A Vuelapluma #38
Ajustes salariales contra el obrero, congelaciones , recortes sociales para ahorrar, práctica liberalización del despido con cualquier pretexto por fútil que sea, más de cuatro millones de parados, familias enteras sin medios mínimos de subsistencia, es decir, abocados a la hambruna, privatizaciones a destajo a favor de los buitres del capital y donaciones multimillonarias a los bancos para asegurar sus beneficios. Este es el panorama que nos deja el neoliberalismo tan bien gestionado por los pretendidos socialistas del gobierno. Hay que “ahorrar, reducir gastos” de la sanidad, la educación, .etc., etc.
Se prepara la venida a las Españas del farsante de Roma: derroche de millones de euros del dinero público, unos 40 millones de euros para la primera visita, y unos 300 para la segunda. Son muchos millones que se van a tirar literalmente de los que algunos pillastres con o sin sotana sacarán tajada. En Gran Bretaña los que quieran a asistir a las representaciones del Jefe del Vaticano, deberán pagar entre 12 y 30 euros. Debería el Gobierno tomar ejemplo y así, no sólo se ahorraría todos esos millones, además con los impuestos que se cobra a los espectáculos, (los montajes de súbditos vaticanistas de estos pagos son fastuosos) entrarían en las arcas públicas unos cuantos milloncejos que no vendrían nada mal. Y para empezar que sea la Propia Iglesia y su caterva de meapilas, los que cubran los gastos de los viajes de su jefe.
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. El arzobispo de Burgos, que es algo así como un general de brigada, se lanza a la guerra contra la ley del aborto con más descaro y osadía que sus conmilitones tonsurados y llama a la insumisión. Desautoriza e insulta al Gobierno, al Parlamento, al Tribunal Constitucional. Con la prepotencia que caracteriza a estos gerifaltes vaticanistas declara que esa ley del aborto «…ha destruido más personas que las que hay en las ciudades de Zaragoza, Córdoba y Burgos.»No dice cuáles son sus fuentes informativas, seguramente una de ellas sea las declaraciones en confesión de sus feligresas. Este siervo del Gran Farsante comete, entre otros, el delito de la calumnia. Pero ni sus superiores, ni el gobierno (es difícil comprender tanta cobardía) han criticado a Francisco Gil Hellín, que así se llama el energúmeno arzobispo. El periodista Manuel Saco, en su columna de Público del 21de julio, denuncia la hipocresía de la Iglesia, recoge palabras de este arzobispo: «La falacia consiste en atribuir a políticos, jueces o ciudadanos un derecho que no tienen.» y concluye mordaz el periodista: «Lo dice todo un demócrata, representante de la Iglesia que prefiere la muerte por sida de millones de africanos antes que permitirles utilizar el preservativo en sus relaciones sexuales… ¿Quién es el asesino, monseñor mío?»
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«Cuanto más pequeño sea el niño más posibilidades hay de que comulgue creyendo en la naturaleza del sacramento, creyendo que de verdad Cristo viene a vivificar su fe para siempre.» (Cardenal Cañizares). Cinismo canallesco. Se comprende que estén contra el aborto, y contra los preservativos y contra todo lo que pueda privar a los farsantes vaticanistas de materia prima…




