Artículos

A. Bagauda

Veíamos en anteriores artículos que la unidad popular es una condición sine qua non para vencer al enemigo de clase, arrancar sus raíces y cambiar el orden social y político.

Así las cosas, la unidad popular, como proceso de acumulación de fuerzas, es la tarea central que la izquierda revolucionaria debe plantearse, y cuyo primer peldaño sería deseable (no necesario) fuese la unidad de las distintas fuerzas que la componen. ¿Por qué? Porque si bien la movilización y la organización de las masas empujan a la izquierda a unirse, también sucede, dialécticamente, que la unidad de la izquierda estimula, galvaniza, la respuesta, movilización y organización popular. Es un proceso dialéctico del que podemos aprender mucho de nuestro Frente Popular de la II República.

Por Carlos Hermida

Aunque el Partido Popular y el PSOE han experimentado importantes pérdidas de votos y escaños en las elecciones a Cortes de diciembre de 2015, lo cierto es que continúan siendo las formaciones políticas más votadas.

En el caso del PP, ni los brutales recortes económicos en los servicios públicos básicos, ni los múltiples casos de corrupción han sido un obstáculo para que ganase las elecciones, sin obtener la mayoría absoluta de diputados, pero consiguiendo ser el partido más votado. Una buena parte de las clases populares mantiene, por tanto, la fidelidad electoral a unos partidos que sistemáticamente incumplen sus promesas electorales y ponen en marcha políticas económicas y sociales que perjudican notoriamente a los trabajadores.

Por Sofía Ruiz | Publicado en Octubre, nº 92

Este 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, aunque la palabra trabajadora se ha omitido en la mayoría de las convocatorias, ha resultado muy rico en críticas y propuestas y también ha demostrado su capacidad para movilizar.

Aunque sigue manteniendo su supremacía el feminismo que se sitúa en reivindicaciones identitarias y culturales: la violencia, el pago igualitario y los derechos sexuales y reproductivos,y se aleja de las críticas económicas y estructurales. Este feminismo surgido en los años 60-70 y que identificamos como la segunda ola feminista, ha sido criticado desde distintos ángulos, pues su discurso ambiguo fue fácilmente asimilado por el neoliberalismo y transformado en su beneficio y en detrimento del objetivo feminista:

Por Jesús Anero | Octubre nº 91

En el artículo anterior expusimos que el crac de 1929 fue un acontecimiento de extraordinaria magnitud, que supuso poco menos que el colapso de la economía capitalista mundial, que quedó atrapada en un círculo vicioso donde cada descenso de los índices económicos (como el del desempleo, que alcanzó cifras astronómicas) reforzaba a la baja todos los demás.

La Gran Depresión fue una catástrofe que acabó con cualquier esperanza de restablecer la economía y la sociedad del siglo XIX. El viejo liberalismo estaba muerto o parecía condenado a desaparecer. A partir de este instante, a los pueblos se les abrieron diferentes caminos: el primero era el comunismo marxista, las predicciones de Marx se cumplían, más aún cuando la URSS era inmune a la catástrofe, pues como dijimos en el artículo anterior la URSS se estaba transformando de un país agrícola y atrasado en la segunda potencia económica mundial.

Por J. Romero | Octubre nº 91

Los últimos meses, conforme la movilización contra los recortes se hacía general, el Gobierno del PP respondía agravando las sanciones penales, aumentado la arbitrariedad de los tribunales tanto como se dificultaba los medios de defensa, e incrementado la impunidad en la actuación de las fuerzas policiales, etc. La reforma del Código Penal de marzo de 2015 y la Ley de Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza), de junio de ese año, son los últimos ejemplos de la escalada represiva del régimen monárquico.

No solo aumenta la dureza de los tipos penales en los textos legales, sino también su aplicación práctica. La reciente detención por apología del terrorismo de dos titiriteros, por un guiñol representado en las fiestas madrileñas de carnaval, es la última muestra del furor inquisitorial del régimen en el momento de escribir estas líneas.

Por Agustín Bagauda | Octubre nº 91

Con el fin de ir dando claridad a la cuestión de la unidad popular, aunque aquí no podemos profundizar sobre ellas, traemos dos experiencias políticas: una, la Unidad Popular de Chile (1970) y, otra, la del Frente Popular en España (1936-1939).

En Chile, de cara a las Elecciones Presidenciales de 1970, en octubre de 1969 se constituye la Unidad Popular y, en diciembre, las fuerzas que la componen firman el programa básico de gobierno. La UP, que ganaría las elecciones, tenía como objetivo prioritario «reemplazar al actual estructura económica, terminando con el poder del capital monopolista nacional y extranjero».

Esa unidad no era «para luchar por la simple sustitución de un presidente de la república por otro, ni para reemplazar a un partido por otros en el gobierno, sino para llevar a cabo los cambios de fondo que la situación nacional exige sobre la base del traspaso del poder, de los antiguos grupos dominantes a los trabajadores, al campesinado y sectores progresistas de las capas medias de la ciudad y del campo» (Programa de UP).

Editorial | Octubre nº 91

La situación política española, dos meses y medio después de las elecciones generales, es una mezcla de reñidero, sainete y esperpento que está provocando el hastío y la desmoralización de un amplio sector de las clases populares, que observan desoladas como las organizaciones que se denominan de izquierdas son incapaces de llegar a un acuerdo político mínimo y se enzarzan en una agria disputa para alcanzar sillones ministeriales.

Mientras el paro, la pobreza y la desigualdad más extrema se han instalado en la sociedad española y los casos de corrupción son cada vez más graves, la izquierda española se desentiende de los problemas reales y ha convertido la política en un cenáculo de conversaciones secretas para alcanzar el gobierno. Los que se pronunciaban hace unos meses contra «la casta», hoy solo tienen como objetivo convertirse en parte de ella. La movilización social ha desaparecido de las calles, mientras se está a la espera de que en las Cortes, como en el cónclave vaticano, aparezca la fumata blanca y tengamos presidente.

Por S. Baranga | Octubre nº 91

En el nº 89 de Octubre apuntábamos algunos elementos de la teoría de Antonio Gramsci sobre la hegemonía. En efecto, esta es la aportación teórica más destacada de este dirigente comunista, que la desarrolló guiado por su preocupación de diseñar la táctica más adecuada para llevar a cabo la revolución en Italia: un país de capitalismo “avanzado”, con sus peculiaridades históricas y bajo la bota fascista por aquel entonces. Como diría P. Anderson, en Europa occidental «sólo él encarnó en su persona la unidad revolucionaria de teoría y práctica, tal como la definía la herencia clásica».

Hay que advertir que a Gramsci lo han reivindicado las más diversas corrientes ideológicas, desde la democracia cristiana hasta los consejistas. En su día, sobre todo el revisionismo italiano, con Togliatti a la cabeza, pretendió que su política claudicante era el desarrollo lógico de las tesis del dirigente desaparecido.

Por Carlos Hermida | Octubre nº 91

Los años comprendidos entre 1924 y 1928 se caracterizaron por la estabilidad económica, lograda gracias a las inversiones de capital estadounidense. El gobierno alemán trató, además, de normalizar las relaciones con los países vencedores en la guerra y para ello aceptó un nuevo plan para el pago de las reparaciones económicas (Plan Dawes) y en octubre de 1925 firmó el Tratado de Locarno, por el cual Alemania reconocía las fronteras occidentales fijadas en el Tratado de Versalles, aunque no se garantizaban las fronteras orientales. Francia, Reino Unido e Italia garantizaban el Tratado.

En diciembre de 1924 Hitler fue puesto en libertad y el partido nazi fue de nuevo autorizado A finales de 1925 contaba con 27.000 afiliados, alcanzando los 100.000 en 1928. Sin embargo, sus resultados electorales eran cada vez peores. En las elecciones del 4 de mayo de 1924 los nazis obtuvieron 1.918.000 votos y en las del 28 de mayo de 1928 descendieron hasta los 800.000 votos. Hitler, aunque empezaba a ser conocido, seguía siendo el dirigente de un partido marginal, extraordinariamente violento, pero sin posibilidades reales de alcanzar el poder.

Por Kovaliov | Octubre nº 91

El 5 de marzo de 1953 murió Iosif Visariónovich Dzhugashvili, conocido mundialmente con el sobrenombre de Stalin. Su persona y su gestión política entre 1929, año en que se impuso sobre sus adversarios políticos, y el año de su fallecimiento, han merecido los peores calificativos. No ha quedado ni una sola parcela de su gobierno que no haya sido juzgada con los términos más duros y la más absoluta de las descalificaciones. Desde la ayuda a la España republicana durante la Guerra Civil hasta el Pacto Germano-Soviético, pasando por los planes quinquenales y la colectivización de la agricultura, todo es considerado como una política pérfida y criminal fruto de una personalidad sádica y paranoica. Desde la extrema derecha hasta el anarquismo, pasando por socialistas, trotskistas y liberales, difícilmente se encontrará un personaje histórico que concite el odio de sectores políticos tan diversos, unidos todos ellos en identificar a Hitler y Stalin bajo la etiqueta del totalitarismo, absurdo concepto teórico que sirve para amalgamar el fascismo y el comunismo y condenar al unísono dos sistemas políticos, económicos y sociales absolutamente antagónicos.

Por Marcial Tardón | Octubre nº 91

A fecha de hoy podemos afirmar que la ideología política de izquierdas, en su concepción clásica, se encuentra desdibujada por la acción inducida de las tesis ciudadanistas, que con un neolenguaje al estilo del libro “1984”, de George Orwell, tratan de usar los viejos significados para no decir nada, o si dicen algo es con un sentido engañoso a fin de mentir a la gente y con clara intención de adormecer sus conciencias.

A pesar de los intentos a la desesperada desde el espacio político que se reclama de izquierdas por revertir la situación de atonía y atomización del movimiento con propuestas peregrinas que giran principalmente sobre la base de los principios marxistas (de Groucho Marx: “estos son mis principios y si no les gusta tengo otros”), lo que se está consiguiendo es un descrédito de ciertas organizaciones políticas. De tanto quitar capas al final ya no hay donde rascar. Han sido organizaciones ciudadanistas y sus innumerables secuelas las que están cavando una fosa de la cual va a resultar difícil salir, con la simple inercia de las buenas palabras y de las buenas intenciones.

Por Marcial Tardón

Nuevamente nos disponemos a celebrar otro 14 de abril para recordar el advenimiento de la República por segunda vez en la historia de España. La llegada de la misma no fue de forma casual, ni milagrosa, sino que vino precedida de un camino difícil y tortuoso en el que muchos hombres y mujeres dieron  lo mejor de sí mismos, incluso algunos de ellos dejaron su vida en la consecución de dicho ideal. No era tiempo fácil, ni la situación económica y social era halagüeña, las élites política y económica perseguían con brazo de hierro cualquier disidencia que se alejara del status establecido por la corrupta y caciquil monarquía borbónica instaurada en 1876 mediante otro golpe de Estado contra otro gobierno legítimamente constituido como era el de la I República.

Fueron años en que nadie se amilanó ante las dificultades, ni sindicatos, ni partidos, ni el mundo de la cultura, ni la prensa, todos como un solo brazo actuaron al unísono para conseguir traer un nuevo horizonte que hiciera desaparecer de una vez por todas la miseria, la incultura, la intolerancia y la beatería de un país que secularmente había sido pasto de una élites que lo administraban como un cortijo sin contar con nadie, sometiendo a los habitantes de España a la humillación y al desprecio, y lo que es más grave, la mayoría de las veces a la miseria.

La caza de brujas

Por Felisa Giménez

Nuestro Partido está llevando a cabo un trabajo de elaboración teórica y debate en torno al trabajo que debe realizar la militancia comunista entre las mujeres, en línea con la labor emprendida por la CIPOML. La presente colaboración se inserta dentro de esta tarea de combate ideológico frente a las corrientes pequeñoburguesas y reformistas que, hoy en día, hegemonizan el movimiento de mujeres en nuestro país.

Desde el siglo XV, y, sobre todo, a lo largo de los siglos XVI y XVII, tuvo lugar un conjunto de cambios fundamentales para entender el proceso de construcción del Estado absoluto. Este Estado absoluto, materializado en las monarquías que se imponían sobre los señores feudales, laicos e incluso eclesiásticos, a nivel superestructural, se fundamentó en un cambio estructural de primer orden, es decir, en el nacimiento y desarrollo de un cierto capitalismo inicial.

El nacimiento del capitalismo se relaciona con los procesos de acumulación de capital. Una acumulación que se desarrolló no sólo a una escala territorial, sino a escala familiar. Y, para que este proceso tuviera lugar, fue necesaria la eliminación de aquellos sectores de la población que se resistían a la homogeneización cultural, propia de la monarquía absoluta moderna.

Por S. Baranga

Nuevamente la “civilizada” Europa vuelve a verse golpeada en pleno corazón político por el oscurantismo más salvaje. De nuevo asistimos a las lágrimas de cocodrilo y las cínicas muestras de “solidaridad” de los líderes europeos, que no son sino los padres de la monstruosa criatura ante la que agitan amenazadoramente el puño. Una criatura amamantada por el imperialismo en el mundo arabomusulmán y acunada por el paro y la marginación en el Viejo Continente, como señalamos en nuestro comunicado sobre los atentados de Bruselas.

Por David García

La deuda pública, un lazo con nudo corredizo puesto en el cuello de los pueblos, que estos han de cortar

“Como la deuda pública tiene que ser respaldada por los ingresos del Estado, que han de cubrir los intereses y demás pagos anuales, el sistema de los empréstitos públicos tenía que tener forzosamente su complemento en el moderno sistema tributario...A su vez, el recargo de impuestos que trae consigo la acumulación de las deudas contraídas sucesivamente obliga al gobierno a emitir nuevos empréstitos...El sistema fiscal moderno... lleva en sí mismo, como se ve, el resorte propulsor de su progresión automática... La parte tan considerable que toca a la deuda pública y al sistema fiscal correspondiente en la capitalización de la riqueza y en la expropiación de las masas, ha hecho que multitud de autores...busquen aquí, sin razón, la causa principal de la miseria de los pueblos modernos”. Karl Marx, El Capital, tomo I.

Por Jesús Anero | Octubre nº 90

En 1929 ocurrían dos hechos trascendentales para la historia: se producía el “crac de Wall Street”, consecuencia del cual el capitalismo arrastraría a la ruina a millones de personas, y el “gran viraje” en la economía soviética, que convertiría a un país agrícola y atrasado como Rusia en una potencia económica, llenando de ilusión a sus habitantes y al mundo.

En la década siguiente, los años treinta, los países capitalistas caerían en el negro pozo de la depresión, mientras que la URSS, liderada por Stalin y el PCUS, alcanzaría las más altas cotas en industria y desarrollo, pero también en bienestar social, educación y calidad de vida.

Estas dos circunstancias, la debacle capitalista y el triunfo del socialismo, provocaron la unión de todas las fuerzas imperialistas contra el enemigo común: la URSS.

Por Pokrovski | Octubre nº 90

Se cumple el octogésimo aniversario del triunfo del Frente Popular en nuestro país. Fue un 16 de febrero de 1936 cuando la candidatura que agrupaba a las principales organizaciones obreras –exceptuando a los anarcosindicalistas–, y a la izquierda republicana venció en unas elecciones que se presentaban como decisivas. En un momento de crisis económica internacional, cuando el fascismo avanzaba impetuoso en Europa y la derecha española adquiría tintes claramente fascistas, la izquierda supo unirse en torno a un programa común –volver a poner en marcha las reformas de los años 1931-1933, suprimidas durante el denominado bienio negro– y defender las instituciones republicanas.

Por A. Bagauda | Octubre nº 90

Este artículo pretende contribuir al debate sobre la unidad popular, un concepto político e ideológico de gran transcendencia en el momento presente. Decía Lenin que “Las ideas se convierten en una fuerza cuando prenden en las masas”; se transforman en potencial revolucionario.

Esas ideas y conceptos son, por ello, peligrosos para la burguesía, que dispone de muchas formas de combatirlas. Una, quizás la más refinada, es la adulteración de las mismas. Con ello, se arranca de las manos de las clases trabajadoras las herramientas de lucha por su emancipación. Señalábamos en el artículo ¿Proceso constituyente? que una serie de conceptos políticos e ideológicos han sido arrastrados y deformados por la corriente del “ciudadanismo”. Aparte de aquél, éste, el de la “unidad popular”, es otro de ellos.

Por Julio Calafat | Octubre nº 90

Valle-Inclán no podía sospechar que su vocablo «esperpento», inventado hacia 1920, definiría más de siglo y medio después a tanto birria, facha, persona ridícula, mamarracho, disparate (M. Moliner), como los que actualmente se enzarzan a puñaladas traperas en su pugna por hacerse con el poder o parcelas del mismo, en esta España realmente esperpéntica.

Mariano Rajoy quiere mantener su presidencia de Gobierno y utiliza a sus compadres y comadres en una campaña de mentiras, deformaciones y calumnias disparatadas. Este presidente en funciones (no podemos saber qué será cuando salga este periódico) presenta su gobierno de los últimos años como un dechado de virtudes y éxitos. .

Por P. Recife | Octubre nº 90

¿Cómo es posible que en 1911 una bombilla tuviera una duración certificada  de 2500 horas y cien años después su vida útil se haya visto reducida a menos de la mitad? ¿Por qué los productos electrónicos duran cada vez menos? ¿Qué razón tiene escoger materiales poco resistentes y fabricar productos que no cumplen con la función que dicen hacer? La respuesta se llama obsolescencia programada y, obviamente, está orientada a incrementar la tasa de ganancia y por ende acelerar el proceso de acumulación del capitalismo mundial.

El capitalismo en su afán de acumular más riqueza y concentrar más su poder de explotación, también para su supervivencia como sistema, busca nuevas formas que le sirvan para sus objetivos, sin importarle las necesidades de la Humanidad y menos aun las repercusiones de sus acciones en el mundo.

Por Marcial Tardón | Octubre nº 90

Después de las elecciones municipales, algunos pensaron que sería factible extrapolar la experiencia de las llamadas mareas o «alcaldías del cambio» al ámbito nacional, para intentar expulsar al PP de La Moncloa. Dicho experimento no funcionó, en primer lugar por la falta de objetivos políticos claros y en segundo lugar porque el actor principal que había articulado el anterior proyecto (Podemos) se había convertido en una parte del sostén del sistema monárquico heredado de la Transición y ya solo le preocupaba (como a «la casta» a la que tanto había criticado) alcanzar el poder a cualquier precio.

En este panorama surge la iniciativa llamada en principio “Ahora en Común” y que posteriormente se convirtió en “Unidad Popular”. La misma contó con el beneplácito e impulso de IU, que veía en su constitución una tabla de salvación a sus múltiples problemas, incluidas las peleas cainitas dentro de su seno. No la concebían como un espacio sincero de construcción de verdadera unidad popular, que aunara a todos los sectores populares, tanto políticos, sociales, sindicales, culturales, etc., que habían sufrido el castigo del bipartidismo y del régimen en sus propias carnes, y solo planteaban la ruptura y la República de manera formal.

Por Efrén H. | Octubre nº 90

El Centro Cibeles de Madrid ofrece hasta el 28 de febrero una amplia exposición retrospectiva del pintor ruso Wassily Kandinsky (1866-1944). Pionero del arte abstracto, la exposición muestra a través de un centenar de obras maestras la trayectoria artística del pintor, recorriendo los períodos clave de su evolución estética: Munich (1896-1914); Rusia (1914-1921); Bauhaus (1921-1933) y París (1933-1944). En esta muestra podemos contemplar obras fundamentales como Ciudad vieja II (1902), Molino, Holanda (1904), Amarillo-Rojo-Azul (1925) y Conjunto colorido (1938).

Kandinsky nació en Moscú y compaginó sus estudios de Derecho con las clases de dibujo y pintura. A la edad de treinta años renunció a la labor docente y se trasladó a Munich para estudiar pintura. Entre 1908 y 1910 pintó una serie de paisajes alpinos, pero pronto su arte evolucionaría hacia la abstracción como medio de plasmar sensaciones y sentimientos. Lo fundamental no era la representación del objeto, sino la riqueza cromática y la simplificación formal.

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