Se ha reunido el Pleno Ampliado del Comité Central del PCE (m-l) para analizar colectivamente la situación política y definir las líneas de su acción durante el próximo período. La reunión ha servido en primer lugar para discutir, mejorar y aprobar el Informe presentado por el Comité Ejecutivo, así como un documento dirigido a afinar nuestra táctica en consonancia con los rápidos cambios que se están produciendo.

Ha merecido una atención destacada la situación económica global, que amenaza con una nueva y más devastadora crisis, de acuerdo con la dinámica capitalista, basada en la acumulación, la anarquía productiva y una competencia encarnizada, y de la que la guerra comercial desatada por Trump no es más que una consecuencia lógica. De hecho, hemos de recalcar asimismo la creciente lucha entre las diversas potencias hegemónicas imperialistas por modificar la correlación de fuerzas como medio de hacer frente a la crisis del sistema. Se trata de una pelea global, que está produciendo enormes sufrimientos a millones de personas a causa de la guerra, el hambre y los desplazamientos forzosos. Al mismo tiempo, la rivalidad entre las potencias está desestabilizando la Europa del capital y produciendo sacudidas políticas que afectan a continentes enteros, como sucede en América Latina.

Pero, además, y como en otras fases históricas similares, es perceptible el incremento del militarismo, de la agresividad nacionalista de los Estados capitalistas -sean cuales sean los ropajes de los que se vistan para velar su política imperialista- y, en definitiva, del fascismo.

En nuestro país, las condiciones de vida del proletariado y demás clases trabajadoras se degradan de forma paralela a la pérdida de derechos sociales y políticos, sin que el nuevo gobierno Sánchez esté dispuesto a emprender cambios de calado respecto a la línea marcada por los gabinetes del PP. Sin embargo, el nuevo Ejecutivo sí está consiguiendo acentuar la crisis del “ciudadanismo” a su izquierda. En cualquier caso, la “izquierda” institucional no pasa de moverse entre alianzas inestables y política de gestos, frente a las posiciones cada vez más agresivas y reaccionarias de una derecha que alienta abiertamente a las fuerzas fascistas. Cuando un sector importante de las masas manifiesta abiertamente su hartazgo, acercándose a las posiciones de ruptura con la monarquía y defensa de la República, cuando más necesario es avanzar hacia la Unidad Popular, la izquierda continúa confundida y dispersa.

En definitiva, en este ambiente de preparación de nuevos cataclismos sociales y conflictos bélicos, el proletariado se encuentra sin referencia ideológica, la fuerza de las organizaciones comunistas es escasa y todo tipo de corrientes oportunistas extienden la confusión, incapaces de superar el sistema que engendra tales catástrofes. Por todo ello, nuestro Partido se propone, por un lado, dirigir la atención de los camaradas hacia los análisis y experiencias de los partidos de la CIPOML, y por otro, como tarea inmediata y prioritaria, incrementar nuestra ligazón con las masas en su propio entorno, ayudarlas a organizarse de forma permanente y reforzar la batalla ideológica y política, con la máxima firmeza y claridad, contra las corrientes burguesas y las fuerzas revisionistas.

En esta labor, no podemos menospreciar el papel que va a cobrar el nuevo ciclo electoral, pero tampoco obviamos la confusión que aún domina el campo popular, y la frustración provocada por la impotencia del populismo. El PCE (m-l) seguirá trabajando por la unidad en torno a un programa republicano y estableciendo, allí donde sea posible, estructuras permanentes de coordinación y organización. En este sentido es de destacar también la celebración de nuestra próxima Conferencia sobre Movimiento Obrero y Sindical, que debe servir como impulso para el trabajo del Partido en este ámbito, interviniendo en él de forma colectiva.

Para todas las tareas que sobrevienen, es necesario que pongamos a punto nuestra organización, formar cuadros, reforzar nuestra vida colectiva, etc. Por eso, este Comité Central ha convocado el IV Congreso de la nueva etapa del Partido para finales de 2019, y ha mandatado al Comité Ejecutivo para adoptar las medidas necesarias. Es hora, asimismo, de plantear nuevas responsabilidades a los camaradas de la JCE (m-l) y de reforzar sus vínculos con el Partido y sus estructuras propias, por lo que el Comité Central ha acordado asimismo proponer la celebración a continuación, y en el menor plazo posible, de un Congreso de nuestra Juventud.

Madrid, octubre de 2018