Rumania: los pensionistas se rebelan
Colaboración facilitada por J.L. Forneo
Mientras la domesticación sigue manteniendo su eficacia entre los trabajadores rumanos, sobre los que el gobierno está haciendo caer el coste de la crisis causada por los capitalistas, sólo los ancianos salen a la calle y exigen que se respete su dignidad como persona y como ex trabajadores.
El gobierno del FMI en Rumania, cuyos peones son el presidente Traian Basescu y el primer ministro Emil Boc, pretende recortar un 15% las pensiones de los ciudadanos rumanos. Esto significa que la mayoría de éstos, que ganan de media 1000 lei al mes (250 euros), aunque la mayoría no llega a 800 (200 euros), verán mermada su capacidad de supervivencia un 15 %, lo que hará que llegar a fin de mes se transforme de toda una difícil aventura diaria en algo imposible.
En Galati, una de las ciudades más pobres de Rumania, los pensionistas han optado por la única solución posible ante la nueva agresión hacia sus derechos y su vida, la de decirle a la clase política, representantes de los saqueadores capitalistas, que ya basta de estafas al pueblo rumano y que la única solución es la lucha. Los enfrentamientos con la policía provocaron algunos heridos, mientras los ancianos intentaban ocupar la Diputación del gobierno en la ciudad.
Lo mismo tenía lugar en Bucarest, donde ante la puerta del palacio presidencial los pensionistas, a pesar de la policía, demostraron que ya están hartos de robos y engaños, y que el límite que soporta la sumisión cotidiana está siendo traspasado.
¿Darán ejemplo los pensionistas rumanos al resto de trabajadores para que rompan las cadenas de la domesticación?
[Se puede consultar un artículo sobre la situación de los salarios en Rumania en el mismo blog]





