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Betty Birman, una rumana en las Brigadas Internacionales

noviembre 23, 2010 por  
Publicado en: Artículos

La vida de Elisabeta Luca es una historia cautivante y desconocida tanto para los españoles como los rumanos. Fue comunista en los tiempos de la clandestinidad, voluntaria en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española, y se relacionó con importantes personajes de la historia del comunismo rumano y soviético.

Su nombre de familia era Betty Birman y nació el 1 de enero de 1909, en la comuna de Balotica, en la provincia de Balti, en la actual República de Moldavia. Entró en contacto con el movimiento comunista en 1933, en Cernauti (en la parte de Bucovina que hoy pertenece a Ucrania), a través de Waissman Avram, por entonces estudiante miembro del Partido Comunista de Rumanía.

Fue arrestada por vez primera el 11 de mayo de 1934, en Cernauti. Tenía entonces 25 años. En el momento de su detención era miembro del Comité Local del partido en esta ciudad, con la función de hacer de enlace con todas las organizaciones del conocido “Socorro Rojo” en la región. Ella misma contó sobre su arresto que «entonces le rompieron una pierna y cayó al suelo sin sentido», aunque aun así no contó a la policía lo que ésta quería saber.

En 1934 es liberada a cambio de una fianza entregada por su hermano, Simca Birman. Nada más salir de la carcel volvió a Cernauti y a la actividad política, junto al que fue su pareja entonces, el citado Waissman Avram, que estaba haciendo entonces el servicio militar, y junto al que intentó organizar una sección del “Socorro Rojo”. En 1935 fue aceptada en el Partido Comunista, a través de Lenuta Tudorache, una instructora del Comité Central clandestino.

El 7 de noviembre de 1935 fue arrestada de nuevo, y esta vez liberada en 1936. Tras su nuevo paso por la cárcel, marcha a Iasi, donde entra en contacto con los miembros del partido a traves de Simion Bughici. Allí trabajó en la actividad del partido hasta el comienzo del conocido como “Proceso de los 106”, cuando una redadaídel gobierno detiene a los más significativos líderes del comunismo rumano con la intención de acabar con el partido. En este momento, y temiendo ser otra vez arrestada, se esconderá en casa de su hermano, que era a su vez secretario del prefecto de la provincia de Hotin, en Moldavia. Allí consiguió un pasaporte para ella y su pareja, Waissman, con el que huyó a Checoslovaquia.

Los dos estuvieron en Brno desde agosto hasta diciembre de 1936. Allí conocieron a Simion Zaigher y a otros comunistas miembros del llamado “grupo de estudiantes rumanos”. Allí deciden responder a la llamada de la Internacional Comunista y afiliarse a las Brigadas Internacionales, para luchar contra el fascismo en España. Por ese motivo, van desde Checoslovaquia hasta Suiza, a Basilea, donde a través de la redacción de la revista “Rundschau” entraron en contacto con el “Socorro Rojo” suizo. Así establecieron relaciones con el partido comunista helvético, donde expusieron sus intenciones de luchar por la libertad en España.

En Suiza, en un principio se decide que a España sólo vayan Waissman y otros compañeros, y que ella permanezca allí adquiriendo más formación militar y sanitaria. Así, la pareja se separa, y Betty viaja ilegalmente hasta Francia, con el pasaporte falso de una suiza con visado de 24 horas. Cuando llega a París, conocerá a Tuliu Blumental, con el que convivirá desde enero a agosto de 1937, el tiempo que pasó en la capital francesa.

En Francia no es reconocida como emigrante política, por lo que vive como una inmigrante ilegal, ganándose la vida limpiando casas. Sin embargo, allí sigue participando en los mítines del Partido Comunista de Francia, y entra en relación con la Liga por los Derechos del Hombre, que le procurará una nueva identidad, con la que podrá viajar hasta España.

El viaje hasta la península será dificil, pues no tiene dinero y debe recurrir a solicitar la ayuda de viajeros que conoce en el camino, como un español que es ayudante en el barco que la transporta desde Marsella hasta Barcelona. En la capital catalana, entra en contacto con los responsables del reclutamiento para las Brigadas Internacionales, y es enviada al cuartel general de éstas en Albacete, y destinada al Servicio de Prensa. También será encargada de responsabilizarse de la distribución de alimentos a algunos hospitales.

Elisabet terminará siendo la responsable de la Direccion Sanitaria de las Brigadas, a la vez que colabora con el Boletín de las Unidades Rumanas, escribiendo poemas, cantos y artículos, y se ocupa de la alfabetización del personal sanitario sin estudios.

Elisabeta Luca (entonces Betty Birman) fue secretaria y pareja en España de Petre Borila, el responsable de los miembros rumanos de las Brigadas Intenacionales, que después entró en la brigada Tudor Vlademirescu del Ejército Rojo en la liberación de Bucarest, y que llegaría a ser ministro de industria alimentaria en 1953 y vicepresidente del Consejo de Ministros.

Al terminar la guerra, se exilió a Francia y, desde allí, en 1941, viaja hasta Moscú, donde ella y Borila se separarán. En Francia, durante el caótico paso de los Pirineos, es detenida e internada en el campo de concentración de Perpignan, del cual se evade, y se presenta en la sede del Partido Comunista Francés. El PCF la esconde en una familia de ferroviarios, y con ellos entrará en contacto con los responsables de los emigrantes rumanos (Pier Suciu, Grosu y Boris Bruhman). Se ocupará de la recogida de fondos para los voluntarios rumanos que habían luchado en España, y será nombrada representante de los rumanos en el Comité de Ayuda a la España Republicana.

Durante la SGM participó en la resistencia francesa, como tantos otros rumanos que lucharon en España en el bando republicano, hasta marzo de 1941, cuando marcha en barco desde Marsella hasta Moscú.

En Moscú es destinada a la Editorial del Estado en la sección de lenguas extranjeras. En agosto de ese mismo año pasaría a trabajar en el Comintern, en la Sección Rumana. Betty llegará a ser secretaria de Ana Pauker, conocida como “Ana la Roja”, que se convirtió en líder indiscutible de los miembros del Partido Comunista exiliados en la Unión Soviética y una de las personalidades más destacadas en el seno de la Internacional Comunista.

Betty Birman trabajará en la emisora “Rumania Libre” en Moscú, y por medio de Ana Pauker conocerá a Vasile Luca, uno de los líderes destacados del exilio rumano, con el que terminaría casándose. Luca fue uno de los dirigentes de la conocida como ala prosoviética del PCR rumano, junto con Ana Pauker y Walter Roman, que será la encargada de la transición hacia la República Popular Rumana. Luca llegará a ser vicepresidente del Consejo de Ministros y Ministro de Finanzas de 1947 a 1952. A partir de ese año caería en desgracia, ante el fotalecimiento del grupo de los nacionalistas rumanos, entre los que se encontraban Dej y Ceausescu, y con él correría parecida suerte su ya esposa, Elizabeta Luca.

Ésta, tras el final de la SGM, fue miembro del Comité de Cinematografía Rumano, hasta julio de 1952, cuando su marido y su grupo fueron juzgados, y el 16 de agosto de 1952 sería arrestada. Precisamente de los interrogatorios conocemos todos estos datos sobre su vida y su presencia en la guerra civil española. Tras dos años de investigación, fue puesta en libertad en noviembre de 1954.

Fuentes: Un vallekano en Rumania / Un vallekan în România
http://istoriacomunismului.blogspot.com/2005/05/ancheta-sotiei-tradatorului-vasile-luca.html

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