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INFORME AL PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCE(M-L)

junio 30, 2013 por  
Publicado en: Comunicados, Documentos

 (para descargar en PDF y en RTF, para ver comunicado aqui)

logonuevopñoSituación internacional

La crisis económica sigue profundizándose. La prensa da cuenta continuamente de noticias que vienen a confirmar que la recesión del mundo capitalista va  para largo: el vicepresidente del organismo regulador del sistema financiero de EEUU, afirmaba recientemente que el principal banco alemán estaba técnicamente en quiebra. Las tensiones arancelarias entre las potencias crecen conforme intentan establecer acuerdos de libre comercio, entre EEUU y la UE, entre ésta y China, etc.

Noticias que hace unos meses alarmarían, ahora se consideran algo normal; por ejemplo el cierre de la radio televisión pública griega, cuya decisión (que deja en la calle a toda la plantilla a la espera de una futura reanudación de las emisiones con una plantilla muy inferior) la adoptó y aplicó el gobierno en un solo día.

Por otro lado, la configuración de un nuevo escenario internacional, sigue su curso paso a paso. La reciente cumbre entre Obama y el Presidente de la RP China, Xi Jinping, se presentó como una reunión entre amigos, concertada para que los dos “líderes” se conozcan y entablen una “relación personal” que propicie un clima de entendimiento futuro entre las dos potencias.

Poco ha trascendido del contenido real de esa reunión, más allá de vagas referencias a la lucha contra el espionaje electrónico y la decisión de seguir la “charla de amigos” en China. Con todo es significativo este encuentro en el que Xi Jinping planteó también que se reconozca el nuevo papel que debe jugar China (que está jugando ya, como hemos indicado en anteriores informes) en el área del Pacífico.

China es reconocida  no sólo como un agente activo en el diseño de las nuevas áreas de influencia internacional entre las potencias, sino como el único interlocutor capaz de negociar con EEUU de tú a tú, como cabeza  de un nuevo polo de alianzas en formación entre potencias económicas y economías “emergentes”. China y EEUU se preparan para reforzar su posición en todos los órdenes y reconocen abiertamente su disposición a utilizar todos los recursos para ello.

La denuncia de un ex agente de la CIA sobre la política del espionaje generalizado de las comunicaciones por internet, no hace sino sacar a la luz un secreto a voces; la utilización generalizada de aviones no tripulados (drones) para realizar asesinatos (se ha adelantado una cifra superior a los 2.000 en los últimos años, muchos de ellos de civiles) ha sido reconocida por el ejército yanqui que justifica estos crímenes como necesarios en “la guerra contra el terrorismo”.

Como señalábamos en nuestro anterior informe, la tensión internacional y el desarrollo de las contradicciones interimperialistas más profundas se desplaza a la zona del Pacífico. El régimen de Corea del Norte fue hace unas semanas el centro de un nuevo episodio de tensión que inició EEUU con el desarrollo de unas maniobras conjuntas con Corea del Sur, que provocaron la respuesta de Pyongyang que, en su tono acostumbrado, amenazó con un ataque militar general, lo que forzó, por primera vez, a China a proponer sanciones para su aliado.

Otro foco de conflicto permanente se localiza en Próximo Oriente que, por su posición estratégica y sus reservas de energía es el centro de confluencia de todo tipo de intereses imperialistas. Siria, Irán, están expuestas a la permanente amenaza de intervención, que es una realidad en otros países de la región como Irak o Afganistán que sufren la ocupación permanente por parte de ejércitos extranjeros, al igual que el pueblo palestino soporta la criminal ocupación del ejército nazi sionista.

La cumbre del G8 que comienza en Dublín el 17 de junio tenía entre los temas a debate el acuerdo para proporcionar armas a la oposición siria en su guerra contra el régimen de Al Assad. El G8 seguiría así los pasos de EEUU cuyo departamento de estado acaba de aprobar el envío de armas a aquel país, sin excluir la posibilidad de establecer una zona de exclusión aérea (que dio inicio en Libia a la intervención directa de los ejércitos imperialistas) lo que supone un paso más en la escalada de tensión en la zona. La oposición de Rusia ha impedido un acuerdo del G8, pero va a poner punto final a la intervención imperialista.

Ya hemos señalado también el permanente y silencioso neocolonialismo en África. Desde nuestro último Pleno, la guerra en Malí con la participación directa del ejército francés ha sido un nuevo episodio de intervencionismo imperialista. Tras las primaveras árabes, las potencias imperialistas mueven sus hilos con más sigilo, pero de forma igualmente intensa: en Egipto, han fracasado todos los intentos de llevar al reaccionario Mubarak ante los tribunales para que pague sus crímenes; en Libia, después de la intervención directa de la OTAN, las multinacionales mantienen la explotación de sus recursos en un clima de inestabilidad política silenciada por la sordina impuesta por los medios de comunicación.

En término generales, parece que el imperialismo ha optado por apoyar a las fuerzas islamistas reaccionarias que siendo “incómodas” defienden los intereses de la oligarquía local y no cuestionan la dominación económica de las potencias imperialistas.

El régimen de Tayyip Erdogan intenta exportar su modelo de “islamismo moderado”, tiránico con su pueblo y sumiso aliado del imperialismo. Las recientes movilizaciones, iniciadas en Estambul, se han extendido por todo el país con la participación de miles de personas. La durísima represión (al menos cinco muertos y miles de heridos y detenidos) no ha logrado mermar la combatividad de las masas que se movilizan por reivindicaciones políticas y democráticas A pesar de los intentos de ahogar las protestas con cañones de agua a presión y gas pimienta, las movilizaciones continúan en las calles y plazas de las principales ciudades turcas. En estas luchas participan activamente y en vanguardia los camaradas del EMEP, con los que debemos redoblar la solidaridad.

Conforme se profundiza la crisis capitalista y se agravan sus consecuencias para los trabajadores y los pueblos del mundo, se incrementa también la respuesta de éstos. Para hacer frente a las luchas populares, los Estados capitalistas endurecen sus políticas represivas y recortan derechos: hemos visto el caso de Turquía, donde el régimen ha amenazado con utilizar al ejército (y no dudará en hacerlo) para acallar las movilizaciones. Pero hay muchos otros países en los que se  reprime de mil formas a las organizaciones revolucionarias y encarcela a los luchadores: Es lo que sucede, por ejemplo, en el Ecuador, donde la reciente sentencia que condena a la camarada Mery Zamora a ocho años de cárcel por terrorismo, ha sido la última muestra del carácter reaccionario del régimen de Correa, y del carácter sumiso y seguidista del revisionismo, respecto del caudillismo burgués.

En la guerra de posiciones cada vez más abierta entre las potencias imperialistas, las alianzas son fluidas y cambian constantemente, aunque el sentido final del proceso apunte hacia la conformación de dos grandes bloques imperialistas y al incremento de las contradicciones entre ellos.

La Rusia de Putin apuesta por mantener su papel en la arena internacional apoyándose en su poderío militar y, en ocasiones, aparentando un  papel mediador: así lo hizo, por ejemplo, hace meses cuando resultaba claro que la guerra en Siria se extendía y enconaba; proponiéndose como árbitro ante Al Assad; igualmente ha intentado “mediar” ante las presiones y amenazas de EEUU y los nazi sionistas israelíes contra Irán; o, tras conocerse las escuchas del espionaje yanqui incluso a sus “aliados” europeos, cuando apoyó públicamente la política de “guerra contra el terrorismo” de Obama.

Ya hemos señalado en otros informes el proceso de regionalización en curso que se traduce en la conformación de áreas de libre comercio (particularmente activas en América Latina) seguida de bruscos conflictos arancelarios. Recientemente ha estallado uno entre China y la Unión Europea, con represalias mutuas traducidas en el establecimiento de fuertes aranceles sobre determinadas mercancías (es el caso de vino europeo en China o del acero chino en la UE),

En este contexto, una de las cuestiones determinantes del panorama internacional sigue siendo el lento declive de la potencia imperialista europea, ahogada por una crisis económica profundísima que salpica incluso al núcleo duro y no solo a las economías periféricas como la española (la zona euro lleva meses en recesión). El proceso de unidad política en la Europa imperialista se atasca en una continua pelea entre las potencias centrales y entre éstas y sus socios menores (el partido de Cameron ha librado una dura batalla interna entre quienes proponen el abandono y los partidarios de la UE).

El eje franco-alemán presenta ya los primeros síntomas de disensión, al tiempo que surgen nuevas contradicciones y problemas en el seno de cada país (sirva como ejemplo el que se haya forzado al Tribunal Constitucional alemán a considerar si la participación del estado en los “rescates” de las economías periféricas, violan o no la norma constitucional del país) entre las diversas fuerzas burguesas respecto a su papel en el juego de intereses económicos que se libran en las instituciones europeas.

Acuciados por el descrédito y la deslegitimación, los gobiernos del viejo continente y las instituciones imperialistas han iniciado desde hace un tiempo un juego de trileros (del que Rajoy es consumado jugador) que pretende desviar la atención sobre quién es el enemigo de los pueblos y responsable de los recortes antisociales que recorren Europa, por la vía de culparse unos a otros de la política de ajustes: Rajoy intenta articular, como luego veremos, su Pacto de Estado, con la excusa de reforzar la posición de España frente a la política de recortes que impone Alemania; el FMI “reconoce” el error de haber ido más allá de lo razonable en los ajustes impuestos a Grecia (pero no por ello, cambia su decisión) y culpa a la UE de haberle presionado para imponer condiciones tan draconianas como las que recaen sobre el pueblo griego.…

No hay dudas, sin embargo, entre las distintas oligarquías nacionales de la Europa capitalista, ni en las instituciones que aplican sus políticas, en cargar contra los pueblos las consecuencias de la crisis capitalista.

A pesar de los recortes, hay un capítulo de gastos que crece de año en año: los gastos del aparato de estado ligado a la represión; se recortan derechos y libertades, se atiza a los cachorros de la bestia fascista (la connivencia entre los servicios secretos y los grupos de extrema derecha nazi y xenófoba en Alemania ha indignado a la ciudadanía; lo mismo que la dulce actitud de la policía británica con los desmanes de grupúsculos fascistas tras el asesinato de un militar, o la estrecha relación entre una parte de las instituciones húngaras o griegas con los grupos fascistas más virulentos),… La oligarquía prepara sus fuerzas para las expresiones más crudas de la lucha de clases que están por venir.

Y entre los alumnos aventajados de la reacción europea en materia de represión, también destaca el estado español: el dirigente de un sindicato de la Guardia Civil afirmaba en una entrevista que España es el Estado de la Unión Europea con la mayor ratio de policías: 5,3, enfrente del 3,2 de la UE. Estamos muy por encima de EEUU, Canadá, Japón… Sólo para ponernos a la misma altura que Alemania, a España le sobrarían 75.000 policías, esto comportaría un ahorro de unos 4.000 millones de euros, que es lo mismo que ha supuesto quitar la paga extra a los funcionarios, o los recortes en educación. En España hay casi el doble de policías por cada 100.000 habitantes que en Gran Bretaña.

Mientras se despiden profesores, se recortan becas y disminuye el gasto sanitario, el gobierno no duda en despilfarrar miles de millones en presupuesto militar. Un gasto improductivo, pero absolutamente lógico desde la perspectiva de la oligarquía: hay que mantener contento al brazo armado del capital y defender y salvaguardar sus intereses allende las fronteras. Los cuerpos represivos del Estado, y en concreto el Ejército,  son la última línea de defensa del orden capitalista.

Disfrazadas de ayuda humanitaria, las Fuerzas Armadas españolas colaboran en misiones bélicas al servicio de los intereses de la oligarquía española y del imperialismo. La última aventura militar tiene como objetivo Mali. A pesar de la opacidad del gobierno en cuanto al coste real de estas operaciones, entre 2002 y 2011 se gastaron 4.000 millones de euros en intervenciones en el extranjero. Sólo la misión en Afganistán ha costado más de 2.000 millones de euros desde 2002.

Hasta ahora las protestas sociales se han centrado en la oposición a los recortes y la privatización de los servicios públicos, pero apenas se ha criticado el gasto militar. El gobierno de Rajoy ha logrado apartar a las Fuerzas Armadas del huracán de la contestación social. Hora es ya de que esta cuestión salte a la calle. El Ejército, tal como está hoy diseñado, es una elemento parasitario en el cuerpo social, con su propio régimen especial de Seguridad Social (ISFAS), residencias, casinos, etc. Exigimos la inmediata retirada de las tropas españolas en el exterior, la salida de la OTAN, la reducción drástica del presupuesto militar y el fin de todas las prebendas y privilegios de la casta militar”.

Situación interna.-

Los datos de mayo del paro inscrito en el registro, señalan un incremento de las contrataciones en más de 90.000 personas, lo que ha dado pie al gobierno Rajoy para anunciar el inicio del fin de la crisis. Pero el optimismo del dirigente reaccionario no tiene fundamento: El paro recogido trimestralmente en las encuestas de población activa (EPA), que son mucho más fiables y por ello son las manejadas por la oficina Euroestat para hacer sus “predicciones”,  coloca el número de parados reales muy por encima, superando los 6,2 millones de trabajadores. La razón de esa diferencia entre paro registrado y EPA, que crece conforme avanza la recesión, es simple: muchos trabajadores en paro no se inscriben en el registro, desalentados sobre la capacidad de las oficinas de intermediación para lograr empleo.

Frente al optimismo de Rajoy, las dudas son mayores que las certezas en relación a la existencia de supuestos brotes verdes en la economía española. Algunos estudios ponen en duda incluso que la caída del PIB español sea la que señalan los datos aportados por el Gobierno y apuntan hacia un retroceso mucho mayor que vendría a explicar el porqué en países como Grecia o Portugal registros oficiales de caídas iguales o mayores del PIB se corresponden con  aumentos más moderados de los índices de paro.

Se apunta también la posibilidad de que sean necesarias nuevas ayudas adicionales a la banca española para hacer frente a los desfases en sus balances. En cualquier caso, nadie, ningún estudio con un mínimo de fiabilidad ve, como el gobierno,  próximo el final de la crisis en España; sino que, bien al contrario, la mayoría apuntan a un crecimiento de los desequilibrios, de la recesión y, consecuentemente, del paro.

El Gobierno nacional y los autonómicos continúan, con distinta intensidad y ritmo, pero con idéntica orientación la política de recortes y privatizaciones. Una política que liquida los derechos sociales, laborales, políticos y democráticos de la mayoría trabajadora. Una política que está provocando la creciente desafección  hacia el régimen y el descrédito de sus instituciones; y un estado general y generalizado de movilización sectorial que ha pasado a conocerse por los colores de las distintas “mareas” que identifican sus demandas.

Tras las grandes movilizaciones de finales del año pasado, simbolizadas en la Huelga General del 14 N y en la marea blanca de la sanidad madrileña, el Gobierno ha cambiado de táctica: con la colaboración de los principales dirigentes oportunistas de los sindicatos aparenta una relativa “moderación” en los ataques y adopta una actitud de calculada vaguedad en sus declaraciones que sintetiza a la perfección las palabras de Rajoy ante la prensa en el sentido de que no subiría los impuestos…salvo que la situación lo hiciera necesario: todo un monumento al cinismo.

Pero lo cierto es que sigue adelante con sus planes en todos los órdenes: En el primer trimestre, impuso la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven que supone nuevos incentivos a la patronal para la contratación en condiciones más precarias de jóvenes; y una reforma de las pensiones que endurece las condiciones de acceso para determinados colectivos en riesgo de exclusión social (parados mayores de 55 años, prejubilados forzosos, etc.) y ataca la jubilación parcial (el contrato de relevo que antes permitía la sustitución de trabajadores cercanos a la edad jubilación, con una dilatada carrera profesional, por nuevos). Además de estas dos nuevas agresiones, sigue en marcha otras reformas reaccionarias: del Código Penal, de la Ley del Aborto, etc.

A todo ello hay que añadir los numerosos escándalos de corrupción que salpican a todas las instituciones del régimen, incluida la Casa Real: al escándalo Gürtel, cuya instrucción judicial se prolonga desde hace años y ha supuesto la expulsión de la carrera judicial de uno de los jueces estrella de la Audiencia Nacional (Baltasar Garzón), se ha unido este año las revelaciones del caso Bárcenas (antiguo responsable nacional de las finanzas  del PP): este escándalo en el que se han visto involucrados la práctica totalidad de los dirigentes peperos que cobraban comisiones millonarias en sobres y sufragaban las campañas electorales con las “ayudas” de grandes empresarios, provocó una oleada de indignación que poco a poco ha ido acallando el formalismo jurídico y el miedo de la “oposición” a tirar de la manta para no verse salpicada por otros procedimientos que les afectan: el de los EREs en Andalucía (cuya instrucción corre a cargo de una juez muy relacionada por vínculos de amistad con el actual alcalde de Sevilla, del PP) o Bankia (en cuyo Consejo de Administración se sentaban algunos “representantes” de la izquierda institucional que comparten “pecados” con la derecha más rancia).

Entre los casos más sonados de corrupción, el denominado caso Noos, que salpica al yerno del Borbón, I. Urdangarín y a su hija (para evitar la implicación de ésta, la fiscalía, y la Casa Real han recurrido a todo tipo de argucias legales. Su abogado, en una parábola simbólica de la España monárquica, es Miguel Roca, uno de los padres de la Constitución del 78 y conocido representante del nacionalismo burgués catalán). Finalmente es probable que no se termine imputando a Cristina de Borbón; pero el escándalo ha permitido constatar que la más alta institución del estado heredero del franquismo está implicada hasta el fondo en la corrupción. Y, al tiempo, ha mostrado la íntima ligazón entre los Borbones y la casta de politicastros reaccionarios que gobiernan las instituciones del régimen.

Es cierto que las movilizaciones han logrado limitar o suavizar los ataques aunque no hayan terminado con ellos. Y esto es importante tenerlo en cuenta, en la medida en que, ante la falta de una referencia que sea capaz de articular y dirigir todas las luchas en un sentido de superación del régimen, la sensación de frustración puede extenderse y provocar el desánimo del movimiento popular.

Y es que el miedo de los reformistas, empeñados en librar su batalla de guante blanco en el seno de las instituciones a golpe de comisión de investigación y enmienda, junto al desdén sectario de los radical-oportunistas, están contribuyendo a la dispersión de las luchas y a su falta de objetivos. Ni unos, ni otros, han hecho nada por llevar a efecto la consigna de: gobierno dimisión, que ha prendido, sin embargo, entre las más amplias masas. Una vez más, el movimiento y  sus objetivos van por separado: Por un lado los scraches, y todo tipo de manifestación espontánea de indignación y hartazgo; por el otro, el guante blanco parlamentario. Por un lado las mareas: verde, blanca, negra, etc., por el otro el Pacto de Estado que ofrece la mayoría de los partidos de “oposición” parlamentaria y que los dirigentes oportunistas de los dos principales sindicatos de masas, Toxo y Méndez, reforzaron con su acuerdo con gobierno y patronal puesto en escena el 16 de mayo en el Palacio de la Moncloa.

Rajoy ha marcado los límites del “diálogo”: no van a cambiar ni uno solo de sus planes de recortes. A cambio de nada, los oportunistas que dirigen CCOO y UGT ofrecen un “ineludible consenso de país” (sic). En la declaración conjunta firmada por gobierno, patronal y sindicatos, se acuerda también  una “unidad de actuación en el seno de las instituciones europeas para reforzar los intereses nacionales en el ámbito comunitario” Esta parece ser la línea principal del pacto que quiere el gobierno. Con ello se intenta cargar en el debe de la Unión Europea toda la responsabilidad de los recortes, eximiendo de ella al gobierno, que se limitaría a aplicar los ajustes para evitar una intervención más dura de la Europa imperialista.

En el mismo documento, se acuerda, lograr la “evolución moderada de los salarios y beneficios empresariales… y precios”. Un reciente informe del Banco Central Europeo, demuestra que la realidad no tiene nada que ver con tan “buenos propósitos”: los beneficios de las grandes empresas son excesivos (subieron de media un 1,4% en 2.012) lo mismo que los precios, especialmente los productos de primera necesidad (han subido un 3%); en tanto que los salarios han bajado (más de un 8% en el mismo año). Los firmantes reconocen también que la denominada Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven, aprobada por el Gobierno por decreto, fue fruto de un proceso de diálogo y participación con los interlocutores sociales, lo que viene a dejar (una vez más) en mal lugar a los dirigentes oportunistas de CCOO que dijeron estar en desacuerdo con esa medida y “reconocieron” el error de su foto en el Ministerio de Trabajo en la presentación de la estrategia.

Los firmantes de la declaración manifiestan en otro punto su acuerdo en la búsqueda y eliminación de duplicidades y gasto no necesario en la Administración Pública, lo que viene a reforzar la intención del gobierno de reformar la Ley de Bases de Régimen Local. *(1)

Y por último, se adelantaba la intención del Gobierno de asestar un nuevo y demoledor golpe al sistema de pensiones (siguiendo las “recomendaciones” de la UE) adelantando la aplicación de la reforma de 2011 y definiendo el denominado “factor de sostenibilidad” que es el primer paso para desligar las pensiones públicas del IPC y bajarlas cuando el gobierno de turno lo considere.

La primera prueba del alcance real del diálogo iniciado el 16 de mayo, no tardó en darla el propio Rajoy, en su visita a Durao Barroso, el día 5 de junio. Allí expresó su acuerdo con las recomendaciones de la Comisión Europea, que dejan pocas dudas sobre el sesgo de la reforma en ciernes:

El diario El País, en su edición del 6 junio 2.013, publicaba: <<Antes de que termine 2013 debe estar regulado el factor de sostenibilidad de las pensiones estableciendo la edad de jubilación en función de la esperanza de vida”. Además, “a principios de 2014 debe estar en vigor la ley de Desindexación”, que desvinculará el aumento de pensiones y sueldos públicos de la inflación. Rajoy aseguró, también, que descarta aumentar el IVA “a corto plazo”, pero no cerró la puerta a elevar el gravamen de algunos productos de consumo>>.

Y, por si cabía alguna duda, el diario insistía: <<Las recetas de la UE no son una imposición por la sencilla razón de que estas “coinciden sustancialmente”, en las medidas y en los plazos,…con las  que figuran en su Programa de Estabilidad o en el Plan Nacional de Reformas. Aunque Rajoy haya descartado públicamente en los últimos meses subir el IVA, adelantar el aplazamiento de la edad de jubilación o tocar la reforma laboral… Al contrario. Alegó que, si las reformas son buenas para España, lo mejor es hacerlas “cuanto antes”. Así, consideró “probable” que la reforma del sistema de pensiones “pueda estar terminada antes de final de año” y que la reforma completa del sistema tributario se apruebe el año que viene”>>.

Como vemos una completa vaciedad de contenido real en un acuerdo que supone en sí mismo un balón de oxígeno al Gobierno que rechaza la inmensa mayoría de los ciudadanos y que debería caer para abrir un nuevo periodo político. Y una traición de los dirigentes oportunistas de CCOO y UGT.

El viernes 7 de junio se hacía público el denominado  “informe  de los expertos” sobre la definición del “factor de sostenibilidad” del sistema público de pensiones, un término éste que ya aparecía en el texto del ASE (pacto de pensiones) de enero de 2.011. La mayoría de los “expertos” que elaboraron el informe (ver comunicado del Secretariado del 8 de junio) están a sueldo de entidades financieras o compañías aseguradoras (BBVA, CECA, UNESPA, etc.); pero la sorpresa saltaba al confirmarse que el “experto” propuesto por CCOO, Miguel Ángel García, votaba a favor del informe que proponía la desvinculación de las pensiones del IPC y su determinación futura a partir de dos nuevas fórmulas que condicionan las pensiones a otros factores: número de pensionistas, ingresos del Estado, etc.

En España, donde el gasto público en pensiones es del 10% del PIB frente al 13% de media en la Unión Europea, un grupo de falsos “expertos independientes” aprobaban un informe que justifica nuevos recortes con el apoyo del representante del principal sindicato. Como se puede suponer la conmoción ha sido enorme: miles de afiliados y cuadros sindicales pedían explicaciones; la dirección confederal emitía un primer informe absolutamente bochornoso en el que se limitaban a decir: “el informe es  eso, un informe, que no vincula al Gobierno, ni a las Cortes Generales, ni a los interlocutores sociales”. Con ello no conseguían sino aumentar la indignación de los trabajadores.

Sendos documentos del sector crítico y del Gabinete técnico confederal desautorizaban a MAG (por cierto, asesor de UPyD) y pedían responsabilidades, no sólo a este elemento sino a la dirección Confederal del sindicato, porque parece evidente que el “experto” no actuó sin consultar previamente, al menos con quien en la Ejecutiva dirige la secretaría de la SS: Carlos Bravo.

Han sido muchas las organizaciones que han emitido resoluciones críticas con este nuevo patinazo de los oportunistas de derecha que dirigen CCOO en un momento en el que el prestigio del sindicato está bajo mínimos; resaltamos aquí, además de los dos comunicados señalados antes, las resoluciones de las Federaciones de Enseñanza de Madrid y Castilla León y la Sección Sindical de Nissan. Han sido muchos los que, llevados por un impulso visceral, se han desafiliado; no han sido pocos los delegados que el lunes 10 estaban “enfermos” para evitar la presión de sus compañeros de Sección Sindical, a la espera de recibir una mínima explicación sobre lo que estaba pasando.

Todo apunta a que el plan que habían urdido el pequeño grupo de dirigentes oportunistas que dictan la política de CCOO al margen de los órganos de dirección (incluida la propia Ejecutiva Confederal) cometieron un error de apreciación (probablemente fruto del creciente aislamiento de la realidad de los Toxo y Cía, que no comprenden la nueva coyuntura y se ven a sí mismos como un interlocutor aceptable y aceptado): esperaban dar un nuevo golpe, como el de 2011, planteando el apoyo a las conclusiones del informe, como mal menor. Pero la brutalidad de las propuestas del documento, su falta de mínimo rigor, el carácter absolutamente parcial de la opinión de sus autores y la torpeza sin límite de su “experto”, su chulería y actitud sumisa y vendida, han provocado la primera revuelta interna de CCOO desde que el traidor Antonio Gutiérrez (quien, por cierto, ha sido también muy crítico en esta ocasión  con su sucesor en el trono) aplicara un giro derechista a la política del principal sindicato. Una convulsión cuyas consecuencias van a durar, pues, aunque en la reunión extraordinaria de la Ejecutiva Confederal, el martes 11 por la mañana, y de Secretarios Generales de federaciones y territorios, el mismo día por la tarde, se llamó a cerrar filas, este golpe ha sembrado la desconfianza sobre el estilo de dirección en muchos (una mayoría) cuadros.

Toxo, fiel a su estilo, no ha reconocido su responsabilidad ni la de ninguno de sus colaboradores; se ha limitado a considerar que la dirección había cometido un error, y punto, se ha negado a sancionar al autor del desaguisado, cuya sanción pedían muchos y ha terminado criticando a quienes con su toma de posición rápida evitaron un descrédito mayor del sindicato: el sector crítico y los miembros del gabinete técnico confederal.

Que nadie dude que los Carlos Bravo y Cía intentarán acallar la respuesta al más que probable golpe que prepara el gobierno contra las pensiones (es muy posible que aproveche el verano para asestarlo). Pero con el patinazo del “experto” Miguel Ángel van a tener muy complicado justificar una nueva traición como la de enero de 2011. En cualquier caso habrá que estar atentos, no confiarse y reforzar el sindicalismo de clase para las luchas que han de venir en los próximos meses.

Como vemos, cuando el movimiento sindical debería encabezar las movilizaciones, dotarlas de unos objetivos comunes (entre los que debería figurar en primer lugar la dimisión del gobierno) y dirigir  las luchas en un sentido de clase, los dirigentes oportunistas agachan la cabeza y ofrecen un “consenso de país” con la derecha neofranquista y la gran patronal parasitaria y especuladora y se comprometen torpemente en una farsa urdida para justificar un golpe de gracia al sistema público de pensiones

Toxo, Méndez y sus respectivos equipos de colaboradores saben perfectamente que “la foto” del día 16 de mayo es, además, un golpe contra la credibilidad, ya de por sí debilitada en extremo por su continuo titubeo y cobardía, de los sindicatos de masas, a los que se les termina asimilando a una más de las instituciones del régimen desacreditado a los ojos de una mayoría de ciudadanos.

¿Por qué esta nueva rendición? ¿Por qué este gesto innecesario que provoca más desorientación en los cuadros y afiliados de los sindicatos y debilita el sindicalismo en unos tiempos en los que cada vez es más necesaria la organización de los trabajadores para la defensa de sus derechos?

Hay muchos factores que explican esta actitud: entre ellos el miedo de los Toxo, Méndez y Cía a que salgan a la luz las tropelías de algunos de los brazos de madera que les han garantizado su apoyo y sostenido la paz interna a golpe de represión contra los sindicalistas de clase (coordinados en el sector crítico, como en CCOO, o no) a cambio de consentir sus juegos de nuevos ricos incompetentes en los Consejos de Administración de las Cajas de Ahorros, o permitirles mantener engrasada una compleja estructura de captación de subvenciones que asegurara el “sindicalismo de servicios” que a falta de política de clases mantuvo el control de CCOO y UGT en manos de los Fidalgo o Gutiérrez de turno.

Ahora salen a la luz las fotos de un personaje impresentable como Mª Jesús Alende con un narcotraficante, de la época en la que era dirigente del sindicato de sanidad de CCOO (en ese período se aprobó la ley 15/97) y pareja del entonces consejero del ramo en el Gobierno de Fraga, Núñez Feijóo; se conoce que en  el consejo de Administración de Bankia (antes Caja Madrid) además de sinvergüenzas de la derecha más reaccionaria, se sentaban personajes que sin preparación técnica, intervenían “de por libre” y a título individual en las decisiones de la entidad financiera. Se terminará sabiendo que en no pocas ocasiones, los aparatos de algunas federaciones controlados férreamente por incompetentes, pero  dispuestos a arrasar con cualquier oposición interna, utilizaban los Expedientes de Regulación de Empleo como sucedáneo de acción sindical, y permitían por acción u omisión la actividad de un puñado de caraduras, que se han aprovechado de la entrega y el trabajo de miles de delegados y militantes sindicales que daban la cara y se esforzaban por mantener unidas las plantillas frente a los ataques de la patronal.

El enemigo de clase conoce la íntima ligazón entre los patronos y algunos dirigentes oportunistas porque fue él quien fomentó esa connivencia; y ahora está dispuesto a utilizar esa información, no contra los que hayan podido corromperse (que esos siempre cuentan con la impunidad real que el sistema judicial ha garantizado en este país a los corruptos, mediante procesos dilatados, obstáculos formales, etc.) sino contra la propia idea del sindicalismo, entendido como organización independiente para la defensa de nuestra clase frente a la burguesía.

Y en esta tarea, el enemigo de clase encuentra un inesperado aliado en las corrientes radical-oportunistas, que se suman al ataque al sindicalismo de masas, extendiendo la miseria de sus dirigentes sin principios al conjunto de sindicalistas que milita en ellos, sin entender que no son los Alende, Paredes y Cía los que están en peligro, sino la misma idea del sindicalismo.

El miedo a que el gobierno, amenazado por los continuos escándalos de corrupción, encienda el ventilador que termine salpicando de mierda  a todos es, como decimos, uno de los probables factores que explican esta nueva rendición del aparato oportunista; pero no es el único, ni siquiera el principal. Por encima de él, está la esencia de clase de la corriente que domina el aparato sindical en España. Una corriente surgida del revisionismo en todas sus variantes (reformista, trotskista, etc.) que durante años consolidó un tipo de sindicalismo centrado en los sectores de la aristocracia obrera, acostumbrado al pacto y al consenso, y que se encuentra ahora fuera de tiempo, en una coyuntura en la que su mentor ya no necesita sus servicios si no se compromete de hoz y coz  en la defensa de la política de la oligarquía.

El “exceso de responsabilidad” de los Toxo y Méndez, que firman lo que les echen aún sabiendo que con ello pierden apoyo entre los trabajadores, se ha forjado a golpe de represión interna y amenaza del aparato de poder: el caso de la Cooperativa de viviendas PSV, por ejemplo, fue el pago de Felipe González al intento del entonces Secretario General de UGT, Nicolás Redondo (padre) de distanciarse de la política antiobrera del Gobierno de míster X; en CCOO son constantes las represalias contra la oposición interna. Así se ha venido cincelando un tipo de sindicalismo sumiso con el poder, temeroso y cobarde, más pendiente de mantener a toda costa el control de la organización que de hacer frente a sus responsabilidades con los trabajadores.

Y, sin embargo, muy a pesar de sus dirigentes,  las organizaciones sindicales de masas son hoy imprescindibles porque constituyen estructuras organizadas potentes, que organizan a los sectores más conscientes de nuestra clase. Es por esa razón que, precisamente ahora, los comunistas llamamos a redoblar los esfuerzos por asentar y consolidar los sectores de clase de los sindicatos de masas. Es precisamente ahora cuando hay que redoblar la batalla por aislar a los que se presten a colaborar con el enemigo de clase; cuando debemos disputar con más ahínco la dirección a los oportunistas de derecha.

La nueva traición, puesta en escena el 16 de mayo, tiene corto el vuelo, porque la realidad vendrá a colocar, de nuevo, las cosas en su sitio. La organización en su conjunto: afiliados y cuadros de ambos sindicatos, está incómoda frente a esta nueva renuncia que los dirigentes oportunistas “venden” como un acuerdo sin contrapartidas que les permite mantenerse en el “centro del conflicto”; los afiliados no entienden, con toda la razón, cómo sus dirigentes miran para otro lado, y contra toda evidencia apuntalan a un Gobierno al que vuelven la espalda la inmensa mayoría de la ciudadanía (incluidos sus propios votantes). La pifia del 7 de junio no ha hecho más que agravar esa incomodidad.

La batalla no ha hecho más que empezar. La actitud de otras corrientes sindicales autotituladas como “revolucionarias”, únicamente contribuye a la dispersión de las luchas. Hay que trabajar por la unidad también en el ámbito sindical; y por el refuerzo de las principales organizaciones capaces de articular las luchas generales del movimiento obrero. Si los sindicalistas de clase dejan el campo libre, la consecuencia será una debilidad aún mayor del movimiento obrero.

Van a venir (y a no tardar) nuevas movilizaciones masivas y Huelgas Generales. A corto plazo, como seguidamente veremos, la batalla política va a pasar a primer plano; no sólo por la proximidad de las citas electorales, sino porque sólo la lucha política puede dar la coherencia que necesitan el movimiento sindical y el ciudadano.

Las organizaciones sindicales de masas representan, desde hace tiempo, el único bastión organizado capaz de hacer frente (con sus limitaciones) a la avalancha reaccionaria que domina en la agenda política. Es cierto que son un instrumento cuya dirección está copada por dirigentes indignos. Pero, algo parecido (si no peor) ocurre en el ámbito de la izquierda política. Y, el caso es que, con un movimiento popular desarticulado (a pesar de los avances, así es) desvertebrado y sin orientación, la ORGANIZACIÓN (con mayúsculas) es un bien imprescindible. No podemos renunciar a ella, ni estamos en condiciones de presentar otra alternativa orgánica capaz de representar el papel que CCOO y UGT deben jugar.

Por otra parte, no podemos intervenir sin ton ni son: Nuestro partido apuesta desde hace años por reforzar el sector crítico. Por muchas razones: es el único sector que interviene, con mayor o menor acierto, pero organizadamente, en el seno de un sindicato de masas; la mayor parte de sus cuadros y militantes proceden de la izquierda política y están, por tanto, interesados en trabajar por la unidad de ésta; la propia irresponsabilidad de la dirección oficialista de CCOO está creando las condiciones que permiten el acercamiento de otros sectores hacia las posiciones críticas lo que viene a reforzar el sindicalismo de clase; y, por último, el sector crítico está haciendo un esfuerzo serio por mejorar su coordinación y aparecer de forma más clara y firme, (como ha demostrado con sus tomas de posición en mayo y junio) con sus propias posiciones, frente a la burocracia oportunista.

Ésta sigue siendo, con más razón que nunca, nuestra orientación central de trabajo para los comunistas en el seno del movimiento obrero. No estamos en CCOO para contemplar pasivamente la actitud destructiva de los oportunistas, sino para combatirlos, para llegar a nuestra clase y organizarla para la lucha.

Sobre la unidad de la izquierda

Tras un año de gobierno PP, cuyo balance no puede ser más brutal, y después de meses de movilizaciones generalizadas, incluidas dos Huelgas Generales, hasta los ojos más miopes de los dirigentes políticos de la izquierda perciben claramente que no es posible continuar sin dar una salida política, o correr el riesgo de que el desánimo y la frustración se apoderen de las masas, lo que traería consecuencias verdaderamente preocupantes.

Se ha convertido en un lugar común de todos los analistas hablar de la desafección de la ciudadanía respecto de la política. Existe el peligro de que la frustración de las masas ante la evidencia de que sus luchas y esfuerzos son ignorados con verdadera altanería por el poder institucional, termine abriendo paso a la tesis que los sectores fascistas hoy dominantes en el aparato de Estado, en el Gobierno y en el PP, plantean sin tapujos: es necesario un Gobierno fuerte que afronte los problemas sin formalismos políticos, un gobierno de técnicos que no esté sujeto a criterios de control democrático, la contradicción no se da entre la burguesía y el proletariado ni entre la derecha y la izquierda como su expresión política, sino entre “los de arriba” y “los de abajo”, entre los políticos (en general) y el pueblo (en general, sin matices de clase).

Desde nuestro anterior CC han continuado los ataques del capital y la movilización generalizada de las masas. El 23 de febrero (el día en el que terminaba el Congreso Confederal de CCOO) se celebraba una marcha de mareas ciudadanas que sacó a la calle a cientos de miles de personas. En Murcia se celebró la marcha el 16 de marzo. Estas convocatorias tenían una característica nueva: miles de banderas republicanas, las consignas y los gritos espontáneos pidiendo la dimisión del gobierno, mostraban que el movimiento popular pasaba de la candidez inicial puesta en evidencia en las movilizaciones del 15M, a una actitud más consciente, de búsqueda de una salida a la situación en términos políticos.

Y esta característica no ha pasado desapercibida a las distintas fuerzas: el gobierno Rajoy, como señalábamos más arriba, conocedor de que ha perdido su capital político y está quemado, ha ido cambiando de táctica, al encuentro de apoyos en otras fuerzas políticas y sociales.

Incluso hemos tenido oportunidad de criticar en las páginas de Octubre las posiciones de un cierto sector del trotskismo que desde las páginas de ATTAC llamaba a defender a Rajoy, frente a un supuesto complot de los especuladores financieros, dolidos por la “valentía” de Mariano frente a los mercados, al reclamar a la UE una política de inversiones y “negarse” a aplicar las reformas que ésta le reclaman.

En estos días, se ha venido hablando con insistencia de la inminencia de un Pacto de Estado. Las condiciones de ese Pacto, como decimos, las ha marcado muy claramente el PP, al circunscribir el acuerdo a un “consenso” de las fuerzas políticas del régimen ante las Instituciones Europeas, pero dejando claro que el gobierno no cambiará su política de recortes.

Y a la vista de los acontecimientos más recientes todo indica que para llevar a la práctica sus planes, Rajoy cuenta con el apoyo abierto de PSOE y  la disposición de los dirigentes de CCOO a consensuar los nuevos recortes para “evitar males mayores” y la leal oposición parlamentaria de la izquierda institucional.

Al tiempo de terminar este informe, se ha hecho público el acuerdo entre Rubalcaba y Rajoy para “reforzar” la posición de España en la cumbre europea del próximo 27 de junio. Un acuerdo compartido por la práctica totalidad de las fuerzas parlamentarias, por más que las reacciones de CIU, PNV, etc., haya sido de rechazo debido a que, una vez más, las dos fuerzas principales que representan los intereses de la oligarquía nacional les han ignorado.

Conforme avanza la crisis vienen confirmándose nuestras predicciones políticas. Las distintas fuerzas muestran su esencia de clase por encima de la fraseología más o menos comprometida con el sistema, hasta el punto de que los dirigentes oportunistas, obligados a optar, acuden raudos a engrosar las filas del neoliberalismo más reaccionario, aun siendo conscientes de que esa actitud sumisa les desacredita y deslegitima aún más ante los trabajadores.

Como venimos insistiendo en los últimos informes, dada la envergadura de los ataques, los gobiernos reaccionarios suelen dejar abierto el desarrollo temporal de las medidas para avanzar en su aplicación paulatina, conforme van venciendo la resistencia popular, incluso aparentan un tibio enfrentamiento entre ellos, para dar la impresión de que sus golpes son medidos y no van más allá de lo estrictamente necesario para “el interés general de la nación”: los ejemplos son muchos, citemos solo uno: el repago de un euro por receta, retirado por el TC a propuesta del gobierno  central en contra de los gobiernos madrileño y catalán.

Pero, el gobierno Rajoy es un cumplidor aventajado de las órdenes de la troika imperialista europea y seguirá aplicando implacable su política de recortes. De modo que, pasados los meses y tras una general y generalizada movilización sectorial, ante nuestra clase, ante los pueblos de España se plantea la situación con toda su crudeza: sin organización y sin política no va a ser posible defenderse con eficacia frente a las oleadas de recortes que mes tras mes desata el gobierno. Para lograr ambas cosas, organización y política, hay que comenzar a plantear con todo rigor la necesidad de la unidad. Y para avanzar en la unidad, necesitamos superar los mil obstáculos de todo tipo que ponen y pondrán en el camino los dirigentes que siguen empeñados en respetar las reglas y el campo de juego del enemigo.

Ahora, el gobierno Rajoy y el inmenso aparato de propaganda que lo sustenta, se presenta como adalid de una corriente de países que pelean porque la UE apueste por una política de inversión y gasto público; dice que el pesimismo está en retirada y habla de brotes verdes apoyándose en el paro registrado de los tres últimos meses, por más que todos los datos (incluidos los de la EPA) indiquen todo lo contrario.

Se ha sabido, incluso, que el mismo sucesor coronado de Franco se ha reunido “discretamente” con los tres últimos presidentes del Gobierno: González, Aznar y Zapatero, para pedirles unidad. Unidad de las fuerzas de la oligarquía para defender sin caretas los intereses del capital, para apuntalar un régimen desacreditado antes la mayoría trabajadora. Unidad para seguir golpeando de forma inmisericorde a un pueblo que soporta ya tasas de paro, precariedad y miseria intolerables.

No obstante, el miedo a que la tensión social termine explotando, pone nervioso a los dirigentes del capital y hace aflorar  las contradicciones internas en las filas del propio partido en el gobierno: la amenaza de Aznar de volver a la actividad política, las continuas declaraciones de Esperanza Aguirre que, si bien dimitió como Presidenta del gobierno regional de Madrid, mantiene su cargo de Presidenta del PP en esa comunidad y aprovecha cualquier oportunidad de intervenir criticando a los ministros de Rajoy, las últimas declaraciones de personajes como Mayor Oreja apartados de la primera línea desde hace años, etc., indican que las contradicciones se extienden también al campo de la reacción. De igual forma las fuerzas nacionalistas remueven oportunamente el fantasma del soberanismo  controlado y se enzarzan en una pelea sin sentido, entre ellos y con los representantes del PP y PSOE, a cuenta en los últimos días del concierto económico del País Vasco y de Navarra.

Es decir, aunque, aparentemente parezca que vivimos una situación de relativa calma, se sigue acumulando tensión. Realmente, si aún no se ha producido la explosión política que todos esperan inminente, es porque las fuerzas que las masas han identificado hasta hoy como la izquierda en las  instituciones siguen comprometidas  de una u otra forma en el sostén del régimen y temen confrontar claramente con el gobierno, para no provocar una situación que se les vaya de las manos.

Las encuestas apuntan a un descrédito general de todas las fuerzas políticas parlamentarias, de las instituciones y de los sindicatos. Pero también dan cuenta de que la desorientación de las masas sujeta su indignación a un criterio pragmático, electoral, marcado por la utilización del voto como castigo o de apuesta por lo nuevo, pero dentro de lo conocido: en todas las encuestas se confirma el crecimiento de la abstención, del voto nulo y la dispersión del voto. El bipartidismo se hunde, sí; pero esa tensión aún no se traduce suficientemente en términos de respuesta organizada, articulada y unida, en un sentido de superación del régimen. Esta insuficiente madurez del movimiento está siendo utilizada por la izquierda institucional y los dirigentes sindicales para justificar su pasividad, cuando no su compromiso con el régimen reaccionario y heredero del franquismo.

Una reciente encuesta señala, por ejemplo, que hoy por hoy ERC superaría en voto a CiU en Cataluña; lo mismo señala otra sobre el voto a IU respecto al PSOE en Madrid, anticipando la posibilidad de un sorpasso. No estamos en condiciones de saber si finalmente se confirmarán estas predicciones, porque si su cobardía les lleva, como hasta ahora, a dar respiro al PP, pueden llevarse la sorpresa que ya apunta alguna encuesta, de una cierta recuperación de este partido (no cuentan tampoco con que la mayoría ciudadana identifica a todas las fuerzas parlamentarias como instituciones del régimen del que se separan día a día).

En cualquier caso, con su actitud, los dirigentes de la izquierda institucional contribuyen objetivamente a prolongar la agonía social y política que vive nuestro pueblo desde hace cinco largos años y a aumentar la frustración, muy peligrosa porque puede canalizarse desde el populismo y el fascismo.

El panorama que venimos describiendo, ha desatado un maratón de iniciativas que tienen en común la búsqueda, al menos formal, de la unidad de la izquierda. Una parte de estas iniciativas comparten de forma cada vez más abierta con nosotros la tesis de que la unidad debe darse en torno a un objetivo político mínimo: sin ruptura con el régimen continuista, sin volver al punto de partida y terminar la tarea que la izquierda institucional abandonó al aceptar la transición y su compromiso de no romper con la estructura de poder franquista, no es posible afrontar un cambio real de la situación económica, social y política ni superar la crisis capitalista, sin un coste enorme en términos sociales. Otro sector que está siendo manipulado por los jefes de fila de las distintas familias revisionistas, viene a coincidir en negar que esa sea la prioridad del movimiento popular.

En situaciones como las que vivimos, en las que lo viejo muere a ritmo acelerado, sin que surja algo nuevo y esperanzador, se corre el peligro de sufrir un retroceso serio en términos políticos y democráticos. Conviene por eso recordar experiencias pasadas en  países europeos que se enfrentaban a encrucijadas provocadas por crisis políticas: la incapacidad de la izquierda de articular una alternativa de la mayoría trabajadora independiente de la burguesía imperialista, su miseria consensuada en las instituciones, llevaron al surgimiento de fuerzas ajenas a una concepción de clase como el Partido Verde en Alemania (reconvertido en uno de los más firmes adalides “ecológicos” del neoliberalismo); o el partido radical italiano, diluido nada más surgir en el magma pútrido de la política italiana (alguno de sus dirigentes, como Emma Bonino, han terminado votando con los neofascistas en el Parlamento Europeo y finalmente a la cabeza del liberalismo en la Comisión Europea); o el final del propio PCI, siempre a la espera del sorpasso electoral mientras sostenía con su pasividad un estado de cosas en descomposición que terminó conociéndose con el término peyorativo de “Tangentópolis” y preparó el camino a Berlusconi.

La cuestión es que, en España, estamos asistiendo, desde hace tiempo, a un baile incesante de iniciativas de “convergencia”, incluidos auténticos “experimentos” de constitución de nuevos “referentes” que repiten muchas de las desviaciones ensayadas con anterioridad en la vieja Europa capitalista, conforme la denominada “crisis de valores de la izquierda” se extendía.

Desde la refundación de IU, apadrinada entre otros por Enrique de Santiago, hasta el Frente Cívico de Julio Anguita, pasando por las Mesas de Convergencia, etc., se ha sucedido un maratón de propuestas coincidentes en un punto: lo importante es el programa que se proponga, no importa el objetivo. Unos lo dicen expresamente *(2). Otros lo adornan con un lenguaje más radical: “los comunistas deben estar en primera línea de los experimentos (sic) de unidad de acción que son el preludio de las batallas más amplias (Javier Parra, director de la república.es, “Los comunistas y la agitación social en curso: hacia el Frente Único”). Todos toman nota de la crisis del liberalismo y la creciente actividad e influencia de los movimientos sociales entre amplias capas de la sociedad (Ibídem) *(3) para, finalmente, recluir el movimiento popular a la protesta callejera: la política queda para los que han representado hasta ahora los intereses populares en las instituciones, de una forma tan lamentable.

Todos proponen apartar a las masas de la batalla política. El papel de la movilización social es para ellos una suerte de demiurgo del Bloque Social Alternativo, término de confusas reminiscencias gramscianas que malinterpreta al gran dirigente comunista italiano, confunde el papel de la organización de clase como dirigente del movimiento y justifica la inacción (cuando no la complicidad) de la izquierda en las instituciones en la falta de hegemonía social de la ideología de clase; como si las organizaciones de izquierda no fueran las principales responsables de esa anemia política que aqueja al movimiento popular.

La versión más clara (y más cínica) de esta tendencia la da, como era de esperar, la dirección de esa izquierda que sí está en las instituciones enredada en sus enmiendas y comisiones de investigación: necesitamos el Boletín Oficial del Estado, es decir, necesitamos ser mayoría en las instituciones para poder plantear el cambio de fondo, para traer la III República. Hasta entones debemos limitar la velocidad del convoy a la del último de sus elementos, o lo que es igual, el más atrasado, debemos defender un programa legal aunque sepamos que es absolutamente inviable en el marco de una legalidad hecha a la medida de una minoría. Lástima que la legalidad esté limitada cada vez más por un régimen surgido del fascismo y controlado por la oligarquía que apadrinó la dictadura.

Y es que, confiando en recoger, como auguran las encuestas, el desgaste del bipartidismo en apoyo electoral (algunas encuestas, por ejemplo, apuntan a que IU puede alcanzar los 50 escaños), los dirigentes de esta coalición, quienes dirigen realmente su papel en las instituciones, marcan sus grandes líneas de actuación y, controlan finalmente, la elaboración de las listas de la coalición, alientan todo tipo de iniciativas para contentar a los jefes de familias de segunda fila, pero, sobre todo, para acallar la oposición de una militancia honrada que paso a paso asume que la unidad no podrá hacerse sin Izquierda Unida, pero tampoco la representa Izquierda Unida, cuya dirección en su mayor parte sustenta, con su pasividad política, el régimen dominante en España.

Los principales dirigentes de IU, quienes realmente controlan el poder interno y dominan la política de pactos y componendas con la que se urden las mayorías de la coalición: los Ángel Pérez, Llamazares, Meyer y Cía, creen que el ruido unitario, si sigue sonando en los términos “místicos” de las salmodias de la mayoría de esas iniciativas, engordará la cesta de votos a las listas que controlan ellos.

Este sector de dirigentes no quiere realmente un bloque unitario de la izquierda y, menos aún, está dispuesto a que ese bloque plantee un programa de ruptura con el régimen. Se pelearán entre sí con saña, pero unirán sus fuerzas contra los intentos de verdadera unidad de clase, porque su verdadera apuesta es la del “sorpasso” a la italiana: una mayoría de IU en la izquierda que fuerce al PSOE a pactar, como en Andalucía. Es ese modelo y no el de AGE en Galicia, el que interesa a los dirigentes revisionistas.

Y sin embargo, son importantes (cada vez más) los sectores que dentro de IU/PCE (y del PSOE) apuestan por la unidad en el único sentido que es posible al punto que hemos llegado: unidad para traer la III República y alzar un bloque político de la izquierda contra la oligarquía.

 

Nuestras tareas.-

En nuestro anterior Pleno Ampliado insistíamos en la necesidad de reforzar nuestros contactos con los sectores de los partidos de la izquierda institucional que comparten nuestras posiciones unitarias, de avance hacia la conformación de un Frente Popular, o Bloque popular frente a la minoría oligárquica.

Lo ocurrido estos últimos meses confirma la justeza de aquella apuesta. La celebración de actos en Galicia, Valencia, Cantabria, etc. ha probado que aumenta la tensión interna en las organizaciones de izquierda, el malestar frente a los elementos oportunistas de su dirección y la conciencia unitaria.

El acto del día 18 de mayo en el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO de Madrid, es un ejemplo de lo que decimos: ese acto ha levantado muy importantes expectativas en una parte del PCE y de IU y ha permitido mejorar la coordinación de sectores que comparten con nosotros la necesidad de la unidad para la ruptura democrática.

Debemos profundizar la tarea que nos marcamos en nuestro anterior Pleno Ampliado: tender puentes con estos sectores, ayudarles a coordinarse con nosotros. Debemos tener claro, no obstante, que conforme se acerque el periodo electoral, crezca la tensión y avance nuestra apuesta, va a crecer exponencialmente la presión de los revisionistas (no solo de los reformistas, también de los radical-oportunistas), sus maniobras y ataques.

Como hemos visto con ocasión del fiasco del representante del oportunismo en la comisión de “expertos” que ha suscitado un importante revulsivo interno, una parte cada vez mayor de la izquierda organizada comienza a moverse en el buen sentido, dispuesta a aparcar diferencias secundarias para apostar por objetivos comunes. Vamos a tener que afrontar dificultades, pero tenemos que trabajar con entusiasmo por desarrollar un bloque popular que permita iniciar un cambio cualitativo en la correlación de fuerzas actual, claramente favorable a la reacción.

Sin olvidar nunca que nuestra prioridad es la de reforzar nuestro propio campo, porque sabemos que también necesitamos cambiar la correlación de fuerzas en el seno de la izquierda para impulsar la unidad, y crear equipos de dirección con camaradas y compañeros capacitados y preparados para la lucha política. Porque uno de los problemas fundamentales a los que nos enfrentamos es el de atraernos a la masa de trabajadores que siguen ajenos a la política y desorientados; un ejército que en movimiento es imparable, pero que últimamente da muestras de un cierto desánimo, frustrado por la miseria política de este país, por el miedo y mansedumbre de quienes dirigen las organizaciones que hoy deberían encabezar la respuesta social.

Juventud:- Nuestra principal apuesta sigue siendo: acercarnos a los jóvenes que, por razones objetivas, no sienten reflejadas sus inquietudes y necesidades en ninguna organización, pero, sin embargo, llenan las movilizaciones y encabezan los núcleos más combativos de las luchas. En este sentido, como concluíamos en el CC anterior, debemos promover formas de actividad prepolíticas: culturales, lúdicas, deportivas,…

La degradación del sistema educativo sigue acelerándose: el Gobierno, consciente de que unido el sector educativo es un hueso muy duro de roer, ha adoptado la decisión de dividirlo intentando la ruptura por los eslabones débiles: las nueva regulación de las interinidades provocó a finales de curso y en las fechas inmediatas a la huelga general del sector del 9 de mayo, una primera quiebra de la unidad del profesorado.

Con todo, la Huelga General de la Enseñanza, la primera convocada por toda la comunidad educativa, fue un éxito, aunque se notaron también síntomas de desorientación y cansancio en algunos territorios.

La Ley Wert (LOMCE) es un salto hacia el pasado: establece hasta cuatro reválidas a lo largo del itinerario educativo; reduce drásticamente los ya escasos controles de las direcciones por la comunidad educativa; aumenta la dependencia de los directores respecto a las directrices del Gobierno; refuerza el control de la Iglesia sobre los planes de estudio; precariza las carreras del profesorado; etc.

En las universidades, los problemas se acumulan. El aumento de las tasas, los recortes drásticos de los presupuestos de algunas comunidades, etc., está provocando un auténtico caos. En la Universidad Politécnica de Madrid, por ejemplo, se han despedido 301 trabajadores del PAS y se amenaza con nuevos despidos; se conocen miles de casos de estudiantes que han tenido que abandonar sus estudios universitarios por no poder pagar las tasas (situación que se agravará tras la reciente decisión de endurecer la política de becas).

Es todo un símbolo de la orientación de la política universitaria, el nombramiento por el PP, para la cobertura de una vacante del Tribunal Constitucional, del rector de la Universidad Rey Juan Carlos, García Trevijano, miembro del Opus Dei, un auténtico tirano reaccionario que ha recurrido a todo tipo de tretas para lograr su tercer mandato en el rectorado de esa Universidad, que fue la primera en que se aplicaron los recortes que han supuesto el cese de decenas de profesores.

Las graves limitaciones de algunos tramos educativos: falta de plazas en Educación infantil y Formación Profesional; las privatizaciones y recortes de plantillas en los tramos de enseñanza obligatoria; los recortes de subvenciones y ayudas (en comedor, transporte, etc.) están haciendo saltar las alarmas al conocerse, por ejemplo, casos de malnutrición infantil que afectan a miles de niños.

La conclusión que se impone es la de que tenemos que seguir trabajando en el frente estudiantil, como hasta ahora.

La juventud española vive una situación de completo bloqueo de sus expectativas vitales: millones de jóvenes carecen literalmente de salida de futuro. En el campo del trabajo, la falta de oportunidades es agobiante: cifras de paro que superan el 54% y de precariedad que sobrepasan ampliamente el 60%.

A la última reforma Laboral de hace un año, hay que sumar la propuesta de Emprendimiento y Empleo Juvenil de enero pasado, que contribuye a abaratar el despido, prolongar la explotación en condiciones de práctica esclavitud de los jóvenes que acaban de terminar su formación académica. No es ya que a los jóvenes no les quede otra opción que el empleo barato y sin derechos; además, a través de contratos como “meritorios”,  falsos contratos de prácticas, etc.,  miles de jóvenes trabajan sin regulación, en condiciones de práctica esclavitud.

Este panorama  desolador tiene como consecuencias (que ya reseñábamos en nuestro anterior informe) por un lado la combatividad en las movilizaciones de los jóvenes acuciados por una falta casi absoluta de salidas; pero también un peligroso desarraigo de la organización, que en no pocas ocasiones se suple con formas alternativas de socialización.

Por eso insistimos en la necesidad de utilizar todos los recursos para acercarnos a los jóvenes y atraerlos hacia la organización. No solo las estructuras de sindicatos y asociaciones de estudiantes, sino también, el fomento de actividades culturales, sociales, etc.

Como conclusión, los próximos meses, van a ser trascendentales: el desarrollo de la crisis económica va a provocar nuevos movimientos de lucha y no son de descartar  incluso  estallidos sociales espontáneos o localizados. La lucha por construir la unidad por la ruptura democrática con el régimen va a ser un eje fundamental de nuestra intervención. Y en ese camino debemos trabajar por unificar las luchas y movilizaciones sectoriales y dotarlas de contenido político, de objetivos políticos generales, que sitúen el centro de la diana sobre el que disparar. “Gobierno dimisión” y “Frente Popular por la III República” son nuestras consignas tácticas.

Es posible que el gobierno no termine la legislatura, pues, a pesar de las miserias y debilidades de su leal oposición, las contradicciones incluso en sus propias filas no dejan de aumentar, lo mismo que crece la distancia entre la mayoría trabajadora y un régimen que ha probado, más allá de toda duda, su carácter reaccionario que le convierte en un freno formidable a cualquier reforma democrática y progresista. En cualquier caso, a partir de junio de 2.014, cuando se celebren las elecciones al Parlamento Europeo, se inicia un periodo de citas electorales en el que estas cuestiones se colocarán en el centro del debate político.

En los próximos meses, va a aumentar el riesgo de que el malestar que incuba el movimiento popular termine en una peligrosa frustración que pueda abrir la puerta a alguna fuerza populista de extrema derecha. Pero también hace la vida política más fluida, hace más comprensible para los trabajadores nuestras propuestas, facilita nuestro trabajo y abre expectativas nuevas a la unidad de las fuerzas populares. Los enemigos son muchos, los obstáculos también, pero de lo que hagamos ahora para asentar las bases de nuestro trabajo, consolidando y desarrollando nuestro entorno, reforzando las organizaciones estudiantiles y sindicales en las que intervenimos, va a depender que el proletariado sea más fuerte para encarar un periodo de combates muy duros.

 

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Notas:

*(1).- Del borrador que se conoce de la reforma se desprende un ataque sin precedentes a los derechos democráticos y a la maltrecha participación de los ciudadanos: se quiere obligar a los Ayuntamientos a sujetarse a los criterios de gasto impuestos por el Gobierno, con la amenaza incluso de intervención; limitar el número de representantes elegidos en los ayuntamientos y someter en general a la Administración Local al control directo de las Comunidades Autónomas y Diputaciones Provinciales que son los dos puntales principales de la corrupción y el caciquismo.

*(2).- Anguita, como ya analizamos en su día en las páginas de Octubre lo exponía en estos términos erróneos: “La velocidad de un convoy es la del último de sus elementos”, lo que le llevaba a defender la construcción de su alternativa a partir de un programa concreto, aplicable, perfectamente factible, desarrollable y legal (ver artículo Octubre)

*(3).- Javier Parra,  en el mismo escrito, deja claro también que su propuesta no quiere tocar el centro del problema al afirmar: un frente único, social y popular, que nada tiene que ver con procesos electorales, ni con la representatividad en las instituciones locales o nacionales, sino con la puesta en marcha de mecanismos participativos y ejecutivos que sea capaces de ejercer de contrapoder efectivo”.

INFORME AL PLENO DEL COMITÉ CENTRAL (Enero de 2013)

febrero 24, 2013 por  
Publicado en: Comunicados, Documentos

(para descargarlo en PDF o en DOC)

Sobre la situación internacional

La crisis del imperialismo se profundiza: la Unión Europea ha entrado de nuevo en recesión; el fulgurante desarrollo de la economía china también se frena y, una vez celebradas las elecciones presidenciales, en EEUU se reconoce abiertamente la ralentización de su economía.

Por todo el mundo, los gobiernos burgueses desatan planes de recortes, anulan derechos sociales, ignoran normas democráticas y descargan sobre la espalda de los trabajadores las devastadoras consecuencias de una crisis que está poniendo al descubierto el carácter anárquico del modo de producción capitalista.

Los mismos organismos e instituciones imperialistas que coordinan y fuerzan la aplicación de los planes de ajuste cuyas consecuencias son las que señalamos, muestran cínicamente su alarma porque, de seguir la presión, se puedan “desajustar” las válvulas que hasta ahora han permitido al capitalismo contener la explosión social en aquellos países que, como España y Grecia, se acercan a la catástrofe económica y social.

La Unión Europea no logra salir de la espiral que ha llevado a la zona euro a entrar de nuevo en la recesión. Por el contrario, las drásticas medidas que impone el núcleo central de poder en el bloque imperialista capitaneado por el Gobierno alemán, afectan seriamente a alguna de las principales economías: además de la española, la italiana, donde la dimisión del gobierno “técnico” de Mario Monti es el último capítulo conocido de una crisis social y política de hondo calado; y amenaza con extender el contagio a uno de los baluartes del imperialismo europeo: Francia.

La, de momento soterrada, pelea por el control y reparto de las áreas de influencia entre las grandes potencias, se traduce en un incremento de la tensión en aquellas zonas en las que chocan sus intereses, y con particular intensidad en el Próximo Oriente, un área de mucho valor para los imperialistas por su riqueza en petróleo y gas y por su situación geoestratégica. La guerra, atizada por los imperialistas yanquis en Siria, las constantes amenazas a Irán y la prepotencia criminal del nazisionismo, amenazan continuamente con desatar una guerra abierta1.

En el Próximo Oriente es quizá donde con mayor intensidad se producen las contradicciones interimperialistas. Cuando la URSS ocupaba Afganistán, mediante acuerdos con el gobierno afgano, el imperialismo estadounidense apoyaba a los llamados talibanes comandados por Bin Laden, y financiados por Washington que los presentaba como luchadores contra la tiranía y por la libertad. Lo que esos «liberadores» eran está ya claro para todo el que lo quiera tener claro. Con la desintegración de la URSS y la ocupación militar de Afganistán por los EE.UU. y sus socios de la OTAN, salen a la luz los motivos verdaderos por los que los EE.UU. intervinieron y ocuparon ese país: las enormes riquezas apenas explotadas, así como su posición geoestratégica frente a Rusia y sus aliados, y sobre todo China.

Antes del hundimiento de la URSS, Moscú, había planificado ya una refinería capaz de producir un millón de toneladas de gas por año. Los EE.UU. ocuparon el país, no para liberar a la

1 El diario El País del 20 de diciembre titulaba una información así: «Los perfiles nacionalistas de los nuevos dirigentes de China, Japón y Corea del Sur, agravan las disputas fronterizas y el desencuentro entre Pekín y Washington.»

población del dominio fanático de los Talibán, sino, lógicamente para hacerse con las riquezas del país, pero sus objetivos económicos han sido un fracaso.. Pese a los trescientos mil soldados de la OTAN y miles de mercenarios, no ha logrado sus objetivos. Más de tres mil soldados muertos, centenares de civiles muertos por los «daños colaterales», y un gasto de varios miles de millones mensuales y finalmente es China la que se ha asegurado la explotación de las reservas petrolíferas en Afganistán. La empresa estatal china, CNPC ha firmado el mayor contrato de petróleo en Afganistán para asegurarse la explotación de los yacimientos de Amo Darya y la construcción de la primera refinería del país. De ahí algún que otro rifirrafe y cabreo de Washington con el presidente Karzai, impuesto por los mismos EE.UU.

En julio del pasado año (2012) se celebró en Japón una conferencia sobre Afganistán en la que los países de la OTAN decidieron invertir 16.000 millones de dólares en infraestructuras para iniciar la explotación del fuel afgano. Pero una vez más, China se adelantó. Según la escritora N.Arman «Por primera vez en cincuenta años, altos cargos del gobierno chino visitaron Afganistán para consolidar la estrategia de reconstruir la vieja Ruta de la Seda, crear una extensa red de gaseoductos con los países “Stan”, y así garantizar su seguridad energética. En aquellas localidades que se encuentran bajo control Talibán, los chinos han conseguido su colaboración-previo pago a ellos o al gobierno de Pakistán-, mientras contratan a aldeanos para trabajar o como vigilantes, construyen clínicas, escuelas, viviendas y llevan agua potable y electricidad a los pueblos de alrededor…presentándose como el “imperialismo con rostro humano”»

También China ha conseguido hacerse con la mina de cobre de Aynak, la mayor de la zona, la segunda reserva mundial de cobre, después de Chile, valorada en cuatrocientos cuatro mil millones de dólares (404 mil millones).

En África, las continuas tensiones en países como Malí, Benín, Sudán, etc., que esporádicamente ocupan los titulares de la prensa con noticias de golpes de estado, guerras sectarias, etc., son el contrapunto de la aguda crisis que viven los países árabes y del Magreb, donde, mediante la intervención militar directa como en el caso de Libia, o la constante intromisión política, las potencias imperialistas intentan controlar los movimientos populares puestos en marcha con las denominadas “primaveras árabes”, que mantienen abierta la lucha por la democracia y la dignidad en países como Túnez, Egipto y Marruecos.

En Latinoamérica continúa la penetración del capital chino y la intromisión del imperialismo yanqui. La tendencia que ya esbozábamos en nuestro informe de enero pasado se agudiza por la interacción de diversos factores, como la enfermedad del comandante Chávez en Venezuela. Merece especial mención la situación en Ecuador, donde el desgaste del populismo reaccionario de Correa y el logro de la unidad de las principales organizaciones populares (entre ellas, con carácter principal, el MPD) están provocando una reacción brutal del régimen correísta en forma de un aumento desproporcionado de la represión contra los comunistas y los dirigentes populares. La izquierda revisionista “bienpensante” mantiene una irresponsable y criminal actitud de apoyo hacia el populismo de ese personaje, que deriva a marchas forzadas hacia formas fascistas.

Paso a paso avanzan las contradicciones interimperialistas, en un mundo sumido en una profundísima crisis; y todo ello va acompañado de una mayor coordinación y unidad regional y nacional de las oligarquías locales; el crecimiento exponencial de la represión, del paro y de la miseria.

La consecuencia es que crece también la respuesta de las organizaciones sindicales y populares: en Europa, la experiencia del Front de Gauche en Francia y Syriza en Grecia; la unidad lograda en Ecuador a la que nos referíamos antes, o el Frente Popular en Túnez, son otros tantos ejemplos de un proceso incipiente que, no obstante, hace frente también a inercias, miedos y obstáculos que los comunistas peleamos por superar. El crecimiento de la CIPOML es una expresión muy positiva de esta tendencia hacia la unidad popular y de los comunistas, que empieza a ser uno de los puntos prioritarios en la agenda de las organizaciones proletarias y progresistas.

En Europa, la gravísima situación que atenaza a la clase obrera ha provocado una primera y esperanzadora (aunque limitada) respuesta sindical, en la convocatoria de Movilización General del pasado 14 de Noviembre (que en España, Portugal y otros países tuvo el carácter de masiva Huelga General). Ese día, por primera vez, los oportunistas que dirigen los principales sindicatos del continente se vieron obligados a salir de su consensuada e impotente pasividad, para enseñar los dientes a una oligarquía ensoberbecida y dispuesta a todo. A pesar de lo limitado de la convocatoria, ha sido un primer paso que tiene su previsible continuidad en otra jornada de movilizaciones prevista, en principio, para mediados de marzo.

Uno de los problemas a los que, conforme se desarrolla la apabullante ofensiva del imperialismo, debemos hacer frente de forma urgente es el de la caracterización de la crisis que sufre el capitalismo imperialista, en la medida en que la respuesta a esa cuestión tiene consecuencias políticas trascendentales:

Aparentemente, la coincidencia en el diagnóstico entre las diferentes fuerzas y corrientes de la izquierda es prácticamente total. Pero un sector de los intelectuales y dirigentes de izquierda hoy mayoritario (sobre todo en las instituciones) han hecho suya una consigna: «no es una crisis, es una excusa». Este pegadizo mantra, que se repite en muchas movilizaciones, vendría a ser la síntesis de una tesis errónea que viene a argumentar que no hacemos frente a una crisis real del modo de producción capitalista, sino a la utilización torticera de una crisis generada por la falta de control “político” del capital, para recortar derechos y traspasar renta del trabajo al capital. La conclusión debería ser, por tanto, que el capitalismo es controlable, a condición de que los estados lo regularan.

Si bien es cierto que la oligarquía imperialista aprovecha la crisis para cercenar y recortar más allá de sus “necesidades inmediatas” en la lucha de clases que constituye el trasfondo del proceso político que se vive en España, por ejemplo; y que, por consiguiente, un cambio de marco como el que defendemos tácticamente, una República democrática y federal que defina objetivos colectivos y garantice mayor control social de la economía, podría atemperar muchas de las terribles consecuencias que sufren las clases trabajadoras, lo cierto es que la crisis del capitalismo es real, profunda, incluso podríamos decir que terminal, a condición de que el sector consciente y organizado del proletariado consiga imponer su dirección.

La crisis existe y tiene causa en las leyes internas propias del modo de producción capitalista y en particular en su ley fundamental, la de la busca del máximo beneficio, que provoca una tendencia ingobernable a la anarquía productiva.

Si bien es cierto que el desorbitado incremento del crédito que facilitó el consumo de las familias, permitió al capitalismo superar la crisis de los setenta, provocó también el rápido despegue del sector financiero de la economía capitalista. La crisis de la deuda de los ochenta que provocó gravísimas consecuencias en numerosos países de Latinoamérica y Asia fue la primera consecuencia de este proceso. La creciente financiarización económica ha provocado el aumento de los desequilibrios internos, lo que ha terminado provocando el estallido de la presente crisis: una de las más graves (sino la mayor) de todas las que han salpicado el desarrollo histórico del modo de producción capitalista.

En la medida en la que la tasa de ganancia del capital invertido en los sectores productivos decrece y aumenta por consiguiente el peso del sector financiero en la economía, la inversión en la esfera de producción de bienes y servicios pasa a ser cada vez menos rentable para el capital privado, aumenta la separación y la distancia entre la economía “real” y la especulación, se acelera, en suma, la tendencia señalada por C. Marx que lleva a la transformación del mundo en un casino global; y el modo de producción capitalista termina frenando el desarrollo de las fuerzas productivas.

En definitiva, la financiarización, que inicialmente era una vía de escape a la inversión del capital, que contribuía al tiempo a sostener la capacidad de producción por medio del consumo de masas, apoyado en el crédito generalizado, ha terminado por ser la causa última de una crisis para la que, como señalábamos en nuestro documento de noviembre de 2.008, la oligarquía imperialista únicamente prevé una salida: la masiva destrucción de fuerzas productivas.

No comprender esto lleva a los revisionistas y trotskistas a dar un enfoque economicista a su práctica política, centrando sus objetivos en lo inmediato, en los avances de programas de reivindicación concretos, sin tener en cuenta el objetivo general.

Las diversas corrientes revisionistas critican nuestras posiciones de ruptura democrática con el régimen monárquico: bien por no considerarla prioritaria frente a los avances sobre el programa de objetivos inmediatos que se puedan alcanzar con la movilización social; bien por ver en ellas una “renuncia” a los objetivos estratégicos (la lucha por el socialismo) de los comunistas2.

De esa forma, por la derecha o por la izquierda, una de las consecuencias más graves de este error es, en el caso de España, la de subvalorar la importancia de los objetivos políticos democráticos ligados a la lucha contra la expresión concreta que la dictadura del capitalismo adopta en nuestro país: un régimen heredero de una dictadura fascista, cuya existencia condiciona negativamente el desarrollo de la propia lucha política del proletariado.

Estas corrientes suelen definirse genéricamente a sí mismas como “anticapitalistas”. Creen luchar contra el sistema capitalista, enarbolando reivindicaciones concretas a las consecuencias globales que provocan sus tendencias inherentes. De ese modo se desarma al proletariado, dispersando sus objetivos en la suma de intereses parciales, secundarios y dispersos.

Ya hemos señalado en otras ocasiones que la dureza de la lucha está abriendo un campo que debemos aprovechar los comunistas para educar al proletariado en las cuestiones políticas, reforzar la pelea ideológica y evitar así la dispersión de objetivos. Hemos de tener siempre en cuenta que la burguesía monopolista responde al malestar social que provoca su política recortando derechos democráticos, incrementando la represión, fomentando el individualismo y las posiciones antipolíticas y desorganizadas y dando alas a las fuerzas fascistas o populistas que les sirven de recambio para imponer su control en los momentos de crisis: de ahí los constantes ataques de los medios de propaganda burgueses contra el sindicalismo; la proliferación de presentaciones y mensajes digitales insistiendo en enfocar a la “política” y a los “políticos” en general, como el centro de todos los males y causa última de los problemas; de ahí la generalización de mensajes dirigidos a idealizar la espontaneidad de las masas y a reclamar la auto organización, la respuesta sectorial, etc.

Algunas de las convocatorias de los últimos meses han tenido un contenido formal aparentemente general (“global” es la expresión de moda): contra el sistema, contra la denominada “clase política”, etc.; pero su nula perspectiva de continuidad; su carácter esporádico, desvinculado de la organización sindical, social o política; su carencia de objetivos que vayan más allá de la expresión de malestar, les resta toda virtualidad revolucionaria.

La izquierda en su conjunto coincide en avisar sobre las consecuencias futuras de la crisis y en el análisis de la alarmante situación que viven las masas, arrastradas en apenas cuatro años al borde del abismo; llega un momento en el que el propio alarmismo de los mensajes que lanza la izquierda política, al no ir acompañado de un esfuerzo real por responder organizada y unitariamente a la situación, ni desentrañar las causas políticas que están detrás de la crisis, únicamente sirve para incrementar la sensación de alarma entre las masas y afianzar el miedo y la sensación de inevitable de los ataques, lo que desarma al movimiento popular, aísla a las masas en su centro de interés más cercano y las separa de los objetivos generales (que aparecen ante ellas como inalcanzables, etc.).

Por todo ello, la generalización de la protesta, el incremento de la receptividad política de la gente, no ha conseguido aún romper la costra de desconfianza hacia la organización política, lo que impide unificar objetivos y elevarlos hacia la lucha contra un enemigo común.

Hoy nos encontramos con una ciudadanía dispersa y por ello fácilmente manipulable por el procedimiento de enfrentar unos sectores con otros, unos intereses inmediatos con otros, ocultar los intereses comunes, etc. Es paradójico que, cuando cientos de miles de personas acuden a las convocatorias de manifestación por objetivos globales, sin embargo, la participación en alguna de

2 Incluso hay majaderos que nos llaman “etapistas” porque contamos con la realidad objetiva y concreta para desarrollar nuestro trabajo hacia tareas superiores. Estos “radical-oportunistas” afirman luchar por el socialismo y, sin embargo, a la hora de definir “socialismo” no pasan de enumerar una serie de tópicos revisionistas del más puro pragmatismo, que sitúan al proletariado a la zaga de la burguesía y confunden deliberadamente objetivos tácticos (para los que son inflexibles) con estratégicos (que entienden de una manera extremadamente flexible).

ellas (es el caso de las promovidas por el movimiento 15M y 25S, por ejemplo) se exprese en general a nivel individual: muchos compañeros señalan la actitud expectante (a la espera de ver qué pasa) que muestran muchos de quienes acuden a estas convocatorias. Y, sin embargo, cuando las reivindicaciones son sectoriales, existe un esfuerzo por agruparse y establecer objetivos comunes; cierto que el agrupamiento se busca también en torno al sector de intereses más inmediato (categoría laboral, barrio, centro de estudio, etc.), pero esa actitud indica una tensión política que crece entre las masas, pero aún no se expresa suficientemente definida en términos orgánicos.

Todo ello muestra que aún no se percibe la importancia de la organización política; lo cual no es de extrañar porque, además de la lógica desconfianza fruto de todos estos años de compromiso real de la izquierda política con el orden establecido, la inercia lleva a las organizaciones de izquierda a seguir compitiendo con las estructuras de organización sectoriales3, lo que explica que la mayor parte de quienes participan en esas convocatorias sean militantes de la izquierda que, cansados de no encontrar en su propia organización el impulso de unidad, ni perspectivas ideológicas u objetivos políticos, buscan en ese “acercarse” colectivo una salida. Niegan así en la calle la política que defiende la dirección de su organización, contra la que no saben cómo enfrentarse.

Y precisamente por todos estos motivos: porque la dispersión de objetivos generales se acompaña de un carácter generalizado de la lucha; porque la desorganización y desestructuración del movimiento de masas (producto fundamentalmente de la acción consciente de la izquierda institucional, que tuvo buen cuidado de romper los núcleos de organización que se consolidaron en la lucha contra el franquismo y que constituían un obstáculo para la política consensuada, formalista y limitada que han practicado sus dirigentes tras la consolidación de la transición monárquica) han terminado por separar a las masas de la acción política, vaciando de vida los núcleos organizados donde se expresaban las inquietudes concretas de éstas; precisamente por ese divorcio real entre la izquierda y las más amplias masas, necesitamos comenzar a andar desde los núcleos más cercanos al interés concreto de las masas, para elevar la lucha hacia lo general. Por eso insistimos en restablecer los lazos de solidaridad concreta, reforzar la autoestima y la confianza de las masas, el orgullo de clase.

Podemos concluir que la movilización crece y lo hará más en los próximos meses, pero las masas se presentan a la batalla con una organización incipiente, aún muy débil y sin una dirección que unifique y oriente sus esfuerzos. Esto va a limitar la efectividad de la movilización popular; incluso, en un futuro inmediato, puede facilitar que la expresión de la crisis social y política que se está trasladando al seno de las propias fuerzas burguesas, en forma de una crisis interna que se cuidan mucho en ocultar o suavizar4, termine expresándose por la derecha.

Por eso, insistimos en centrarnos en preparar las condiciones para el futuro; porque, a pesar de los posibles retrocesos de la lucha, la dureza de los ataques del capital y su más que previsible continuidad en el tiempo, terminarán a corto o medio plazo provocando un repunte de la politización y facilitarán la toma de conciencia de sectores amplios de las masas.

Situación interna

Desde su llegada al gobierno, el PP ha desarrollado una política aún más dura contra los trabajadores que la de Zapatero. Sólo en el ámbito financiero ha llevado a cabo tres reformas

3 En cierto sentido podemos decir que la izquierda política, en lugar de servir para orientar y canalizar la expresión general de las reivindicaciones concretas; en lugar de unificar en un sentido general las demandas sectoriales, suplantó la rica vida orgánica en barrios, centros de estudio y fábricas y ocultó los objetivos más generales que guiaban y daban coherencia a la pelea sectorial.

4 ¿Cómo explicar, si no, las peleas en el PP madrileño que se tradujeron en la brusca dimisión de Esperanza Aguirre; las tensiones entre PP y CiU; el surgimiento, en muchos casos capitaneado por exdirigentes del PSOE o del PP, de corrientes con programas extremadamente reaccionarios, adornados con fraseología populista, como UPyD o Ciutadans?

encaminadas a salvar los intereses de la gran banca y de sus gestores, aun a costa de anular prácticamente el flujo del crédito a familias y empresas, reforzar el control de la economía española por la UE y aplicar durísimos recortes que agravan la dramática situación de millones de familias, contraen más el consumo y, en definitiva, nos hunden más en la crisis (una de las imposiciones de la “troika” imperialista para salvar a la banca española, por ejemplo, ha sido la negativa a restituir 12.000 millones de euros estafados a los miles de pequeños inversores que suscribieron las denominadas acciones preferentes).

En el informe de junio hacíamos hincapié en tres cuestiones que caracterizan la política de los neofranquistas y sus consecuencias: la mayor contundencia en los ataques, el incremento de la movilización social y de la receptividad de nuevos sectores populares hacia la política y la inmadurez de la izquierda institucional y de la radical oportunista que, incapaces de afrontar con responsabilidad la situación, se limitan a seguir viviendo en el “río revuelto” de la efervescencia de luchas.

El tiempo, de nuevo, ha venido a darnos la razón plenamente: a lo largo de estos seis meses, la sucesión de agresiones ha sido constante, han atacado a todos los sectores populares: pensionistas, estudiantes, inmigrantes, discapacitados, funcionarios; las medidas no han dado tregua alguna: subida del IVA (en algunos casos, como los servicios culturales, ha pasado del 8% al 21% de una sola vez), incremento de las tasas universitarias, imposición del copago sanitario, privatizaciones generalizadas, etc.

En esta oleada salvaje de recortes han participado todos los gobiernos, con especial intensidad aquellos presididos por el PP o CiU.

En todos los casos se ha dado una característica que ya señalábamos en nuestro anterior informe: la aparente improvisación, que no es tal, de los planes de “ajuste”: la mayoría de ellos se han aprobado sin haber previsto su desarrollo. Decimos que la improvisación forma parte del esquema general con el que se acometen los ataques, porque al no definir desde un primer momento su extensión, la reacción gana tiempo, desorienta a la ciudadanía y acumula al factor “sorpresa” las dudas sobre el alcance real de las medidas según los sectores. No obstante, conforme van pasando las citas electorales, a las que luego nos referiremos, el descaro de los politicastros reaccionarios va en aumento.

Tras la reforma laboral de febrero, que prácticamente anula la negociación colectiva y limita drásticamente los derechos laborales de los trabajadores del sector privado, los recortes de estos últimos meses se han centrado con particular intensidad en los servicios y el empleo públicos. El objetivo de privatizar a marchas forzadas la sanidad y la educación y dar los pasos para reducir el número de empleados públicos es ahora una prioridad del Gobierno nacional y de los autonómicos.

A finales de octubre pasado, por ejemplo, el gobierno de la Comunidad de Madrid aprobaba, de nuevo por sorpresa y sin ningún tipo de negociación, debate o justificación previos, un paquete de recortes dirigidos al sector sanitario que prevé la privatización total de seis hospitales y 27 Centros de Salud y la privatización de los departamentos no sanitarios (limpieza, comedor, etc.) de todos los hospitales públicos, entre otras medidas que, junto al establecimiento del repago de un euro por receta médica, recientemente suspendido por el Tribunal Constitucional, suponen un salto cualitativo en el proceso de destrucción del servicio público sanitario.

Todo con la excusa de “ahorrar” 300 millones de euros, en una comunidad que mantiene en vigor regalos fiscales inaceptables para las grandes rentas y se niega a recuperar el Impuesto de Patrimonio, medidas estas que por sí solas permitirían a la Administración obtener muchos más ingresos. La decisión ha desatado una auténtica revuelta ciudadana: la marea blanca de la sanidad madrileña sigue adelante cuando redactamos este informe y hasta ahora se ha traducido en masivas huelgas en el sector, manifestaciones multitudinarias y un clamor ciudadano contra el gobierno regional.

El empuje espontáneo de los trabajadores de la sanidad pública ha creado un clima de unidad entre sectores que hasta ahora han mantenido reivindicaciones separadas en el ámbito profesional y laboral y ahora aúnan sus fuerzas en un ambiente de solidaridad y combatividad que hacía años que no se daba.

[…] Los dirigentes del PP se muestran inamovibles, pero los González, Lasquetty y cía. han quemado su futuro político. Hay que insistir en ello, por cuanto uno de los peligros de la falta de unidad y de valentía política de los dirigentes de la izquierda en las instituciones es que los trabajadores terminen por considerar inútiles sus luchas cuando, en realidad, el clima de movilización permanente está teniendo consecuencias muy importantes en términos políticos y contribuye a desgastar al régimen.

El de Madrid no es un caso aislado. En todo el Estado, la brutalidad de las medidas ha levantado una auténtica oleada de indignación popular que se ha traducido en numerosas movilizaciones inicialmente dispersas que poco a poco van siendo coordinadas, aún con dificultad. El neoliberalismo sin caretas ha catalizado una contestación social generalizada traducida en la última Huelga General del 14 de Noviembre que, a diferencia de otras anteriores, ha sido seguida por sectores de la pequeña y mediana empresa, además de un variopinto conglomerado de organizaciones sociales, que al calor de las movilizaciones se han reactivado.

De hecho, el descrédito de las formaciones que sostienen a los gobiernos neoliberales terminó forzando el adelanto electoral en Galicia, País Vasco y Cataluña, en un intento del PP, PSOE y CiU, respectivamente, de frenar su constante desgaste. El resultado de estas elecciones, analizado ya por el Partido, viene a confirmar algunas cuestiones en el orden político interno, que debemos tener en cuenta para desarrollar nuestro trabajo en los próximos meses. Estas son algunas de las más importantes:

  • El penoso papel de la dirección de las fuerzas de la izquierda institucional de ámbito estatal, desde el inicio de la crisis, tiene como consecuencia que la tensión política únicamente se haya expresado en el ámbito de las nacionalidades históricas.
  • En todas las citas electorales, la derecha y los social liberales han continuado su caída (en el caso del PSOE, mucho más profunda de lo que su dirección reconoce): el patinazo de Artur Mas, quien pretendía aprovechar el mensaje “soberanista” para afianzar su política ultraliberal y reaccionaria, es el mejor ejemplo de ello.
  • La actitud de las diversas fuerzas y sectores de la izquierda en estas elecciones permite establecer las tendencias que comienzan a abrirse paso en el bloque popular y las inercias que impiden su desarrollo: en Cataluña, el seguidismo de ICV respecto del nacionalismo burgués ha traído como consecuencia que, a pesar de las declaraciones triunfalistas de Joan Herrera, esa formación no haya logrado ni de lejos traducir en apoyo popular las constantes movilizaciones del proletariado y las clases populares catalanas contra los recortes.

 

En el País Vasco, la división de IU, no por razones políticas, sino de pelea entre familias, ha traído como consecuencia su debilitamiento. Respecto a la izquierda abertzale, ha obtenido su mejor resultado histórico, constituyéndose en segunda fuerza electoral, es decir, Bildu ha logrado aglutinar el voto de izquierda y progresista. Ello coloca al sector dominante en su dirección en una incómoda posición, forzado a definir más claramente si su objetivo central sigue siendo “construir nación” (lo que objetivamente convierte al PNV en su principal aliado), o enfrentarse, junto con el resto de los trabajadores y ciudadanos de España, con el enemigo común. Hasta el momento, su actitud frente al PNV, una fuerza nacionalista reaccionaria, sigue siendo ambigua, lo que muestra que, frente a los intereses de clase de la mayoría de su electorado, la dirección de la izquierda abertzale se inclina por cooperar con la derecha nacionalista.

En el caso de Galicia, en un tiempo récord se ha logrado articular una fuerza, AGE (Alternativa Galega de Esquerda), que apunta en la buena dirección: la de unir en un bloque común a las fuerzas de izquierda, en torno a propuestas de ruptura con el régimen, como paso previo para avanzar en la solución de los problemas económicos, sociales y políticos (incluida la cuestión nacional) que afectan a las clases populares. El espectacular resultado de AGE (que, en apenas dos meses, ha logrado nueve actas de diputado) prueba que, cuando las masas tienen una referencia conocida y capaz de expresar sus inquietudes políticas, apuestan por ella.

No es casualidad que esto haya sido posible en Galicia. Allí, un sector del PCE e IU mantiene posiciones de clase fuertemente ligadas al proletariado. Son compañeros con los que nos une una gran identidad ideológica y que desde hace años libran una lucha constante, no solo contra la patronal y los gobiernos burgueses, sino también contra la dirección vacilante, oportunista y cobarde de sus propias organizaciones.

Debemos retener este ejemplo en la medida que indica un cambio de tendencia, aún muy incipiente, pero que comienza a abrirse camino en las organizaciones de izquierda.

Hemos tenido otro ejemplo de ello en el comunicado conjunto de RPS con el PCE e IU de Segovia de convocatoria de la manifestación del 6 de diciembre, en el que se desgranan posiciones, que compartimos totalmente, a favor de la unidad de la izquierda y por la ruptura con el régimen.

Otra de las características de la política del PP, que viene determinada por el origen franquista del régimen borbónico y de esa formación, es su acelerada fascistización. Conforme aumentan los recortes, crece la contestación social en toda Europa; pero el grado de represión con el que el régimen borbónico está respondiendo no tiene comparación con el resto de países de la UE: las detenciones arbitrarias […]; identificaciones masivas seguidas de multas desproporcionadas; prohibición de manifestaciones (hasta a organizaciones tan “integradas” en el orden constitucional como CCOO y UGT se les prohibió recientemente celebrar una concentración el día que la Mesa del Congreso rechazaba, con dos años de retraso, la ILP contra la reforma laboral de Zapatero); la reforma del Código Penal, con nuevos tipos que cercenan en la práctica derechos democráticos elementales; o la nueva ley de tasas del fascista Gallardón, que prácticamente anula la tutela judicial de los derechos sociales y democráticos para los sectores populares, son otros tantos ejemplos de un proceso que no hace sino crecer […]. El guante de seda que la izquierda institucional siempre ha mantenido con los fascistas tiene su contrapunto en la conocida brutalidad criminal de éstos, en su desprecio a los derechos democráticos y a la dignidad de los ciudadanos.

Este aumento de la represión en todos los órdenes hemos de tenerlo en cuenta, para reforzar la solidaridad en las luchas populares.

 

Movimiento obrero

Sobre nuestros objetivos tácticos generales en este ámbito ya hemos insistido en numerosos documentos, a los que remitimos. Centrémonos ahora en repasar someramente los cambios intervenidos en los últimos meses y en tratar sobre nuestro trabajo en el movimiento obrero.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que las condiciones objetivas que viven los trabajadores influyen de modo extraordinario en su organización: […] el número de parados supera los 6 millones (más de un 25% de la población activa)5. Si a eso unimos que un 24,6% de quienes trabajan lo hacen con contratos temporales […], y que otra de las características de la estructura económica española es el enorme peso de las microempresas, llegamos a la conclusión de que cerca de la mitad de los trabajadores españoles no tienen un trabajo de referencia o trabajan en una pequeña empresa donde no existe prácticamente ningún derecho sindical reconocido por el patrón, lo que dificulta mucho la acción y la organización sindical.

Esta situación tiende a agravarse conforme aumentan las agresiones y los despidos, y las modificaciones de las condiciones de trabajo se generalizan también en el sector público (el Gobierno Rajoy acaba de aprobar un Decreto de desarrollo de la reforma laboral que permite el despido por causas objetivas del personal laboral de la Administración, y se rumorea la aprobación de otra que facilitaría el despido de los funcionarios) y en la gran empresa.

La cuestión es que, hasta ahora los “ajustes” impuestos por la oligarquía se centraban en los sectores con empleo más precario; los trabajadores con empleo indefinido, de gran empresa y sector público estaban más protegidos de las consecuencias de las políticas de recortes, al menos

5 Según un informe elaborado por «Analistas Financieros Internacionales (AFI) y la patronal de grandes empresas de trabajo temporal (Agett)», España acapara el 90% del empleo eventual y el 40% del indefinido destruidos en la UE-27. a lo largo de la crisis.

en términos de empleo y de degradación acelerada de sus condiciones de trabajo. La pasada Reforma Laboral de Rajoy ha dinamitado la negociación colectiva y cambiado radicalmente esta situación, de modo que la destrucción de empleo alcanza ya a estos sectores, que eran los más organizados y de donde se nutría el grueso del aparato sindical6.

Como consecuencia, se resiente la estructura de organización que ha sustentado al movimiento sindical los últimos años. Al fin de la denominada concertación social, que se erigía como aval del “contrato social” suscrito entre el capital y sus representantes en el movimiento obrero, se une un sistemático recorte de los derechos sindicales conquistados por nuestra clase, la constante campaña propagandística contra la organización sindical, etc.; todo ello da como consecuencia que, a lo largo de estos meses, desde el inicio de la crisis, la organización sindical se haya resentido y los dirigentes oportunistas que han copado la dirección de los grandes sindicatos de masas se hayan sumido en un estado de confusión y desorientación que incide negativamente en el desarrollo de las luchas; pero también ha traído como consecuencia una activación de los sectores más conscientes del sindicalismo de clase.

Los titubeos de los dirigentes oportunistas que controlan los sindicatos de masas en la respuesta a los primeros recortes emprendidos por Zapatero, en mayo de 2010, dieron paso a un periodo de colaboración cuya expresión más lamentable fue la firma del Pacto sobre las Pensiones en febrero de 2011. La política de los Toxo, Méndez y cía. contribuyó a desorientar a los cuadros sindicales y llevar la confusión a los afiliados y trabajadores; pero no evitó, sino todo lo contrario, que la oligarquía profundizara en sus planes de recorte.

La dirección sindical oportunista se ha visto forzada por la presión interna a desarrollar una acción más combativa, expresada en la convocatoria de dos huelgas generales este año. La característica común de estas movilizaciones ha sido su carácter masivo y su combatividad, así como la implicación (particularmente evidente en la del 14 de noviembre) de sectores trabajadores no proletarios (en especial los autónomos y pequeños empresarios), así como la activación de un sector del movimiento social y ciudadano hasta ahora dormido a la sombra del potente aparato institucional del régimen.

Pero también han sido características de las movilizaciones (no solo de las dos grandes huelgas generales, sino de los numerosísimos conflictos sectoriales que, en ocasiones fueron muy importantes) su dispersión y la falta de orientación y coordinación entre ellas, que han llevado a un goteo de luchas sin planificación, con objetivos muy limitados. De seguir así las cosas, conforme avance la crisis y vayan a más los recortes, esta combatividad puede desgastarse. Por eso, hemos insistido en la necesidad de coordinar los esfuerzos y darles una orientación general, dirigida contra los Gobiernos y contra el régimen.

La anunciada jornada de movilización europea de marzo puede ser otro hito en el proceso de desarrollo del movimiento obrero a metas más elevadas y hacia la coordinación entre los trabajadores para hacer frente a la reaccionaria Unión Europea que coordina los ataques contra los pueblos del viejo continente.

El incremento de la movilización social y sindical ha coincidido en el tiempo con la celebración del proceso congresual en el principal sindicato del país: CCOO, en el que centramos la mayor parte del esfuerzo del trabajo de nuestros cuadros y militantes, por ser el único en el que existe articulada una corriente de clase, crítica con la dirección oficial.

El resultado del proceso congresual (que acabará a finales de febrero, cuando se celebre el X Congreso Confederal) hasta el momento confirma alguna de las previsiones hechas en nuestro pasado Pleno. Hemos de decir, en primer lugar, que la coyuntura social y política ha condicionado en gran medida el desarrollo del Congreso, por cuanto aún no se han desarrollado completamente

6 Los trabajadores del sector bancario, por ejemplo (los planes de rescate de la gran banca van acompañados de la imposición de durísimas condiciones que, entre otras medidas, prevén el despido de más de 20.000 trabajadores), de las empresas de transportes y medios de comunicación (Iberia, El País, Telemadrid, etc.) han pasado a centrar el objetivo de los ataques de la oligarquía.

las contradicciones que los continuos recortes de derechos sociales, laborales y sindicales, junto a los cambios intervenidos en la estructura económica producto de la crisis, están provocando en el sindicato.

Muchas de las decisiones que deberá adoptar la nueva dirección que surja de los congresos para hacer frente al cese de los planes de formación, las reducciones de derechos sindicales, etc., se están ocultando para no perturbar el “delicado” juego de alianzas entre las diversas familias del aparato sindical oportunista, ni poner en riesgo la “fidelidad” de los brazos de madera que suelen garantizar el triunfo de los oportunistas en los Congresos.

[…] El sector crítico, al que los oficialistas daban por desaparecido, ha confirmado, pese a todos los problemas, su vitalidad. Con una característica nueva, que confirma lo que decíamos más arriba en el ámbito de la izquierda política: un sector que hasta ahora tomaba partido por el oficialismo se ha acercado a las posiciones críticas, al tiempo que un sector de los críticos se ha adocenado y se resiste a definir claramente el perfil del sindicalismo de clase frente al oportunismo sindical de derecha. Hoy podemos confirmar que los críticos tienen garantizada la posibilidad de presentar lista alternativa en el Congreso Confederal, si fuese necesario.

Nosotros seguiremos defendiendo en los próximos meses la necesidad de reforzar la unidad del sindicalismo (y de CCOO en particular) y especialmente la coordinación de los sectores de clase, al tiempo que se mantienen y profundizan con más claridad los objetivos de clase que defiende el sector crítico; todo ello para hacer frente a un escenario tan duro como el que se avecina.

[…] Los próximos meses van a exigir una mayor coordinación de las luchas: las organizaciones sectoriales y territoriales del sindicato deben hacer un esfuerzo serio (que hasta ahora no se ha hecho) para establecer objetivos comunes a todos los sectores y para articular las movilizaciones con un criterio: la batalla va a ser larga y no podemos quemar a los trabajadores con una secuencia de luchas que no tenga en cuenta este hecho y pretenda concentrar en poco tiempo las movilizaciones. Es de vital importancia, también, elevar los objetivos de las movilizaciones dirigiéndolas contra los Gobiernos y el régimen, introduciendo reivindicaciones políticas sin las que se autolimitan y pierden fuerza.

[…] Como conclusión, podemos afirmar que en las organizaciones de la izquierda social y política comienzan a marcarse nítidamente diferencias entre los militantes dispuestos a avanzar en la unidad y defender unos objetivos políticos de ruptura, hacia la conformación de un Frente Popular, y las direcciones revisionistas y oportunistas, que no están dispuestas a salirse del marco que pactaron en la transición, de sumisión a una estructura política que facilita el control de la oligarquía y de sus representantes de la derecha más reaccionaria.

Esos dirigentes se limitan a esperar el tirón electoral que les auguran las encuestas, como consecuencia del descrédito de las fuerzas que han representado hasta ahora los intereses de la oligarquía (PP, PSOE, CiU, etc.) y que, por ello, se están quemando políticamente.

A la espera de ese momento, la dirección oportunista y reformista de IU refuerza su “consenso” interno entre las familias políticas, aplicando la “geometría variable” entre intereses diversos, para pactar equipos de gobierno en los que participan representantes de las más diversas camarillas, que defienden una cosa y la contraria.

Creen así mantener la ilusión formal de que se avanza en la “reconstrucción de la izquierda”, cuando lo que realmente se hace es retrasar el inevitable combate político e ideológico que debe darse en la izquierda, para avanzar en la unidad real y en la conformación de un frente popular, sin el que la expresión de las contradicciones de clase, cada vez más aguda, se puede terminar dando a corto plazo por la derecha más extrema, que también se organiza (con el apoyo del entramado institucional de la falsa democracia borbónica) y unifica sus posiciones.

Los términos en los que se da este proceso de “enroque” de la izquierda institucional podemos contrastarlos en el resultado de los congresos de IU de Madrid y Federal, recientemente celebrados. En Madrid, las principales corrientes de la coalición (entre ellas la de Cayo Lara y la del ultraoportunista Ángel Pérez) pactaron una lista de consenso que se impuso a otras dos, a cambio de pasar sobre las ascuas de un análisis serio de su política a lo largo del último mandato (no es menor la miseria del acuerdo con Aguirre sobre Caja Madrid). Algo parecido sucedió en la Asamblea Federal celebrada en diciembre, donde se pactó una dirección de casi 200 personas en la que tienen cabida representantes de todas las familias, aunque resulte virtualmente ineficaz semejante órgano elefantiásico.

Queda así legitimada la triste práctica política de elementos sumisos y objetivamente complacientes con el orden actual, como el citado Ángel Pérez y su testaferro, Gregorio Gordo, o Llamazares y su corriente de “izquierda abierta”; y, al tiempo, se legitima una política de pasteleo entre camarillas que históricamente ha desangrado la vida democrática de la coalición, poniendo todos sus recursos al servicio de los intereses de una minoría de oportunistas sin principios7.

Ahora bien, aunque, como venimos insistiendo en este informe, las condiciones para la necesaria unidad de la izquierda en torno a posiciones de ruptura aún no están maduras, nunca debemos olvidar que existen contradicciones en todas las fuerzas políticas, que el desarrollo de la crisis amplía y profundiza. […]

Queda claro que, si pretendemos (fruto de un análisis que nos lleva a la conclusión de que, en la actual coyuntura, el proletariado necesita afianzar un nuevo marco político, para poder encarar misiones superiores) trabajar por la unidad popular, deberemos ir determinando los puntos esenciales que nos unen a las diversas fuerzas de izquierda en cada coyuntura concreta, lo que exige apoyar a aquellos sectores y organizaciones del PSOE y de IU-PCE más proclives a trabajar con nosotros en esa tarea. No van a romper con su organización, ni lo pretendemos. Queremos trabajar juntos y para ello debemos ir estableciendo lazos con ellos, creando una mínima coordinación.

Sólo el tiempo y nuestra inteligencia determinarán si es posible y cómo se dará esa unidad, pero hay algo que resulta evidente: la unidad va a requerir cesiones de todos, también de nuestra parte.

Sí, hay un punto que consideramos imprescindible en la medida en que define el objetivo común de la unidad: una unidad para la ruptura, superación del régimen continuista y creación de un nuevo marco republicano. Sin este objetivo, la unidad sería inútil. Pero este objetivo, que se va abriendo camino en una parte de las organizaciones de la izquierda, se enfrenta a una actitud abiertamente hostil de sus principales dirigentes. Por ese motivo, hasta llegar a él, debemos dar pasos para influir en ese sentido junto a los sectores más consecuentes que ya asumen esta propuesta, por muy comprometidas que estén sus direcciones con el statu quo actual.

Para ello, proponemos valorar para los próximos meses el desarrollo de una doble campaña dirigida, por un lado, a hacer avanzar la idea del Frente Popular como la única salida al marasmo económico, social y político al que nos aboca el régimen continuista y al asfixiante dominio de la derecha más cavernícola; por otro, el desarrollo de una campaña con un objetivo central, la dimisión del Gobierno Rajoy. Las razones son obvias y las comparte una mayoría social: es un gobierno ilegítimo que se sustenta en un gran fraude electoral, ninguna de sus medidas formaban parte de su programa electoral y, por lo tanto, no está legitimado para imponer los recortes.

Puede considerarse que esta campaña rebaja nuestro objetivo táctico centrado en la ruptura con el régimen, pero realmente contribuye a facilitar el desarrollo de las contradicciones que están surgiendo en la izquierda.

Sí, es cierto que la convocatoria de unas elecciones anticipadas no iba a poner fin al problema: seguramente el rechazo se expresaría con un incremento de la abstención; por la derecha en el aumento del voto a formaciones populistas como UPyD y, por la izquierda con un crecimiento de IU; incluso es posible que finalmente la salida se dé aún más a la derecha; pero ese paso, la

7 El Comité elegido en la Asamblea (176 miembros) es, como decimos, la expresión práctica del falso consenso interno entre corrientes; lo mismo que su comunicado final, en el que, junto a alguna mención crítica de la «cada vez más democracia formal», se insiste una y otra vez en «ganar hegemonía», para que, entre tanto, los Pérez, Alcaraz y cía. sigan gestionando, desde el flanco izquierdo, las miserias del régimen.

constatación de que no existen soluciones intermedias que permitan solventar los problemas dentro de los márgenes del régimen, puede ser necesario que sea percibido por las masas, antes de decidirse a avanzar en sus objetivos de lucha; y, en cualquier caso, parece evidente que el hacer caer a un gobierno como el de Rajoy es no solamente una exigencia democrática mínima, sino algo que daría ánimos, en la medida que mostraría que una política tan reaccionaria y brutal como la del PP no es gratuita, sino que tiene consecuencias políticas para quien la practique.

El reforzar nuestro trabajo unitario y nuestra coordinación con otros sectores de las organizaciones de la izquierda, no se contradice con incrementar nuestros esfuerzos para definir la ideología marxista-leninista y la política revolucionaria consecuente con ella, sino todo lo contrario. Es precisamente fruto de un análisis objetivo de la realidad y de nuestro empeño en desmarcarnos de las desviaciones antidialécticas tan queridas a los revisionistas y oportunistas de toda condición, nuestra apuesta por aumentar la confianza del campo popular en su fuerza y por lograr el máximo de unidad para enfrentar a un enemigo común que dispone hoy por hoy de un inmenso poder para imponer sus intereses.

 

Sobre la Juventud

No debemos olvidar nunca, por más que se haya repetido muchas veces, las durísimas condiciones objetivas que enfrenta la juventud trabajadora en España desde hace mucho tiempo y que empeoran continuamente. Cifras de paro que superan ampliamente el 50%, más del 60% de contratos precarios, empeoramiento general de la educación, y en particular de la universitaria con aumento de tasas, disminución de recursos y falta de salidas profesionales, etc.

Podemos decir que la política de los sucesivos gobiernos de la monarquía continuista ha traído como consecuencia la anulación de las perspectivas vitales de las generaciones jóvenes. Esto, junto con la falta de contacto con el mundo del trabajo de una mayoría de jóvenes8, tiene unas consecuencias evidentes en términos políticos y organizativos: la principal de ellas es, probablemente, la falta de referencias que encuentran los jóvenes para canalizar su rabia y combatividad. Este desapego respecto de la organización en general, y de la organización política en particular, es una característica que todos los estudios han resaltado desde hace lustros y que se agrava conforme lo hacen las condiciones objetivas que viven los jóvenes.

¿Qué cabría esperar, cuando la juventud ha tenido negado el acceso a un trabajo regular y, por lo tanto, a establecer lazos formales con otros compañeros, compartir experiencias de lucha comunes, aprender a organizarse y establecer prioridades; cuando el ambiente político que se ha respirado tras la consolidación de la transición, lejos de fomentar o favorecer la organización de los intereses colectivos, ha combatido con saña cualquier intento de reconstrucción del entramado asociativo que se había levantado en la lucha contra el franquismo? Muchas de las expresiones de ingenuidad que hemos visto y analizado en el movimiento 15M son producto precisamente de esta desorientación inicial, de la falta de perspectiva, de la debilidad política e ideológica de los jóvenes, producida por la ruptura con la experiencia histórica de lucha del proletariado español.

Y sin embargo, como era de esperar, la reactivación de la movilización social que vivimos estos meses ha tenido en los jóvenes su principal impulsor y, sobre todo, el ejemplo de combatividad. Precisamente porque la juventud ha sido el sector más combativo, se ha convertido en el objetivo prioritario de la represión del régimen monárquico; las detenciones, identificaciones arbitrarias y amenazas se han centrado en ellos: recordemos las cargas en el Luis Vives de hace un año, las detenciones y cargas policiales en la Complutense o la detención del joven vallecano Alfon, en la huelga del 14N, etc.

[…] Los gobiernos buscan frenar en su raíz la respuesta del sector que puede garantizar la continuidad de la movilización, aplicando la pura represión policial.

8 Como consecuencia, se incrementa la emigración al extranjero, sobre todo de los jóvenes mejor preparados, en busca de un futuro mejor

Debemos tener como una prioridad nuestro trabajo entre los jóvenes y, consecuentemente, la consolidación y reforzamiento de nuestra Juventud. Puede parecer un tópico más, pero la Juventud es fundamental para los comunistas por muchas razones: porque es la garantía de la continuidad de la organización proletaria, porque el instinto rebelde de los jóvenes y su predisposición para la lucha los hace más permeables a la ideología revolucionaria; porque constituyen el sector más golpeado por el imperialismo; porque no muestran las inercias y rigidez de las generaciones que han vivido en sus carnes la brutalidad del franquismo, la traición revisionista, el consenso borbónico de los años de transición, y que, por consiguiente, se han vuelto suspicaces, reacios a cualquier compromiso, ajenos a la organización…

La celebración del Segundo Congreso de la JCE (m-l) fue un hito importante que permitió constatar que, pese a todos los problemas, nuestra juventud crece y consolida su organización. […] Debemos valorar muy positivamente el esfuerzo que ha hecho la Juventud por incrementar su presencia e intervención en el movimiento obrero organizado, y en particular en los sindicatos, donde ya se han cosechado algunos éxitos importantes. Ha sido especialmente significativo el trabajo de los camaradas en la organización y desarrollo de la última Huelga General del 14 N (y apuntamos que, como consecuencia de ello, nuestros jóvenes han sufrido directamente las consecuencias de la represión).

La realización, en el verano, de la Escuela de Formación permitió también constatar que nuestros militantes realizan un esfuerzo muy serio para formarse ideológicamente, una cuestión ésta prioritaria en la coyuntura actual, en la que tenemos que hacer frente no solo a las constantes agresiones de la oligarquía contra las clases populares, sino también a la influencia de las teorías revisionistas y oportunistas, que enturbian el campo popular y alejan a los jóvenes de las posiciones revolucionarias. El compromiso de la dirección de la JCE (m-l) de continuar estas escuelas y ampliarlas a la participación de compañeros de nuestro entorno compromete a todo nuestro Partido y a su dirección.

Los meses por venir van a ser muy duros: los recortes que se avecinan, la fascistización del aparato de estado, el incremento de la represión en todos los órdenes, etc., van a crear una situación insostenible en un país como el nuestro, que soporta ya un clima social insoportable. […] Va a ser entonces cuando más necesario resulte mantener nuestra ligazón con las masas, ganar posiciones en sus organizaciones, reforzar nuestra preparación teórica, la calidad de nuestros análisis, la riqueza de la vida colectiva de nuestra organización. Solo así pasaremos mejor los duros tiempos que se avecinan, de lucha en condiciones muy difíciles. […]

Algunas conclusiones sobre la coyuntura y nuestro trabajo inmediato

En tanto la situación objetiva se desarrolla rápidamente, llegando a un estado de movilización permanente y aumentando consecuentemente la permeabilidad de los sectores más conscientes hacia la política revolucionaria, la situación subjetiva no avanza. La dirección de las organizaciones de izquierda no está madura para encarar las urgencias que se plantean al movimiento popular: los reformistas insisten en seguir siendo sostén objetivo del régimen, cuyas contradicciones se empeñan, contra toda lógica, en suavizar; y los radical-oportunistas siguen al margen de todo intento de unidad, anclados en su purismo ultraizquierdista y su desprecio aristocrático a las organizaciones de masas […]. El escasísimo interés de estas fuerzas en la convocatoria del pasado 6 de diciembre contra la Constitución monárquica, que debiera haber sido una oportunidad de expresar, en el terreno político, la tensión social acumulada y sin perspectiva, ha sido la última prueba de la inmadurez general de los dirigentes de izquierda.

No obstante, algunos sectores avanzan rápidamente en la dirección correcta. La actitud de los camaradas de Galicia y de Segovia es indicativa de esta tendencia, que debemos seguir y apoyar en el próximo futuro.

En definitiva, si bien aún no están dadas las condiciones para plasmar en el terreno concreto la unidad por la ruptura, esta consigna va ganando apoyo entre las masas y muchos militantes y cuadros de organizaciones de la izquierda. Por eso, no debemos olvidar nunca que la crudeza de la lucha de clases provoca una gran fluidez en el desarrollo de los acontecimientos políticos, de modo que en días pueden producirse cambios trascendentales que modifiquen bruscamente la correlación de fuerzas. Es probable que, a corto plazo, estos cambios se den hacia la derecha, como señalamos más arriba; pero hay que dar tiempo al tiempo.

Novedad editorial: La Guerra nacional revolucionaria del pueblo español contra el Fascismo (Análisis crítico, revisado y corregido)

enero 5, 2013 por  
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portadalibroguerraAurora 17 reedita el análisis crítco, ahora revisado y corregido, que nuestro partido hizo sobre la “Guerra Nacional Revolucionaria del pueblo español contra el Fascismo”, con prólogo para esta edición del profesor e historiados Carlos Hermida, del que destacamos sus primeras líneas:

“El textoque ahora reedita Aurora 17 es el análisis que hizo en 1974 el Partido comunista de España (marxista-leninista) sobre la Guerra Civil española. No es, sin embargo, un texto más sobre la contienda. Aunque han pasado varias décadas desde su publicación, sigue presentando numerosos aspectos originales de indudable interés. Se trata, enprimer lugar, de un estudio de la guerra desde un punto de vista marxista, algo que no es frecuente en la historiografía española. No encontraremos, por tanto, una narración al uso, sino un enfoque que ilumina aspectos que son escasamente tratados en la historiografía académica: la correlación de fuerzas políticas, las contradicciones entre las diversas clases sociales que apoyaban a la República y los errores e insuficiencias que cometió el Partido Comunista de España (PCE) durante los tres años de lucha contra el fascismo, entre otros. La caracterización de la guerra como  nacional revolucionaria es uno de los grandes aportes del texto. Es una lucha nacional porque el pueblo combate el fascismo español y…”

Sobran Razones: ¡Huelga General!

junio 7, 2010 por  
Publicado en: Comunicados, Documentos

La urgencia de la convocatoria de huelga general es un clamor. Este Gobierno ha decidido seguir las indicaciones de un puñado de sinvergüenzas, a cuyos intereses sirve, y ser “valiente” con los más débiles: la mayoría trabajado­ra, aplicando un programa  tras otro de recortes contra sus derechos. Eso es lo que le piden empresarios, rentistas, tertulianos y “expertos” a sueldo de banqueros y especuladores, el llamado “mercado financiero”. Y eso es lo que ha decidido hacer.

En un último intento de evitar la convocatoria de huelga general antes del verano, y para mantener la ilusión de un inútil diálogo social, Zapatero ha decidido retrasar hasta el próximo 16 de junio el decreto por el que impondrá su reforma laboral a la medida de la gran patronal y la banca. Pero, al mismo tiempo y de la forma más indecente, sus ministros filtran fuera de la mesa de diálogo, las grandes líneas de su anunciado decretazo: abaratar el despido, ge­neralizando el contrato de 33 días por año trabajado de indemnización; eliminar en la práctica la tutela judicial en los despidos objetivos para permitir al empresario despedir sin traba alguna, etc.

Zapatero y su equipo, pagarán, sin duda, las consecuencias de su traición en términos políticos y electorales. Pero la clase obrera no puede esperar más en la respuesta,  porque Rajoy no hará sino continuar  el ataque iniciado por Zapatero.

Somos los trabajadores los que debemos plantar cara a la minoría oligárquica que provocó la crisis y ahora está pro­vocando deliberadamente la alarma financiera  para forzar el encarecimiento de la deuda pública. Ellos, los Botín, Koplowitz, Amancio Ortega, etc., son parte de esos “mercados” que amenazan a estados como Grecia, España, Portugal e Italia, entre otros.

El sistema es sencillo: el Estado da dinero a los bancos (160.000 millones desde 2.008) al 1% y con ese dinero, los bancos adquieren deuda pública, que venden al mismo  Estado al 3%, 5% e incluso más. ¡¿Es posible mayor desca­ro?!

Ya hemos dicho hasta la saciedad que no es recortando el gasto como se sale de la crisis, sino reforzando la inver­sión pública, más ahora cuando los bancos siguen negando el crédito a las familias y a las pymes; que es preciso aumentar los ingresos: luchando contra el fraude fiscal de los empresarios y especuladores (más de 70.000 millones de euros al año) y aumentando la progresividad fiscal para que paguen más quienes mas tienen; que es urgente una reforma financiera para forzar a los bancos a que canalicen el ahorro de las familias, movilizando el crédito para que aumente la actividad económica.

Pero el Gobierno ha decidido reducir el salario de los trabajadores del sector público, congelar las pensiones, reducir la inversión pública y aumentar el IVA, lo que agravará más la recesión.

¿A qué esperan las direcciones de CCOO y UGT para convocar la respuesta que la situación requiere? Atrasar más tiempo la movilización general únicamente debilitará el movimiento obrero. Ha llegado la hora de confrontar. Ha lle­gado la hora de demostrar a este Gobierno de derechas y al que pueda sucederle que la mayoría trabajadora unida tiene una fuerza arrolladora. Es cierto que hay desorientación; es cierto que falta una referencia política de la iz­quierda, fuerte y reconocida; es cierto que enfrente tenemos un bloque compacto, dispuesto a no respetar acuerdos previos, leyes ni compromisos para arrasar con los derechos de los trabajadores.

Pero también es cierto que la clase obrera, unida, decidida y organizada, ha sido capaz de derribar a otros sinver­güenzas tan ensoberbecidos como éstos. Es hora, pues, de demostrar nuestra fuerza. La huelga general es un cla­mor.

Junio de 2010

Comité Ejecutivo del PCE (m-l)

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El Caracter de Clase del Fascismo

enero 25, 2010 por  
Publicado en: Documentos

Con este artículo emprendemos el trabajo en una nueva sección de la web, o más bien, la reedición de la sección de “Documentos”. Pequeños extractos de textos, libros, comunicados, etc que también podréis encontrar completos en nuestra biblioteca.

Jorge Dimitrov (Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista, 2 de Agosto de 1935)

[…] El fascismo labora al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido, como hizo, por ejemplo, el fascismo alemán que arrastró consigo las masas pequeño-burguesas con laconsigna de “¡Contra Versalles!”.

El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas, pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista, muy hábil, explotando el odio profundo de los trabajadores contra la burguesía rapaz, contra los bancos, los trusts y los magnates financieros, y lanzando las consignas más seductoras para el momento dado, para las masas que no han alcanzado una madurez política: en Alemania: “el bien común está por encima del bien particular”; en Italia: “nuestro Estado no es un Estado capitalista sino un Estado corporativo”; en el Japón: “por un Japón sin explotadores”; en los Estados Unidos: “por el reparto de las riquezas”.

El fascismo entrega al pueblo a la voracidad de los elementos más corrompidos y venales, pero se presenta ante él con la reivindicación de un “gobierno honrado e insobornable”. Especulando con la profunda desilusión de las masas sobre los gobiernos de la democracia burguesa, el fascismo se indigna hipócritamente ante la corrupción (véase, por ejemplo, el caso Barmat y Scularek en Alemania, el caso Staviski en Francia y otros).

El fascismo capta, en interés de los sectores más reaccionarios de la burguesía, a las masas decepcionadas que abandonan los viejos partidos burgueses. Pero impresiona a estas masas por la violencia de sus ataques contra los gobiernos burgueses, por su actitud irreconciliable frente a los viejos partidos de la burguesía.

Dejando atrás a todas las demás variedades de reacción burguesa, por su cinismo y sus mentiras, el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país. Y las masas de la pequeña burguesía, incluso una parte de los obreros, llevados a la desesperación por la miseria, el paro forzoso y la inseguridad de su existencia, se convierten en víctimas de la demagogia social y chovinista del fascismo.

El fascismo llega al poder como el partido del asalto contra el movimiento revolucionario del proletariado, contra las masas populares en efervescencia, pero presenta su subida al poder como un movimiento “revolucionario” dirigido contra la burguesía en nombre de “toda la nación” y para “salvar a la nación”. (Recordemos la “marcha” de Mussolini sobre Roma, la “marcha” de Pilsudski sobre Varsovia, la “revolución” nacionalsocialista de Hitler en Alemania, etc.) […]

Texto Completo

Sobre el desarrollo económico de la crisis y la situación internacional

diciembre 17, 2009 por  
Publicado en: Documentos, Internacional

Sesión Plenaria de la Conferencia de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas   

1.- Lo más relevante desde nuestra última Conferencia ha sido la agudización de la crisis, especialmente en el primer trimestre de 2009 (mucho más aguda que la de 1929), aunque con una relativa atenuación en el segundo. Nuestra Conferencia se encuentra en circunstancias de intensos debates acerca de si la crisis ha tocado fondo o no, y  los medios capitalistas discuten sobre qué política y medidas económicas  y precauciones tomar. Por lo tanto, para determinar una justa línea para nuestro trabajo de masas,  es importante discutir sobre el desarrollo de la crisis y de la economía capitalista, sus muchas implicaciones: económica, política y social; así como las políticas económicas y los ataques que serán realizados por el imperialismo y las clases dominantes bajo estas circunstancias. [1]

2-. Una de las características de la última crisis es el hecho de que empezó con una profunda crisis financiera que provocó un hundimiento que superó ampliamente la crisis que ha sacudido los sectores de la construcción y de la industria –particularmente la siderurgia, el automóvil y la industria secundaria-en los EEUU, la mayor economía del mundo; crisis que rápidamente se fusionó con las crisis de los otros países capitalistas convirtiéndose así en una crisis generalizada que se ha extendido a los países dependientes. Estas circunstancias ha creado la falsa idea de que la crisis ha estallado por la de los Estados Unidos, particularmente por la crisis financiera.

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Plataforma contra la crisi i pels drets socials

febrero 1, 2009 por  
Publicado en: Documentos, Propaganda

Sobre el genocidio en Gaza

enero 14, 2009 por  
Publicado en: Comunicados, Documentos

Resolución del Comité Central del PCE (m-l)

 

Sobre el genocidio en Gaza

El 27 de diciembre el ejército israelí comenzaba los bombardeos indiscriminados contra la Franja de Gaza, después de año y medio de férreo bloqueo, para después iniciar la invasión terrestre a sangre y fuego, dejando un rastro de muerte y destrucción. Más de 1300 muertos y 5.500 heridos, la mayoría civiles. Casas, mercados, mezquitas, escuelas, hospitales y universidades, incluidos centros de la ONU, han sido objetivo de las bombas, lo que evidencia que la agresión no iba dirigida sólo contra Hamás sino sobre el pueblo palestino y su resistencia. El genocidio perpetrado por el Estado de Israel ha mostrado su naturaleza nazisionista.Ha sido tan manifiesta la acción criminal que la propia ONU, a través de su relator especial sobre la situación de derechos humanos en Gaza, Richard Falk, se ha visto obligada a acusar a Israel de comisión de “crímenes de guerra”.

Pero estos crímenes no hubiesen sido posibles sin el apoyo y sustento del imperialismo, cómplice de quien es en esa región su punta de lanza. EEUU ha sido y es su principal valedor, que ha apoyado explícitamente la agresión sionista alegando que actuaba en “legítima defensa”. La UE, al tiempo que responsabilizaba a Hamas, confirmaba el “acuerdo de cooperación” preferente con Israel días después de iniciada la matanza. Triste ha sido el papel del Gobierno español, cuyas declaraciones no han ido más allá de calificar la agresión militar de “desproporcionada”, al tiempo que defiende ese acuerdo y sigue vendiendo armas a Israel.

Ahora ese imperialismo pretende lavarse la cara prometiendo la reconstrucción de las zonas devastadas por el ejército nazisionista. Los comunistas consideramos que debe exigirse que sea el propio Estado de Israel quien pague los ingentes daños materiales causados por las bombas sionistas y debe exigirse la apertura incondicional de los pasos fronterizos y el levantamiento del criminal bloqueo, permitiendo la libre circulación de personas y mercancías.

Asimismo, el CC del PCE (m-l), frente a la palabrería huera del Ejecutivo de Zapatero, exige la ruptura de relaciones comerciales y diplomáticas del Estado español con el Estado de Israel, así como la suspensión del citado “acuerdo de cooperación” preferente y el establecimiento de sanciones comerciales hasta que el Estado de Israel no cese en su política terrorista contra el pueblo palestino y otros pueblos de la zona y se respeten las fronteras del 67.

Queremos manifestar nuestra solidaridad fraternal con el pueblo palestino y nuestro firme apoyo a su legítima lucha por la libertad y por un estado palestino independiente. Saludamos, por último, la respuesta popular contra la agresión, y la digna respuesta que han dado los gobiernos de Venezuela y Bolivia. Asimismo saludamos, también, las manifestaciones que han sacado a la calle a decenas de miles de israelíes con el mismo objetivo.

Frente a la crisis capitalista

Respecto a la crisis capitalista que está sacudiendo la economía internacional, nuestro Partido ha constatado cómo el colapso ha afectado de manera más profunda y acelerada a la economía española, tal y como habíamos estado advirtiendo desde hace más de un año. En efecto, el carácter especulativo que ha predominado en este período, al amparo de un régimen político diseñado para blindar los intereses oligárquicos, ha servido para ir desmantelando el tejido productivo español, en paralelo a una progresiva depauperación de millones de trabajadores.

Ante esta situación, el Gobierno y la oposición conservadora han cerrado filas para proteger los intereses del capital, con cuantiosas aportaciones públicas, privatizaciones y regalos fiscales.

Sin embargo, el movimiento obrero no ha tardado en empezar a responder con la movilización, si bien centrando aún sus luchas en las reivindicaciones concretas: desde la negociación por los convenios, hasta la oposición a los ERE, pasando por la defensa de los servicios públicos, la clase obrera está logrando forzar a las cúpulas sindicales a dar pasos en la movilización frente a la crisis.

Se abren, por tanto, amplias perspectivas de trabajo de masas para los comunistas, con el objetivo de convertir la lucha social en lucha política.

En ese sentido, y tal como hemos venido señalando en la documentación y prensa del Partido, el Comité Central hace un llamamiento a todos los camaradas, y al resto de comunistas, a priorizar e intensificar el trabajo de masas y la propaganda contra la crisis y la carestía, a reforzar el sindicalismo de clase como medio de fortalecer la organización del movimiento obrero y a convertir el conflicto económico en una lucha política que sirva a los pueblos de España para avanzar hacia la superación del régimen monárquico de la oligarquía y la implantación de la III República Democrática, Popular y Federativa en la perspectiva del Socialismo.

Sobre la represión contra la izquierda independentista vasca

Las recientes detenciones de destacados dirigentes y militantes de la izquierda independentista vasca son una nueva muestra de la actitud antidemocrática y represiva del régimen monárquico español, y de la imposibilidad de resolver la cuestión nacional dentro del marco político actual. Las detenciones están vinculadas al antidemocrática y dictatorial Ley de Partidos, que niega, entre otros, los derechos políticos a decenas de miles de ciudadanos vascos y criminaliza a un amplio sector de la sociedad vasca, pero también a otros movimientos: frente al agravamiento de la crisis, la oligarquía española se ha dotado de un instrumento que le permite reprimir indiscriminadamente a todo aquel ciudadano u organización que intente luchar por la superación del orden político actual.

Por otra parte, la izquierda abertzale se encuentra prisionera de las actividades de la organización armada ETA, que se ha convertido en una fuente inagotable de argumentos para los organismos represivos del Estado español, que le permite justificar la represión permanente sobre el movimiento independentista de masas. No será con bombas indiscriminadas como el pueblo vasco logrará el legítimo derecho de autodeterminación, sino con su lucha organizada, junto a los restantes pueblos del Estado, por una alternativa democrática y popular a la monarquía española. La experiencia ha demostrado sobradamente que el enquistamiento del conflicto en el País Vasco no tiene salida en el marco político actual, y tampoco tiene salida en el reducido ámbito del País Vasco.

Desde el Comité Central del PCE (m-l) manifestamos nuestro rechazo a las nuevas medidas represivas del Estado español contra los dirigentes y militantes de la izquierda abertzale y nuestra solidaridad con los representantes populares reprimidos por el Estado monárquico, e insistimos una vez más en la necesidad de unificar las luchas del conjunto del Estado por la transformación del marco político actual a favor de una República democrática, única garantía del reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos del Estado frente al régimen monárquico represivo actual.

Comité Central del PCE (m-l)                                                       Madrid, Enero de 2009

Esta Gente qué querrá…

enero 14, 2009 por  
Publicado en: Artículos, Documentos

En homenaje lejano a Felipe Reyero, compañero de ideas, y a toda una época

 

Estaba en la cola de las entradas para poder oír a Juan Manuel Serrat en la Plaza de Toros de las Ventas. Hacía un calor plúmbeo y cómplice entre los que soportábamos, estoicamente, a que abrieran, de una vez, las taquillas.

Sentí que alguien me apretaba el brazo.

–          ¿Luis? ¿Eres tú nuestro antiguo delegado de Actividades Culturales?

No le reconocí en un primer momento, a pesar de que su imagen me persiguió durante casi seis años.

–          ¿Miguel Angulo?

Sonreía sin dejar de apretarme el brazo. Por un instante tuve ganas de escupirle, de apartar bruscamente mi brazo de su mano, pero habían pasado ya casi veinte años y supe controlarme.

Me desarmó su afabilidad y su sonrisa, que parecía sincera.

–          El mismo, Luis, el mismo. Llevo años intentando hablar contigo para disculparme…

–          ¡Vamos, Miguel, no me jodas! A ti te debo gran parte de los dolores de una época… Aunque nunca es tarde.

Quise cambiar de tema, porque se me agolpaban los recuerdos y las rabias.

–          ¿Qué haces tú por aquí?

–          Pues lo que tú, supongo: intentar conseguir entradas para escuchar a Serrat.

–          ¿Tú a Serrat? Me dejas perplejo. Mucho has debido haber cambiado últimamente…

–          Bastante, Luis, bastante. Te podría contar muchas cosas…

 

Miguel Angulo se había convertido en mi sombra universitaria desde que fui elegido Delegado de Actividades Culturales de la Facultad de Medicina de la Complutense por la FUDE (1), en oposición flagrante al oficialista SEU (2).

Cuando me detuvieron en el segundo Estado de Excepción franquista, so pretexto de la publicación de la Revista Stress, que yo dirigía y firmaba, me pareció ver a Miguel junto con Belly el niño, antes de que me interrogara, me acusara de pro-chino y me abofeteara miserablemente.

Billy el niño era el duro del Hotel Sol (nombre con el que denominábamos los conjurados a la Dirección General de Seguridad), y estaba excelentemente adornado por variados complejos que podían explicar perfectamente su agresividad personal rallante en la tiranía: aniñado, imberbe, hermafrodítico y renacuajo.

Era el ogro de los universitarios de la época y tenía el dedo ligero y la pistola siempre dispuesta.

Por el contrario el comisario Pascual ejercía de “bueno de la película”. Cuando el niño fracasaba en su labor, aparecía Pascual, con cara de bonachón y pinta de padre de familia comprensivo y tolerante.

“A ver, a ver, ¿ya se ha propasado contigo el loco del niño? Es que no puedo dejarlo de la mano ni un momento… ¿Pero cómo se te ha ocurrido publicar ahora ese libelo titulado Stress? ¡Hombre de Dios, pareces tonto! Entiendo vuestras inquietudes, las comprendo perfectamente, pero hay cosas que no se pueden hacer, hijo. ¿De dónde has sacado que Franco escribió esto?: LOS ESTADOS DE EXCEPCIÓN Y ALARMA SÓLO SIRVEN PARA ENGAÑAR AL PUEBLO Y PARA ENCARCELAR Y ENMUDECER A SUS PRETENDIDOS ADVERSARIOS POLÍTICOS… ¡Hay que ser imbécil! ¿Quién te paso la referencia, a ver?”

Está en los libros de Historia, -dije sin levantar los ojos del suelo-, fue un discurso de Franco durante la República.

Se le agrió la cara de bonachón comprensivo. Me miró con rabia indisimulada, y, antes de retirarse, me prometió 25 años de reclusión mayor por pertenencia a grupos comunistas clandestinos.

Sólo mi padre, coronel médico a la sazón y adicto al Régimen (a pesar de haber sido en su juventud cofundador de la FUE (3)), consiguió, al cabo de una semana de calabozo, que se sobreseyera mi juicio y que me pusieran en libertad, no sin antes prometer solemnemente, ante el comisario Pascual, que nunca más volvería a tener actividades extra-académicas en la Facultad, cosa que, desde luego, nunca cumplí…

 

–          No tuve más remedio, Luis, te lo prometo.

–          No fastidies, Miguel, no me cuentes milongas.

–          Te lo juro. Yo era huérfano de un Policía Nacional de Valladolid, y deseaba estudiar una carrera universitaria. Me dijeron que ellos me pagarían los estudios de Medicina si, como contraprestación, colaboraba en la lucha contra los enemigos de la Patria infiltrados en la Universidad.

–          ¿Así de simple?

–          Así de simple, Luis. Yo venía de una ciudad pequeña y no sabía nada de política. En casa la ideología dominante era la de “la ley y el orden”, y todo me parecía revolucionario y peligroso. No me pareció mal, sino todo lo contrario…

–          ¿Y fuiste mi delator y perseguidor?

–          Sí. El tuyo y el de Felipe Reyero.

 

Se me vino a la boca una bocanada de rabia negra mientras el corazón me bombeaba sangres dislocadas. Quise cambiar de tema para no zarandearle sin piedad.

–          ¿Y fuiste también quien me denunció en las Milicias Universitarias? (4)

–          Sí, me obligaron a hacerlo cuando los de la Brigada Político-Social se enteraron que estabas propuesto para ser el número uno de la Compañía y recibir el sable…

 

Los de la Comuna de Arturo Soria no paraban de reírse. El Yeti había pintado un mural en el que me representaba con uniforme de gala y en una mano un sable dorado y en la otra la hoz y el martillo. Cesepe andaba marcando el paso por el jardín cuando yo aparecía, y se cuadraba solemne diciéndome “mi general, siempre a sus órdenes”. Hasta Hilario y Moncho habían compuesto una cancioncilla  alusiva que cantaban por las noches entre canuto y canuto.

Cada vez que aparecía los fines de semana por la Comuna, todo era un ir y venir de chances y chirigotas: ¡un comunero contracultural siendo el número uno de la Compañía, con sable y todo!

Difícil era que entendieran que todos los mandos del Batallón de Sanidad eran subalternos de mi padre, y que para ellos era un honor y un deber que su hijo fuera engalanado con la máxima distinción, a pesar de que ese hijo ya no viviera en la casa del padre, sino en una comuna revolucionaria y anarquista, donde el desmadre social y sexual eran habituales.

Cuando el capitán de la Compañía me llamó a su despacho, y desencajado me confesó que el SIM (5) le había confiado que debía expulsarme del Campamento por actividades comunistas, -actividades que se concretaban, según la denuncia, en leer en las tiendas poemas de Neruda, Alberti o León Felipe-, casi me da un sincope. Menos mal que los militares, por entonces, aún tenían el “ordeno y mando” por norma y decidieron que era improcedente expulsar de la milicia a alguien a quien los jefes habían propuesto como el más destacado de la compañía, lo que no impidió que mis camaradas de lectura fueran expulsados del Campamento y mandados al Sahara, truncando durante todo un año sus carreras profesionales.

Al enterarse los comuneros de Arturo Soria del desmadre, me regalaron solidarios su asistencia a la Clausura del Curso y entrega de sables, lo que supuso todo un variopinto espectáculo en los llanos de la Graja de S. Ildefonso: docenas de desmelenados y minifalderas tatuadas con flores en el rostro, y “haz el amor y no la guerra” en los brazos, codeándose con encorbatados representantes de la milicia y las fuerzas vivas de la Patria, con sus pelos recortados, engominados a raya, y los conjuntitos de punto, con rebeca y sueter haciendo juego, y las faldas por debajo de las rodillas.

A Solana, Aizpuru, Gómez Pellico y Ruiz de Mestre los mandaron forzosos a las dunas de Villa Cisneros o a las negritudes de Sidi Ifni…

 

–          ¿También estuviste involucrado en la muerte de Felipe Reyero, Miguel?

–          No, en la muerte no, te lo juro.

–          No seas hijoputa, Miguel, al menos reconócelo ahora…

–          Te prometo que lo único que hice, Luis, fue denunciarlo a los de la Brigada. Lo de la defenestración fue cosa de Billy el niño.

 

A Felipe no le dejaron una citación como a mí en su casa para que se presentara en la Dirección General de Seguridad. Fueron dos secretas a por él de madrugada. Le estaba esperando toda la plana mayor de la Brigada , que había recibido orden de dar un escarmiento significativo  a los universitarios después de la Marcha del Paraninfo, encabezada por Tierno Galván, García Calvo y Aranguren, reconocidos catedráticos de la Complutense, y que supuso la expulsión fulminante de los tres de sus cátedras docentes. El Ministerio del Interior había dado instrucciones muy precisas de descabezar el movimiento estudiantil de la FUDE, y Reyero, como Delegado de la Facultad de Medicina y acompañante visible de los catedráticos en la Marcha, era la cabeza de turco propiciatoria.

Billy el niño se cebó con él desde las dos de la madrugada. No podía soportar a un joven alto, apuesto, de largas melenas pelirrojas y barba cuidada, y que le miraba insolente despreciando su pequeñez y sus miserias. Se le fue la mano que empuñaba su pistola reglamentaria en más de una ocasión. A las cuatro de la madrugada Felipe seguía sin aceptar ninguno de los cargos que Billy le imputaba de una forma reiterativa y machacante, a pesar del violeta de sus ojos y de la sangre coagulada en las comisuras de los labios. A las cinco todo fueron revuelos y carreras por los corredores de la casona. Negro sobre rojo. Gritos con sordina. Juramentos. Felipe Reyero yacía tendido sobre un charco de sangre en el patio interior de la zona de interrogatorios. Sus ojos claros estaban abiertos mirando a la nada.

A los pocos días el Diario Arriba, en una esquina de la sección de sucesos, publicaba una escueta esquela:

“Un dirigente estudiantil revolucionario se suicidó, en un ataque de pánico, mientras era conducido a los lavabos antes de ser interrogado en la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol.

El Ministerio del Interior lamenta tan desagradable suceso.”.

 

Rabia, una terrible e impotente rabia asoló a todos los que le conocíamos y queríamos. Felipe era absolutamente incapaz del suicidio, porque su vitalismo militante y justiciero se lo impedía.

A Billy le mandaron un mes de vacaciones a Brasil, con cargo al Presupuesto de Gastos Reservados del Ministerio.

 

–          Bueno, Miguel, espero que no habrás podido dormir tranquilo durante mucho tiempo.

–          ¡Cómo lo sabes! Dejé de ser confidente después de lo de Felipe y me quitaron la beca de estudios. Nunca terminé Medicina. Y he estado muchos años en tratamiento psicológico…

–          No me extraña.

–          He intentado muchas veces localizarte para pedirte perdón, Luis. Créeme, por favor.

–          Vamos, Miguel, que nunca me escondí de nadie. Pero hay cosas que nunca se olvidan, sobre todo la muerte de un inocente: nada la restaura, nada la compensa, ni siquiera la asunción de una democracia cogida por los pelos y con guantes de seda de perdones y olvidos…

 

Después de conseguir las entradas para el recital me fui dando un largo paseo hasta casa.

Sentía humedad en los ojos y dolor en el recuerdo.

Fue entonces cuando, de nuevo, me llegó al corazón aquella canción que María del Mar Bonet cantó en homenaje póstumo y silencioso a Felipe, y que siempre me pinzó las venas:

“Què volen aquesta gent ? 


De matinada han trucat,
són al replà de l'escala;
la mare quan surt a obrir
porta la bata posada.

Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?

"El seu fill, que no és aquí?"
"N'és adormit a la cambra.
Què li volen al meu fill?"
El fill mig es desvetllava.

La mare ben poc en sap,
de totes les esperances
del seu fill estudiant,
que ben compromès n'estava.

Dies fa que parla poc
i cada nit s'agitava.
Li venia un tremolor
tement un truc a trenc d'alba.

Encara no ben despert
ja sent viva la trucada,
i es llença pel finestral,
a l'asfalt d'una volada.

Els que truquen resten muts,
menys un d'ells, potser el que mana,
que s'inclina pel finestral.
Darrere xiscla la mare.

De matinada han trucat,
la llei una hora assenyala.
Ara l'estudiant és mort,
n'és mort d'un truc a trenc d'alba.

 

Luis E. Prieto

Octubre-04

 

·        NOTA IMPORTANTE:

Este no es un relato “político” sino sólo un relato vivencial, un trozo de la vida del protagonista contado a través del recuerdo  y de los años, y que un día nuestro compañero del Foro, hoy en silencio por temas personales, José Luis, me estimuló a que hiciera.

Es también un homenaje a alguien que murió injustamente, y a una época importante. Felipe Reyero, delegado de la Facultad de Medicina, fue detenido una madrugada, conducido a la Dirección General de Seguridad en donde, oficialmente, se suicidó tirándose por una ventana.

Hace 2 años sus familiares y amigos intentamos, sin éxito, lavar su memoria promoviendo un nuevo juicio que fue sobreseído por falta de pruebas.

 

Luis Serrahima escribió una canción en su memoria que cantó María del Mar Bonet, y que aún es parte importante de la discografía de la cantante mallorquina.

 

(1)   Federación Universitaria democrática de estudiantes.

(2)  Sindicato Español Universitario

(3)  Federación Universitaria de estudiantes (antecedente dela FUDE)

(4)  Servicio militar obligatorio para Universitarios

(5)  Servicio de Información Militar