Frente a la crisis y las agresiones del nuevo gobierno de la oligarquía: unidad de la izquierda y lucha política, por A. Bagauda

enero 16, 2012 por  
Publicado en: Artículos, Destacado

Ya tenemos nuevo gobierno, novísimo (el frasco, no la esencia, rancia ella), que trae en la mochila más paro, recortes y mentiras(1). Sus primeras medidas (nada nuevas) forman la primera parte del paquete, «El inicio del inicio» (la Vicepresidenta dixit). La segunda parte, la gruesa, esperará a las elecciones andaluzas para no asustar mucho a potenciales votantes.

Más de lo mismo al cuadrado. Medidas neoliberales para curar a una sociedad enferma de capitalismo. Medidas como parte de un programa político y económico de la oligarquía financiera, iniciado con el Gobierno del PSOE, que busca utilizar la crisis para aumentar al máximo la tasa de ganancia mediante la sobreexplotación de las clases trabajadoras y la eliminación de derechos, retrotrayéndonos al siglo XIX.

El acuerdo con la Europa del capital, de “Merkozy”, exige la reducción del sacrosanto déficit público al 6 % en 2011 (4,4 % en 2012 y 3 % en 2013). Eso implica para el 2012 un “ajuste” de 16.500 millones de euros. Por cada punto superior a ese 6 % son 10.000 millones más. El previsto para 2011, según el Gobierno, «se sitúa alrededor del 8 por 100», dos puntos por encima, lo que significa que la reducción del déficit da una cifra de 36.500 millones (2).

Así las cosas, el pasado 30 de diciembre «El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto Ley de medidas urgentes de orden económico y social, y de corrección del déficit público por el que se reduce el gasto en una cuantía aproximada de 8.900 millones de euros y se incrementan los ingresos en otros 6.275». Todo ello porque «El Gobierno entiende que estas medidas responden a la necesidad de afrontar el primer problema de España, que es el paro…». «Se trata de un esfuerzo de todos, pero que no recaiga en los más débiles». «Este esfuerzo colectivo va a permitir a España cumplir con sus objetivos, recuperar la confianza y volver a la senda del crecimiento económico y la creación de empleo». (Secretaría de Estado de Comunicación, Ministerio de la Presidencia).

¿Cuáles son estas medidas? En síntesis (3): 1) Incremento en un 1 % de las pensiones, cuando el IPC ha cerrado 2011 con un 2,4 % de inflación y la prevista para 2012 será del 2%, con lo cual las pensiones no recuperan sino que siguen perdiendo poder adquisitivo, afectando a uno de los sectores sociales «más débiles»; 2) Congelación del Salario Mínimo Interprofesional (641,40 euros), lo que golpea a las rentas más bajas; 3) Congelación del IPREM (532,51 euros), índice de referencia para el cálculo del subsidio por desempleo, ayudas y becas, que recae, también, sobre «los más débiles»; 4) Aumento del IRPF(4), indiscriminadamente (aunque con porcentajes según tramos de renta): «los más débiles» también tendrán que pagar más; 5) aumento del IBI, que puede alcanzar a los sectores más pobres; 6) «Aplazamiento hasta el 1 de enero de 2013 de la aplicación de la Ley de Dependencia para nuevos beneficiarios», dejando fuera de las ayudas a los dependientes moderados; 7) Congelación del sueldo de los empleados públicos, incremento de sus horas de trabajo (37,5 h.) y congelación de la tasa de reposición, lo que significa la pérdida de miles de puestos de trabajo y una menor oferta de empleo público… con la justificación de «afrontar el paro».

En conclusión, estas primeras “Medidas urgentes”, para «recuperar la confianza y volver a la senda del crecimiento económico y la creación de empleo», no van a hacer otra cosa que aumentar el paro, hundir más la economía del país, consolidar la incipiente recesión y, por ende, generar más desconfianza. Constituyen una profundización de la ofensiva de la oligarquía contra la clase obrera y clases populares en un contexto de recesión económica y de debilidad de la izquierda, política y sindical, con una izquierda institucional que, si bien ha aumentado su presencia, posiblemente, vistos sus primeros pasos, ponga por encima de todo una política de Estado (5).

A esa ofensiva y a la situación de crisis sólo se las puede hacer frente si estamos unidos. Una unidad que queremos caracterizar porque, entendemos, no todo vale.

Veamos. Una parte importante de las clases populares huye de todo lo que huela a “política” y desconfía de los partidos de izquierdas, porque con sus pactos, componendas y consensos, las han llevado de derrota en derrota; porque ven que la “izquierda” hace política de derechas; porque anteponen sus intereses personales, mezquinos, a los de clase. De ahí lo de “todos los políticos son iguales”. La parte más avanzada de aquéllas son conscientes de que, sin la colaboración de las principales fuerzas de izquierda, la oligarquía no hubiera podido imponer su Constitución, su Monarquía; de que para arreglar los rotos de este país hay que soltar amarras y romper con un Régimen de especuladores, corruptos y parásitos. También son conscientes de que la izquierda institucional legitima al sistema monárquico, navega en sus cauces, puede que vociferando y haciendo aspavientos, pero sin romper con él. Gritan que este sistema “lo llaman democracia y no lo es”. Esto es lo que piensan, sienten, nos dicen y quieren.

La unidad de la izquierda debe tener dos aspectos fundamentales. Primero: basarse en estos sentimientos y anhelos; en la ruptura con los pactos de la “Transición” y la lucha decidida por una democracia de verdad, es decir, por la III República. Segundo: esa izquierda no deberá estar compuesta solamente por organizaciones, que no sería otra cosa que una estéril y contraproducente suma de siglas, sino también por todos los hombres y mujeres que forman parte de las clases populares, hombres y mujeres que es necesario participen en este proceso de transformación. Sin ambas premisas traicionaremos esos anhelos, no será posible esa transformación social y volveremos a llevar a las clases trabajadoras a un callejón sin salida, a una nueva derrota y a una nueva frustración, que, en el momento presente, resultaría muy peligrosa porque puede ser canalizada por el populismo o, incluso, el fascismo.

Se trata de aglutinar a todas las clases y sectores populares, forjar la unidad popular, en torno a un programa común rupturista, basado en la defensa de los intereses y derechos (sociales, políticos y económicos) populares y en la creación de un verdadero sistema democrático: la III República. Sin esta unidad no hay futuro, no hay cambio, ni esperanza. Sí los hay con ella, porque cambiaríamos la correlación de fuerzas, podríamos influir en la política de nuestro país defendiendo los intereses populares y avanzar en la consecución de nuestro objetivo: el Socialismo.

Un tercer aspecto es que hay que crearla desde abajo, desde la base, en un proceso progresivo de debate, franco y honrado, y organización, consolidando cada paso que demos; garantizando que toda persona que se implique en este proyecto debe ser y sentirse protagonista de su construcción.

Por esta unidad es por la que apuesta REPUBLICANOS, para quien la unidad de la izquierda no es una frase vacía o mero formalismo, sino un firme compromiso que ya está impulsando y que debe tomar forma en cada localidad, en cada comunidad, en nuestro país. Republicanos se ha comprometido a iniciar «un diálogo con todas las fuerzas de izquierdas, que propicie un Encuentro por la Unidad de la izquierda» porque «la unidad es urgente y más necesaria que nunca y está dispuesto al debate por la unidad desde este mismo momento» (6).

Este es el camino. Frente a las agresiones del bloque oligárquico: ¡unidad!, ¡unidad de la izquierda y lucha política por la III República!
_________________________
(1) El señor Rajoy, cuyo Gobierno ha subido el IRPF y el IBI, no ha actualizado las pensiones y ha metido la tijera a los empleados públicos, venía declarando que: «Yo no voy a subir los impuestos, no» (16/11/11); «El Gobierno dará cumplimiento a uno de sus grandes compromisos electorales: la actualización del poder adquisitivo de las pensiones a partir del 1 de enero de 2012» (19/12/11); «No me parece justo hacer un recorte (a los funcionarios) sobre un anterior recorte y por tanto no lo contemplamos» (16/11/11). En el mismo Discurso de Investidura se comprometía a «decir siempre la verdad, aunque duela, decir la verdad sin adornos ni excusas, llamar al pan, pan y al vino, vino».
(2) Para hacerse una idea de lo que supone esto, téngase en cuenta que los recortes de Zapatero desde mayo de 2010 supusieron un “ajuste” del déficit de unos 10.000 millones de euros.
(3) Significativos algunos recortes por Ministerios: El de Industria tiene un recorte del 51,9 %; Sanidad, del 15,6 %; Educación, del 13,1 %; Defensa, del 4,9 %.
(4) «Recargo temporal de solidaridad», lo llaman. ¡Tiene guasa la cosa!

Alojado en Wesped.
counter on tumblr