y FMI, lo que supone un gigantesco plan de austeridad so pretexto de reducir la deuda pública.

En pocas semanas en toda la Unión Europea, los gobiernos de derechas y los gobiernos socioliberales se han lanzado a encarecer las «economías» que quieren imponer en los presupuestos de Estado; son cifras de miles de millones de las que no se libra ningún país. El pretexto es asegurar los mercados financieros y sus «agencias de valoración». El objetivo es realizar otro trasplante de riquezas de gran amplitud, del trabajo hacia el capital, para garantizar los beneficios de los bancos y de los más poderosos monopolios.

El objetivo de esta ofensiva concertada es comprimir los presupuestos sociales, todos los mecanismos sociales conquistados e impuestos por la clase obrera y los pueblos, concretamente después de la Segunda Guerra Mundial.

Las primeras víctimas de estas «redes sociales» son las capas más pobres de la sociedad, las que ya viven en la miseria, la precariedad y el  miedo al mañana. Son esas capas las que soportarán los golpes más duros en los presupuestos sociales. En los países más ricos como Alemania, Francia… millones de hombres y mujeres, jóvenes en busca de empleo, los que sólo encuentran chapuzas como trabajo, los trabajadores pobres, son los amenazados por la más negra miseria, mientras al otro extremo de la sociedad, los ricos brindan con champagne por el crecimiento de sus ingresos.

Los ataques comenzaron mucho antes del estallido de la crisis; las políticas neoliberal y socioliberal habían provocado grandes destrozos, como la privatización de los grandes sectores económicos, iniciar la liquidación de los servicios públicos, de la sanidad, la educación, la protección social, etc. Ahora, la oligarquía aprovecha la crisis para eliminar obstáculos a la libre explotación de la fuerza de trabajo, liquidar los derechos sociales y económicos conquistados por los trabajadores. Trata de incrementar la explotación de los que tienen trabajo, y al mismo tiempo practica el despido en masa, a fin  hacer trabajar más, hasta la extenuación, por salarios cada vez más bajos y por jubilaciones cada vez más pequeñas. Utiliza el ejército de parados como medio de presión para reducir los salarios y empeorar las condiciones de trabajo.

Un objetivo común a los gobiernos de UE para sus planes de austeridad, es el de minar el sistema de jubilación basado en la solidaridad y el reparto. La norma es la de aumentar la edad de trabajo más allá de los 65 años mientras millones de jóvenes no encuentran ocupación. Los bancos y las compañías de seguros se frotan las manos: esperan vender sus sistemas de  jubilación por capitalización a las capas que todavía pueden pagar algo, especulan con el  miedo a la quiebra de los sistemas de jubilación basados en la solidaridad entre generaciones y las cotizaciones sociales.

Para imponer este enorme retroceso social, la oligarquía refuerza los medios de represión, endurece las leyes contra los obreros y trata de fomentar la división entre los trabajadores y los pueblos.

En los momentos más fuertes de la crisis en Grecia, cuando centenares de miles de manifestantes gritaban en las calles de Atenas y las de otras ciudades griegas su rechazo a pagar la crisis del capital, se pudieron oír discursos de responsables políticos que rezumaban odio, discursos ampliamente difundidos por los medios de comunicación, contra los trabajadores y los pueblos del sur de Europa, a los que acusaban de «aprovecharse» de otros países y a los que habría que «castigar». ¡Cuán lejos todo esto de los discursos sobre la armonía europea, sobre la paz y la comprensión que el Euro iba a facilitar!

Los pueblos tienen derecho a salir del Euro y de la UE

Después de varios años de existencia del Euro, los pueblos han «echado cuentas». Esta moneda «única» ha servido esencialmente a las grandes potencias imperialistas dominantes en la UE para reforzar su peso económico y poder político. El Euro ha nivelado a la baja los salarios en la UE. Los «criterios de convergencia» establecidos en el Tratado de Maastricht (Mastrique) son instrumentos de dumping social permanente. Los gobiernos de la UE tratan de imponerlos incluso  a los países que no pertenecen a la Eurozona, como es el caso de Dinamarca, donde mediante referéndum el pueblo se manifestó en contra.

El Euro ha significado un aumento generalizado del precio de los productos de gran consumo, cuyos beneficiarios han sido los grandes monopolios de distribución, de los productos agrícolas, y donde los grandes perjudicados han sido los consumidores de los medios populares, los pequeños y medianos productores agrícolas, los pequeños comerciantes, etc.

El Euro es un mecanismo esencial para la construcción de la Europa que aspira a ser una gran potencia imperialista, una Europa neoliberal que acreciente la explotación de la clase obrera, que participa en el saqueo de las riquezas de África, de América Latina, etc., participa en las guerras y conflictos por el control de las materias primas estratégicas, de las fuentes energéticas y medios de transporte hacia los grandes centros de distribución de los países imperialistas.

El carácter reaccionario de esta construcción europea se confirma: es una «Europa fortificada» que se «protege» contra los inmigrantes expulsados de sus propios países por el hambre y las guerras fomentadas por el imperialismo. Es una Europa de policías que despliega todos los medios, puestos en común, para controlar y reprimir las grandes movilizaciones populares, como en la cumbre celebrada en Estrasburgo, o «sobre el clima» en Copenhague. Además del enorme despliegue policíaco, que se saldó con miles de detenidos, la cumbre de Copenhague ha demostrado hasta qué punto las grandes potencias sólo conciben la protección del medio ambiente como un mercado para sus monopolios.

Estamos junto al pueblo griego y los  de otros países cuando exigen su derecho a salir del Euro y de la UE. Luchamos por desarrollar la solidaridad con todos los pueblos del mundo, sin exclusiones. Tenemos que llevar a cabo luchas comunes con los trabajadores y los pueblos de Europa contra los mecanismos de explotación, contra la competencia entre trabajadores, contra la sumisión de los países «pequeños» a las potencias imperialistas, contra el saqueo organizado de las riquezas de los países dominados. La construcción de la UE y su moneda son los instrumentos de esa política que denunciamos y combatimos.

Impulsar en toda Europa la resistencia contra los planes de austeridad

La resistencia de la clase obrera y de los pueblos contra la agresión del capital ha sido inmediata y se desarrolla por doquier. En diferentes países se han producido varias huelgas generales, jornadas de lucha. Grande es la cólera y la voluntad de luchar para no pagar la crisis del sistema ni las deudas de la oligarquía y sus planes de austeridad.

Esta cólera inquieta grandemente a la burguesía y a los partidos reformistas, que se suman a la política de austeridad y aceptan su aplicación. Hablan de «compartir los sacrificios», empero sólo los aplican a los trabajadores y los pueblos.

Hay que desarrollar esta lucha de resistencia en cada país e internacionalmente. Concretamente en el movimiento  sindical ya hay convocadas citas para el otoño; trabajaremos para dar la mayor resonancia y lograr éxito, para lograr una gran demostración de internacionalismo y de unidad de la clase obrera.

Trabajar por la unidad de la clase obrera es cuestión vital. Es la clase obrera la que produce la plusvalía y la que puede presionar considerablemente al capital. Es ella la columna vertebral del combate contra el capital y por la transformación social. Ha sido la clase obrera la primera que ha resistido masivamente contra los ataques de los patronos, de los gobiernos, de la Comisión de Bruselas, del FMI, etc.

El sindicato es el primer instrumento de resistencia de la clase obrera y de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo. El movimiento sindical ha sido dividido y debilitado por la política de colaboración de clases llevada a cabo en su seno. Mas hoy se desarrolla el sindicalismo de clase en la base mediante luchas concretas, a través de corrientes, de sindicalistas y sindicatos empeñados en la lucha de clases.

Defendemos el sindicalismo de clase, llamamos a los trabajadores a organizarse en los sindicatos, a trabajar por la unidad del movimiento sindical sobre posiciones de clase. Denunciamos y combatimos los intentos por expulsar de los sindicatos a los militantes combativos. Trabajamos para desarrollar la solidaridad internacional, y por  iniciativas sindicales que  refuercen la lucha de los trabajadores en cada país e internacionalmente.

Los trabajadores inmigrantes, con o sin papeles, «legales» o «ilegales», forman parte de la clase obrera en cada país. Los monopolios necesitan esa mano de obra que, privada de sus derechos, es explotada sin piedad. En la feroz competencia que libran los monopolios entre sí, y en los sectores en los que no pueden deslocalizar la producción, esta mano de obra es esencial. En este contexto, la victoriosa huelga llevada a cabo en Francia por los trabajadores sin-papeles para obtener su regularización, reviste gran importancia, que anima a todos los que luchan en ese frente. Esta huelga de más de ocho meses ha estado apoyada por los sindicatos, asociaciones de mujeres, organizaciones democráticas y los partidos de izquierda. Ha demostrado concretamente que los inmigrantes son ante todo trabajadores que forman parte de la clase obrera. Ha logrado un gran movimiento de solidaridad en la opinión pública, verdadero antídoto contra las tentativas de división que la oligarquía y la reacción llevan a cabo. Estos trabajadores y trabajadoras ocuparán su puesto en los combates comunes para no pagar la crisis del sistema

Los trabajadores de la función pública, los funcionarios del Estado, las colectividades territoriales (municipalidades, departamentos, regiones, etc.) están particularmente afectados por los planes de reducción de los presupuestos estatales y de las instituciones públicas y semipúblicas. La supresión de puestos de trabajo se cuenta por miles en todos los países, los salarios son rebajados, como en Grecia, donde el gobierno quiere suprimir dos meses de salario. Al luchar contra las privatizaciones, por sus salarios, por los contratos, los trabajadores de los servicios públicos luchan también por los usuarios de los servicios públicos.

Rechazamos los planes de austeridad, la militarización y las guerras imperialistas

La crisis del sistema capitalista e imperialista mundial, agudiza todas las contradicciones que adquieren de más en más un carácter violento .Para imponer los planes de austeridad, la oligarquía refuerza la represión y su arsenal de criminalización de las luchas obreras y populares.

La competencia exacerbada por el control de los mercados y de las fuentes de materias primas, se traduce ya en conflictos y guerra. La guerra que llevan a cabo las potencias imperialistas con su brazo armado, la OTAN, contra el pueblo de Afganistán, tiene como telón de fondo el control de los futuros gaseoductos y los minerales de su subsuelo.

El dinero no debe ir a la guerra y a la militarización, sino a satisfacer las necesidades sociales, educación, sanidad, la protección social de la gran mayoría. Gritamos: «tropas de la OTAN fuera de Afganistán» y «tropas imperialistas fuera de Iraq».

Queremos manifestar nuestra solidaridad con el pueblo palestino y la población de Gaza, que sufre desde hace meses un bloqueo inhumano organizado por el gobierno reaccionario de Israel. Junto a las fuerzas del mundo, condenamos la criminal política sionista y exigimos el levantamiento inmediato del bloqueo. Al mismo tiempo, denunciamos la complicidad de la UE. Apoyamos el combate del pueblo palestino por el reconocimiento, efectivo, de sus plenos derechos nacionales.

Por una alternativa de ruptura con el sistema capitalista imperialista

Los planes de extrema austeridad golpean a todas las capas de la población. La necesidad de trabajar para unir a todas las capas víctimas de esta política de represión social es de rabiosa actualidad. Trabajamos para construir esta unidad mediante políticas ambiciosas frentistas que se concreten en el rechazo a pagar la crisis del sistema capitalista y su política de austeridad. Son los bancos, los accionistas, la oligarquía, los que deben pagar su crisis; nosotros queremos trabajar con todas las fuerzas políticas y sociales que compartan este objetivo para lograr imponerlo con nuestras movilizaciones cada vez más fuertes.

El alcance de esta crisis es tal, que plantea la urgencia de trabajar en la elaboración y puesta en práctica de políticas de ruptura con el sistema. Política que debe apoyarse en medidas sociales y políticas concretas, a exigir desde ya mismo en la lucha mediante una gran movilización. Estas exigencias deben ser la base de programas de ruptura apoyados por coaliciones de partidos políticos, fuerzas sociales, organizaciones de masas. Utilizaremos todo el espacio político y democrático, incluido el terreno electoral, a fin de hacernos oír y avanzar en nuestras posiciones.

En tanto que partidos y organizaciones de la clase obrera, afirmamos nuestra convicción de que la única salida verdadera, durable y efectiva a la crisis del sistema capitalista imperialista pasa por derribar dicho sistema e instaurar el socialismo. En esa perspectiva se inscribe nuestra lucha.

¡Viva la lucha de clase la obrera, de la juventud y de los pueblos para no pagar la crisis!

¡Es la oligarquía quien debe pagarla!

¡Viva la solidaridad internacional!

París, junio de 2010

Partido Comunista del Trabajo de Dinamarca (APK)

Partido Comunista de los Obreros de Francia (PCOF)

Partido Comunista de España (Marxista-leninista) (PCE M-L)

Plataforma Comunista de Italia (Piattaforma Comunista)

Partido  Comunista Revolucionario de Turquía (TDKP)

Organización para la Reconstrucción del Partido Comunista de Grecia (1918-1955)

Miembros de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML)

Observador: Organización para la Construcción del Partido Comunista de los Trabajadores de Alemania

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Communication

from the Paris June 2010 meeting of the Marxist-Leninist Parties and Organisations

In Europe and in the world, workers, young people refuse to pay for the crisis of the capitalist system

The crisis of the world-wide capitalist system is going on, throwing millions of people in the streets, in misery.

All sections of the people, workers, workers of the cities and countryside, small and medium peasants, craftsmen, employees, active or unemployed, young or retired … are shaken down by a handful of rich, always richer by the financial oligarchy, its banks and monopolies. In all capitalist countries, developed or emerging, in the imperialist countries and in countries dominated by imperialism, the oligarchy wants to charge his attack on the working class, the working masses and people : eleven million millionaires in the world, growing richer on the backs of billions. Never the wealth produced has been so great, never so many women and men have been so deprived of the minimum subsistence, this wealth has never been so concentrated in the hands of a parasitic class, the bourgeoisie, class of shareholders.

After demanding states, devoted to its exclusive service, to mobilize hundreds of billions of dollars, euros, yen … to save its banks and financial institutions, the financial oligarchy now requires the payment of public debts and interests. His motto: “Let’s end the deficits”, it has generated and dug itself.

The policies for the reduction of the public deficit : a pretext for imposing austerity plans

In Europe, the Greek people were the first target of these large scale attacks, jointly conducted by the European Commission and the IMF, which has resulted in mega austerity plan, allegedly to reduce the public debt.

Within weeks, throughout the European Union, the right-wing governments and social liberal governments have competed on an escalation in the amounts of “savings” they want to impose on state budgets, they can be counted in hundreds of billions, sparing no country.

The pretext: to reassure the financial markets and their “rating agencies”.

The goal: make a further wide transfer of wealth, from labor to capital, to guarantee the profits of banks and the the most powerful monopolies.

The social budgets are squeezed, all the social mechanisms conquered and imposed by the working class and peoples, especially since the Second World War, are the target of this concerted offensive.

The first victims of the liquidation of the social “nets”, are the poorest strata of the society, those who were already living in poverty, insecurity and fear of tomorrow. They are also those who will suffer the worst from the cuts in social budgets. In rich countries, like Germany, France … there are millions of men and women, young people seeking employment, youth holding odd jobs, poor workers, who are threatened of falling into the blackest misery. At the other extreme of society, the rich continue to celebrate with champagne the growth of their income.

The attacks began long before this crisis, neoliberal and social-liberal policies had already caused extensive damage, privatizing major economic sectors, undertaking the liquidation of public health services, education, social protection … Today, the oligarchy wants to use the crisis to remove obstacles to the free use of the work force, by liquidating the economic and social rights won by workers. It wants to over-exploit those who have jobs, while massively laying off : to make people work harder, longer, until exhaustion, for ever lower wages, for ever lower pensions. It wants to take advantage of the army of the unemployed to pressure on wages and working conditions.

In these severe austerity plan, the questioning of the retirement system, based on solidarity and the social contribution, is a goal shared by all the EU governments.

Working beyond 65 years has become the norm, while millions of young people do not find work. Banks and insurance companies are rubbing their hands: they hope to sell their pension systems based on capitalisation to the few who can afford it, speculating on the fear of the bankruptcy of pension systems based on solidarity between generations and the social contributions.

To impose these massive cuts in social services, the oligarchy strengthens law enforcement, produces stiffer anti-labor and anti-popular laws and tries to divide the workers and peoples.

At the peak of the crisis in Greece, when hundreds of thousands of demonstrators shouted in the streets of Athens and all Greece cities their refusal to pay the crisis of the capital, we heard speeches of hate in the mouths of politicians (widely reproduced and amplified by the media) against the workers and peoples of southern Europe, accused of trying to “take advantage” of other countries; workers and peoples of southern Europe that should be “punished” …

It is far from the rhetoric of European harmony, peace and understanding that the EU had to promote and that the euro would ease!

People have the right to leave euro and the EU

After several years of the Euro, the people did their maths. This  “unique”  currency  has primarily served the dominant imperialist powers in the EU, to strengthen their economic and political power.

The euro has accelerated the race to minimum wages within the EU. The “convergence criteria” of the Maastricht Treaty are an instrument of permanent social dumping. The EU governments are trying to impose them to countries, including non-Eurozone countries such as Denmark, where the people voted against Euro through a referendum.

The Euro has meant an increase of the prices, whose recipients have been the great monopolies of distribution, agro-business, at the expense of popular consumers, small and medium agricultural producers, small traders …

The euro is an essential mechanism for building a Europe that aspires to become a major imperialist power, a neoliberal Europe who exploits the working class and participates to plundering the wealth of Africa, Latin America, etc…  participates to wars and conflicts over strategic raw materials, energy sources and their means of communication and transport to the major production centers in the imperialist countries.

The reactionary nature of this European project gets more and more visible : Fortress-Europe  protects itself against migrants expelled from their country by famine and wars fomented by imperialism. The Europe of police, implements common police forces to monitor and suppress large popular mobilizations, such as during the NATO Summit in Strasbourg or the summit “on climate” in Copenhagen.

Besides the huge deployment of police that has resulted in thousands of arrests, the Copenhagen Summit has also shown that the great powers are only concerned by their interests and that they can only conceive environment preservation issues  as a market for their monopolies.

We stand with the people of Greece and other countries where they claim the right to leave the euro and the EU.

We support the development of solidarity with all peoples of the world. We have common struggles to carry with workers and peoples of Europe, against the mechanisms of exploitation, promoting competition between workers, submission of “small” countries to the imperialist powers, of political domination, the mechanisms that organize the pillaging of the dominated countries. The construction of Europe, the EU and its currency are instruments of these policies that we denounce and fight.

Widening resistance to austerity plans across Europe

The resistance of the working class and peoples to the capital’s attacks was immediate and it grew everywhere. Several days of strike, several general strikes took place in different countries. The anger and the desire to fight to deny the payment of the system’s crisis, the debts of the oligarchy and its austerity plans, are great.

That anger alarmed the bourgeoisie and reformist parties who rallied to austerity policies and agreed to implement them. They talk about “shared sacrifice”, but only to impose them to workers and peoples.

This resistance must develop and grow, in each country but also internationally. Social rendez-vous, including the labor movement, have already been taken for next fall: we will work to give them the maximum extent and success, to build a strong expression of internationalism and unity of the working class.

Working for the unity of the working class is a vital necessity. The working class produces surplus value and is the one who can exert considerable pressure on the Capital. It is the spine of the struggle against capitalism, for social transformation. In all EU countries, it is the working class that has stood first and massively against the attacks of bosses, governments, the Brussels Commission, IMF, etc.

The first instrument of resistance of the working class and the working masses in cities and countryside are the trade-unions. The labor movement has been divided and weakened by the policies of class collaboration that have been developed within it. But today, currents, trade unionists, labor unions are developing the class struggle at the base of concrete struggles.

We defend the class struggle unionism and we urge workers to organize in unions, to work for unity within the union movement on positions based on class struggle. We denounce and repudiate the attempts of exclusion of combative trade union activists. We are working to develop international solidarity for union initiatives that strengthen the struggle of workers in each country and internationally.

Migrant workers, with or without papers, “legal” or “illegal” are part of the working class in each country. It is a workforce needed by monopolies because of their lack of rights, endlessly exploitable. In the stiff competition between monopolies and in sector where the production cannot be delocalized, this workforce is essential. In this context, the successful strike in France led by undocumented workers for their regularization is of great importance and is an encouragement to all those who fight on this front. The strike, that lasted more than eight months, has been supported by trade unions, women’s organizations, democratic organizations and by all parties of the left. It has demonstrated concretely that immigrants, men and women, are primarily workers, part of the working class. It generated a great movement of solidarity in the public opinion, a real antidote to the division attempts the oligarchy and the reaction won’t cease to develop. These workers, men and women will take their place in the overall battle for refusing to pay for the crisis of the system.

Workers in the public services, state offices and local authorities (municipalities, departments, regions …) are particularly affected by the planned cuts in state budgets and all public and semi-public institutions. Tens of thousands of jobs are cut, wages are reduced in all countries, as in Greece, where the Socialist government wants to remove two months of salary. By fighting against privatization, for their wages, for jobs, public services workers are also fighting for popular users of public services. Together they struggle to oppose to policies of dismantling public services.

Let us refuse the austerity plans, the militarization and imperialist wars

The crisis of the capitalist system and imperialist world is exacerbating all the contradictions, which become increasingly violent. To impose severe austerity plans, the oligarchy strengthens its arsenal of repression and criminalization of workers’ struggles and popular struggles.

The hard competition for control of markets and sources of raw materials is already reflected in conflicts and wars. The dirty war lead by the imperialist powers and their military wing NATO against the people of Afghanistan, also has as a background motivation the control of future gaspipes and minerals contained in his soil.

Therefore, we say “we will not pay for your crisis, we will not pay your wars.”

We say that money should not go to war and militarization, but to the satisfaction of social needs, education, health, social protection for the greatest number.

We say “NATO troops out of Afghanistan” and “imperialist troops out of Iraq”.

We also express our solidarity with the Palestinian people and the population of Gaza, subject for months to an inhuman blockade organized by the reactionary government of Israel. With the progressive forces in the world, we condemn the criminal Zionist policy and demand the immediate withdraw of the blockade. We denounce the complicity of UE and support the struggle of the Palestinian people for the recognition of their national rights.

For an alternative to break with the imperialist capitalist system

The severe austerity plans affect all the layers of the population. The need to work to the union of all the categories victims of these policies of social regression is more timely than ever. We are working to build this unity, through ambitious front policies, which incarnate the refusal to pay the crisis of the capitalist system, the refusal of austerity policies. We say that banks, shareholders, oligarchs have to pay for their crisis and we want to work with all forces, political and social, that share this objective, to enforce it effectively, through always stronger mobilizations.

The depth of this crisis poses acutely the need to work on the development and implementation of policies to break with the system. These policies must rely on social measures and concrete policies, to be imposed immediately, in and through the struggle and the mobilization of the masses. These social requirements must be the bases of programs breaking with the system and brought by coalitions of political parties, social forces, mass organizations … We use all political and democratic spaces, including the electoral arena, to make us heard by the greatest number and win the masses to our positions.

As parties and organizations claiming themselves from the working class, we affirm our conviction that the only effective and long-lasting way out of the imperialist capitalist system crisis goes through his overthrow and the establishment of socialism. All our struggles are in this perspective.

Hail the struggle of the working class, youth and people to refuse to pay for the crisis!

It’s the oligarchy to pay its crisis!

Hail international solidarity!

Paris, June 2010

Workers’ Communist Party of Denmark (APK)

Communist Marxist Leninist Party of Spain (PCE m-l)

Workers’ Communist Party of France (PCOF)

Revolutionary Communist Party of Turkey (TDKP)

Organization for the reconstruction of the Communist Party of Greece (1918-1955)

Communist Platform of Italy (Piattaforma Comunista)

Members of the International Conference of Marxist Leninist Parties and Organisations (CIPOML)

Observer: Organization for the Construction of a Workers Communist Party of Germany

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Communiqué

des Partis et Organisations Marxistes Léninistes réunis en juin à Paris

En Europe et dans le monde, les travailleurs, les jeunes, les peuples refusent de payer la crise du système capitaliste

La crise du système capitaliste mondial se prolonge, jetant des millions de travailleurs à la rue, dans la misère. Toutes les couches du peuple, ouvriers, travailleurs et travailleuses des villes et de la campagne, paysans petits et moyens, artisans, employé (e)s, actifs ou chômeurs, jeunes ou retraités… sont rackettés par une poignée de riches, toujours plus riches, par l’oligarchie financière, ses banques et ses monopoles. Dans tous les pays capitalistes, développés ou émergents, dans les pays impérialistes et dans les pays dominés par l’impérialisme, l’oligarchie veut faire payer sa crise à la classe ouvrière, aux masses travailleuses, aux couches populaires et aux peuples : onze millions de millionnaires dans le monde s’enrichissent toujours plus sur le dos des milliards. Jamais les richesses produites n’ont été aussi grandes ; jamais autant de femmes et d’hommes n’ont été privés du minimum vital, jamais cette richesse n’a été aussi concentrée entre les mains d’une classe parasite, la classe bourgeoise, la classe des actionnaires.

Après avoir exigé des Etats à son service exclusif, qu’ils mobilisent des centaines de milliards de dollars, d’euros, de yen… pour sauver ses banques et ses institutions financières, l’oligarchie financière exige maintenant le paiement des dettes publiques et de leurs intérêts. Son mot d’ordre : haro sur les déficits publics, qu’elle a elle-même creusés.

Les politiques de réduction des déficits publics : un prétexte pour imposer des plans d’austérité

En Europe, c’est le peuple grec qui a été la première cible de cette offensive de très grande ampleur, menée conjointement par la commission européenne et le FMI, qui s’est traduite par un méga plan d’austérité, au prétexte de réduire la dette publique.

En quelques semaines, dans toute l’Union européenne, les gouvernements de droite et les gouvernements sociaux libéraux se sont lancés dans une surenchère dans les montants des « économies » qu’ils veulent imposer aux budgets des Etats ; elles se chiffrent en centaines de milliards et n’épargnent aucun pays.

Le prétexte : rassurer les marchés financiers et leurs « agences de notation ».

Le but : opérer un nouveau transfert de richesses de très grande ampleur, du travail vers le capital, pour garantir les profits des banques, des monopoles les plus puissants.

Ce sont les budgets sociaux qui sont pressurés, ce sont tous les mécanismes sociaux conquis et imposés par la classe ouvrière et les peuples, notamment depuis la deuxième guerre mondiale, qui sont la cible de cette offensive concertée.

Les premières victimes de la liquidation des « filets sociaux », qui ont été mis en place, ce sont les couches les plus pauvres de la société, celles qui vivaient déjà dans la misère, la précarité et la peur du lendemain. Ce sont elles qui vont subir le plus durement les coupes dans les budgets sociaux. Dans les pays les plus riches, comme l’Allemagne, la France… ce sont des millions d’hommes et de femmes, de jeunes à la recherche d’un emploi, des jeunes abonnés aux petits boulots, de travailleurs pauvres, qui sont menacés de sombrer dans la misère la plus noire. A l’autre bout de la société, les riches continuent à sabler au champagne le gonflement de leurs revenus.

Les attaques avaient commencé bien avant cette crise ; les politiques néolibérales et social-libérales avaient déjà causé de lourds dégâts, en privatisant de grands secteurs économiques, en entreprenant la liquidation des services publics de la santé, de l’éducation, de la protection sociale… Aujourd’hui, l’oligarchie veut profiter de la crise pour lever les obstacles à la libre exploitation de la force de travail, en liquidant les droits sociaux et économiques conquis par les travailleurs. Elle veut pouvoir surexploiter ceux qui ont du travail, tout en licenciant en masse ; pour faire travailler plus, plus longtemps, jusqu’à l’épuisement, pour des salaires toujours plus bas, pour des retraites toujours plus faibles. Elle veut tirer partie de l’armée des chômeurs pour faire pression à la baisse sur les salaires et les conditions de travail.

Dans ces plans de méga austérité, la remise en cause des systèmes des retraites basées sur la solidarité et la répartition est un objectif commun aux gouvernements de l’UE.

Faire travailler au-delà de 65 ans est devenue la norme, alors que des millions de jeunes ne trouvent pas de travail. Les banques et les assurances se frottent les mains : elles espèrent pouvoir vendre leurs systèmes de retraites par capitalisation aux couches qui peuvent encore payer un peu, en spéculant sur la peur de la faillite des systèmes de retraites basés sur la solidarité entre générations et sur les cotisations sociales.

Pour imposer ce recul social de grande ampleur, l’oligarchie renforce les organes de répression, durcit les lois anti-ouvrières et antipopulaires et essaie de diviser les travailleurs et les peuples.

Au plus fort de la crise en Grèce, au moment où des centaines de milliers de manifestants criaient dans les rues d’Athènes et de toutes les villes de Grèce leur refus de payer la crise du capital, on a entendu des discours de haine, de la bouche de responsables politiques et largement repris et amplifiés par les médias, contre les travailleurs et les peuples du sud de l’Europe, accusés de vouloir « profiter » des autres pays, des travailleurs et des peuples du sud de l’Europe qu’il fallait « punir » …

On est loin des discours sur l’harmonie européenne, sur la paix et l’entente que l’UE devait faire régner et que l’euro devait faciliter !

Les peuples ont le droit de sortir de l’Euro et de l’UE

Au bout de plusieurs années d’existence de l’Euro, les peuples ont fait leurs comptes. Cette monnaie « unique » a essentiellement servi aux grandes puissances impérialistes dominantes dans l’UE, à renforcer leur poids économique et leur pouvoir politique.

L’euro a accéléré le nivellement vers le bas des salaires au sein de l’UE. Les « critères de convergence » du traité de Maastricht sont un instrument de ce dumping social permanent. Les gouvernements de l’UE cherchent à les imposer  y compris à des Pays non membres de l’Eurozone, comme le Danemark, où le peuple s’est prononcé contre par référendum.

L’Euro a signifié une hausse générale des prix des produits de grande consommation, dont les bénéficiaires ont été notamment les grands monopoles de la distribution, de l’agro business, et dont les grands perdants ont été les consommateurs des milieux populaires, les petits et moyens producteurs agricoles, les petits commerçants…

L’Euro est un mécanisme essentiel de la construction d’une Europe qui aspire à devenir une grande puissance impérialiste, une Europe néolibérale qui surexploite la classe ouvrière et qui participe au pillage des richesses de l’Afrique, de l’Amérique latine, etc. et qui participe aux guerres et aux conflits pour le contrôle des matières premières stratégiques, des sources d’énergie et de leurs moyens d’acheminement vers les grands centres de production des pays impérialistes.

Le caractère réactionnaire de cette construction européenne ne cesse de s’affirmer : l’Europe-forteresse se « protège » des migrants chassés de leurs pays par la famine et les guerres fomentées par l’impérialisme. L’Europe des polices déploie ses moyens mis en commun pour surveiller et réprimer les grandes mobilisations populaires, comme lors du Sommet de l’Otan à Strasbourg ou le sommet « sur le climat » à Copenhague.

Outre l’immense déploiement policier qu’il a occasionné, avec des milliers d’arrestations, le sommet de Copenhague a aussi montré à quel point les grandes puissances ne se préoccupent que de leurs intérêts et qu’elles ne conçoivent les questions de préservation de l’environnement que comme un marché pour leurs monopoles.

Nous sommes aux côtés du peuple grec et d’autres pays quand ils réclament le droit à sortir de l’euro et de l’UE.

Nous sommes pour le développement de la solidarité avec tous les peuples du monde, sans exclusive. Nous avons des combats communs à mener avec les travailleurs et les peuples d’Europe, contre les mécanismes d’exploitation, de mise en concurrence des travailleurs, de soumission des « petits » pays aux puissances impérialistes, de domination politique, contre les mécanismes qui organisent le pillage des richesses des pays dominés. La construction européenne, l’UE et « sa » monnaie sont des instruments de ces politiques que nous dénonçons et combattons.

Faire grandir les résistances aux plans d’austérité, partout en Europe

La résistance de la classe ouvrière et des peuples à l’agression du capital a été immédiate et elle s’est développée partout. Plusieurs journées de grève, plusieurs grèves générales, ont eu lieu dans les différents pays. La colère et la volonté de se battre pour refuser de payer la crise du système, les dettes de l’oligarchie et ses plans d’austérité, sont grandes.

Cette colère inquiète au plus haut point la bourgeoisie et les partis réformistes ralliés aux politiques d’austérité et qui acceptent de les mettre en œuvre. Ils parlent de « partager les sacrifices », mais ne les imposent qu’aux travailleurs et aux peuples.

Cette résistance doit se développer et s’amplifier, à la fois dans chacun des pays, mais aussi au plan international. Des rendez-vous, notamment pour le mouvement syndical, sont déjà lancés à l’automne : nous allons travailler à leur donner le maximum d’ampleur et de succès, pour en faire une expression forte de l’internationalisme et d’unité de la classe ouvrière.

Travailler à l’unité de la classe ouvrière est une nécessité vitale. C’est elle qui produit la plus-value et c’est elle qui peut exercer une pression considérable sur le Capital. Elle est la colonne vertébrale des combats contre le capital, pour la transformation sociale. Dans tous les pays de l’UE, c’est la classe ouvrière qui a résisté en premier et massivement, aux attaques des patrons, des gouvernements, de la Commission de Bruxelles, du FMI, etc.

Le premier instrument de résistance de la classe ouvrière et des masses travailleuses des villes et des campagnes, c’est le syndicat. Le mouvement syndical a été divisé et affaibli par les politiques de collaboration de classe qui ont été développées en son sein. Mais aujourd’hui, des courants, des syndicalistes, des syndicats développent le syndicalisme de lutte de classe, à la base, dans les luttes concrètes.

Nous défendons le syndicalisme de lutte de classe et nous appelons les travailleurs à s’organiser dans les syndicats, à travailler à l’unité du mouvement syndical sur des positions de lutte de classe. Nous dénonçons et combattons les tentatives d’exclusion des syndicats des militants combattifs. Nous travaillons à développer la solidarité internationale, pour des initiatives syndicales qui renforcent la lutte des travailleurs dans chaque pays et au plan international.

Les travailleurs immigrés, avec ou sans-papiers, « légaux » ou « illégaux » font partie de la classe ouvrière dans chaque pays. C’est une main d’œuvre dont les monopoles ont besoin, car privée de droits, elle est exploitable à merci. Dans la concurrence exacerbée que se livrent les monopoles et dans les secteurs où ils ne peuvent pas délocaliser la production, cette main d’œuvre est essentielle. Dans ce contexte, la grève victorieuse menée en France par des travailleurs et des travailleuses sans-papiers pour leur régularisation, revêt une grande importance et est un encouragement pour tous ceux et celles qui se battent sur ce front. Cette grève de plus de huit mois a été soutenue par les syndicats, des associations de femmes, des organisations démocratiques et par l’ensemble des partis de la gauche. Elle a fait la démonstration concrète que les immigrés sont avant tout des travailleurs et des travailleuses, faisant parti de la classe ouvrière. Elle a suscité un grand mouvement de solidarité dans l’opinion publique, véritable antidote aux tentatives de division que l’oligarchie et la réaction ne cessent de développer. Ces travailleurs et ces travailleuses vont prendre toute leur place dans les combats d’ensemble pour refuser de payer la crise du système.

Les travailleurs de la fonction publique, les fonctionnaires d’Etat et des collectivités territoriales (municipalités, départements, régions…), sont particulièrement visés par les plans de réductions des budgets des Etats et de toutes les institutions publiques et semi-publiques. Les suppressions de postes se comptent par dizaines de milliers dans tous les pays, les salaires sont amputés, comme en Grèce, où le gouvernement socialiste veut supprimer deux mois de salaires. En se battant contre les privatisations, pour leurs salaires, pour des embauches, les travailleurs des services publics se battent aussi pour les usagers des milieux populaires. C’est ensemble qu’ils doivent lutter pour s’opposer aux politiques de démantèlement des services publics.

Refusons les plans d’austérité, la militarisation et les guerres impérialistes

La crise du système capitaliste et impérialiste mondial exacerbe toutes les contradictions, qui prennent un caractère toujours plus violent. Pour imposer les plans de méga austérité, l’oligarchie renforce la répression et son arsenal de criminalisation des luttes ouvrières et populaires.

La concurrence exacerbée pour le contrôle des marchés et des sources de matières premières se traduit déjà par des conflits et des guerres. La sale guerre que mènent les puissances impérialistes et leur bras armé, l’Otan, contre le peuple d’Afghanistan, a aussi comme toile de fond le contrôle des futurs gazoducs et des minerais contenus dans son sous-sol.

C’est pourquoi, nous disons « nous ne paierons pas votre crise, nous en paierons pas vos guerres ».

Nous disons que l’argent ne doit pas aller à la guerre et à la militarisation, mais à la satisfaction des besoins sociaux, à l’éducation, à la santé, à la protection sociale, pour le plus grand nombre.

Nous disons « troupes de l’Otan, hors d’Afghanistan » et « troupes impérialistes, hors d’Irak ».

Nous tenons aussi à exprimer notre solidarité avec le peuple palestinien et avec la population de Gaza, soumise depuis des mois à un blocus inhumain, organisé par le gouvernement réactionnaire israélien. Avec les forces progressistes dans le monde entier, nous condamnons la politique sioniste criminelle et exigeons la levée immédiate de ce blocus. Nous dénonçons la complicité de l’UE. Nous soutenons le combat du peuple palestinien pour la reconnaissance effective de ses droits nationaux.

Pour une alternative de rupture avec le système capitaliste impérialiste

Les plans de méga austérité touchent toutes les couches de la population. La nécessité de travailler à l’union de toutes les couches victimes de cette politique de régression sociale est plus actuelle que jamais. Nous travaillons à construire cette unité, à travers des politiques ambitieuses de front, qui concrétisent le refus de payer la crise du système capitaliste, le refus des politiques d’austérité. Nous disons que c’est aux banques, aux actionnaires, à l’oligarchie de payer leur crise et nous voulons travailler avec toutes les forces, politiques et sociales, qui partagent cet objectif, pour l’imposer concrètement, à travers des mobilisations toujours plus fortes.

La profondeur de cette crise pose avec acuité la nécessité de travailler à l’élaboration et la mise en œuvre de politiques de rupture avec le système. Elles doivent s’appuyer sur des mesures sociales et politiques concrètes, à imposer dès maintenant, dans et par la lutte et la mobilisation du plus grand nombre. Ces exigences doivent être la base de programmes de rupture portés par des coalitions de partis politiques, de forces sociales, d’organisations de masse… Nous utilisons tous les espaces politiques et démocratiques, y compris le terrain électoral, pour nous faire entendre du plus grand nombre et gagner à nos positions.

En tant que partis et organisations qui se revendiquent de la classe ouvrière, nous affirmons notre conviction que la seule issue véritable, durable et effective à la crise du système capitaliste impérialiste, passe par son renversement et l’instauration du socialisme. Tout notre combat s’inscrit dans cette perspective.

Vive la lutte de la classe ouvrière, de la jeunesse et des peuples pour refuser de payer la crise!

C’est à l’oligarchie de payer sa crise !

Vive la solidarité internationale !

Paris, juin 2010

Parti Communiste des Ouvriers du Danemark – APK

Parti Communiste d’Espagne (Marxiste-Léniniste) – PCE (M-L)

Parti Communiste des Ouvriers de France – PCOF

Parti Communiste Révolutionnaire de la Turquie – TDKP

Organisation pour la reconstruction du Parti Communiste de Grèce (1918-1955)

Plate – Forme Communiste d’Italie

Membres de la Conférence Internationales des Partis et Organisations Marxistes Léninistes (CIPOML)

Organisation pour la Construction d’un Parti Communiste Ouvrier d’Allemagne (Observateur)

ECUADOR: Editorial del Semanario En Marcha #1491

junio 10, 2010 por  
Publicado en: Internacional

Para el Presidente Rafael Correa la aprobación de la Ley de Aguas no es una prioridad y por lo tanto la Asamblea debería abandonar su discusión; algo similar piensa respecto de la Ley de Comunicación. Ahora dice que es un tema de segunda importancia cuando meses atrás aparecía como fundamental. Seguramente opina lo mismo respecto de otras leyes que esperan en los archivos de la Asamblea y sobre las que importantes organizaciones populares tienen duras críticas.

Cuando el Presidente piensa así demuestra que poco le importa el constitucionalismo que tanto dice defender. O para usar una frase muy popular, se limpia con lo aprobado en Montecristi. La Constitución sancionada por el pueblo en referéndum obliga a la Asamblea la aprobación, en un tiempo determinado que ya se cumplió, de un número determinado de leyes entre las que se encuentran las antes señaladas, así como las de educación, de la defensoría pública, la que regula el funcionamiento de la Corte Constitucional, entre otras.

El apego que Correa dice mantener a las normas jurídicas se manifiesta de manera particular cuando las puede utilizar como instrumento de represión en contra de la protesta popular y los dirigentes sindicales, indígenas, estudiantiles, del magisterio, etc. Los juicios a dirigentes populares son varios y las acusaciones de terrorismo y sabotaje se están convirtiendo en algo común en la vida política del país. Correa cree tener el derecho de violar la Constitución cuando le parece, y para ello cuenta con un grupo de alza manos en la Asamblea.

Ese comportamiento es una de las tantas muestras del abandono del Presidente y PAIS al proyecto político por el que votó el pueblo. Como lo es también el acercamiento que opera con los denominados sectores “productivos”, es decir los empresarios organizados en las distintas cámaras. Hace pocos días, cuando el gobierno presentó la Agenda Productiva, Correa los convocó a trabajar juntos por el desarrollo. Pero a los maestros, a los indígenas, a los estudiantes los calumnia, los combate, los sataniza.

El gobierno tiende puentes internos con los empresarios, pero lo hace también con el imperialismo y recibe a Hillary Clinton, representante de un Estado que ha sembrado de sangre los territorios en los que sus tropas han pisado suelo. Por la presión popular Correa no ratificó el “convenio” de la base de Manta con los gringos, ahora abre sus brazos a una representante del guerrerismo yanqui.

Dime con quién andas y te diré quién eres, dice nuestro pueblo.

¡Contra la barbarie del Estado fascista de Israel! ¡Solidaridad con el pueblo palestino!

junio 3, 2010 por  
Publicado en: Comunicados


CONFERENCIA INTERNACIONAL DE PARTIDOS Y ORGANIZACIONES MARXISTA – LENINISTAS (CIPOML).

La brutal agresión llevada a cabo por el, ejército nazisionista contra la llamada «flota de la libertad», merece la condena y repulsa sin paliativos, la denuncia y rechazo general. El Estado de Israel que lleva a cabo un genocidio sistematizado de la población palestina, ante el silencio cómplice de las mal llamadas democracias, somete a la hambruna a la población de Gaza y evita que llegue a esa sufrida población (más de un millón y medio de habitantes en una franja de 40 kilómetros de largo por 6 de ancho)cualquier tipo de ayuda humanitaria, alimentos, medicamentos, material para reconbstruir las destruidas viviendas por los bombardeos Israelíes, material escolar, etc., etc.

La «flota de la libertad» transportaba toneladas de ayuda, mas el Estado de Israel lo ha impedido por la bestial fuerza de sus tropas. Ese Estado, no respeta ninguna de las resoluciones de la ONU, ningún convenio internacional, no tiene más razón que su fuerza bruta y el apoyo incondicional del imperialismo estadounidense y otros.

El buque «Mavi Marmara» de nacionalidad y bandera turca fue atacado por lanchas rápidas militares, por comandos especiales transportados en helicópteros que dispararon contra las personas de diferentes nacionalidades que trataban de portar ayuda al pueblo palestino. Una operación militar contra civiles desarmados, soldados entrenados para matar contra gente que lucha con la palabra y la solidaridad, por la paz y la justicia. El Gobierno de Tel Aviv con total impudicia declara que sus soldados «han actuado en legítima defensa» contra las armas de los activista civiles. Las armas confiscadas: destornilladores, alguna navaja multiuso, herramientas propias de un barco, martillos, un par de radiales,… La acción fue llevada a cabo en aguas internacionales, es decir, fue un acto de piratería pura y simple con total desprecio de las leyes internacionales. Pero la OTAN, a la que pertenece Turquía, apenas ha pronunciado unas palabras «lamentado el incidente», al igual que la ONU donde los Estados Unidos han vetado una condena explícita del Consejo de Seguridad contra Israel. Una vez más, el imperialismo estadounidense impide la condena de ese Estado fascista, del que Washington es el principal valedor y protector.

La indignación de los pueblos del mundo estalla en múltiples manifestaciones en las principales ciudades, particularmente europeas, en Francia, Italia, España, Alemania, Bélgica, Portugal…y con particular combatividad en Turquía. Frente a esta indignación popular, la tibieza hipócrita de los gobiernos, que « condenan y piden explicaciones» sin más, cuando el Estado sionista, por su actividad criminal, debería ser expulsado de los organismos internaciones, y cancelados los acuerdos preferenciales con la Unión Europea.

Aún hoy 2 de junio, no se sabe exactamente cuántos muertos (asesinados) ha habido en la operación, ni el número de heridos. Con el mayor cinismo, el embajador israelí en España, declaró antes los medios públicos, además de la cantinela sobre la legítima defensa, que sólo ha habido una decena de muertos entre las más de setecientas personas que iban a bordo, lo cual «es una proporción muy baja».

El presidente Obama, ese «demócrata» que hace sonar tambores de guerra contra Irán, Corea del Norte, que mantiene el criminal embargo contra Cuba, que continúa la agresión contra Afganistán, e Iraq, se ha limitado a lamentar lo sucedido, sin más.

La pasividad ante las continuas agresiones y crímenes del Estado de Israel ha gozado hasta ahora de total impunidad. Es hora de acabar con esa situación. Ese Estado fascista, reaccionario, racista, ha de ser condenado y combatido. El pueblo, palestino tiene derecho a construir su propio Estado, en fronteras seguras, recuperar los territorios ocupados, por los sionistas, a ser resar5cido por todas las barbaridades de todo tipo que sufren.

Hay que incrementar la solidaridad con el pueblo palestino, y al mismo tiempo, denunciar y combatir al sionismo y a todos los que le protegen. Israel cuenta con el cuarto ejército más poderoso del mundo, tiene un arsenal atómico y de armas de destrucción masiva que es un verdadero polvorín, no sólo para el Próximo Oriente.

La Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas, manifiesta su total solidaridad con el pueblo palestino y su justa lucha, que ha de manifestarse en acciones concretas. Nuestra solidaridad con las víctimas de la piratería israelí.

¡Viva la lucha del pueblo palestino! Contra el imperialismo y la reacción, lucha sin cuartel!

2 de Junio de 2006

Ya Disponible el Nº35 de Octubre

abril 20, 2010 por  
Publicado en: Prensa de la CIPOML

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21 de Enero de 1921: Nace el Partido Comunista de Italia

enero 21, 2010 por  
Publicado en: Comunicados, Cultura

Han transcurrido 89 años desde aquel 21 de enero de 1921 cuando en Livorno los comunistas y elementos de vanguardia de la clase obrera italiana fundaron el Partido Comunista de Italia, Sección de la Internacional Comunista.

La fundación del Partido Comunista tiene lugar en una situación revolucionaria creada en Europa durante la Primera Guerra Mundial y la revolución proletaria en Rusia que en Italia fue el origen, durante el bienio 1919-20 de una serie de tenaces luchas obreras y populares que culminaron en la ocupación de fábricas: una situación que todavía hoy tienen la mejor descripción en páginas escritas cinco años después por Antonio Gramsci en el diario del Partido «l’Unità»

« La ocupación de las fábricas no ha sido olvidada por las masas. […]Ello fue la prueba general de la clase revolucionaria.[…] Si el movimiento fracasó, no se puede echar la culpa a la clase obrera en tanto que tal, sino al partido socialista que no cumplió con sus deberes, que era incapaz, inepto, que iba a la cola de la clase obrera en vez de ir a la cabeza.[…] Los obreros que ocuparon las fábricas estuvieron, en tanto que clase, a la altura de sus tareas y funciones. […] NO se ocuparon los ferrocarriles ni la flota. […] No fueron ocupados los bancos ni los centros comerciales. No pudieron resolver los grandes problemas nacionales e internacionales, porque no conquistaron el Poder de Estado. Esos problemas deberían haber sido afrontados por el Partido socialista y los sindicatos, que en vez de ello capitularon vergonzosamente so pretexto de la inmadurez de las masas; la realidad es que eran los dirigentes los inmaduros e incapaces, no la clase. Eso llevó a la ruptura de Livorno y a la creación de un nuevo partido, el Partido Comunista.» («l’Unità», 1 de Octubre de 1926)

«El proletariado era lo bastante fuerte en 1910-1920, como para someterse pasivamente a la opresión capitalista. Mas su fuerza organizada era titubeante, debilitada interiormente porque el Partido socialista era una amalgama de al menos tres partidos» (l’Unità, 26 de septiembre de 1926)

Esto no es una reflexión de ayer. Es algo que atañe directamente a la clase obrera italiana de hoy, de la que una parte continúa a identificarse política y organizativamente con los partidos de Rifondazione Comunista y del P de CI, la proyectada Federación no es más que una confusa amalgama de posiciones ideológicas y políticas que no tiene nada que ver con el marxismo revolucionario, con el leninismo, va del más clásico reformismo de la socialdemocracia de derecha al maximalismo centrista típico de la socialdemocracia de «izquierda» europea. Este último siembra hoy las peores ilusiones: lucha de clases, sí, incluso dura si es necesario, pero ninguna perspectiva de ruptura revolucionaria con el sistema institucional del Estado burgués y con su falsa democracia parlamentaria que según el centralismo maximalista es el terreno en el que se logrará la emancipación de la clase obrera.

El Gramsci de ayer es más actual que nunca:

«¿Qué quiere hacer el maximalismo con este incómodo viraje? O aquí o allá; o con la socialdemocracia o con el comunismo. […] Desde que existe la socialdemocracia es natural e inevitable que a través de sus variopintos agentes introduzca continuamente en la clase obrera su propia ideología y contamine y desvíe la ideología proletaria.. La escisión clara y resuelta de esa ideología es inevitable y absolutamente necesaria. Primero dividirse, es decir, separar la ideología revolucionaria de la ideología burguesa (la socialdemocracia de cualquier tipo); luego unirse, o sea, unificar a la clase obrera en torno a la ideología revolucionaria» («l’Unitá», 9 de enero de 1926)

En los años 20 del pasado siglo, los partidos comunistas nacieron en clara ruptura con el revisionismo de aquel período histórico; Antonio Gramsci sintetizó eficazmente la lucha del marxismo revolucionario:

«Primera fase. Socialismo utópico, con la impronta nacional de cada país, que manifiesta la revuelta instintiva de las primeras organizaciones proletarias. […]Segunda fase. Socialismo proletario de Marx y Engels o comunismo. Actuar contra los distintos socialismos nacionales y utópicos y hacerse con la victoria. En la II Internacional, esta tendencia renace bajo la bandera del marxismo como revisionismo de la doctrina marxista. […] Tercera fase. Por una parte el leninismo. Que renueva en una situación histórica cambiante, más compleja y más rica, la lucha de Marx y Engels, y restaura y desarrolla la doctrina marxista. Y por otra parte, un ulterior desarrollo de los revisionismos nacionales.» («l’Unità», 22 octubre de 1926)

Esa misma dialéctica se ha reproducido en los años 50, del pasado siglo, con el desarrollo del revisionismo moderno, con nuevas formas de los revisionismos nacionales, los cuales –con sus ataques a Stalin- renegaban de la esencia revolucionaria e internacionalista del leninismo enmascarado con una formal y mistificadora adhesión a Lenin. Si en Italia el revisionismo moderno tiene su forma principal en el «togliatismo», no ha desaparecido con la autoliquidación del PCI togliatiano, y ha asumido –en otros partidos y formaciones políticas- múltiples formas caracterizadas por la combinación ecléctica de inocuos «residuos» del marxismo con ideologías ajenas a él, como el viejo obrerismo, el anarquismo, las tendencias pequeñoburguesas de los movimientos ecologistas, feministas y pacifistas, hasta la última aparición oportunista, el llamado «socialismo y comunismo del siglo XXI»

En 1921, cuando nació el Partido Comunista de Italia, la homogeneidad ideológica de sus dirigentes y militantes no era total. Pero bajo la dirección de la Tercera Internacional y mediante el llamado proceso de «bolchevización» la asimilación del leninismo fue esencialmente asumida entre 1924 y 1927, y el Partido – mediante las tesis de su Tercer Congreso- pudo dotarse finalmente de una plataforma consecuentemente internacionalista y revolucionaria.

Hoy en Italia, los auténticos comunistas, mediante la confrontación, el debate abierto, la crítica y la autocrítica, debemos luchar por lograr la unidad ideológica y política sobre la base del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario. Estrechar los lazos con los elementos más conscientes y avanzados de la clase obrera y con su lucha, esto es, de un punto de vista estratégico, la tarea fundamental para la reconstrucción del Partido Comunista en nuestro, país.

21 de Enero de 2010 Piattaforma Comunista.

Sobre el desarrollo económico de la crisis y la situación internacional

diciembre 17, 2009 por  
Publicado en: Documentos, Internacional

Sesión Plenaria de la Conferencia de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas   

1.- Lo más relevante desde nuestra última Conferencia ha sido la agudización de la crisis, especialmente en el primer trimestre de 2009 (mucho más aguda que la de 1929), aunque con una relativa atenuación en el segundo. Nuestra Conferencia se encuentra en circunstancias de intensos debates acerca de si la crisis ha tocado fondo o no, y  los medios capitalistas discuten sobre qué política y medidas económicas  y precauciones tomar. Por lo tanto, para determinar una justa línea para nuestro trabajo de masas,  es importante discutir sobre el desarrollo de la crisis y de la economía capitalista, sus muchas implicaciones: económica, política y social; así como las políticas económicas y los ataques que serán realizados por el imperialismo y las clases dominantes bajo estas circunstancias. [1]

2-. Una de las características de la última crisis es el hecho de que empezó con una profunda crisis financiera que provocó un hundimiento que superó ampliamente la crisis que ha sacudido los sectores de la construcción y de la industria –particularmente la siderurgia, el automóvil y la industria secundaria-en los EEUU, la mayor economía del mundo; crisis que rápidamente se fusionó con las crisis de los otros países capitalistas convirtiéndose así en una crisis generalizada que se ha extendido a los países dependientes. Estas circunstancias ha creado la falsa idea de que la crisis ha estallado por la de los Estados Unidos, particularmente por la crisis financiera.

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Obama quiere acabar el «trabajo» en Afganistán

diciembre 3, 2009 por  
Publicado en: Comunicados

ALTO A LA GUERRA DE OCUPACIÓN. RETIRADA DE TODAS LAS TROPAS

Después de meses de tergiversaciones, Obama acaba de anunciar el envío de 30.000 militares más a Afganistán para, según sus cínicas palabras,¡«Acabar el trabajo»

Quiere que los aliados de la OTAN envíen de 10 a 15.000 soldados más. De esa forma las tropas ocupantes serían más de 100.000 hombres, cifra que se aproxima a la de los 140.000 desplegados en Iraq. El Estado Mayor de EE.UU. puede estar satisfecho, lo mismo que los comerciantes de cañones.

Mas, ¿de qué «trabajo» habla Obama Es patente el fracaso de esta guerra; un país arrasado, una economía en ruinas, una sociedad dividida. Sólo los que se aprovechan de las guerras se han beneficiado con todo tipo de tráfico, concretamente el del opio cuya producción continúa. Señalar, estigmatizar, a los campesinos afganos es pura hipocresía: ¿cuando los bombardeos son cotidianos, cuando, la agricultura de subsistencia es imposible por la guerra, de qué pueden vivir?

Las últimas elecciones han sido tan fraudulentas que ningún gobierno de los países que ocupan militarmente el país ha podido manifestar satisfacción alguna por la reelección de Karzai a la cabeza del Estado. Están empeñados en encontrar señores de la guerra dispuestos a participar en un gobierno de «unión nacional», pagándoles su «neutralidad».

El Secretario de la OTAN, el guerrerista danés Rasmussen, trata de convencer a los gobiernos de la OTAN para que se unan a esta política de intensificación de la guerra. Todos hablan del Afganistán conflictivo para hacer creer que en la posibilidad de una «salida» de ese cenagal. Esperan así embaucar a los pueblos haciéndoles creer que se trata de formar gendarmes y soldados afganos que releven a las fuerzas de ocupación.

Sin embargo, desde Gran Bretaña, a Alemania, o Estados Unidos, no cesa de crecer entre la opinión pública la oposición a esta guerra. Grande es la decepción en el campo de los que en Estados Unidos luchan desde hace años por la retirada de las tropas de Iraq y Afganistán.

Sarkozy había decidido el envío de refuerzos franceses a Afganistán, y eufórico, anunció la reintegración plena, entera, de Francia en el Mando Militar de la OTAN.. Desde entonces no cesa de aumentar el número de sarcófagos de los soldados muertos, y se ha reforzado la oposición a participar en esta guerra. Otras decisiones, ilustran el carácter belicista de la política internacional de Sarkozy. Sus declaraciones recientes dejan entrever que responderá positivamente las peticiones de Obama. Será una decisión que acarreará consecuencias graves, y sea la que sea la forma que use para reforzar la participación de Francia en esta guerra, la condenamos sin ambages.

Hace falta que la oposición a esta guerra se manifiesta con más fuerza y que crezca la exigencia de la retirada de las tropas francesas. Hoy, más que nunca, gritamos:

¡No pagaremos vuestra crisis, no pagaremos vuestras guerras!
¡Fuera de Afganistán las tropas francesas y de la OTA!
¡Francia debe salir de la OTAN!

París, 1 de diciembre de 2009
Partido Comunista de los Obreros de Francia

Proclama comunista a los trabajadores y pueblos

agosto 30, 1994 por  
Publicado en: Comunicados, Movimiento Obrero, Propaganda

¡Mientras haya explotación del hombre por el hombre, y el capitalismo destruya la existencia verdaderamente humana sobre la tierra, habrá lucha!

¡Mientras imperialistas y burgueses opriman a las naciones débiles, a los pueblos indefensos, habrá lucha!

¡Mientras los trabajadores y los pueblos del mundo aspiren a transformar la sociedad actual, cambiarla en su beneficio, y por ello vencer o morir, habrá lucha!

En oposición a las prédicas conciliadoras de los capitalistas, de que obreros y patronos tienen los mismos intereses, ratificamos la tesis marxista de que la lucha de clases, en las sociedades dividas en clases, es el motor de la historia.

La lucha de clases no terminará hasta lograr los más altos y generales objetivos que los trabajadores y los pueblos se han propuesto: construir, sobre las ruinas del capitalismo el socialismo y el comunismo.

En las últimas décadas, el movimiento comunista y obrero ha sido duramente golpeado. El proceso de restauración capitalista que se generalizara partir del XX Congreso del PCUS, y que culminara con los acontecimientos de Europa del Este, de la ex-URSS y la traición en Albania, etc., son parte de la acción del imperialismo, de las fuerzas reaccionarias, revisionistas, pro-capitalistas. Las limitaciones históricas, la inexperiencia, la falta de desarrollo de la teoría, la subestimación de las contradicciones propias de la sociedad capitalista, la burocratización y el aislamiento del Partido Comunista de las masas, etc. no permitieron que los comunistas, la clase obrera y los pueblos defendieran sus conquistas y evitaran la restauración capitalista. No fuimos capaces de impedir el surgimiento de una nueva burguesía que, con la máscara de "socialista", tomo el poder y destruyó el socialismo. Pero estos golpes, estas derrotas no significaron el fin de la historia.

Tras la última y general embestida del imperialismo y del capitalismo, que pretende no dejar piedra sobre piedra del Marxismo leninismo, del Socialismo científico, del Comunismo, de la Revolución proletaria, del Antiimperialismo, nos hemos vuelto a levantar en todos los continentes. Los comunistas nacemos en cada huelga obrera y los pueblos por libertad y democracia, en cada revuelta juvenil, en los núcleos guerrilleros. Nos reorganizamos, nos unimos, sacamos lecciones de lo sucedido, y seguimos avanzando.

Mientras no hayamos cumplido nuestra misión histórica, no cejaremos en nuestro empeño.

Somos millones de seres en lucha. Los trabajadores seguimos siendo los fundamentales productores de toda la riqueza, en cualquier parte y bajo las más diversas condiciones de desarrollo de los medios de producción. Nada, en esencia, habrá cambiado mientras otros vivan de nuestro sudor y no hayamos logrado transformar esta sociedad en otra, de tipo superior.

¿Qué invento, qué revolución técnico- científica puede desplazarnos como eje principal de la sociedad contemporánea? Todos los adelantos y descubrimientos científicos y técnicos no cambian en lo absoluto la naturaleza del proletariado, ni tampoco evitan que los medios de producción sigan en manos de los capitalistas. La riqueza producida por nuestro trabajo ha sido y es la base material para todo el desarrollo tecnológico y científico.

La lucha de clases no puede ser abolida ni desaparecida mientras exista la propiedad privada sobre los medios de producción. Empero, debemos tomar en cuenta estos nuevos avances técnicos y científicos, aprender a manejarlos y a utilizarlos a favor del pueblo, de la revolución.

Ninguna otra clase o capa social puede cumplir con esos objetivos. Esta es una tarea del proletariado, que es la clase más revolucionaria de la sociedad, con alto espíritu práctico, capaz de unir y dirigir a otras clases y capas explotadas en la lucha contra el capital.

Estamos presentes y activos en la época contemporánea. La clase obrera y los pueblos no hemos dejado un instante de luchar por nuestros objetivos. Nada sustancial de la época, definida por Lenin, ha cambiado. Esta sigue siendo la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Todos los hechos acaecidos desde la Revolución de Octubre en 1917, la Segunda Guerra Mundial, la derrota del fascismo, la liberación del mundo colonial, las revoluciones en China, Vietnam, etc. así como los avances que tuvieron lugar en la construcción del socialismo; la ultima embestida imperialista, y la actual situación de lucha de los pueblos, ratifican las tesis leninistas sobre la época que vivimos. ¡Las contradicciones fundamentales de la época siguen vigentes!

Los imperialistas y burgueses atacan furiosamente al Marxismo-Leninismo y proclaman su caducidad. Preguntamos: ¿Si esta teoría es inservible, por qué atacarla tan denodadamente? Sencillamente, porque saben que esa teoría es actual y tiene vigencia. El Marxismo-Leninismo se basa en el desarrollo continuo del conocimiento científico, en la experiencia del desarrollo social, en el pensamiento humano progresista, es una teoría de carácter revolucionario que representa los intereses históricos del proletariado y de toda la humanidad; avanza dialécticamente, rompe barreras, engendra lo nuevo.

Los Marxistas-leninistas estamos conscientes de ciertas debilidades en la comprensión, aplicación y desarrollo del Marxismo-Leninismo. Se trata de limitaciones nuestras que las vamos a superar. La experiencia histórica ha demostrado la validez, la vigencia, la vitalidad del Marxismo-Leninismo. Si hay ideologías y teorías caducas, obsoletas, que pertenecen al pasado, estas son las de la burguesía. El marxismo Leninismo es presente y es futuro.

De acuerdo con sus intereses de clase, los revisionistas y oportunistas de toda talla deforman estos enunciados del Manifiesto Comunista, y sacan conclusiones anticomunistas, quieren preservar su condición de "grandes dirigentes", sus privilegios, quieren manejar al movimiento obrero para impedir que los trabajadores tomen el destino en sus propias manos, y así sirven a la burguesía, causando grave daño a la clase obrera. Por el contrario, los comunistas luchamos contra estas desviaciones, ponemos a un lado a estos sirvientes de la burguesía y ayudamos a la clase obrera a apoyarse en sus propias fuerzas y avanzar.

El revisionismo constituye un peligro para el proceso revolucionario, para el Partido Comunista, y para la construcción del socialismo. Es una tarea indispensable combatir el revisionismo de todo tipo y en todos los terrenos. Es un peligro contra el cual no se puede relegar o menospreciar la lucha.

Debatir sobre estas cuestiones, tomar posición sobre ellas, establecer qué es lo que nos corresponde hacer ahora es inevitable, necesaria, urgente lucha ideológica en el campo de la ideología revolucionaria para vencer la embestida de la reacción. Ningún comunista, ningún partido vanguardia de la revolución puede temer estos enfrentamientos de concepciones e ideas. Que se abra el debate, hay que afrontar ideas, análisis, experiencias, lecciones, razones, para llegar a conclusiones que nos permitan avanzar. Los hechos son tozudos, dijo Lenin, y la tozudez de los hechos nos exige ser leninistas.

Hemos creado a nuestros partidos en el fragor del combate, a golpes contra el revisionismo y el oportunismo los cuales, con su degeneración ideológica y traición política, han sido los principales responsables de los daños causados al movimiento comunista y obrero internacional.

Los partidos comunistas son instrumentos indispensables para ORGANIZAR la revolución en cada uno de nuestros países. Somos en conjunto, la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas, la verdadera alternativa de los pueblos. La llama de la revolución proletaria y la esperanza de los pueblos sigue en manos de los comunistas.

Concebimos que las masas son -deben ser siempre y en todos los terrenos- las protagonistas de la historia. Solo cuando los partidos comunistas se han burocratizado, degenerado ideológicamente, y han perdido su carácter de vanguardia revolucionaria al servicio de la clase obrera y los pueblos, estos les han dado la espalda. Los proletarios y los comunistas, los trabajadores y los pueblos, jamás debemos romper los lazos que nos unen. Con la clase obrera y los pueblos, los comunistas luchamos por sus intereses, con ellos debemos y podemos conquistar el poder, con ellos debemos construir cualquiera de las formas de la democracia popular, de dictadura del proletariado, el estado socialista, construir el socialismo y avanzar.

El imperialismo ha sido, y siempre será, fuente de guerras de agresión y de rapiña. En los últimos tiempos, Irak, Panamá, Yemen, Ruanda, Somalia, la ex Yugoslavia, la ex URSS, Haití, etc. han sido escenarios de guerras de agresión, de guerras racistas, reaccionarias. Denunciamos el verdadero carácter de esas guerras.

Hay que organizar y sostener la movilización popular en contra de esta política imperial guerrista. Los trabajadores, los comunistas, los pueblos estaremos a la cabeza de estas luchas. La revolución requiere la unidad y la acción de la clase obrera y los pueblos. Los comunistas debemos ser artífices. La unidad es toda la concepción y la práctica que debe desarrollarse. Las alianzas son necesarias. Para establecerlas necesitamos, ante todo, contar con las fuerzas propias, unirnos con otras fuerzas, practicar la política de alianzas con objetivos revolucionarios. Podremos contraer compromisos que no conlleven concesiones de principio. Estos compromisos jamás pueden hacernos olvidar que la lucha de clases sigue vigente. Luchamos por la revolución. Reivindicamos la violencia revolucionaria como la vía para conquistar el poder. Esto nos exige aprender a emplear todas las formas de lucha.

Ratificamos nuestra decisión de mantener alta la bandera del Marxismo Leninismo, de luchar por su aplicación, de convertir nuestros partidos y organizaciones en una alternativa política y social, organizativa, a escala nacional e internacional. Nuestros partidos y organizaciones reafirman su decisión de combatir junto a la clase obrera y los pueblos, junto a los demócratas, patriotas y progresistas, para oponer a la dominación capitalista la lucha por la revolución social del proletariado.

Mantenemos vivo el espíritu de la Comuna de París, de la Revolución de Octubre, y de todos los procesos y experiencias revolucionarias, basándonos en los principios elaborados por Marx, Engels, Lenin y Stalin.

 

Proletarios y pueblos del mundo: La lucha continúa. Ante la nueva ola de luchas revolucionarias que se avecinan, los comunistas, los trabajadores y los pueblos debemos ser los protagonistas.

Convirtamos en hechos la consigna histórica de Marx y Engels:

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

Partido comunista de Alemania (KPD)

Partido Comunista de Colombia (Marxista Leninista)

Partido Comunista de Chile, "Acción Proletaria"

Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador

Organización Comunista "Octubre" de España

Partido Comunista de los Obreros de Francia

Organización por la Construcción del Partido del Proletariado de Italia

Partido Comunista de México (Marxista Leninista)

Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana

Partido Comunista Revolucionario de Turquía (TDKP)

Partido Comunista Revolucionario Voltaico.

 

Quito, Ecuador, agosto 1994

 

Se adhirieron a la CIPOML y por consiguiente a la proclama los camaradas de:

Partido Comunista Revolucionario de Brasil (PCR)

Partido Comunista de los Trabajadores de Dinamarca (AKP)

Organización Marxista Leninista Revolusjon de Noruega

Partido Comunista de Costa de Marfil

Movimiento por la Reconstrucción del Partido Comunista de Grecia.

Plataforma Comunista de Italia

Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela

Partido Comunista de los Obreros de Túnez

Alojado en Wesped.