Camus y la Independencia de Argelia

febrero 14, 2010 por PCE (m-l)  
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Con motivo del 50º aniversario de la muerte del escritor francés, Albert Camus, han aparecido en la prensa y algunas revistas, artículos y comentarios sobre él. Muchos de esos artículos recogían la célebre frase sobre escoger «entre la justicia y mi madre», que junto a otras tomas de posición, netamente sobre la guerra de independencia del pueblo argelino, dio lugar a fuertes debates en el país vecino. Cierto es que en España apenas llegaron ecos de esos debates, debido, cómo no, a la censura de la dictadura franquista, también es cierto que algunos de los intelectuales de entonces que por vivir en el exilio en Francia sabían de las controversias, casi ninguno tomó parte. El artículo que reproducimos a continuación, aclara sucintamente algunos aspectos sobre la personalidad de Albert Camus, lo que permitirá hacerse una idea más real.

Nils Andersson

Escritor, autor teatral, moralista, buena conciencia de la literatura, Camus se vio constantemente confrontado a la mala conciencia de Sartre. Hoy, como ayer, no se puede dejar de oponer el uno al otro.

Hay quien los cataloga por su origen: popular el de Camus, burgués el de Sartre. Mas si Sartre tiene el mérito de traicionar continuamente a su clase, Camus no sirvió nunca a la suya. Aunque fue él quien afirmó que la literatura no es «servir a los que hacen la historia, sino a los que la sufren», fue Jean Genet, el sartriano el que en sus novelas y obras teatrales arrancó las máscaras del racismo, del colonialismo, de las prisiones, de la homosexualidad, mientras Camus seguía en el Aventino[1]. Algunos dirán que esa es una simple apreciación literaria.

¿El moralista? Echemos un vistazo al serio interrogante sobre su posición durante la lucha de liberación del pueblo argelino. Nacido en Argelia, de madre argelina, denunció fuertemente en 1945, en el periódico «Combat» las matanzas de Sétif» (en la altiplanicie argelina). Era lo que se dice un liberal, favorable a la evolución de la situación colonial. Cuando la tensión se agudizó entre los que defendían la causa nacional argelina y los que defendían los privilegios del colonialismo, él pretendió situarse por encima de la situación, sin tomar partido.

En 1957, Camus recibió el premio Nobel de Literatura, consagración suprema. En esos momentos se desarrollaba la batalla de Argel, que para la población argelina, con los paracaidistas en el Poder, fueron los peores momentos de represión. Empero, al recibir el premio, Camus, en su discurso no pronunció ni una palabra sobre «los que sufren la historia». Preguntado al respecto, condenó que el FLN (Frente de Liberación Nacional) recurriese a la lucha armada y a los atentados (una causa justa que, a su entender empleaba métodos injustos), y soltó una frase de total ambigüedad: « Si un día tengo que escoger entre la justicia y mi madre, escogeré a mi madre por encima de la justicia.»

Por supuesto, Camus quiere que el sistema colonial cambie, incluso lo desea, mas ello deberá hacerse según el buen obrar de los liberales; cuando el otro, el colonizado recurre a su vez a la violencia para enfrentarse a la violencia colonial y lograr su aspiración de independencia, Camus le niega ese derecho que se sitúa «por encima de la justicia». Esta declaración suscitó una polémica que perdura cincuenta años después. La imagen del moralista se resintió, mas la ambigüedad de la frase autorizaba múltiples interpretaciones. Tres meses después de estas declaraciones, el gobierno secuestró el libro de Henri Alleg, «La Question» En protesta contra ese secuestro Jean Paul Sartre, esa mala conciencia de los «justos», y tres premios Nobel de literatura, André Malraux, Roger Martin du Gard y François Mauriac, firmaron un solemne llamamiento al presidente de la República exigiendo el fin de la tortura en Argel. ¡Camus se negó a firmarlo! Terminó el equívoco: negar el derecho de los argelinos a rebelarse, es simplemente tomar partido por el mantenimiento del orden colonial; al negarse a condenar «la justicia de la tortura», el moralista cayó de su pedestal.

(Tomado de « La Forge» órgano del PCOF, enero de 2010)


[1] Colina de Roma, «irse al Aventino» para los que huyen de los problemas o no se enteran. Podríamos equiparar a “estar en el limbo”(Nota del T)