Es la primera vez que Macron, en tanto que Jefe de Estado, ha decidido lanzar misiles contra Siria, en estrecha colaboración con Trump y Teresa May. Se une así a la troika que se permite sembrar fuego, guerra y devastación allá donde el imperialismo de EEUU lo decide.

Fue Trump el que, el 13 de abril, dio la señal de ataque con un centenar de misiles, después de lanzar una serie de propósitos incoherentes y haber sido «corregido» por su Secretario de Defensa. Para T. May, «no hay otra alternativa»: es lo que dijo al acusar a Rusia de llevar a cabo «una acción de guerra química» envenenando a un antiguo espía ruso, agente de los británicos. En cuanto a Macron, continúa la política de guerra de Hollande, el cual decidió empeñar al ejército francés junto a la coalición estadounidense desde el 2014. Sin embargo, Macron tiene que marcar su «diferencia»: a partir del momento en que la «línea roja de los bombardeos químicos» fuera rebasada por el régimen sirio, Francia replicaría apuntándolo con una acción militar. Es una manera de desmarcarse de Hollande, que había utilizado la misma amenaza, y a la que tuvo que renunciar por la decisión de Obama de no utilizar los bombardeos contra las fuerzas sirias.

Desde entonces, la situación en Siria ha evolucionado mucho a favor del régimen sirio, apoyado por Rusia, Irán... El régimen de Assad se ha hecho con el control militar de una parte del país (ocupado por los EEUU, Turquía e Israel en el Golán), concretamente la región de Damasco, al hacerse con el control de Guta, después de un cerco sangriento. Durante ese asedio, un bombardeo con cloro y otros compuestos químicos, atribuido al régimen de Assad, ha sido utilizado por Trump, May y Macron como «prueba» y pretexto para lanzar sus misiles. No hay pruebas ni las habrá, mas de cualquier manera eso no justifica, en ningún caso, los bombardeos.

Presentados como «golpes quirúrgicos» que no causarán víctima alguna, esos bombardeos son un ataque contra el régimen sirio, pero, sobre todo, un «mensaje» a Rusia. Ese es el sentido de las palabras de la ministra F. Parly, que ha precisado: «Nosotros no buscamos el enfrentamiento y rechazamos toda lógica de escalada militar. Es por eso por lo que hemos cuidado de que los rusos estuvieran avisados antes».

No trivializar las intervenciones militares del imperialismo francés

Macron refuerza sus lazos con el imperialismo de EEUU, cuyo actual representante, Trump, liga la política de provocación y de desestabilización a un refuerzo de su capacidad militar para la guerra. Macron pretende ser uno de los que deciden por otros, a nivel internacional, apoyándose en el ejército que interviene en África y Próximo Oriente. Y para ello consagra cada vez más medios financieros, materiales y humanos. Según Le Drian, ¡un misil cuesta 800.000 euros y una hora de avión 40.000! Macron piensa apoyarse en la «unidad nacional» sobre su política, y así desviar la cólera social que se refuerza.

De esto, sacamos las siguientes conclusiones:

Hay que reforzar el frente de protesta contra su política antiobrera y antipopular; hay que ayudar a los ferroviarios a ganar su combate contra la degradación de su estatuto, por la defensa del servicio público. Hay que apoyar los otros frentes de resistencia, ya sea en lo privado o en la función pública, en la sanidad, etc.

Hay que incrementar la denuncia de la política de guerra, la militarización de la sociedad. Hay que lograr que aumente la exigencia de la salida de Francia de la OTAN y la retirada de las bases militares francesas del mundo.

Partido Comunista de los Obreros de Francia

París, 14 de abril de 2018