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GALICIA: Dos semanas de huelga en la empresa LANTERO

octubre 28, 2014 por  
Publicado en: Movimiento Obrero

Desde el día 13 de octubre, la plantilla de LANTERO, empresa de fabricación de cartón ondulado de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra), está en huelga indefinida para oponerse  a un ERE que pretende el despido de 12 trabajadores fijos y la no renovación de otros 20 eventuales que tienen derecho a pasar ser indefinidos, en cumplimiento de los acuerdos que en su día firmó el Comité de Empresa trás otras huelgas con victoria que implicaron también mejoras sustanciales en materia económica y de seguridad y salud laboral; la empresa, con una prepotencia que no acaba de superar a pesar de las derrotas sufridas en anteriores conflictos ,contrató a guardias de seguridad armados y con perros peligrosos, para crear un clima de amedrentamiento pero  sólo ha conseguido hacer el  ridículo, dilapidar dinero y ayudar a generar una impresionante  ola de solidaridad con los trabajadores en su ciudad y comarca, y también en las demás empresas del grupo en otras localidades de Galicia y España.

El comité de Empresa, casi en su totalidad militantes de clase de CCOO, y la inmensa mayoría del personal tienen un dilatado historial  de  firmeza  e inteligencia en la lucha, así como de apoyo activo con las luchas de otras empresas y sectores (construcción, conserva, metal  etc., etc…). La Empresa ha ofertado estos días retirar el actual ERE y presentar otro más adelante, en un intento  de romper la unidad y la solidaridad para que se  retome la actividad  laboral. La respuesta en Asamblea ha sido unánime:  NO A NINGÚN  ERE  Y  MENOS CON DESPIDOS; O TODOS O NINGUNO.  Pero además, la asamblea ha introducido otro elemento de reivindicación: No habrá final de huelga si no se producen dimisiones en la dirección de la Empresa,  por “fraude en los datos económicos, por recurrir a las pistolas y los perros  convirtiendo la empresa en un Guantánamo”. En  estos términos  se expresó esta posición en los medios informativos con una gran repercusión.

Esta huelga tiene el apoyo decidido de los concejales de EU en Vilagarcía  y del diputado de AGE en Santiago Juan Fajardo. Pero el conflicto tiene además implicaciones sobre recalificaciones de terrenos que afectan al grupo constructor ACS y que obligan a que la lucha se centre también en presionar al alcalde del PP para que no haya recalificación  a urbanizable del antiguo terreno de la fábrica mientras la Empresa no respete los acuerdos de estabilidad en el empleo firmados tiempo atrás.  Atentos a esta lucha y adelante las muestras de solidaridad.

Entrevista: Desenmascarando mitos, visualizando porqués y dando alternativas [audio]

octubre 26, 2014 por  
Publicado en: Artículos, Multimedia

El profesor e historiador Carlos Hermida nos ofrece esta agradable entrevista de interés obrero y revolucionario.
Saquen sus conclusiones.
¡POR EL FRENTE POPULAR Y UNA REPÚBLICA POPULAR Y FEDERAL!

ACTO EN EL CEMENTERIO CIVIL DE MADRID

octubre 16, 2014 por  
Publicado en: Multimedia, Noticias

DSC_0005El acto celebrado el 28 de septiembre, a propuesta del Comité de Madrid del PCE (m-l), fue convocado y apoyado por más de treinta organizaciones políticas, PCM,IU,IR,IZCA,IC,PTE; organizaciones republicanas: RPS, UCR, ARCO, JER, Juntas Republicanas y Ateneos de diversos barrios y pueblos, SOMOS,  Foro por la memoria, Coordinadora para la Memoria Histórica y Democrática de Madrid, Plataforma contra la impunidad del franquismo y de organizaciones de solidaridad con Cuba (coordinadora estatal y 26 de julio), Brigada internacional Simón Bolívar, colectivo boliviano MAS-IPSB y el apoyo internacionalista del FDL de Palestina y Vía Democrática de Marruecos.

Decenas de banderas rojas y republicanas rodearon la tumba de Ramón García Sanz y se dejó un espacio abierto a la intervención  de las organizaciones presentes.
Mercedes, en nombre de RPS, hizo una emocionada intervención resaltando el valor de esos jóvenes que hace 39 años, a una edad próxima a la suya, dieron ejemplo de compromiso, de firmeza, de VIDA.
Se sucedieron intervenciones de Pastrana por UCR, Julián Rebollo de Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, Sergio de SOMOS, Marcos Palomo por PTE, Gabriel por FDLP, Isabelo Herreros en nombre de IR e IU.
Todos ellos denunciaron la impunidad del franquismo, la necesidad de recuperar la memoria histórica e hicieron homenaje a los compañeros del 27 de septiembre y a todos los represaliados y asesinados por el franquismo.
Por último, Lola Val cerró las intervenciones ligando el recuerdo a nuestros camaradas y a todas las víctimas del franquismo con la situación actual y la necesidad de la lucha por avanzar hacia un frente popular que consiga acabar con el régimen y los intereses que defiende.
Con la internacional se terminó el acto que la lluvia respetó; fuimos dispersándonos por el cementerio, depositando flores en la placa conmemorativa en la tapia de la fosa común, en las tumbas de Julián Grimau….

VIDEO COMPLETO DEL ACTO:

FOTOS DEL ACTO: Federación Republicanos (RPS)

El Bloque histórico

octubre 16, 2014 por  
Publicado en: Artículos, Destacado

Por Efrén H. | Una de las aportaciones fundamentales de  Antonio Gramsci al marxismo fue el concepto de BLOQUE HISTÓRICO, elemento clave en la articulación del pensamiento gramsciano (1).

El bloque histórico se refiere a una situación histórica concreta en la que se distingue una  estructura social  –las clases sociales–, que depende directamente del desarrollo y la relación de  las fuerzas productivas, y una superestructura ideológica y política. La relación que se establece entre ambas es el aspecto esencial de la noción del bloque histórico:  “la estructura y la superestructura forman un «bloque histórico», o sea que el conjunto complejo, contradictorio y dis¬corde de las superestructuras es el reflejo del conjunto de las relaciones sociales de producción. De ello surge: sólo un sis¬tema totalitario de ideologías refleja racionalmente la contradicción de la estructura y representa la existencia de las condiciones objetivas para la subversión de la praxis” (2).

Entre la estructura y la superestructura hay una unidad orgánica,  una relación de interdependencia y reciprocidad. Una relación, en fin, dialéctica.

Gramsci concedió una especial importancia a  la superestructura, donde distingue dos esferas: la sociedad civil y la sociedad política. La primera comprende el campo extremadamente complejo de  la ideología, mientras que la sociedad política se refiere al ámbito del Estado y los aparatos de coerción. Entre ambas hay una estrecha relación, puesto que las clases dominantes ejercen su poder no solo a través de la coacción, sino mediante la hegemonía ideológica sobre las clases dominadas, de tal forma que el Estado podría definirse como la suma de coerción más hegemonía. Esta hegemonía estaría asegurada por la capa social de los intelectuales, encargados de transmitir la concepción del mundo de la clase dominante a todos los grupos sociales. El intelectual se encuentra ligado a la clase a la que representa, aunque este vínculo no es mecánico, sino que mantiene una relativa autonomía respecto a esa misma clase.

Resumiendo, el bloque histórico se estructura en dos esferas complejas. Por un lado una estructura económica a la que corresponde una determinada sociedad  en la que domina una clase fundamental; por otro, una superestructura en la que esa clase organiza la hegemonía ideológica y la dirección política sobre las otras clases. Los intelectuales vinculados a esa clase dominante son los encargados de mantener esa hegemonía y ligar la estructura económica y la superestructura.

En el desarrollo histórico se puede abrir en el seno  de ese bloque una crisis orgánica,  resultado de la evolución y los cambios en la estructura económica que no tienen su correspondencia en la superestructura. En la medida que la clase dominante ya no es capaz de ejercer la hegemonía ideológica,  se produce una ruptura entre la clase dominante y las clases dominadas, se abre una situación revolucionaria. El desenlace de esa situación dependerá de una diversidad de factores. Si la clase dominada fundamental –el proletariado– es capaz de organizar un sistema  hegemónico alternativo mediante la creación de su propia dirección política e ideológica, puede alcanzar el poder y estructurar un nuevo bloque histórico. Ahora bien, teniendo en cuenta la situación de los países de Europa occidental, en los que hay una fuerte sociedad civil, Gramsci pensaba que la clase obrera debería optar por una guerra de posiciones contra la burguesía; es decir, dar prioridad a  lucha ideológica, conquistar la sociedad civil mediante la disgregación del bloque intelectual dominante, atrayendo a los intelectuales al campo del proletariado, lo que no excluye la conquista del poder mediante una guerra de movimientos en determinadas circunstancias.

La aportación de Gramsci sobre el bloque histórico tiene plena actualidad en España. Por muy grave que sea la crisis económica, el capitalismo no está condenado necesariamente a desaparecer ni la burguesía va a ser inevitablemente derrocada. La crisis del 29 ya demostró la capacidad de resistencia de la burguesía y  la salida política de la crisis fue la derrota de la clase obrera y la difusión del fascismo. La burguesía tiene suficientes recursos materiales e intelectuales para mantener su hegemonía. De lo que se trata, por tanto, es de dilucidar, en primer lugar, si estamos en presencia de una crisis del bloque histórico propiciada por la crisis económica y, si es así, establecer por parte de la izquierda la táctica y la estrategia adecuada.

Es evidente que en nuestro país el consenso político de la transición se ha roto y un sector muy importante de las fuerzas populares ya no se siente representada por los partidos del sistema. En este sentido, la burguesía española ha comenzado a perder la hegemonía ideológica sobre las clases dominadas y recurre cada vez más abiertamente a la represión policial, pero también es cierto que la clase obrera no logra organizar una alternativa política  ni atraerse a la mayor parte de los intelectuales. Es necesario, por tanto, la unidad del las organizaciones de izquierda en torno a un programa de ruptura   capaz de aglutinar a amplios sectores de la sociedad española. Esa será la base sobre la que se forme el Frente Popular, que  no puede generarse espontáneamente a partir de movimientos ciudadanos que en muchos casos responden a intereses concretos y parciales. En torno a la ruptura republicana puede tejerse un nuevo bloque histórico que  afronte y solucione los gravísimos problemas de nuestro país. En caso de que esa unidad no se materialice, la burguesía puede recomponer su hegemonía mediante la promoción de nuevas fuerzas políticas que generen ilusión  entre las clases populares sin apostar por una ruptura del sistema. Esa recomposición pasaría por captar a un sector de intelectuales  instalados actualmente en el espacio de posiciones de izquierda, pero que no están ligados orgánicamente al proletariado y susceptibles, por tanto, de elaborar un discurso capaz de reorganizar el bloque histórico dirigido por la burguesía. ¿Es este el caso de “Podemos”?
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1. Sobre este tema es especialmente interesante la obra de PORTELLI, Hugo: Gramsci y el bloque histórico. México, Siglo XXI, 1973.

2. GRAMSCI, A: El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. México, Juan Pablos Editor, 1986. Pág. 48.

Organización y organización de clase, por J. Romero

octubre 16, 2014 por  
Publicado en: Artículos, Destacado

J. Romero. Junto a la indeterminación política, la moda pequeñoburguesa del “ciudadanismo”,  proclama la obsolescencia de la organización de clase, centralizada y permanente: Las plataformas ciudadanas, dicen, permiten que la gente (los ciudadanos) participen en sus problemas reales; los partidos son estructuras esclerotizadas que no facilitan la participación de la gente en sus asuntos; los grandes objetivos políticos, los ideales (la ideología), hacen que la ciudadanía pierda interés en los problemas “que tienen solución”; la rigidez de la organización política les aleja de la política, por eso se necesitan formas más flexibles y más difusas de militancia.
Ahora bien, la tendencia pequeño burguesa en la organización no es nueva, ni es propia de España. La hemos visto aparecer en otros países, en situaciones de crisis política: Los Verdes alemanes*(1); el Partido Radical Transnacional de Marco Pannella en Italia, el Movimiento de los Forajidos en Ecuador*(2), son otros tantos ejemplos de “nuevos modelos organizativos”. Su resultado ha quedado probado: se diluyeron o derivaron en formaciones políticas rígidamente centralizadas e implicadas objetivamente en el sostenimiento del capitalismo. Y en todos los casos contribuyeron a desviar  al proletariado de su objetivo revolucionario
Todos estos ejemplos usaron como banderín de enganche el rechazo a la política y al modelo de partido “tradicionales”, el desprecio a los políticos como casta de técnicos ineficientes, la exaltación de las formas espontáneas de intervención política, la dispersión de sus objetivos, la exacerbación de las formas “democráticas” burguesas y la aceptación del sistema que únicamente se proponen hacer más eficiente, etc.
¿Es necesaria la organización?
Que la organización centralizada es imprescindible para intervenir en la vida política no lo decimos solo los leninistas; incluso un abanderado de las formas más dispersas de organización, como JC Monedero, señalaba recientemente: “Si alguien en un círculo dice una cosa, otro la contraria en otro lado y cada uno dice lo que le viene en gana…qué bien, que libres somos, pero esto no es entonces una formación política. …la tensión justa entre ejecución y participación sólo se encuentra de manera dialéctica con mucha deliberación” Entrevista en “Público.es” 1/6/2014. Cabría añadir que tras esa fórmula mágica (la deliberación), finalmente, la tensión dialéctica solo puede resolverse con la ejecución de lo acordado, por lo que al final, su modelo de  organización sirve para lo que todos: establecer unas normas de adopción de las decisiones (que necesariamente deben incorporar una estructura orgánica), priorizar los objetivos acordados, controlar su aplicación, garantizar la participación de los militantes y delegar la dirección de los asuntos en órganos específicos. *(3)
Claro que la táctica política está sujeta a cambios y, por tanto, es preciso garantizar un debate constante en la organización para adecuarla a las modificaciones que se producen, máxime en situaciones tan fluidas como la actual, pero las decisiones deben ser aplicadas si se quiere hacerlas viables y contrastar su idoneidad con la realidad.
¿Es necesaria la organización de clase?
Para el “ciudadanismo”, la lucha política se reduce a un problema técnico: determinar cuál es la opinión de la mayoría y aplicar su decisión. Se olvida que en una sociedad dividida en clases, una de ellas (la que ostenta el poder político) impone a las demás no solo un determinado modelo económico, social, cultural, ideológico, etc., sino unas reglas jurídicas e instituciones que condicionan totalmente las relaciones políticas.
Por esa razón, los intereses de los distintos sectores deben articularse de forma permanente en estructuras orgánicas con reglas claras y unificadas para establecer los objetivos colectivos, de clase. Sólo así podrán expresar en la lucha política sus propias reivindicaciones. Lenin señalaba: “…Los marxistas entienden…que…para que las masas de determinada clase puedan comprender sus intereses y su situación, aprender a aplicar su política, es necesaria, cuanto antes y por encima de todo, la organización de los elementos más avanzados de la clase, aunque al principio sólo constituyan una parte ínfima de la misma”
Y, si las formas de organización están mediadas por los intereses de la clase a los que sirven, toda organización que se defina a sí misma como ajena a la división de clases podemos calificarla como burguesa, porque sólo la burguesía considera que el modelo social actual, el capitalista, es el único realmente posible, y por lo tanto entiende que no existen intereses de clase que deban organizarse de forma independiente. Esa es la razón por la que la burguesía ve “ciudadanos” y no trabajadores y considera tanto la organización como la lucha política algo ajeno a la lucha de clases.
No nos engañemos, la lucha de la clase obrera por su objetivo central: el derrocamiento revolucionario del capitalismo le enfrenta a una clase, la burguesía, que lleva decenios controlando un poderoso aparato de coerción, que tiene a su servicio un ejército de especialistas en las más diversas materias capaces de legislar, crear opinión, intoxicar y desinformar;  conoce los “secretos” de la administración, dispone de una red de relaciones e interconexiones internacionales enorme, etc. Y la mejor prueba de lo que decimos la dan los medios de comunicación ligados a sectores “más inteligentes” de la oligarquía, que están promoviendo activamente alguna de estas corrientes pequeño burguesas, para intentar debilitar la organización independiente del proletariado.
Por eso, enfrentarse a ella requiere determinación y firmeza políticas y una organización centralizada que las garanticen, que establezca qué objetivos son los prioritarios en cada momento y supedite a ellos los demás, mediante el análisis, la toma de decisiones y el control de su aplicación colectivos y una rígida disciplina consciente que garantice el cumplimiento de los acuerdos, etc. (ver artículo de Octubre nº 74: Sobre el centralismo democrático)
El modelo leninista de Partido, entiende la organización proletaria como un instrumento que agrupa al sector más lúcido, de vanguardia, del proletariado; como algo más y distinto a una suma de sectores y sensibilidades: su función es dotar de objetivos emancipadores a las luchas parciales, orientándolas hacia la  superación revolucionaria del capitalismo, dirigir y centralizar todos los esfuerzos hacia este objetivo. Puede, por tanto,  llegar a acuerdos tácticos con otras organizaciones ajenas a la clase obrera, pero no diluirse en ellos.
Sin embargo, para los oportunistas de todo tipo,  no existe una identidad única para toda la clase y por tanto, la organización, central y centralizada, expresión de esa identidad de clase, se fragmenta en una suma de identidades parciales que se constituyen en centro del interés y de la actividad de cada militante. Y esta dispersión de objetivos tiene una lógica relación con la renuncia de todas estas corrientes al objetivo central del proletariado que es la superación del capitalismo.
El modelo leninista es, por esa razón, centro de los ataques de las diversas corrientes oportunistas y pequeño burguesas que intervienen en el campo popular. Frente a la organización centralizada, ellas levantan el “libre pensamiento”, la dispersión organizativa, la militancia sin compromiso, con asambleas decisorias “no presenciales” u otras fórmulas de moda según los tiempos; frente a los principios de clase ellas propugnan el interclasismo, tendencias todas que llevan a la inoperancia o a una mayor centralización, por cuanto no garantizan unas reglas claras que permitan al militante participar realmente en la vida orgánica.
Alguna de estas corrientes se define como “anticapitalista”, pero no se plantean la superación revolucionaria del capitalismo, sino únicamente su reforma: únicamente quieren corregir sus imperfecciones, volver, como señalaba Lenin, al capitalismo “bueno” de libre competencia que respeta las libertades democráticas (esa fue la bandera de la burguesía en su lucha contra el antiguo régimen, hasta que logró controlar el estado y convertirlo en su instrumento de dominación de clase). Para evitar las crisis y recuperar la normalidad democrática, basta con atajar las imperfecciones concretas del capitalismo no es necesario destruirlo,  basta con eliminar la casta ineficiente que sirve al estado capitalista, castigar la ineficiencia de los “políticos”, y establecer métodos novedosos para que opine la mayoría. No comprenden (o no quieren comprender) que para garantizar estas cuestiones, es preciso ejercer una presión política contra la minoría oligárquica y echar abajo el régimen que sustenta su dominio.
¿Es más democrático el modelo disperso de organización?
No faltan experiencias históricas de que la aparente libertad orgánica del anarquismo, por ejemplo, contradice frontalmente su obsesión conspirativa, que le llevó ya en los albores de la organización proletaria, en el s. XIX a depender de pequeños núcleos de activistas y de la personalidad de un reducidísimo número de dirigentes. Su tendencia a la dispersión y su rechazo de la lucha política condujeron, por otra parte, a dolorosas derrotas frente al enemigo de clase.
Tampoco faltan ejemplos recientes que apuntan en ese mismo sentido. Así, en España, tras la muerte de Franco, conforme la izquierda “marxista” abandonaba el principio leninista de organización  fue imponiéndose un modelo más liberal (en el pleno sentido burgués del término). En él, cada “jefe de filas” marcaba su propia línea y establecía compromisos con sus pares, formando familias y capillas que  han terminado por minar la vida democrática interna; los grupos de representación institucional se independizaron del control de la organización (si cada “barón” era libre de decidir si aplicaba o no los acuerdos colectivos, ¿por qué razón los diputados o alcaldes debían sujetarse a ellos?) y terminaron controlando la actividad política de la organización, etc.
En definitiva, desde hace muchos años, amparado en una liberalización formal de la militancia, en un relajamiento de la disciplina, se impuso en realidad un modelo de organización disperso, en el que cada militante tenía formalmente la posibilidad de intervenir sin sujetarse a ningún cauce orgánico, pero el control real y efectivo pasaba cada vez en mayor medida a un aparato reducido y dividido, sin objetivos comunes: un modelo  antidemocrático además de ineficaz.
Frente a las modas que diluyen la fuerza política del proletariado en una indeterminación constante y pretenden convertir su organización en un instrumento inútil, los comunistas no debemos olvidar  ni por un instante lo que señalaba Lenin: “la inevitabilidad de la lucha de clase del proletariado por el socialismo contra la burguesía y la pequeña burguesía más democráticas y republicanas…de la que se desprende la necesidad absoluta de que tenga un partido propio, independiente y rigurosamente clasista” (Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática). Política y organización de clase son conceptos dialécticamente relacionados.

*(1).- La evolución del Partido Verde alemán queda perfectamente definida al decir que, nacida como una formación eco pacifista, fue un Ministro de ese partido, Joschka Fischer el que ordenó el despliegue de un contingente militar alemán, para intervenir en acciones de combate fuera de sus fronteras, por primera vez desde la II Guerra Mundial.
*(2).- En Ecuador, al calor de la lucha popular contra Lucio Gutiérrez, se aireó el éxito (que resultó efímero) de un movimiento pretendidamente “espontáneo”, contra la tiranía de la partitocracia. Este movimiento de los Forajidos, potenciado y articulado por la socialdemocracia y la democracia cristiana, con medios controlados por la burguesía (radios, periódicos, etc.) fue saludado por algunas fuerzas españolas de izquierda como ejemplo de una nueva corriente política capaz de articular a las más amplias masas populares y situarlas bajo la dirección de “movimientos sociales” libres del control de los partidos “tradicionales”. Terminó preparando el terreno para que Rafael Correa y su “revolución ciudadana” dirigida por el “Movimiento Alianza País”, se hicieran  con el gobierno de Ecuador, sobre unas bases “ciudadanistas”. La política populista de Correa ha ido derivando paulatinamente hacia formas autoritarias y la represión de las organizaciones de la clase obrera ecuatoriana son una constante de su actuación.
*(3).- “…Corresponde a la Asamblea Ciudadana Estatal, o los órganos en los que delegue, todas las decisiones relativas a las líneas básicas de acción política general, los objetivos organizativos, las vías de financiación, la representación,…, la planificación de las estrategias electorales en todos los niveles territoriales, la definición de acuerdos o eventuales alianzas con otros grupos sociales o políticos”  Punto 9  Pre-borrador Principios Organizativos de Podemos. (el subrayado es nuestro).

El populismo, adversario contumaz del proletariado y las masas populares, por Rául Marco

octubre 16, 2014 por  
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Raúl Marco. El populismo, ideología pequeño burguesa, idealista, surgió en Rusia en los años 70 del siglo XIX. Según Lenin, «Representa los intereses de los productores desde el punto de vista del pequeño productor». Los  populistas, creyendo  en la posibilidad  de la revolución social campesina, en la década de los setenta, jóvenes de la intelectualidad no procedente de la nobleza, utilizaban ropas campesinas para ir a las aldeas, al «pueblo» para preconizar sus posiciones «populares».

El populismo, independientemente del nombre que tome, por ejemplo «ciudadanismo», es hostil al marxismo en general y al Leninismo en particular. A estas alturas, no reconocen el papel histórico del proletariado; aunque no lo dicen claramente están contra la organización partidaria, ni derecha ni izquierda. La lucha de clases no existe (no lo dicen así, pues tontos no son y tienen buenas tablas universitarias y apoyo mediático). Se dirigen al «pueblo» en general, e ignoran que el proletariado es la única clase plenamente interesada en acabar con el capitalismo y construir el socialismo, y eso no se hace con soflamas ni demagogia callejera.
Lenin combatió el populismo y desmontó la crítica de los populistas hacia el capitalismo ruso por ilusoria y reaccionaria. Según Lenin, la teoría y la práctica de los populistas constituían un obstáculo para el desarrollo y la propagación del socialismo científico, para el desarrollo del movimiento obrero. Lenin jamás dejó de luchar contra los grupos populistas; fue una lucha contra la ideología pequeñoburguesa, reaccionaria en definitiva.
Los tiempos han cambiado y las formas que toma el populismo también, pero su esencia sigue siendo la misma, y aunque en la forma se encubra con fraseología huera y taimada con la que pretenden manipular la realidad,  es  en el fondo reaccionaria.
El populismo en todas sus formas, no deja de ser anticomunista y por ende reaccionario y peligroso pues logra engañar y hacer creer lo que no es, particularmente entre la juventud, como es el caso en España. Claro que la prolongada desidia ideológica, las desviaciones oportunistas, la politiquería de los partidos tradicionales e incluso traiciones, particularmente del PSOE que hizo posible junto con el equipo de Carrillo, la transición del franquismo al franquismo sin Franco, creó y se mantiene un rechazo, relativamente grande, hacia los «políticos» que han consensuado todas las maniobras contra los pueblos de España, el proletariado, y otras capas populares.
El populismo, no sólo tiene planteamientos pseudo ideológicos, cuando menos equivocados, también siembra el anti partidismo, el rechazo a la organización y a cualquier planteamiento revolucionario claramente expuesto. «Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario. Nunca se insistirá lo bastante sobre esta idea en un tiempo en que a la prédica en boga del oportunismo va unido un apasionamiento por las formas más estrechas de la actividad práctica» Escribía Lenin en su famoso « ¿Qué hacer?» Y en su no menos famoso «Materialismo y Empirocriticismo», denunciaba:
« La no pertenencia a ningún partido no es en filosofía más que servilismo miserablemente disimulado al idealismo y el fideísmo.»
Acabemos, el populismo o como se quiere presentar y denominar, causa serios daños y problemas. Hay gente que utilizando errores o pretendidos tales, se aferran a las posturas del populismo y atacan y critican a las fuerzas y organizaciones revolucionarias, como nuestro Partido. Eso crea pesimismo, derrotismo. Por ello, hay que estar alerta contra los casos que se puedan dar de camaradas o conjunto de camaradas que teorizan por la negativa (la “teoría” del catastrofismo), que ven únicamente los errores o fallos, y caen en deformaciones y desviaciones graves que los llevará, inconscientemente, a negarse a sí mismos y renegar de todo buscando justificar sus aberraciones y desvaríos.
Es una lucha ideológica presente, actual, que conlleva deriva que no se puede ignorar ni menospreciar. Lo advertía Marx:
« La ignorancia es un demonio que, tememos,  provocará aún numerosas tragedias.»

Lecciones de la Revolución de Octubre, por Carlos Hermida

octubre 16, 2014 por  
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Carlos Hermida. Se cumplen  97 años de la Revolución de Octubre, la primera revolución socialista de la historia. Cuando el partido bolchevique derrocó al gobierno de Kerenski el 25 de octubre de 1917 (7 de noviembre según el calendario gregoriano) y tomó el poder, se inició una nueva etapa en el devenir de la humanidad.
Era la primera vez que las masas dominadas y explotadas, los obreros y los campesinos, tenían en sus manos su propio destino y se disponían a construir un nuevo orden económico, social, político y cultural. Los ecos del Octubre ruso traspasaron las cordilleras, atravesaron los océanos y llegaron a todos los rincones del mundo. Fue una revolución que entusiasmó a los trabajadores y aterrorizó a la burguesía.
Tras la desintegración de la URSS en 1991 y el hundimiento casi total del sistema socialista, ¿cuál es el legado de esa revolución que asaltó los cielos y cambió el curso de la historia? ¿Qué lecciones podemos extraer de esa experiencia?
En primer lugar, la Revolución de Octubre demostró que  había una alternativa  al capitalismo, que el socialismo era posible, que la humanidad no estaba condenada a la barbarie, la explotación y el sufrimiento provocados por el capital.  Hasta ese momento el socialismo solo existía en los libros escritos por Marx y Engels, pero en Rusia la teoría se hizo praxis, se materializó en algo real y tangible para millones de personas. En Rusia, uno de los países más  atrasados de Europa, con unos niveles de miseria y analfabetismo espantosos, se inició la construcción de una nueva sociedad. Sin negar los errores que se cometieron, inevitables porque no se contaba con precedente alguno, los resultados fueron asombrosos. Durante los años treinta del pasado siglo, a través de la planificación económica, la URSS se convirtió en una potencia industrial moderna, erradicó el analfabetismo y adquirió un extraordinario nivel científico y cultural. Fue una obra admirable ejecutada por los trabajadores  bajo la dirección del Partido Comunista y de Stalin.
Hoy es frecuente escuchar en boca de los economistas  neoliberales que la experiencia económica soviética fue un desastre y un fracaso, pero no son más que afirmaciones guiadas por el anticomunismo ciego. Mientras que el mundo capitalista se hundía en la crisis de 1929 y decenas de millones de hombres y mujeres perdían su trabajo, en la Unión Soviética se alcanzaba el pleno empleo y se construían miles de fábricas, centrales hidroeléctricas y Universidades. No era propaganda, sino una realidad que tuvo su demostración práctica cuando la Alemania nazi atacó a la URSS en junio de 1941. Fue el enorme potencial económico del sistema socialista el que derrotó al invasor nazi. De las fábricas levantadas en los primeros planes quinquenales salieron las armas que llevaron al ejército soviético hasta Berlín. Los economistas pueden seguir mintiendo,  pero los hechos históricos son tozudos y la bandera roja con la hoz y el martillo ondeando en Berlín es la prueba incontrovertible de la fortaleza militar y económica del socialismo soviético.
La segunda gran lección de Octubre es la necesidad de un partido para dirigir la revolución. Ahora que está tan de moda el culto a los movimientos asamblearios, el fervor por lo espontáneo y el rechazo de los partidos políticos, hay que recordar a todos estos  profetas y corifeos de la  “nueva izquierda”, que la organización y la dirección políticas son imprescindibles en cualquier proceso revolucionario. Sin el partido bolchevique, basado en el centralismo democrático y en la teoría marxista, no habría sido posible la revolución rusa. Fueron los bolcheviques los que en el complejo proceso político y social que transcurre entre febrero y octubre de 1917 trazaron la táctica correcta que llevó a la toma del Palacio de Invierno. La situación revolucionaria que había en Rusia se transformó en revolución triunfante gracias a la dirección política de los bolcheviques, que supieron conducir  a las masas en la dirección correcta. A los que tanto se entusiasman con las formas de organización popular desde abajo, por la base, no estará de más recordarles que los soviets se convirtieron en una pieza fundamental de la revolución  cuando los bolcheviques alcanzaron en ellos la mayoría.
En tercer lugar, Octubre nos enseña que  las situaciones revolucionarias son las que ponen a cada uno en su sitio, tanto a partidos como a dirigentes. Es en esos momentos cuando las fuerzas políticas se definen verdaderamente y sale a la luz su verdadero carácter de clase. Los mencheviques y la mayoría de los socialistas revolucionarios demostraron en la práctica  que tras su fraseología revolucionaria se escondía una posición hostil a la revolución socialista y favorable a la burguesía. No fue una casualidad que los bolcheviques tomaran el poder en Rusia. Era un partido proletario que a lo largo de los años había combatido resueltamente las desviaciones ideológicas que afloraban en la dirección. Sin eses combate ideológico, que mantuvo al partido en una línea marxista, los bolcheviques hubieran fracasado en las tumultuosas aguas del año 1917.
Octubre forma parte de la historia, pero su luz se proyecta con fuerza sobre nuestra realidad. Sus enseñanzas y sus lecciones siguen siendo útiles en estos momentos de tanta confusión ideológica y desorientación política.

A vuelapluma, por Julio Calafat

octubre 16, 2014 por  
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El clan Pujol, el ex presidente de Cataluña, su mujer Ferrusola y cuatro de sus hijos, a lo largo de estos últimos decenios han robado, estafado, prevaricado a mansalva. No pueden explicar de dónde han salido los 600 millones de euros depositados en un  banco de Andorra y con los que durante años han estado trapicheando aquí y allá. Tampoco explican las operaciones de 2000 millones € con el Banco de Santander y Prisa. Ni sus depósitos de dinero y operaciones en Suiza, Luxemburgo.  Pujol padre, se limita a decir que el dinero es una herencia de su padre, lo que no se cree ni él mismo. Ha estafado a Hacienda, ha mentido a todos y ha resultado ser un delincuente que se presentaba como un referente moral y político de Cataluña.
Claro que lo de las herencias da mucho juego, que se lo pregunten a Juan Carlos de Borbón y Borbón que al no poder explicar su fortuna de varios miles de €, acumulada durante su empleo de rey se encubre con lo de la herencia paterna…
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Madrugada. Despierto con angustia. No es una pesadilla. Es el recuerdo de aquel 27 de septiembre, hace 39 años. Un doloroso nudo en la garganta, retener, como entonces, lágrimas que se escapan. Rabia. Maldigo a los verdugos; desprecio a los que abandonaron entonces, y ahora, asco a los renegados y traidores. Aquel 27 de septiembre, se escribieron poesías, cantos, artículos denunciando el asesinato. Uno de ellos:

«Por vuestra noche de muros/en espera de la muerte, / que quema mi llanto mudo//La postrera soledad/ de vida que cae a gotas, / quiero-no puedo-contar.//En esas horas sin tiempo/ busco cinco rostros últimos,/mas, ¿cómo encontrar sus gestos?//Ay, las palabras que quedan/ sin decir, en vuestros labios…/¡Cómo en mis labios se aprietan!//¡Ay, los ojos desvelados/ que recogen formas últimas!/ Quiero-no puedo- mirarlos.//Latir vibrante de sienes que van a trizar al alba…/¡Si al viento gritar pudiese!// Horas de amargo callar/ de esta tierra ensombrecida/¡Dejadme, al menos, llorar!»
(Aurora Albornoz)

Galiza: El Centro Nacional de Inteligencia veta a trabajadores del astillero ferrolano

octubre 16, 2014 por  
Publicado en: Movimiento Obrero

Ser obrero, republicano o rojo vuelve a tener consecuencias en los astilleros de Ferrol. Parece que retrocedemos a los tiempos de Franco, cuando a los sospechosos de ser de izquierda se les prohibía el acceso a los buques militares.

El CNI ha denegado el permiso necesario para acceder a determinados planos militares y a zonas como la sala técnica. El Comité de empresa acusa al Gobierno central de “amordazar aos traballadores”.

Para más información:

Noticia en La Voz de Galicia

Noticia en El Correo Gallego

ELECCIONES SINDICALES MERCADONA A CORUÑA

octubre 16, 2014 por  
Publicado en: Movimiento Obrero

 

El día 9 Octubre se celebraron elecciones sindicales en los centros de trabajo de MERCADONA en la provincia de A Coruña, elecciones que han supuesto un importante éxito para las posiciones sindicales de clase, y un gran ejemplo de firmeza y unidad de los/as trabajadores/as que creen en la defensa de sus derechos y en la lucha por una sociedad sin explotación; y no son palabras…

En las anteriores elecciones sindicales CC.OO.  había obtenido la mayoría del Comité y una buena parte de sus delegados, encabezados por el hasta ahora presidente del Comité, comenzaron a realizar un trabajo sindical consecuente en una empresa donde la  dirección practica  un total  control de la plantilla, combinando paternalismo con sanciones. La mayoría del Comité se opuso a despidos y sanciones con medidas de movilización  que supusieron el  inicio de una política de unidad clase por encima de siglas, exigiendo el respeto a los derechos del Convenio y de la legalidad laboral en materia de conciliación de vida laboral y familiar, jornadas, categorías, retribuciones etc…Y SIEMPRE CON UN COMPONENTE DE LUCHA POR LA DIGNIDAD Y LA POLITIZACIÓN DE  LOS TRABAJADORES.  Esta línea de trabajo no gustó a la dirección de CC.OO. del sector de comercio a nivel galego y estatal que, en connivencia con la dirección de MERCADONA, intentaron evitar las ocupaciones de tiendas y las concentraciones en el exterior, así como las denuncias a la inspección de trabajo, que por cierto sancionó a la Empresa por diversas infracciones graves. En lugar de presionar a la Empresa, el aparato de CC.OO. presionó a sus delegados/as, y al presidente del Comité de Empresa  en particular, para que no actuaran sindicalmente y a éste, el compañero André Abeledo, llegaron a ofrecerle estas opciones: estar “liberado”  pero no intervenir para nada en MERCADONA, o aceptar un despido con una indemnización superior a la legal. La respuesta de André fue siempre la misma: coherencia de clase y defensa de los puestos de trabajo. Por ello el aparato de CC.OO. intentó que el presidente, activo militante comunista, no se integrara en la lista de CC.OO. o que lo hiciera en un puesto que, dado el reparto de composición de los Comités con la Empresa y UGT, no resultara elegido o lo fuera  pero en una candidatura cuya práctica totalidad de componentes estaban designado por la Empresa.

Aún siendo afiliados/as a CC.OO., pero dado que no respetaron sus derechos como tal, los compañeros/as formalizaron su propia candidatura, a la que se unieron trabajadoras/es del sindicato nacionalista CIG, bajo la sigla C.O.G.-central obreira galega-, y a pesar de las presiones y maniobras de la Empresa, y de los aparatos de UGT y CC.OO., en un espacio de tiempo muy corto –lo que no permitió abarcar adecuadamente todos los centros de trabajo de la provincia-  obtuvieron 122 votos y 5 delegados/as en el Comité de Empresa. La  UGT obtuvo 7 delegados (más el único del colegio de Técnicos y Administrativos) y la candidatura bajo las siglas de CC.OO. 4 delegados.

Una derrota para MERCADONA y también para los aparatos que en las organizaciones  sindicales  desprecian a los trabajadores,  pactan por arriba no sólo acuerdos que nos perjudican sino también los resultados de  las elecciones sindicales para perpetuarse y, como se ha comprobado una vez más estos días, beneficiarse de prebendas y corruptelas diversas. Ahora se abre un camino de unidad y lucha que está teniendo ya  buenas repercusiones en otras empresas y en una buena parte de afiliados de CC.OO. que quieren un sindicato realmente de clase.

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