Imprimir 

Los pasados 10 y 11 de marzo tuvo lugar la celebración del Pleno Ampliado del Comité Central del PCE (m-l).

En él, a partir del informe presentado por el Secretariado del CC, se hizo un análisis de la situación internacional y de España, en el que se señaló, respecto a la primera, la presencia de toda una serie de síntomas que nos hablan de que lejos de terminar la crisis capitalista continúa desarrollándose y aparecen nuevas burbujas continuamente que amenazan con desencadenar nuevas turbulencias. Insistimos, en contra de lo que vienen afirmando los revisionistas, que la crisis no es sino el producto inevitable del sistema capitalista, basado en la producción social y la apropiación privada; de modo que su existencia es independiente de la voluntad de los capitalistas.

En esta coyuntura avanza la tendencia a la agudización de las contradicciones interimperialistas que están ocasionando guerras locales y conducen a la progresiva militarización de los Estados y a la conformación de dos bloques que se disputan los mercados. Podemos concluir que está en marcha una reconfiguración de las áreas de influencia entre las potencias imperialistas.

Frente a un mundo capitalista que se deteriora a marchas forzadas y se prepara para la guerra entre países y entre clases, la pequeña burguesía ha querido levantar una cortina de buenas intenciones, pretendiendo acabar con las contradicciones que se acumulan, con reformas que no han tocado nada esencial del poder que se enfrenta a los pueblos. Y todo ese muro de humo, se desvanece en Latinoamérica, lo mismo que en Europa.

En el marco de España, continúa avanzando la derechización del Estado impulsada por el bloque reaccionario que encabezan PP y Ciudadanos, y la derecha, que ha recuperado la iniciativa política, refuerza el “bloque constitucional” con el PSOE.

Las elecciones impuestas del 21 de diciembre en Cataluña han puesto de manifiesto que el estado monárquico está dispuesto a todo para mantener el statu quo surgido de la transición. Al calor del conflicto en Cataluña, el Gobierno y sus aliados políticos han puesto en marcha una campaña de patrioterismo españolista y reaccionario, que recrudece el proceso de fascistización, que, con la ayuda de los medios de comunicación, va creando un ambiente de miedo e inseguridad, que busca dificultar la respuesta organizada de las masas.

En esta situación, el “ciudadanismo” se prepara para la nueva cita electoral. Hace cuatro años, Podemos monopolizó la expresión política del descontento popular y sirvió objetivamente al régimen para evitar la politización de ese descontento que hubiera podido permitir la conformación de una alternativa unitaria de ruptura. Ellos y el resto de revisionistas, no solo renuncian a la superación revolucionaria del capitalismo sino también a su expresión táctica, la ruptura con la Monarquía continuista.

Superación que solo puede venir de la mano de la unidad popular, entendida como instrumento político que aglutine y exprese los intereses de las clases trabajadoras y populares. Lamentablemente, el tejido social en centros de trabajo y de estudio, en los barrios, etc., es a todas luces insuficiente. Es por ello que, en estos momentos, nuestro objetivo prioritario es tomar contacto con las masas, ayudándoles a organizarse.

En los debates de nuestro CC otras dos conclusiones se impusieron. Primera, la necesidad de desarrollar nuestra táctica, de mejorarla y ajustarla a la realidad social, económica y política. Segunda, la necesidad de reforzarnos y mejorar, reajustar, nuestra organización, tanto del Partido como de la JCE (m-l), estableciendo medidas para consolidar el crecimiento del Partido de modo que podamos hacer frente a las nuevas tareas de dirección de diversas luchas.

El Comité Central valoró positivamente la huelga del 8-M así como las movilizaciones, que fueron masivas. Se puso en evidencia que el feminismo de base sobrepasó al feminismo burgués, disputándole el espacio, a lo que también contribuyó el sindicalismo. La mujer trabajadora demostró el 8 de marzo su inconformismo y combatividad, y su búsqueda de herramientas políticas con las que seguir luchando. En definitiva, entendemos que sin organización es imposible acabar con el capitalismo, y su concreción política en nuestro país, la Monarquía, de donde emanan las desigualdades que día a día laceran a la mujer. Al igual que para el conjunto de la clase, se hace preciso, pues, la organización de las mujeres trabajadoras y estudiantes hijas de familias trabajadoras, partiendo de sus intereses, inquietudes y problemas más elementales. Es necesario organizarse para luchar, para cambiar el mundo.

Por otro lado, el CC considera de gran importancia este 14 de abril porque, desde la unidad de acción, puede ayudar a avanzar hacia la unidad de las fuerzas democráticas y rupturistas, por lo que hace un llamamiento a sus organizaciones y militantes para impulsar y participar en el evento bajo la consigna de la unidad, con espíritu constructivo.

El Pleno Ampliado del CC, con el objetivo de desarrollar la labor del partido en el movimiento obrero y sindical, de mejorar su ligazón con la clase obrera, aprobó la celebración de una conferencia para otoño de 2018, a cuya preparación se deberán movilizar todas las fuerzas del Partido.

Por último, el CC aprobó la celebración del IV (IX) Congreso del Partido para finales de 2019 que, una vez superado en su congreso anterior el intento liquidacionista, buscará adecuar la táctica del partido al nuevo panorama político, cohesionar y reforzar ideológica, política y organizativamente al Partido, renovar su dirección e impulsar y fortalecer la organización de la JCE (m-l).

Madrid, 11 de marzo de 2018.

Pleno Ampliado del Comité Central del PCE (m-l).